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domingo, 7 de junio de 2026

What´s Up, Bunny?

Leo que Bad Bunny canta contra la gentrificación y la turistificación, pero su gira ha subido un 29% el precio de los hoteles en Madrid. Un artista globalizado que denuncia la gentrificación, la expulsión de residentes y la mercantilización de los territorios genera, al mismo tiempo, un acontecimiento que contribuye a encarecer el alojamiento, intensifica los flujos turísticos y moviliza enormes cantidades de capital. ¡Qué paradoja! O no. Lo paradójico es pensar que Bad Bunny canta contra el sistema.

Es verdad que el hecho de que los hoteles suban de precio durante unos conciertos no equivale exactamente a un proceso de gentrificación, que implica transformaciones duraderas del mercado inmobiliario, sustitución de población residente y reconfiguración social de los barrios. Pero sí forma parte de la misma lógica de ciudad convertida en plataforma de consumo y atracción de visitantes. Los grandes conciertos, congresos, eventos deportivos o festivales participan de una economía urbana que trata el territorio como recurso competitivo. En Bilbao empezamos a saber mucho de esto.

Desde siempre el capitalismo ha demostrado una extraordinaria capacidad para absorber las críticas dirigidas contra él y convertirlas en mercancía. La rebeldía, la autenticidad, la denuncia social o la reivindicación de identidades subalternas no quedan necesariamente fuera del mercado; al contrario, con frecuencia se transforman en productos altamente rentables. La crítica se consume, la disidencia se convierte en espectáculo y el propio capitalismo cultural necesita constantemente narrativas de transgresión para renovarse. Como analizaron Luc Boltanski y Ève Chiapello en 'El nuevo espíritu del capitalismo', una parte importante de la crítica social y artística de los años sesenta y setenta fue incorporada por el propio capitalismo para legitimarse y reinventarse.

En ese sentido, el problema no es que Bad Bunny denuncie la gentrificación mientras su gira produce efectos gentrificadores. El problema sería esperar que un artista global, convertido en una de las mayores industrias culturales del planeta, pueda situarse realmente fuera de las dinámicas económicas que hacen posible su éxito. Su figura es inseparable de una compleja maquinaria de plataformas digitales, promotoras, aerolíneas, cadenas hoteleras, patrocinadores y mercados globales del entretenimiento. Por eso la pregunta sociológicamente relevante no es tanto si el artista es coherente o incoherente, sino cómo un sistema económico es capaz de integrar incluso los discursos que lo cuestionan. 

Pero lo cierto es que él sí se presenta personalmente como crítico del sistema. Si nos situamos en el plano de la autopercepción o de la imagen pública que proyecta, Bad Bunny no aparece simplemente como un artista que incorpora ocasionalmente mensajes críticos, sino como alguien que se presenta a sí mismo como portavoz de determinadas resistencias: frente a la colonización cultural, la turistificación de Puerto Rico, la especulación inmobiliaria, el racismo o la homofobia. Desde esa perspectiva, la contradicción resulta más visible. Porque una cosa es reconocer que nadie puede situarse completamente fuera del sistema y otra muy distinta construir una identidad pública basada en la oposición a él mientras se ocupa una posición extraordinariamente privilegiada dentro de las industrias globales del entretenimiento.

Ahora bien, tampoco conviene exagerar la singularidad del caso. Se trata de una tensión clásica en la historia de la cultura popular. Ya ocurrió con el rock, el punk, el hip-hop o incluso con determinadas figuras de la canción protesta. Artistas que nacieron cuestionando el orden establecido acabaron convertidos en marcas globales. El sistema no solo comercializa los productos culturales; comercializa también las identidades contestatarias.

Por eso la cuestión no es tanto si Bad Bunny es sincero. Tal vez lo sea cuando denuncia los efectos del turismo masivo sobre Puerto Rico o la expulsión de la población local de determinados barrios, pero su capacidad para difundir ese mensaje depende precisamente de las infraestructuras económicas y culturales de la globalización que producen fenómenos similares en muchos otros lugares. Se trata de un ejemplo muy contemporáneo de crítica integrada: una voz que denuncia ciertos efectos del capitalismo global desde una posición que es, al mismo tiempo, uno de los grandes éxitos de ese mismo capitalismo global.

