Uno se apoya en la mochila. Porque en el momento en que nos quitamos el peso de nuestros hombros no sabemos enderezarnos enseguida; ¡pues resulta que era el peso lo que antes nos daba seguridad y equilibrio! [George Simmel]
martes, 25 de agosto de 2026
Muerte de un viajero
sábado, 20 de diciembre de 2025
Comerse a los ricos
Los datos del último World Inequality Report confirman que la desigualdad económica global no solo sigue siendo extremadamente elevada, sino que se ha intensificado de manera significativa en las últimas décadas. A pesar del fuerte crecimiento de la producción y de la riqueza mundial desde finales del siglo XX, los beneficios de ese crecimiento se han concentrado de forma abrumadora en una minoría muy reducida de la población.
En la actualidad, el 10% más rico de la población mundial gana más que el 90% restante,
mientras que la mitad más pobre de la población mundial capta menos del 10% del
ingreso global total. La riqueza está aún más concentrada: el 10% más rico
posee tres cuartas partes de la riqueza mundial, mientras que la mitad más
pobre solo posee el 2%. Esta asimetría es aún más extrema en la cúspide
de la distribución: el 0,001% más rico -unas decenas de miles de personas- acumula más riqueza
que el 50% más pobre del mundo en su conjunto. En términos de
ingresos, la brecha es igualmente pronunciada: el 10 % con mayores rentas capta
más del 50%
de los ingresos globales, mientras que el 50 % inferior recibe
alrededor del 8%.
El informe subraya que este proceso no es coyuntural,
sino estructural y de largo plazo. Desde la década de 1990, la participación
del 1% más rico en la riqueza total ha aumentado de forma sostenida en la
mayoría de regiones, mientras que la del 50% inferior se ha mantenido estancada
o ha retrocedido. La riqueza de los multimillonarios ha crecido a tasas anuales
cercanas al 7–8%, muy por encima del crecimiento medio
de la renta mundial, lo que explica la aceleración de la concentración
patrimonial. Este fenómeno está estrechamente vinculado a la menor
progresividad de los sistemas fiscales, la reducción de los impuestos sobre el
capital y la creciente importancia de las herencias en la reproducción de la
desigualdad.
La desigualdad no se manifiesta únicamente en términos
de ingresos y riqueza, sino que tiene un carácter claramente multidimensional.
En el ámbito de la desigualdad de género, el informe muestra que, a escala
global, las mujeres perciben el 30% de los ingresos laborales totales,
a pesar de representar cerca de la mitad de la población y una proporción
creciente de la fuerza de trabajo. Esta cifra apenas ha mejorado desde 1990, lo
que indica una persistencia notable de las brechas salariales, de acceso al
empleo y de segregación ocupacional.
Asimismo, el World Inequality Report pone de
relieve una profunda desigualdad climática. La mitad más pobre de la población
mundial es responsable de menos del 10% de las emisiones globales, mientras que el
10 % más rico genera 77%, y el 1%
más rico por sí solo emite más que la mitad inferior (en términos económicos) de
la humanidad. Estas diferencias no se explican solo por el consumo, sino
también por la propiedad de activos intensivos en carbono, lo que vincula
directamente la crisis climática con la concentración de la riqueza. Al mismo
tiempo, las poblaciones con menores ingresos son las más expuestas a los
efectos del calentamiento global y cuentan con menos recursos para adaptarse.
El informe advierte de que estos niveles extremos de
desigualdad tienen consecuencias económicas, sociales y políticas de gran
alcance. La concentración de la riqueza limita la igualdad de oportunidades,
reduce la movilidad social y debilita la capacidad de los Estados para
financiar bienes públicos esenciales. Además, una desigualdad tan elevada
tiende a erosionar la confianza en las instituciones democráticas y a
amplificar los desequilibrios territoriales y generacionales.
El futuro
Frente a esta tendencia, el World Inequality Report
insiste en que la desigualdad no es un resultado inevitable del crecimiento
económico, sino el producto de decisiones políticas. El informe señala que los
países que mantienen sistemas fiscales más progresivos y un mayor nivel de
gasto social logran reducir significativamente las brechas de ingresos. Por
ello, propone reforzar la fiscalidad sobre las grandes fortunas y las
herencias, combatir la evasión y la elusión fiscal y aumentar la inversión
pública en educación, sanidad y transición ecológica como instrumentos clave
para redistribuir de forma más equitativa los frutos del crecimiento y frenar
la dinámica actual de concentración extrema de riqueza.
