miércoles, 13 de noviembre de 2019

La humanidad planetaria: diálogo entre Marc Augé y Josep Maria Montaner

Marc Augé y Josep Maria Montaner
La humanidad planetaria
Traducción de los textos de Augé: Albert Berenguer. Corrección: Marta Beltrán Bahón
Gedisa, 2019

"En la persona humana hay tres dimensiones: individual, cultural y genérica. Y creo que hay que pasar directamente de la dimensión individual a la dimensión del género humano y teneren cuenta que las culturas son las que son. Es decir, algo necesario e insuficiente".

Interesante conversación entre el conocido antropólogo de los "no-lugares", Augé, y Montaner, arquitecto de dilatada trayectoria y activista social.

Compartiendo perspectiva humanista y una visión de futuro crítica pero esperanzada, en este breve libro abordan cuestiones como la importancia del lugar en estos tiempos de globalización, la  contradictoria realidad del turismo de masas, la rampante desigualdad, el nuevo municipalismo, los movimientos NIMBY, las migraciones y la creciente diversidad de las ciudades...

A pesar de su brevedad y de la variedad de temas abordados, a lo largo del diálogo encontraremos multitud de intuiciones y sugerencias que, si bien no cuentan con un desarrollo suficiente, sí ofrecen sugerencias para repensarlos desde claves nuevas.

lunes, 11 de noviembre de 2019

Por qué es necesario un gobierno de coalición


1. Tras las elecciones de abril fue imposible conformar un gobierno de coalición entre PSOE y UP, opción que contaba con el apoyo -apoyo urgente en algún caso- de otras fuerzas políticas, como ERC, PNV o Bildu. Pero el PSOE no quería gobernar con UP (empezó mareando la perdiz con el gobierno de cooperación, vetó a Iglesias, cuando tuvo que negociar lo hizo a la carrera y con displicencia, y al final supimos que tal posibilidad desvelaba a Pedro Sánchez) y UP fue tan torpe (o tan resentido) como para hacer naufragar la forzada propuesta del PSOE de una vicepresidencia y competencias en Vivienda, Sanidad e Igualdad al reclamar desde la tribuna del Congreso (por tanto, fuera de lugar) los dos huevos duros de las políticas activas de empleo.

2. En el escenario de abril podía tener sentido discutir si la mejor opción para UP era exigir su entrada en el gobierno (y arriegarse a perder cualquier rasgo de movimiento crítico transformador) o influir sobre un gobierno del PSOE en solitario incorporando a un acuerdo de legislatura políticas progresistas y vigilando su cumplimiento desde una oposición constructiva. Así lo apuntó en algún momento Alberto Garzón.

3. Ya entonces mi opinión era que lo que España necesitaba era un gobierno de coalición progresista que pudiera plantearse un horizonte de al menos dos legislaturas. Hoy, tras las elecciones de ayer, lo considero aún más necesario. España necesita conformar un gobierno que aspire a afrontar (no digo resolver) en los próximos años una serie de retos que no podemos continuar ignorando o mal encarando: la crisis de cohesión social, de la que la exclusión social (8,5 millones, el 18,4% de la población según el VIII Informe Foessa) es su más evidente expresión; la emergencia feminista, de la que las más de mil mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas desde 2003 son la más grave manifestación; la emergencia climática; la construcción de un país hospitalario, abierto a la migración y al refugio; la crisis territorial, que en estos momentos agita Cataluña, pero que en realidad es una crisis histórica, estructural, de la construcción nacional española. Para ello, se necesita un gobierno estable, capaz de generar confianza y reconstruir diálogos también con las fuerzas nacionalistas de Cataluña y de Euskadi

4. Un acuerdo fundado sobre la "abstención responsable" que permita la investidura de Pedro Sánchez (como se planteaba en abril y, parece, se plantea también ahora por parte del PSOE) es pan para hoy y hambre para mañana. Su resultado sería un gobierno débil e inseguro, escasamente fiable que, estoy convencido, acabaría por generar frustración en el electorado.

5. Pero los números... En abril PSOE y UP sumaban 165 escaños, y el apoyo externo de las fuerzas que sumaron sus votos para ganar la moción de censura contra Rajoy les hubiera permitido navegar por encima de los 176 escaños. Ahora, PSOE y UP sumarían 155 escaños diez menos. Pero el apoyo de Más País, PNV, Bildu o ERC volvería a situarlos por encima de la mayoría absoluta.

6. ¿Gobernar con el apoyo de nacionalistas e independentistas? ¿A cambio de qué? A cambio de nada que no tengamos que afrontar ineluctablemente: un diálogo abierto sobre la vertebración de España, siempre en crisis, que en mi opinión sólo puede tener una solución federal, pero que en todo caso tendrá que contemplar mecanismos viables (al modo de la ley de claridad canadiense) para resolver democráticamente conflictos soberanistas.

domingo, 10 de noviembre de 2019

Elecciones 10N: primeras impresiones


1. La decisión de Sánchez de repetir elecciones fue una insensatez. Ha resucitado a un PP que renace de su corrupción sin acto de contrición ni propósito de enmienda. Ha abierto una ventana de oportunidad para la consolidación de una derecha extrema, iliberal, que brutaliza la política y la sociedad españolas.

2. Aunque sea la fuerza más votada, el PSOE tendrá más difícil formar gobierno y gobernar. Su única opción es trabajar con seriedad lo que en junio despejó con displicencia y desgana: un gobierno de coalición con Unidas Podemos, con el apoyo para la investidura de todas las fuerzas progresistas políticas que se aparten de la proximidad tóxica del bifachito. No veo a Carmen Calvo con las aptitudes y actitudes necesarias para afrontar esta tarea. Tampoco a Sánchez, pero este es inamovible; no así Calvo.

3. Más País sólo ha servido para debilitar a Unidas Podemos. Nunca tanta inteligencia resultó más inútil, políticamente hablando.

4. Cuando despertemos mañana, los nacionalismos catalán y vasco seguirán aquí. Fuertes. Imprescindibles para la gobernabilidad. Pero, sobre todo, imprescindibles para buscar una salida a la crisis de cohesión territorial que el Estado español surgido del 78 arrastra desde su constitución.

5. Unidas Podemos sale debilitado, aunque mantiene una presencia importante. Presencia que le permite mantener influencia. Antes de junio se podía discutir si la mejor opción era entrar en un gobierno con el PSOE o apoyarlo desde fuera a la portuguesa. Ahora sólo le queda trabajar con seriedad para conformar un gobierno de coalición con el PSOE. Asumiendo que lo hace desde una posición de mayor debilidad, aunque las circunstancias lo hayan convertido en más necesario que antes: ya no existe un Ciudadanos al que el PSOE pueda mirar para rogar su apoyo o su abstención.

6. Si Sánchez recupera la cantinela  de junio (soy el más votado, el único que puede gobernar, así que todo el mundo ha de abstenerse para que pueda ser investido presidente)... No, no puede ser, es imposible.

7. Así que, a partir de mañana, a negociar para constituir cuanto antes un gobierno progresista, dispuesto a afrontar, con responsabilidad pero sin miedo, los retos sociales y territoriales que paralizan este país desde hace ya demasiado tiempo.