Artistas que nacieron cuestionando el orden establecido acabaron convertidos en marcas globales. El sistema no solo comercializa los productos culturales; comercializa también las identidades contestatarias

Esto no significa que toda crítica sea inútil o que toda denuncia esté condenada a convertirse en mero espectáculo. Pero, en una época en la que incluso la rebeldía puede convertirse en mercancía, el problema ya no es distinguir quién está dentro y quién está fuera, sino preguntarnos qué críticas transforman realmente las estructuras y cuáles terminan formando parte del espectáculo que las reproducen. Los discursos públicos pueden contribuir a visibilizar problemas reales, generar conciencia social y abrir espacios de debate, pero el capitalismo contemporáneo ha demostrado una notable tolerancia hacia las formas simbólicas de contestación. Lo que le resulta mucho más difícil gestionar no son las canciones que lo cuestionan, sino las regulaciones que limitan sus beneficios, las políticas urbanísticas que frenan la especulación, las reformas fiscales que redistribuyen riqueza o las normas laborales que reducen la precariedad. Ahí es donde la crítica deja de ser una estética y se convierte en una fuerza material.

“What's Up, Doc?”, decía otro Bunny, en este caso Bugs. “¿Qué hay de nuevo, viejo?”, en su traducción al castellano. No hay nada nuevo en el caso Bad Bunny. Es todo muy viejo: se llama capitalismo. Del machismo hablaremos otro día...


Publicado en elDiario.es 

sábado, 28 de mayo de 2016

Entre dos mundos: cuatro libros fronterizos

Recupero algunas lecturas de hace semanas, y las relaciono con alguna más reciente. Son cuatro libros muy distintos por su autoría, temática y estilo, pero los cuatro comparten, creo, una característica: están escritos en la frontera entre dos mundos, y sus autores (una autora y tres autores) han sabido expresar esa experiencia de ser a la vez testigos y observadores de las vidas que, por distintas circunstancias, deben habitar los espacios donde interseccionan realidades socioculturales muy diversas, en ocasiones antagónicas.


Noches sin dormir (Seix Barral, 2015), de Elvira Lindo, nace de una frustración; una frustración experimentada no tanto personalmente, cuanto de forma vicaria. Seguir los movimientos de la autora por la ciudad de Nueva York me lleva a pensar que se trata de una mujer con una enorme capacidad de adaptación, lo que la permite asumir y practicar con rapidez y relativa naturalidad los códigos de una sociedad que no es la suya -"Yo llevo la tarjeta de crédito en la mano, que es el rayo paralizador contra toda desconfianza americana"-, pero también a disfrutar con los genuinos encuentros y contactos que le ofrece la ciudad: desde la comunidad española con la que se encuentra habitualmente hasta Julian, el camarero-novelista, o Dani, su peluquero.
Pero no ha sido ese el caso de su marido, Antonio Muñoz Molina: "No ha hecho amigos aquí, no ha sentido la Universidad de Nueva York como un lugar cálido. No alcanzo a comprender esa aspereza universitaria. [...] Antonio se va sin haber hecho un amigo verdadero entre sus colegas. A mí me parece frustrante. No ha sido así con los alumnos, que lo adoran, cierto que proceden todos ellos de países latinoamericanos y aún no tienen el cuerpo acostumbrado a pasear por la vida protegidos por esa burbuja que ampara y aísla a cada uno de los ciudadanos neoyorquinos".
El texto, ágil, está lleno de reflexiones personales, pero también de aguda descripciones etnográficas, presentándonos una ciudad a ratos asfixiante y desolada, a ratos convertida en un pequeño pueblo, con su mercadillo de granjeros en Columbia, la librería de viejo en el bulevar Isaac Bashevis Singer, o la figura de Jimmy, el sereno que vela por la seguridad en la calle 107, en el West End.
El texto se acompaña de fotografías de la autora, sorprendentemente hermosas. Algunas, como esta de la página 28, me recuerdan a una de las características ilustraciones del icónico Norman Rockwell.


http://elpais.com/elpais/2015/11/27/fotorrelato/1448639789_152551.html#1448639789_152551_1448640459

Otras, como esta de la página 33, casi podrían pasar por una escena de Hooper.

http://cultura.elpais.com/cultura/2015/11/24/actualidad/1448388957_724506.html 

En fin, un libro con el que he disfrutado mucho, y que tenía que haber comentado hace tiempo, Bueno, pues ya está.