Sin embargo, el incremento extremo de la desigualdad no
puede interpretarse como un accidente histórico ni como el simple resultado de
malas decisiones políticas reversibles dentro del sistema. Por el contrario,
los datos del World Inequality Report confirman que la concentración
creciente de riqueza es una consecuencia estructural de la lógica del capitalismo,
basada en la primacía del capital sobre el trabajo, la acumulación ilimitada y
la mercantilización de ámbitos cada vez más amplios de la vida social. La
relativa contención de la desigualdad durante los llamados Treinta
Gloriosos —entre el final de la Segunda Guerra Mundial y mediados de los
años setenta— fue una excepción histórica, sostenida por condiciones
extraordinarias: altos niveles de crecimiento, Estados sociales fuertes,
sindicatos poderosos y, sobre todo, la existencia de un bloque socialista que
actuaba como límite externo y fuente de presión sistémica. Como señaló Eric
Hobsbawm, con el hundimiento de la URSS el capitalismo dejó de tener miedo.
Desde los años ochenta, la ofensiva neoliberal ha desmantelado progresivamente
los mecanismos de regulación, redistribución y control democrático de la
economía, permitiendo que la lógica de la acumulación opere sin apenas
contrapesos. El resultado es el escenario actual, caracterizado por una
desigualdad obscena y persistente, que Nancy Fraser ha definido como un capitalismo caníbal (y yo como necronomía), capaz de devorar no
solo el trabajo, sino también la naturaleza, los cuidados y las propias bases
sociales que hacen posible su reproducción.
Eat the rich
Al leer el World Inequality Report, la
sensación que se impone es la de una ironía trágica muy cercana a la de Jonathan Swift en Una modesta proposición. En ese
breve y célebre panfleto satírico publicado en 1729, Swift finge proponer, con
absoluta seriedad y lenguaje economicista, que los niños pobres de Irlanda sean
vendidos como alimento para los ricos, presentando esta barbaridad como una
solución racional al hambre, la pobreza y la “carga” que los pobres suponen
para la sociedad. Al llevar hasta el absurdo extremo la lógica utilitarista y
mercantil de su tiempo, Swift buscaba denunciar la deshumanización implícita en
un orden social que trataba a los pobres como excedentes económicos.
Algo similar ocurre hoy, aunque sin necesidad de
recurrir a la sátira. Los datos del World Inequality Report describen
un mundo en el que la mitad más pobre de la humanidad apenas posee nada,
mientras una minoría ínfima concentra una riqueza difícil incluso de
representar. La diferencia con Swift es perturbadora: lo que en el siglo XVIII
necesitaba del recurso literario de la hipérbole, hoy se presenta como un
resultado “normal” del funcionamiento de la economía global, legitimado por
gráficos, modelos y discursos tecnocráticos.
En este contexto, el lema “Eat the rich”
deja de ser una provocación o un simple eslogan radical para adquirir un
significado simbólico preciso. Su origen es difuso, pero hunde sus raíces en
una tradición larga: la advertencia ilustrada atribuida a Rousseau —cuando los
pobres no tengan nada que comer, se comerán a los ricos—, la retórica
socialista y anarquista de los siglos XIX y XX, y su posterior resignificación
en la contracultura y los movimientos anticapitalistas contemporáneos. Si el
capitalismo contemporáneo —en su fase financiarizada y neoliberal— se comporta
de forma caníbal, devorando trabajo, naturaleza y cuidados, el lema invierte
irónicamente la metáfora: señala a quienes, en sentido estructural, ya están
“comiéndose” al mundo.
En ese sentido, tanto Una modesta proposición
como el lema “Eat the rich” funcionan como dispositivos de desvelamiento
que obligan a mirar de frente una realidad que el lenguaje económico tiende a
neutralizar. Frente a los gráficos asépticos y las medias estadísticas,
recuerdan que la desigualdad no es un fenómeno abstracto, sino una relación
social atravesada por poder, violencia estructural y decisiones históricas. Y
que, cuando esas relaciones alcanzan proporciones obscenas, la ironía mordaz
puede ser una de las pocas formas eficaces de decir la verdad.
En el siglo XVIII, la brutalidad del orden social aún
necesitaba ser denunciada mediante la sátira para resultar visible; en el siglo
XXI, la obscenidad de la desigualdad convive sin escándalo con la normalidad
institucional. El problema ya no es solo que existan propuestas “modestas” para
gestionar la pobreza o la exclusión, sino que el propio sistema haya
naturalizado niveles de desigualdad que hacen que esas ironías resulten cada
vez menos exageradas.
miércoles, 24 de julio de 2024
¿Cuánto vale una vida?
