- Ética y política - https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/12/etica-y-politica-en-maquiavelo-weber-y.html
- Bipolar - https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/12/bipolar-una-mente-inquieta.html
- A tamaño natural - https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/12/a-tamano-natural.html
- Las dos ancianas - https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/12/las-dos-ancianas-soledad-salvaje-dos.html
- Soledad salvaje - https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/12/las-dos-ancianas-soledad-salvaje-dos.html
- Senderos - https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/12/senderos.html
- Despojos – https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/12/despojos.html
- Divina providencia - https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/12/divina-providencia.html
Uno se apoya en la mochila. Porque en el momento en que nos quitamos el peso de nuestros hombros no sabemos enderezarnos enseguida; ¡pues resulta que era el peso lo que antes nos daba seguridad y equilibrio! [George Simmel]
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sábado, 31 de diciembre de 2022
Libros recomendados en diciembre
jueves, 1 de septiembre de 2022
Lecturas recomendadas en agosto
- Yo maté a Sherezade - https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/08/yo-mate-sherezade-dos-mujeres-arabes.html
- El señor Peludo - https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/08/el-senor-peludo.html
- Hueso de aceituna - https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/08/hueso-de-aceituna.html
- Un vuelo mágico - https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/08/un-vuelo-magico.html
- Mientras nieva sobre los cedros - https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/08/mientras-nieva-sobre-los-cedros.html
- Feminismo de barrio - https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/08/feminismo-de-barrio-lo-que-olvida-el.html
miércoles, 29 de junio de 2022
Últimas lecturas recomendadas
- Sed - https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/04/sed.html
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- El caminante - https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/05/dos-miradas-ciudadanas-la-ciudad-en.html
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- Palacios del pueblo - https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/05/dos-miradas-ciudadanas-la-ciudad-en.html
- Océanos sin ley - https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/06/oceanos-sin-ley.html
- Los cerros de la muerte - https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/06/los-cerros-de-la-muerte-ciudad-en-llamas.html
- Ciudad en llamas - https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/06/los-cerros-de-la-muerte-ciudad-en-llamas.html
- Desconcierto - https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/06/desconcierto.html
- Aprender a vivir y a morir en el Antropoceno - https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/06/aprender-vivir-y-morir-en-el-antropoceno.html
- La bendición de la tierra - https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/06/la-bendicion-de-la-tierra.html
- Víctimas e ilesos. Ensayo sobre la resistencia ética – https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/06/victimas-e-ilesos-ensayo-sobre-la.html
- La vida sólida. La carpintería como ética del hacer - https://imanol-zubero.blogspot.com/2022/06/la-vida-solida-la-carpinteria-como.html
domingo, 12 de junio de 2022
Océanos sin ley
Océanos sin ley: Viajes a través de la última frontera salvaje
Traducción de Enrique Maldonado
Capitán Swing, 2020
"Pero también empezaba a entender que las agencias de contratación desempeñan un papel mucho más amplio en la industria pesquera mundial. No solo están ahí para ejercer de barrera entre las responsabilidades de las empresas y sus tripulaciones. Su objetivo es, además, contribuir a reforzar una determinada ilusión sobre la globalización. Las agencias de contratación -sobre todo las más turbias, con tendencia a reducir salarios y engañar a los trabajadores- ofrecen los medios que las compañías pesqueras necesitan para sostener una fantasía que los consumidores de todo el mundo quieren desesperadamente creer.
La fantasía es que se puede pescar de manera sostenible, legal y con trabajadores con contratos y sueldos aceptables, mandar a las estanterías del supermercado una lata de ciento cincuenta gramos de atún listado apenas unos días después de que el pez saliera del agua a miles de kilómetros de distancia y venderlo a dos dólares y medio. Precios tan bajos y niveles tan altos de eficiencia conllevan costes ocultos. Son las agencias de contratación las que ayudan a esconderlos".