Portada La piel de la frontera

Otro libro que tenía pendiente es La piel de la frontera, de Francesc Serés (Acantilado, 2015). Entre Aragón y Cataluña, entre los ríos Cinca y Segre, en el espacio rural y agrícola que configuran la comarca de los Monegros y las localidades de Fraga, Sariñena o Monzón, Francesc Serés nos introduce en el durísimo mundo de la inmigración marroquí, argelina, gambiana, maliense o rumana, desplazada hasta trabajar en el campo y malviviendo en unas condiciones tan duras que desafían cualquier aproximación a las mismas que no sea directa, inmediata, física, sobre el mismo terreno:
La teoría está muy bien, pero nunca llega hasta aquí. Teorizamos y leemos los metros de estantería de antropología postmoderna que haga falta, nos hacen tragar la sociedad líquida, la pluriculturalidad y todos y cada uno de los neologismos que se acuñan, pero después un hombre te da el pasaporte que lleva dentro de los pantalones envuelto en una bolsa de plástico sudada, una bolsa que apesta porque el sudor apesta, la ropa apesta, y la hierba y los campos apestan. Y la teoría falla donde la camisa sudada se pega a la piel, dos mosquitos buscan agujeros  entre las fibras para llegar a la piel. Y toda la teoría y las buenas intenciones la cargan dos muchachos que van casi desnudos por la vera del camino del río con un fardo de cañas talladas en la cabeza para hacerse una cabaña, desde Mali hasta Alcarràs, ésa es la conclusión, aún no lo sabemos, pero desde Mali hasta Alcarràs la distancia es mínima. No hay teoría, porque no cabe, no hay distancia y la conclusión es clara: mañana podemos ser nosotros quienes carguemos las cañas, y también llevaremos una nube de mosquitos que no nos dejará vivir.

Así y todo, entre tanta dureza Serés descubre, en la cotidianidad de las vidas de las gentes que habitan esos pueblos, gestos y actitudes que nos permiten atisbar la perdurable capacidad de acogida, reconocimiento y encuentro de las que disponemos los seres humanos:
Anna lleva mucho tiempo aquí. Vino con su marido, que observa el bar, sonríe y nos mira a los ojos desde la fotografía que cuelga de la pared. Se mató hace cuatro años en un accidente. Me acuerdo, no puedo evitar imaginármelo detrás de la barra. Esta gente es una institución, forma parte de lo que fue, no hay otra definición posible, la primera línea de fuego, los que han ido encajando  todo el cambio, tenderas que han fiado, gente que ha guardado pasaportes y dinero, que ha recogido ropa y ha evitado, año tras año, que se quemase todo el sotobosque que las distintas administraciones han ido descuidando... Cuando hablan de la sociedad civil es para morirse de risa. La sociedad civil pasa por el bar Casanova y el camino del río de Alcarràs, viene desde Calaf y Castellfollit de Riubregós, y termina resumiéndose en una barra de bar que es toda su vida. Su marido sonríe a una generación de inmigrantes desde la pared.

Escribre Serés: Los fines del mundo no son lineales, son un conjunto de agujeros negros distribuidos de manera más o menos errática por toda la superficie de la Tierra. Los Monegros son uno de ellos. Su libro es la mejor guía para adentrarnos en uno de esos agujeros negros. Eso sí: la experiencia no nos dejará fríos.