sábado, 6 de febrero de 2021
Contra la igualdad de oportunidades
César Rendueles cerraba así un libro, anterior, Capitalismo canalla (Seix Barral, 2015): “Desde los inicios de la modernidad, la democracia ha consistido en una revuelta de la mayoría contra los vencedores del capitalismo global. La democracia es la expresión política de la intuición, fascinante y repleta de claroscuros, de que una vida mejor –más justa, libre y plena- solo se puede dar entre iguales que descubren, transforman y comparten aquello que tienen en común”. En aquel libro ya aparecían algunas de las preocupaciones que han dado lugar a este. Un libro que, como dice en la presentación, empezó a pensarlo en mayo de 2011, durante las movilizaciones del 15M. Pero si Capitalismo canalla apareció en un momento de revueltas democráticas globales contra un capitalismo austericida, Contra la igualdad de oportunidades lo hace en un contexto bien distinto:
"La desigualdad se nos ha metido en los huesos y ha transformado nuestra manera de percibir el mundo", lamenta Rendueles. "La aceptación de la desigualdad no se ha incorporado sólo a las teorías de los profesores de universidad, los autores de ensayos y los responsables de las políticas públicas. Forma parte de la visión del mundo cotidiana de la mayoría de la gente, de los cálculos que hacemos para sobrevivir, de nuestros proyectos de vida y de la forma en que nos relacionamos con los demás".
En una entrevista en RTVE en la que conversaba con Salvador Gómez sobre su nuevo libro, César señala que cuando surgió el concepto de
clase media en los siglos XVIII-XIX, lo hizo como un “ideal de vida
digna universalizable”, alejado de las condiciones de vida miserables
pero también del lujo de las clases altas, caracterizándolo como “el imperio
de lo suficiente, de lo bastante”. Me parece una mirada muy sugerente, que conecta con esa idea defendida por los Skidelsky en su libro ¿Cuánto es suficiente?. Sin
embargo, las referencias que hace en el libro a la actual clase media son muy críticas: "Autocalificarse de clase media es,
básicamente, soltar lastre social y cultural: verse a uno mismo en una
posición tendencial de ascenso social”, lo que ha acelerado la degradación de la democracia entendida
como proyecto igualitario.
Escrito con un lenguaje claro, el libro de César Rendueles aborda cuestiones de tanto interés como las siguientes:
- la insuficiencia de la clase social y del interés (incluso del interés compartido) como fundamento de las políticas emancipatorias (“Hacemos política igualitaria cuando superamos esa lógica de la pérdida y la ganancia y somos capaces de incorporar compromisos costosos a nuestros ideales éticos de vida buena y libre”);
- la necesidad de combinar herramientas institucionales y condiciones materiales con “relaciones sociales densas, consistentes” para construir una igualdad emancipadora;
- la reivindicación de las (buenas) instituciones, de las instituciones igualitarias, que son las que en realidad estructuran nuestro sistema de igualdad social, advirtiendo de que el capitalismo contemporáneo es mucho más anti-institucionalista que anti-comunitarista, como se comprueba por su comodidad ante tantas dinámicas comunitarias que, social y políticamente desarticuladas, acaban siendo colonizadas por el mercado, como la llamada economía colaborativa (pero podríamos también hablar de ciertas expresiones del voluntariado);
- la tensión entre cambio estructural y compromisos o prácticas individuales, a las que da un gran valor (como en la historia de su amigo berlinés y de su abuela en relación a las personas refugiadas);
- las muchas cuestiones o preocupaciones que la izquierda ha dejado a un lado, como si no fueran importantes, pero que sí lo son para la gente (como la familia, la enseñanza de calidad, el deporte o la seguridad ciudadana), dejando el terreno expedito para que sea la derecha, en ocasiones la extrema derecha, la que se presente como valedora de todas ellas;
- el debate sobre el potencial emancipatorio de la Renta Básica Universal o Trabajo Garantizado, enconado objeto de debate entre “trabajogarantistas” y “rentabasiquistas”, en el que Rendueles tercia aceptando sus posibilidades pero advirtiendo contra el simplismo de confiar en ellas como si, por sí mismas, fueran suficientes para reconstruir un proyecto y una realidad igualitarista en un escenario de "derrota sindical global", de manera que son más una expresión de derrota que de fortaleza, más una cuestión de necesidad que de virtud: "Como la negociación colectiva, el cooperativismo y el sindicalismo parecen ciencia ficción pensamos en opciones individualistas –un derecho universal individual o el suministro masivo de trabajo por parte del Estado- que promuevan los valores asociados al igualitarismo".
domingo, 17 de septiembre de 2017
Igualdad... pero menos
Ayer, a través de algunos de los diarios más influyentes del país, hemos sabido que en la Semana de la Moda de Madrid un tal Andrés Sardá presentaba su colección primavera-verano, con una aniñada animadora como reclamo. Que yo sepa, nadie ha denunciado nada.
Hay diferencias, sin duda. ¿Pero tantas?
Todo alimenta la banalización de la mujer-objeto: las luces de neón de los clubs, los flashes de las pasarelas de moda.