Este libro es el fruto de cinco años de investigación en los que el autor ha acompañado y entrevistado a activistas contra la pesca furtiva, marineros que trabajan en condiciones de auténtica esclavitud, médicas que practican abortos en buques frente a las costas de países en los que la interrupción del embarazo está prohibida, recuperadores de barcos robados, organizaciones que luchan contra el tráfico de personas, guardas de seguridad que protegen los barcos del asalto de piratas... Todas estas personas, víctimas y victimarios, habitan un espacio distópico, sin leyes realmente aplicables, en los que la violencia y el beneficio privado son la norma dominante. El resultado es un libro que se lee como un texto de denuncia contra una globalización depredadora, pero también como un relato de aventuras.
Pero lo más destacable de todo es, en mi opinión, la forma en que Urbina vincula todo eso, que fundamentalmente ocurre en las grandes masas de agua del Sur global, con los modos de vida de los que disfrutamos en las sociedades del Norte. El autor critica que los humanos nos despreocupemos absolutamente de la forma en que el pescado llega a nuestras mesas, a diferencia de lo que (aunque sea timidamente) ha empezado a ocurrir con la carne: "Los peces son de sangre fría y no precisamente fáciles de abrazar. Los seres humanos siempre los han considerado de manera distinta al resto de animales". Porque los peces tambien sufren dolor aunque, como lamentaba Peter Singer, esto sea invosobilizado por el hecho de que no puedan gritar. Pero quienes los pescan -seres humanos, de sangre caliente y, estos sí, fáciles de abrazar- lo hacen, demasiadas veces, en un escenario de explotación, violencia y despilfarro ("más de la mitad de las capturas actuales en todo el planeta son arrojadas por la borda muertas o acaban molidas y compactadas para servir de alimento para cerdos, pollos y peces de acuicultura") que preferimos ignorar. Aunque quienes se aprovechen de esos océanos sin ley sean, también, empresas españolas.
domingo, 29 de mayo de 2022
Dos miradas ciudadanas a la ciudad (en realidad, cuatro)
El caminante: Encontrarse y perderse en la ciudad moderna
Traducción de Ana Pérez Galván
Alianza, 2021
"Por lo que a mí respecta, ningún paseo es baldío, a diferencia, por ejemplo, de un viaje en coche. En una ciudad -sobre todo una dominada por los automóviles, que son medios de transporte más individualistas que colectivos y más privados que públicos- caminar es lo que habitualmente me hace sentirme vivo. Me hace sentirme vitalmente conectado con los incesantes circuitos de energía de la ciudad y, a la vez, sutilmente desconectado de ellos. Es estimulante y narcótico".
Lo dejó dicho la más grande defensora de la ciudad de y para las personas, Jane Jacobs: "Las calles y sus aceras son los principales lugares públicos de una ciudad, sus órganos más vitales. ¿Qué es lo primero que nos viene a la mente al pensar en una ciudad? Sus calles. Cuando las calles de una ciudad ofrecen interés, la ciudad entera ofrece interés; cuando presentan un aspecto triste, toda la ciudad parece triste" (Muerte y vida de las grandes ciudades, Península, 1967; traducción de Ángel Abad. Afortunadamente reeditada por Capitán Swing, 2020; traducción de Ángel Abad y Ana Useros). [¡Cuánto me ha influido esta enorme mujer!].
Beaumont hace suya la proclama jacobsiana y firma un hermoso y vibrante libro en el que nos transforma en acompañantes del callejear urbano de escritores y artistas tan destacados como Edgar Allan Poe, Charles Dickens, Edward Bellamy, H.G. Wells, G.K. Chesterton, Ford Madox Ford, Georges Bataille y Ray Bradbury, con ocasionales "cameos" de Charles Baudelaire, André Breton, Giorgio de Chirico, Henri Miller, T.S Elliot, Walter Benjamin o James Joyce, entre otros, y apoyado en los saberes y decires de Barthes, Zizek, Harvey o Lefebvre.