El tercero de los libros que hoy quería compartir es El Volga nace en Europa, de Curzio Malaparte (Tusquets, 2015). Perfecto ejemplo de la doctrina mussoliniana del vivere pericolosamente, el libro se compone de dos partes relacionadas por la temática que abordan, la Segunda Guerra Mundial vista desde la perspectiva del ejército italiano, pero en un caso nos encontramos con una serie de crónicas periodísticas escritas durante la campaña alemana contra la Rusia soviética, en la que Malaparte participó como corresponsal del Corriere della Sera, mientras que en el segundo, un relato titulado "El sol está ciego", el autor novela la guerra en los Alpes entre Italia y Francia.
En ambos casos, nos encontramos con unas páginas escritas con pulso por un autor que, fascista convencido durante la guerra, se convirtió tras esta en crítico de la dictadura, cercano al comunismo.



Y para acabar, el último libro de Erri de Luca, autor ya muy citado en este blog. En este libro corto, titulado Y dijo (Sígueme, 2016), Erri de Luca recrea, entre la creación literaria y la investigación filológica, la salida de Egipto y la ruta por el desierto del pueblo judío, con especial atención a la recepción de los Mandamientos. Lleno de sugerencias y de sorprendentes giros, su lectura de los preceptos recibidos por Moisés en el Sinaí superan el espacio de la creencia para convertirse en principios transculturales, aplicables al hoy y al aquí de cualquier lectora o lector. No olvidemos que el autor no es ni judío no creyente, como el mismo advierte en las páginas finales del libro:
Del judaísmo comparto el viaje, no el puerto de llegada. Mi lugar no está en la tierra prometida, sino en los márgenes del campamento. [...] Si tuviera que elegir dónde y cómo nacer, siempre diría lo mismo: en el Sinaí como extranjero. No debo pertenecer, estoy como los decimoterceros, fuera de la docena de los convocados. Mi pasaporte para el viaje es seguir aparte.

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Así pues, cuatro lecturas fronterizas. a disfrutarlas.


sábado, 25 de mayo de 2013

Violencia contra la mujer: no caben bromas

Ayer, viernes 24 abrimos la tertulia de Radio Popular-Bilbo Herri Irratia, en la que participo desde hace muchos años, reflexionando sobre la persistencia de la violencia machista. El día anterior había sido especialmente trágico: una mujer de 26 años asesinada en Orozko por su pareja; otra de 25 años, educadora en un piso de acogida de Bilbao, brutalmente agredida y violada por uno de los residentes.
Sin duda, en todo acto de violencia hay una responsabilidad individual del victimario, intransferible e irreductible. Por supuesto. Pero el contexto social influye, y mucho, sobre las posibilidades de gestionar los comportamientos individuales. Y la cultura dominante hoy en día, sigue siendo profundamente machista.
En el marco de esta cultura, cada día la cotidianeidad banaliza la desigualdad entre hombres y mujeres, cosificando a estas en una posición de inferioridad naturalizada. Cada día, todos los días, una tupida trama de aparentes banalidades formada de chistes, miradas, sonrisas, gestos, sobreentendidos, representaciones estéticas, imágenes publicitarias, tradiciones, convenciones sociales, mantiene inalterable una estructura sociocultural machista que ni las reformas legales ni las luchas protagonizadas por las propias mujeres consiguen desmontar.
Un ejemplo.También ayer, en EL CORREO entrevistaban a Argi Gastaka, expulsada de Gran Hermano por bromear sobre ETA. En el transcurso de la conversación la entrevistadora se refiere a "los gemelos" que, por lo que compruebo, son dos  característicos concursantes de Gran Hermano (con la testosterona y las neuronas inversamente relacionadas) y pregunta a Argi: "¿Son tan violentos?", a lo que esta responde: "Se ha exagerado un poco. Son unos bestias pero no agresivos". Los mismos gemelos que, según parece, han hecho otra "broma" referida a la trágica historia de Marta del Castillo.Son bestias, sí, "tíos" al fin y al cabo, ya se sabe; pero agresivos no, qué va
Por cierto, la última pregunta de la entrevista no tiene desperdicio: "¿Le han ofrecido Interviú?".
Todo muy normal.
Eso sí, ni un chiste con ETA, faltaría más.
Hay ataques de responsabilidad de las empresas de comunicación que, simplemente, dan asco.

miércoles, 18 de abril de 2012

Roble en la nieve

El Museo de Bellas Artes de Bilbao expone desde ayer y hasta el 8 de julio el cuadro de Caspar David Friedrich Roble en la nieve. Esta tarde, sin falta, me acercaré a verlo. Y lo haré en más ocasiones, antes de que regrese a su hogar, en Colonia.