Lo explica muy bien Rosa Cobo:
"Uno de los objetivos del dominio patriarcal es disciplinar los cuerpos de las mujeres, tanto para la reproducción como para la disponibilidad sexual de los varones. Y para ello ha puesto en funcionamiento una variedad de dispositivos coactivos. El exigente canon de belleza, la moda, la industria de la cirugía plástica, las nuevas tecnologías reproductivas, la pornografía o la prostitución, entre otros, se han convertido en usos represivos sobre el cuerpo de las mujeres". ("El cuerpo de las mujeres y la sobrecarga de sexualidad", Investigaciones Feministas, vol. 6, 2015, pp. 7-19. Puede leerse AQUÍ).
miércoles, 11 de mayo de 2016
Igualdad de posiciones
DE LA INTRODUCCIÓN
domingo, 20 de marzo de 2016
El nuevo (des)orden fiscal del planeta
sábado, 25 de julio de 2015
De parásitos, usura, tamaños incomprensibles y bañadores amarillos
"Muchos autores aciertan al destacar que la crisis financiera y los subsiguientes rescates son la prueba de que estamos operando en una economía que socializa los riesgos y privatiza los beneficios, de tal forma que enriquece a las élites a expensas de todos los demás. Los rescates pusieron de manifiesto que el sector financiero actúa sobre la economía como una sangría potencialmente parasitaria que estamos obligados a aceptar. [...] Las empresas financieras han crecido hasta alcanzar tamaños absolutamente incomprensibles y se han insertado de manera tan profunda en la economía global que se consideran 'demasiado grandes para caer'; a muchos les inquieta que, con independencia de su temeridad, el hecho de que su supervivencia sea esencial les asegura que la próxima vez que colapsen el Estado este las rescatará (lo que provocará la quiebra del Estado en el proceso). Ya sea justo o no, están situadas para ganar cuando la tendencia es alcista, pero también cuando las cosas van mal. Debería revisarse el hecho de que los tipos de interés se contabilicen en el PIB como 'servicios' proporcionados por el sector de intermediación del riesgo, ahora que sabemos quién asume el riesgo real. Los intereses son, en este sentido, una mera renta. Usura".
miércoles, 14 de enero de 2015
Hay alternativas: Grecia y la Renta Básica de Ciudadania
Frente al discurso TINA (There Is No Alternative, No hay alternativa), antidemocratico, amedrentador y paralizante, la sociedad civil sigue buscando -y encontrando- espacios para hacer avanzar propuestas y proyectos de transformación social.
Aquí van dos de ellas.
La primera es el libro Grecia y Syriza, editado por Sin Permiso. Puede descargarse en color o en blanco y negro, y este es su índice:
- Yanis Varoufakis: La Eurozona después del "acuerdo griego" del Eurogrupo de noviembre 2012
- Yannis Bournous: La responsabilidad histórica de la izquierda griega.
- Costas Douzinas: Grecia y el futuro de Europa
- Alexis Tsipras: Nuestra solución para Europa
- Yanis Varoufakis:Ahora nos vienen con el cuento del gran éxito: el giro orwelliano de la crisis griega
- James K. Galbraith, Yanis Varoufakis: Solamente Syriza puede salvar a Grecia
- Alexis Tsipras, Pedro Filipe Soares: Un Congreso que ha transformado a la izquierda griega
- Stathis Kouvélakis: 9+1 notas sobre Syriza tras su congreso fundacional
- James Galbraith: Sobre la crisis de la Eurozona, Grecia (y Syriza), Alemania y EE UU
- Alexis Tsipras: La izquierda griega ante Europa. Discurso en la casa de Bruno Kreisky en Viena
- Yanis Varoufakis: ¿Puede Syriza cambiar la economía europea desde Grecia?
- Wolfgang Münchau, Yanis Varoufakis: Grecia: ¿salir del euro o cambiar la política neoliberal de la eurozona? Debate
- Alexis Tsipras, Ilias Nikolakópulos, Andreas Karizis: Las elecciones europeas y Syriza
- Steve Keen: ¿Por qué el experimento de la austeridad en Europa esta condenado a fallar?
- Yanis Varoufakis: ¡Aplastar a los griegos! El plan de rescate a la luz de las revelaciones de Geithner
- Yanis Varoufakis: ¿Fue Maastricht otro Versalles para la nación alemana? Una respuesta a Klaus Kastner
- Michael Roberts: La apuesta de Samaras
- Niκος Smyrnaios: Política, mentiras y videos en Grecia: porqué el camino de Syriza hacia el poder está sembrado de escollos
- Yanis Varoufakis: Grecia está a punto de dar a la democracia europea una oportunidad
- Alexis Charitsis: “Una victoria de Syriza en Grecia significará una ruptura del statu quo europeo”. Entrevista
- Yanis Varoufakis: Los primeros cien días de Syriza
- Paul De Grauwe: La rebelión de los deudores
- Panagiotis Grigoriou: Las atrocidades del merkelismo en Grecia
- Cédric Durand, Razmig Keucheyan, Stathis Kouvelakis: Syriza, la situación de Grecia y la aparición en Europa de una nueva esperanza internacionalista
La segunda es el blog La renta básica que podemos, impulsado por Alberto Gavín, Rafael Pinilla y Luis Sanzo.