Profesor de Literatura Inglesa, Beaumont compone un canto a la errancia urbana -a la libertad de caminar la ciudad, de observarla, de absorberla-, fundamento físico-material de la ciudadanía moderna, en contraposición a la creciente tendencia a la exclusión y la privatización de los espacios públicos. En este sentido, me ha parecido especialmente intereante el capítulo 10 del libro ("Enajenarse"), el único en el que Beaumont no nos hace acompañar de ningún flâneur ilustre sino que nos confronta directamente con una ciudad clasista, segmentada:
En la sociedad de clases, todos los edificios, pero especialmente los corporativos o los financiados por el Estado, se encuentran efectivamente en estado de sitio, por muy inocentes u hospitalarios que pretendan ser, no solo en relación con el medio ambiente sino también con las personas. [...] Las fachadas de todos los edificios están implicadas en la cuestión irreductiblemente política de sortear los antagonismos sociales, es decir, tanto de reforzarlos como de neutralizarlos o intentar resolverlos. [...] Todo edificio debe poder admitir y rechazar al mismo tiempo a los que se acercan a él; atraer y repeler. Todo edificio debe poder asimilar a algunas peronas e intimidar y discriminar a otras. [...] Todos los edificios, tanto por su forma como por su función social, favorecen a un tipo de personas sobre otro.
Un libro muy sugerente, al que solo pondría un pero, y es la ausencia de flâneuses, de mujeres callejeando y apropiándose de la ciudad: solo encontramos a Virgina Woolf. Para compensar esta ausencia, vuelvo a recomendar el maravilloso libro de Anna Mª Iglesia La revolución de las flâneuses
(Wunderkammer, 2019).
(Wunderkammer, 2019).
*-*-*-*-*-*
Palacios del pueblo: Políticas para una sociedad más igualitaria
Traducción de Paula Zumalacárregui
Capitán Swing, 2021
"La distancia social y la segregación -tanto en los espacios físicos como en las líneas de comunicación- engendran polarización, mientras que el contacto y la conversación nos recuerdan que todos somos humanos, sobre todo cuando el trato es recurrente y entraña pasiones e intereses compartidos. En las últimas décadas, hemos perdido las fábricas y las ciudades industriales donde antaño los distintos grupos étnicos formaban comunidades obreras. Hemos hecho que nuestros barrios estén más segregados por clase. [...] Estas condiciones facilitan la vinculación social en el seno de ciertos grupos, pero, como fomentan la polarización, dificultan tender puentes sociales. Y divididos pereceremos. No va a ser fácil restaurar el espíritu de propósito común y de humanidad compartida necesario para la vida ciudadana, pero, como no construyamos infraestructuras sociales de mayor calidad, la ardua tarea que nos aguarda será imposible. Está en juego el futuro de nuestra democracia".
Este libro, uno de los trabajos de sociología urbana más interesantes que he leído en los últimos años, conecta directamente en su crítica con las preocumaciones de Beaumont sobre la privatización de los espacios urbanos pero también, en su horizonte de futuro, con la defensa de Jane Jacobs de una ciudad viva, incluyente y democrática.
Su punto de partida es el concepto de infraestructura social, la idea de que la ciudad construida (las aceras, las plazas, los edificios públicos...) configura el tipo de relaciones sociales que surgen entre sus habitantes:
Cuando la infraestructura social es sólida, fomenta que amigos y vecinos traben relación, se apoyen y colaboren entre sí; cuando está deteriorada, inhibe la actividad social y obliga a que tanto las familias como las peronas que viven solas tengan que buscarse la vida. La infraestructura social tiene una importancia tremenda, porque las interacciones locales cara a cara -en el colegio, en los parques infantiles y en la cafetería de la esquina- cimientan toda la vida pública. Las personas establecen vínculos en sitios que cuentan con infraestructuras sociales saludables no porque pretendan forjar una comunidad, sino porque es inevitable que las relaciones prosperen cuando las peronas tienen un trato prolongado y recurrente (sobre todo, mientras hacen actividades con las que disfrutan).