Hay pinturas que poseen una poderosísima capacidad de atracción. No sé la de veces que he visitado El Prado sólo para detenerme unos minutos ante El Jardín de las Delicias de El Bosco.

Las obras de Friedrich siempre me han resultado sumamente evocadoras. Románticas, misteriosas, decadentes en ocasiones, nunca he podido mirar las pinturas originales, me he conformado con reproducciones de mayor o menor calidad. Pero su poder de atracción es inmenso.

¿Quién no conoce su famoso Caminante sobre un mar de nubes? ¿Quién, al contemplar este cuadro, no siente que es uno mismo el que se asoma al nebuloso abismo de montaña?



Sus paisajes, siempre misteriosos y evocadores, me atraen con fuerza. Y así, sueño con pasear por sus bosques o ascender por sus montañas...




sábado, 7 de enero de 2012

Y tú ¿de dónde eres, amigo?

Paseando por la Alameda de San Mamés, en Bilbao, me detengo ante "El Cajón", sorprendente como siempre. "Y tú, ¿de dónde eres, amigo?".

Mirada irónica y traviesona. Que me lleva a cambiar de acera y de perspectiva.

miércoles, 29 de junio de 2011

Gora Donostia-San Sebastián!

El pasado 31 de mayo cuatro miembros del jurado que debía decidir la ciudad que se convertirá en Capital Cultural Europea en 2016 visitaron San Sebastián. Se trataba de Manfred Gaulhofer (presidente del jurado), Jordi Pascual Ruiz, Emilio Cassinello y Danuta Glondys. El objetivo de la visita era, según declararon a los medios, comprobar sobre el terreno si la idea de la cultura como instrumento para superar la violencia y contruir la convivencia -eje del proyecto donostiarra- estaba "bien arraigada" en la ciudad.
Tuve ocasión de participar en la reunion que los miembros del jurado celebraron en el Palacio de Aiete, sede de la Casa de la Paz y los Derechos Humanos, con una veintena de personas que, en diversas circunstancias, hemos tenido algún protagonismo en la lucha por la paz, la libertad y los derechos humanos en Euskadi.
En aquel momento tuve la certeza de que el proyecto presentado por Donostia-San Sebastián sería el ganador si en la deliberación no interferían criterios políticos asociados al cambio producido en el consistorio donostiarra tras las elecciones del 22M.

La exclusión del nuevo alcalde, Juan Karlos Izagirre, de la I Conferencia Internacional sobre Víctimas del Terrorismo promovida por el Gobierno español, la Organización de Estados Americanos y el Consejo de Europa, me hizo temer lo peor. Tal exclusión, en mi opinión incomprensible (lo lógico, en su caso, sería que fuera él mismo quien se retratara), enviaba al jurado de la capitalidad un mensaje poco tranquilizador: si nos fiamos del nuevo regidor, ¿por qué vais a fiaros vosotros?

Afortunadamente ha triunfado el proyecto, las olas de energía ciudadana que lo han impulsado.

Por eso me asombra, no, me indigna, escuchar a los alcaldes de Zaragoza, Burgos o Córdoba, o al exalcalde de Las Palmas, cuestionar la elección aduciendo supuestas contaminaciones políticas. Disparate el suyo.
Y estrechez de miras, y mezquindad, que no representan, seguro, al valor de los proyectos presentados por sus respectivas ciudades.

En noviembre de 2010 me declaré rendido admirador del proyecto. Hoy me emociono al pensar que ese proyecto será realidad en 2016.