Es posible luchar contra el austeritarismo en Europa. Es posible combatir la desigualdad y eliminar la pobreza económica. Es posible.
domingo, 18 de agosto de 2013
Transferencia de fragilidad
viernes, 14 de junio de 2013
Lo insostenible es la desigualdad, no la igualdad
Según otro informe más reciente, realizado por Deloitte y Oxford Economics, la previsión es que el número de supermillonarios, aquellos que declaran unos ingresos superiores a los 20 millones de euros, se duplique prácticamente hasta 2020. Ese año habrá oficialmente en España, 20.000 super ricos. Según este estudio, España es actualmente el noveno país del mundo por número de millonarios, aquellos que declaran ingresar más de 1 millón de dólares al año, algo más de 700.000 euros, excluyendo la primera vivienda y los bienes consumibles. Por delante, aunque también con mucha más población, aparecen Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Canadá y China.
¿Y cuál es la previsión para los próximos años? El informe concluye que habrá un crecimiento exponencial en las economías emergentes. Sus estimaciones son que en 2020 España sea superada en el ranking de millonarios por Canadá, Corea del Sur o Australia. Pero eso no quiere decir que haya menos ricos en España: habrá 600.000 más en los próximos nueve años que alcancen esos 700.000 euros.
"El número de millonarios pasará en el caso español de 1,02 millones en 2011 a 1,6 millones en 2020, lo que supone un crecimiento del 57%", asegura la consultora. Y el dato más significativo está en la parte alta de la tabla: "El número de personas que disponen de un patrimonio de más de 30 millones de dólares (algo más de 21 millones de euros) se incrementará un 84%, hasta un total de 20.000 grandes fortunas, casi el doble. Habrá asimismo 140.000 españoles que tendrán entre 5 y 30 millones de dólares (entre 3,5 y 21 millones de euros aproximadamente)". Evidentemente, el número se extiende conforme se baja en la tabla. Y aunque ya no se puede hablar de grandes fortunas, habrá 1,44 millones de personas con un patrimonio entre 1 y 5 millones de dólares (entre 700.000 y 3,5 millones de euros).
Un estudio del Congressional Budget Office señala que entre 1979 y 2007 se ha producido en Estados Unidos una drámatica concentración de la riqueza. Durante este periodo el 1 por ciento más rico ha visto aumentar su riqueza un 275 por ciento.
Nos encontramos ante la que Paul Krugman denomina en su libro de 2007 The Conscience of a Liberal, traducido al castellano con el título Después de Bush (Crítica, Barcelona 2008), la gran divergencia, una época iniciada a mediados de los Setenta caracterizada por el incemento constante de las desigualdades en Estados Unidos:
"Únicamente el 1 por 100 con mayores ingresos del país ha visto mejorar su situación económica desde ladécada de 1970 en mayor medida que en el periodo posterior a la segunda guerra mundial. No obstante, si seguimos ascendiendo por la escala de distribución de ingresos, podremos comprobar que las ganancias han resultado espectaculares. En efecto, el 0,10 por 100 con mayores ingresos ha visto como éstos se quintuplicaban desde 1973, y el 0,01 por 100 más rico lo es ahora hasta siete veces más que en aquel año".
Josep Fontana, autor de El futuro es un país extraño (Ediciones de Pasado y Presente, Barcelona 2013), libro de lectura obligatoria, hace su propia lectura de esta gran divergencia, que Thomas Piketty y Emmanuel Saez representan en el siguiente gráfico:
Krugman rechaza como explicación de esta divergencia razaones tales como el particular merecimiento de los super ricos, ya sea por au alta cualificación, productividad, o eficacia gestora. Las razones son otras bien distintas: "La gran divergencia en los ingresos obsevada desde la década de 1970 no representa sino el fenómeno inverso a la Gran Compresión. En efecto, en las décadas de 1930 y 1940 se crearon instituciones y se establecieron normas destinadas a frenar la desigualdad, normas cuya abolición a partir de la década de 1970 supondría un crecimiento de la desigualdad". Y, sobre todo, "los sueldos elevados se dispararon no como resultado de una creciente demanda de talento, sino porque una serie de factores provocaron la neutralización del sentimiento de indignación". Ya nos hemos referido a muchos de estos factores en otros comentarios.
Así las cosas, ¿cómo seguir abonando la falacia de la insostenibilidad del sistema público de igualdad? Lo insostenible es la desigualdad, no la igualdad. Para sostener los servicios sociales no hay querebajarlos y recortarlos; la solución a la crisis del Estado de bienestar se encuentra en la creación de empleo y en la fiscalidad. Guerra a los empresarios ladrilleros, clientelares, corruptores, vampiros de lo público (que son legión), a los gorrones evasores de sus responsabilidades cívicas y a los paraísos fiscales, que son infiernos sociales para la mayoría de la humanidad.