La vida social precisa de unas condiciones materiales (infraestructurales) adecuadas. Apostar por buenas infraestructuras sociales, públicas y de acceso universal (escuelas, parques, plazas, bibliotecas...), que inviten a detenerse y encontrarse, que no sean simples espacios sino que se conviertan en lugares, en hábitats de significado, es imprescindible si queremos detener y revertir la tendencia a la mercantilización de la vida urbana.
uente: https://citas.in/frases/2025100-jane-jacobs-en-si-misma-una-acera-urbana-no-es-nada-es-una-a/
lunes, 10 de enero de 2022
Yo, vieja
Yo, vieja
Prólogo de Manuela Carmena
Capitán Swing, 2021
"En realidad, de lo que trata el libro es de los derechos humanos en la vejez y, concretamente, de los derechos de las mujeres en la edad mayor, sintetizados en tres principios que me parecen fundamentales: la libertad, la justicia y la dignidad. Por tanto, estos apuntes de supervivencia -que también podrían considerarse propuestas de resistencia- están pensados para la nueva generación de viejas que van estrenando libertades, pero sobre todo para las que mantienen su dignidad -en la forma y en el fondo-, para las ancianas que mientras se desplazan por el calendario son capaces de escudriñar la vida y las relaciones cotidianas con perseverancia y agudeza, con la clarividencia que dan los muchos tiros pegados, y no están dispuestas a pasar ni una".
Anna Freixas vuelca en este libro mucho de lo investigado y reflexionado en sus trabajos sobre gerontología y feminismo a lo largo de cuatro décadas. Algunos de estos trabajos pueden leerse aquí gracias a la Fundación Dialnet.
Es un libro escrito con humor y con amor, con gracia y con rabia, con "la libertad y el desparpajo" que la autora reclama para sí y para todas las mujeres viejas. Viejas, sí, veteranas de la vida y de sus luchas, orgullosamente plantadas frente a los estereotipos patriarcaledadistas que imponen unos "imposibles estándares de belleza" contra los que solo cabe rebelarse:
"Luzcamos a los 50 cuerpos de 50, a los 70 cuerpos de 70 y a los 90 cuerpos de 90; lo demás es pornografía y tortura. Si no poseemos nuestro cuerpo y respetamos nuestra edad, ¿cómo podemos esperar que los demás nos respeten?".
Es cuestión de dignidad, uno de los valores más reivindicados por Anna Freixas.
Sobre esta base, la autora reflexiona y nos invita a reflexionar sobre las militancias feministas de ayer y de hoy, sobre los cuidados propios y ajenos, sobre los vínculos de amistad y vecindad, sobre el (mal)trato que reciben las mujeres viejas en el sistema de salud, la medicalización y la institucionalización en residencias, la vida autónoma (que no solitaria), la muerte, la sexualidad posmenopausica o los pactos de sororidad.
Varios de los capítulos finalizan con un listado de sugerencias (p.e., "No presumas de lo muy ocupada que estás desde que te has jubilado, tratando de confirmar que sigues ahí. Ya lo vemos"), insinuaciones (p.e., "Reconócete en los cuerpos de otras mujeres que, como tú, han vivido con intensidad"), argucias (p.e., "Supera la tentación de quedarse en casa más de la cuenta. Procura salir y andar un rato todos los días y, de paso, mantenerte informada de la vida del barrio"), inspiraciones (p.e., "Revisa las ideas culturales que limitan tu erótica. Identifica tu deseo, nómbralo, legitímalo y ponlo en práctica. Si te apetece"), iniciativas (p.e., "No arrojes la toalla hasta el fin de tus días. Mantén tu dignidad y exígela a los demás"), "tretas" (p.e., "Cultiva tu red social enmarañada"), atrevimientos" (p.e, "Cuida a quien merezca tu desvelo"), trucos (p.e., "Considera la línea femenina para preservar tu legado. De madres a hijas y nietas y, si no hay hijas, a las hijas de los hijos. Y por qué no a alguna mujer/amiga que te llevará en su corazón y no lo venderá a la primera de cambio"), componendas (p.e., "Ríete de todo lo ridículo y absurdo que te rodea: la risa es un elemento antiestrés fenomenal") y mañas (p.e., "Informa al médico o médica que conversa con tu acompañante sobre tus dolencias de que estás ahí presente, que se trata de tu cuerpo y tus decisiones") que, junto a los 24 deseos y demandas apuntados en las páginas 148-151, conforman un auténtico programa tanto para una política de la vida como para una política pública que vaya mucho más allá de los tópicos del envejecimiento activo.
Gracias, Anna Freixas: yo también quiero ser vieja.
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