Mila esker, Santi, gidaria hain trebea eta argia izateagatik. Eskerrik asko, Odon, zure handitasunagatik.

viernes, 27 de mayo de 2011

Va pensiero... Indignato¡¡¡

Va, pensiero es el coro del tercer acto de Nabucco, ópera de 1842 con la que Giuseppe Verdi canta la historia del exilio hebreo en Babilonia tras la pérdida del Primer Templo de Jerusalén. Posteriormente se convirtió en un himno para patriotas italianos quienes identificándose con el pueblo hebreo, buscaban la unidad nacional y la soberanía. La canción, cuyo tema es el exilio y que expresa nostalgia por la tierra natal, así como la frase «Oh mia patria sì bella e perduta!» («¡Oh patria mía, tan bella y perdida!») resonaba en el corazón de muchos italianos.

El 12 de marzo de 2011 Ricardo Muti dirigió Nabucco en el teatro de la Ópera de Roma con motivo del 150 aniversario de la unidad de Italia, en presencia el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi. En un momento dado, Muti dejó la batuta y aseguró: "Esta tarde mientras el coro cantaba 'oh mia patria sì bella e perduta!' he pensado que si matamos a la cultura sobre la que está fundada la historia de Italia en verdad será nuestra patria la que se quede 'bella y perdida'".
Reproduzco la crónica del acto firmada por Hugo García Robles en el diario uruguayo El País:

El papel que cumplieron Verdi y su música en el movimiento del Risorgimento que condujo a la expulsión de los austriacos y a la unificación de Italia, es un hecho. A pesar del tiempo, esa eficacia política que une la música del autor de La Traviata a los destinos de Italia, se mantiene.
El Times de Londres ha entrevistado al maestro Ricardo Muti, con motivo de lo sucedido el pasado 12 de marzo, en la Ópera de Roma, durante la representación de Nabucco. Muti relató en la entrevista citada que al llegar al pasaje en que el coro Va pensiero alude a la esclavitud de los hebreos con las palabras que incluyen conceptos como "Oh , mi patria, tan bella y perdida, sintió que el silencio de la sala se cargaba de una tensión especial, fervorosa". Hubo pedidos por la repetición junto con una voz que gritó larga vida a Italia.
Muti explicó que se opone en general a los bises, porque no debe interrumpirse el fluir de la obra. Una única vez, en el Scala de Milán en 1986, había reiterado el espléndido coro. Muti se dirigió entonces al público, diciendo que ese gritos de larga vida a Italia, se contrastaba con algunos sucesos que perturban la vida política italiana. Y que si continuaban, la patria bella y perdida que el coro canta, sería realidad. Entonces agregó que iba a reiterar el Va pensiero para protestar contra las condiciones que amenazan la tradición cultural italiana. Invitó al público a cantarlo junto con el coro y la orquesta. Todo el teatro se puso de pie y con emoción manifiesta elevaron sus voces unánimemente. Una filmación de ese momento muestra las lágrimas en los ojos de los coristas y del público, conjurados todos en una demostración formidables de unidad nacional y elevación de objetivos compartidos.

Como colofón de ese momento, terminada la ópera, subió al escenario el alcalde de Roma, Gianni Alemanno, quien denunció los recortes que ha hecho el gobierno de Berlusconi al presupuesto de cultura.
Es de suponer el alcance de esta función sobre la opinión pública y el pueblo de Italia, máxime que el propio Berlusconi estaba presente en la función. La música de Verdi mantiene intacta su profunda esencia italiana y su poder para mover al pueblo.


Muti, que no muto. No enmudeció Muti. Indignación también en la ópera.

http://mobile.agoravox.fr/actualites/europe/article/silvio-berlusconi-renverse-par-91522


Ve, pensamiento, con alas doradas,
pósate en las praderas y en las cimas
donde exhala su suave fragancia
el dulce aire de la tierra natal!
¡Saluda las orillas del Jordán
y las destruidas torres de Sión!
¡Oh, mi patria, tan bella y perdida!
¡Oh recuerdo tan caro y fatal!
Arpa de oro de fatídicos vates,
¿por qué cuelgas muda del sauce?
Revive en nuestros pechos el recuerdo,
¡Que hable del tiempo que fue!
Al igual que el destino de Sólima
Canta un aire de crudo lamento
que te inspire el Señor un aliento,
que al padecer infunda virtud,
que al padecer infunda virtud,
que al padecer infunda virtud,
al padecer, la virtud!.