Guerra legal y guerra moral: no pasarles ni una. Que sientan el aliento de los inspectores de Hacienda en el cogote. Y que sientan, también, el desprecio de una sociedad que no quiere dejarse embaucar ni un minuto más con las gilipolleces del deportista/artista/emprendedor español-español-español cuya única casa está allí donde cuelga su sicav.
jueves, 23 de mayo de 2013
Sólo ha cambiado el contenedor...
Eso sí: de entonces a ahora han cambiado los contenedores.
lunes, 17 de septiembre de 2012
La maravillosa brecha entre ricos y pobres
SIN PERMISO, con su impagable (aunque donaciones y suscripciones pueden compensar un poco) aportación al conocimiento, la reflexión y el pensamiento críticos, nos regala una inteligente provocación de The Onion:
La brecha entre ricos y pobres, declarada octava maravilla del mundo
PARIS—En una rueda de prensa del pasado martes, el Comité del Patrimonio Mundial reconoció oficialmente la Brecha Entre Ricos y Pobres como "Octava Maravilla del Mundo", describiendo la división de la riqueza global como la "más colosal y duradera de las creaciones de la humanidad".
"De todas las estructuras épicas que ideado el género humano, ninguna más prodigiosa e imponente que la Brecha Entre Ricos y Pobres", declaró el presidente del Comité, Henri-Jean Baptiste. "Es un crecimiento tremebundo, milenario que nos llena de asombro y humildad".
"Y gracias a un cuidadoso mantenimiento a través de los tiempos, este ingente vestigio ha sobrevivido intacto, infundiendo a cada nueva generación una sensación de reverencia", añadió Baptiste.
Ese vasto abismo de riqueza que se extiende a lo largo y ancho de la mayor parte del mundo habitado, atrae a millones de aturdidos observadores cada año, muchos de los cuales encuentran esa inmensidad demasiado abrumadora hasta para contemplarla. Siendo con mucho la mayor estructura de factura humana, está fácilmente a la vista desde emplazamientos tan distantes como Europa Oriental, China, África y Brasil, así como desde los 50 estados de los Estados Unidos.
"Las Siete Maravillas del Mundo originales palidecen en comparación con ella", afirmó Edwin MacAlister, miembro del Comité del Patrimonio Mundial, frente a una llamativa fotografía de la Brecha Entre Ricos y Pobres tomada desde lo alto de la Ciudad de México. "Se trata de una pasmosa hazaña de ingeniera humana que eclipsa a la Gran Muralla China, las Pirámides de Gizeh y acaso hasta la Gran Barrera Racial".
Según los antropólogos, incalculables millones de esclavos y siervos trabajaron penosamente una vida entera para completar la brecha. Los anales indican que es probable que las obras se iniciaran hace unos 10.000 años, cuando las primeras élites terratenientes convencieron a sus súbditos de que la construcción de dicho monumento era voluntad de la autoridad divina, creencia ampliamente sostenida aún hoy en día.
Aunque los historiadores han refutado esa afirmaciones, son muchos los que mantienen todavía la teoría de que la Brecha entre Ricos y Pobres la levantaron los judíos.
"Cuando contemplo su increíble amplitud, me siento conmovida hasta las lágrimas", afirmó Grace Ngubane, de 31 años, residente en Johannesburgo, cuyo hogar queda situado en una de las partes más anchas de la Brecha. "La escala es alucinante, te hace sentirte de verdad, de verdad hasta pequeñita", declaró asimismo.
Si bien numerosos individuos han tratado de cruzar la Brecha entre Ricos y Pobres, hay pruebas que sugieren que sólo una pequeña porción ha tenido éxito alguna vez y han muerto muchos en el intento.
Su reconocimiento oficial como Octava Maravilla marca la culminación de un giro espectacular hace sólo 50 años, cuando los movimientos populares apelaban al cierre de la Brecha. Sin embargo, gracias a un reducido grupo de entregados políticos y de líderes de la economía, se iniciaron vigorosos esfuerzos de conservación en torno a los años 80 para restaurar —y ampliar a gran escala— una antiquísima estructura.
"Es imponente", declaró el presidente de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, campeón y benefactor de toda la vida de la conservación de esa falla. "Después de todo lo que hemos pasado en los últimos años, no hay mayor privilegio que verla crecer más y más cada día. Puede que haya unos cuantos detractores que se preocupen por que, de hacerse más grande, el conjunto se venga abajo, dejando atrapadas debajo a millones de personas, pero yo por mí estoy dispuesto a correr ese riesgo".
Añadió Blankfein: "Además, algo me dice que yo, probablemente, saldría bien parado".
lunes, 8 de agosto de 2011
Las vacas del pueblo ya se han escapau, riau riau
"La pregunta no es si hay que subir o no los impuestos. La pregunta es: ¿quién paga aquí? Y yo quiero responder: en Euskadi pagamos todos, y cada cual según sus ingresos. El fraude fiscal en Euskadi tiene un coste anual estimado en 2.500 millones de euros, una cantidad equivalente a la que nos cuesta todo el sistema educativo vasco.
Utilizando una metáfora que no es mía, yo no pretendo ordeñar la misma vaca muchas veces: lo que planteo es ordeñar a las vacas que se escapan sin ser ordeñadas. Por justicia y para no seguir exprimiendo siempre a los mismos".
Por justicia: esa es la clave. Y así, Justicia, se titula el último libro del filósofo político de Harvard Michael J. Sandel. En sus páginas finales, Sandel propone una reflexión que conecta, creo, con el núcleo normativo que anima ese planteamiento sobre la fiscalidad expresado por el Lehendakari:
"La tendencia de los filósofos a abordar la cuestión [de la desigualdad y la distribución de la renta] desde el punto de vista de la utilidad o del consentimiento les lleva a pasar por alto el argumento contra la desigualdad al que más probable es que se haga caso políticamente, un argumento que se encuentra en el núcleo mismo del proyecto de una renovación moral y cívica [...]. Una brecha excesiva entre ricos y pobres socava la solidaridad que la ciudadanía democrática requiere. Por lo siguiente: a medida que aumenta la desigualdad, ricos y pobres viven vidas cada vez más separadas. [...] Los que tienen dinero se apartan de los lugares y servicios públicos, que quedan solo para los que no pueden pagar otra cosa.
Esto tiene dos efectos nocivos, uno fiscal y otro cívico. En primer lugar, los servicios públicos se deterioran, ya que quienes ya no los usan están menos dispuestos a costearlos con sus impuestos. En segundo lugar, las instalaciones públicas -escuelas, parques, áreas de juegos infantiles, centros cívicos- dejan de ser lugares donde se encuentran ciudadanos que siguen caminos diferentes en la vida [...]. El vaciado de la esfera pública dificulta que se cultiven la solidaridad y el sentimiento comunitario de los que dependen la ciudadanía democrática.
Así pues, aparte de sus efectos en la utilidad o en el consenso público. la desigualdad puede corroer las virtudes cívicas. Los conservadores enamorados de los mercados y los liberales igualitarios partidarios de la redistribución pasan por alto esa pérdida.
Si la erosión de la esfera pública es el problema, ¿cuál es la solución? Una política del bien común tomaría como una de sus primera metas la reconstrucción de la infraestructura de la vida cívica. En vez de centrarse en la redistribución con la intención de ampliar el consumo privado, gravaría a las personas de posibles para reconstruir los servicios e instrituciones públicos, a fin de que, así, ricos y pobres disfruten de ellas por igual".
lunes, 4 de mayo de 2009
Desigualdad

La desigualdad, siempre la desigualdad... Tan discutida.
La OCDE publica en 2008 su informe Growing unequal? Income distribution and poverty in OECD countries (¿Crecimiento desigual? Distribución del ingreso y pobreza en los países de la OCDE). Aunque el informe muestra que “ha habido un aumento de la desigualdad en los ingresos que ha ocurrido mínimo desde mediados de los años ochenta y probablemente desde mediados de los setenta”, la OCDE considera que la cosa no es para tanto, que la desigualdad no es tan grande como pudiera parecer, y que la percepción a este respecto de la gente refleja parcialmente lo que denominan "efecto de la revista Hola": leemos sobre los ultra ricos que una desmesurada atención de los medios. Suprema banalidad.
jueves, 9 de abril de 2009
¿Ni tan siquiera nos quedará París?
Jean-François Cirelli había renunciado a sus 'stock-options' de la mayor gasista de Francia
EL PAÍS - 09/04/2009
El vicepresidente del consorcio energético GDF-Suez, Jean-François Cirelli, renunció recientemente a sus stock-options por la presión mediática pero su remuneración aumentó un 180% en 2008, según el informe anual del grupo que recoge la edición digital del diario francés Libération. En concreto, el sueldo del directivo ha pasado de los 460.000 euros a 1,3 millones de euros "con la bendición del Estado que tiene varios representantes en el seno del grupo", agrega el rotativo.
Refiriéndose a los Estados Unidos, el último Premio Nobel de Economía, Paul Krugman, ha denunciado la creciente consolidación en ese país de un fenómeno alarmante: “el regreso a la posición social heredada”. Frente al mito ampliamente extendido de la movilidad social norteamericana (eso de que un humilde portero puede llegar a ser presidente de los Estados Unidos), resulta que ese país se caracteriza por tener una distribución de rentas más estática a lo largo de las generaciones y, por lo tanto, menos oportunidades para progresar, que ningún otro país desarrollado. Las fortunas conseguidas muchos años atrás (“a partir de la explotación o el robo de terceros” apuntilla Krugman) siguen siendo fundamentales para explicar una estructura social enormemente desigual. A la vez que la vía fundamental para la movilidad social ascendente –un buen sistema educativo de acceso universal- ha ido deteriorándose, las posibilidades para la transmisión de privilegios no ha hecho más que reforzarse. ¿Cómo? Mediante la derogación del impuesto de sucesiones, por ejemplo. O mediante redes de influencia, enchufe y cooptación que acaban por configurar auténticas castas económicas, políticas y hasta culturales, en las que los hijos afortunados heredan la posición social de sus padres, más allá de toda prueba de capacidad o mérito.
De ahí la fina ironía con la que Krugman resume su planteamiento: “Estados Unidos es, como todos sabemos, la tierra de las oportunidades. El éxito de una persona depende de su propia capacidad y de su empuje, no de lo que fue su padre. No tiene más que preguntárselo a los hermanos Bush”. En definitiva, “las tendencias políticas, sociales y económicas otorgarán a lo hijos de los que hoy son ricos una inmensa ventaja sobre los que han elegido mal a sus padres”. Class matters, “la clase importa”, y mucho. Lo demuestra un excelente trabajo de investigación impulsado en 2005 por The New York Times [http://www.nytimes.com/pages/national/class/]. Como en los tiempos en los que la herencia constituía el hecho dominante en las vidas de las personas, las posiciones sociales vuelven a ser posesiones. Las más preciadas posesiones. ¿Qué queda, en estas circunstancias, del discurso igualitario, central en nuestras sociedades democráticas?
No es de extrañar que, ante este crony capitalism (“capitalismo de amiguetes”), Krugman denuncie que “el mundo ha vuelto a las desigualdades de los años veinte en la distribución de la riqueza”, o que, más duramente, el ex vicepresidente Al Gore haya caracterizado la política económica de Bush como “una forma de saqueo” (El País, 8/8/2003).
Por su parte David Harvey ha propuesto en varias de sus obras una interpretación del proceso que dio al traste con el compromiso de clase sobre el que se alzaron las distintas experiencias de capitalismo del bienestar desarrolladas no sólo en Europa, sino también en Japón e incluso en Estados Unidos, y cuyo paradigma fue el modelo escandinavo: el periodo que se inicia desde finales de los Setenta, que hemos denominado como neoliberalismo, ha sido fundamentalmente un proyecto destinado a restaurar el poder de la clase capitalista. La adopción militante de la doctrina monetarista, la decidida confrontación contra los sindicatos de clase impulsada por los gobiernos de Thatcher y Reagan, la invención del ajuste estructural, aplicado por primera vez a Méjico entre 1982-1984, el reciclado de los nuevos y flamantes petrodólares que desbordaban las arcas de los países del Golfo en los fondos de inversión norteamericanos, etc.; estas y otras medidas –cuya eficacia para revitalizar la economía fue muy limitada en los primeros años- sirvieron para convertir al mercado en vehículo para la consolidación de un nuevo poder de clase. Un poder de clase cada vez más fundado no tanto en las prácticas características de la clásica acumulación de capital, sino en nuevas formas de acumulación por desposesión basada en la aplicación inmisericorde de toda suerte de medidas de privatización y de liberalización que han desarrollado hasta el extremo la estrategia de privatizar beneficios y socializar pérdidas [http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/social/harvey.pdf].
No sólo en Estados Unidos: también ocurre lo mismo en la otrora distinta Europa. También en Francia.
“Les banlieus flambent, le CAC 40 grimpe... Tout est dit. Rarement une élite économique a été aussi déconnectée de la culture de son pays. Pour ces «aristocacs», la seule chose qui compte, cést le monde”. El prestigioso semanario Le Nouvel Observateur comenzaba así un amplio reportaje sobre “Los nuevos aristócratas del capitalismo”, coincidiendo con el apogeo de las revueltas protagonizadas por los jóvenes de las periferias urbanas en noviembre de 2005 [http://hebdo.nouvelobs.com/hebdo/parution/p2142/dossier/a288466-les_nouveaux_aristocrates_du_capitalisme.html]. Mientras los coches ardían en los suburbios el CAC 40 -el índice de la Bolsa de París que agrupa a los 40 valores principales de ese mercado; similar al IBEX 35 español- no dejaba de subir. Todo esta dicho, en efecto. Raramente una élite económica ha estado tan desconectada de la cultura de su país. Para estos “aristocacs” la única cosa que importa es el mundo.
Pero qué mundo…