miércoles, 6 de abril de 2011

Egungo euskal kulturari buruzko 71 begirada

71 miradas sobre la cultura vasca actual

Esta tarde, en el Paraninfo de la UPV/EHU (Paseo Abandoibarra, junto a la Torre Iberdrola), se presenta publicamente el “Mapa de los Sonidos de la Cultura Vasca Actual”: 71 vídeo-entrevistas realizadas a creadores, agentes, pequeñas empresas y asociaciones de diferentes expresiones artísticas y culturales emergentes, singulares o insuficientemente conocidas.

El Mapa de los Sonidos de la Cultura Vasca Actual es: Un muestreo de la creación y difusión cultural emergente, singular o insuficientemente conocida, realizado en las principales poblaciones del País Vasco. Para conocer las voces individuales o colectivas de los nuevos creadores y agentes culturales, identificando sus valores, tendencias y formas. Con la mirada puesta, sobre todo, en quienes abordan su trabajo desde una perspectiva de transformación social, de transgresión de lo establecido. Para aportar elementos de análisis a las políticas culturales.

Una joyita.

domingo, 6 de marzo de 2011

Transmedia: ¿nos volveremos más superficiales?

El pasado 26 de febrero EL PAÍS recogía en su suplemento Babelia un largo artículo firmado por Elisa Silió titulado "Mutaciones literarias", que anunciaba el comienzo de una nueva era en la edición literaria (considero exagerado hablar de una "nueva era literaria"): "Escribir y leer ya no es lo que era. Con algo de retraso, la literatura con extensiones en otros formatos y soportes multimedia y online se extiende en España. Es la evolución de la creación literaria más allá de las fronteras conocidas dando origen al llamado libro transmedia".
El artículo se apoya en algunos ejemplos de literatura transmedia española -como El silencio se mueve, de Fernando Marías- y, sobre todo, en las tesis sobre la convergencia cultural entre viejos y nuevos medios propuestas en 2006 por Henry Jenkins:

"Con convergencia me refiero al flujo de contenidos a través de múltiples plataformas mediáticas, la cooperación entre múltiples industrias mediáticas y el comportamiento migratorio de las audiencias mediáticas, dispuestas a ir casi a cualquier parte en busca del tipo deseado de experiencias de entretenimiento. [...] La convergencia representa un cambio cultural, toda vez que se anima a los consumidoses a buscar nueva información y establecer conexiones entre contenidos mediáticos dispersos".


De entrada, la idea de transmedia resulta atractiva. Un blog es un ejemplo de este tipo de producto comnicativo que aúna e integra texto, imagen, sonido, vínculos con otras obras, y permite la participación del lector.
Pienso en la posibilidad de volver a leer El Señor de los Anillos en formato transmedia y la idea me gusta. Poder acompañar la historia con el visionado de las espectaculares imágenes rodadas por Peter Jackson o de las evocadoras ilustraciones de John Howe, o poder recurrir a las obras que sobre Tolkien han escrito Joseph Pearce o Michael White, cuya lectura nos ayuda a comprender mejor las claves del genial relato.
Sin embargo, el libro de Nicholas Carr Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? introduce dudas de calado sobre el en principio atractivo futuro transmedia consecuencia de la convergencia cultural.
Partiendo del repetido aforismo de Marshall McLuhan -"El medio es el mensaje"- Carr se ocupa no de los contenidos que circulan por Internet, sino del estilo de pensamiento que, en su opinión, la propia estructura de la Web exige y produce: "Lo que parece estar haciendo la Web es debilitar mi capacidad de concentración y contemplación. Esté online o no, mi mente espera ahora absorber información de la manera en la que la distribuye la Web: en un flujo veloz de partículas" (p. 19).



Carr hace suya la caracterización del mundo digital como un "ecosistema de tecnologías de la interrupción" (p. 116). "Cuando nos conectamos a la Red -afirma-, entramos en un entorno que fomenta una lectura somera, un pensamiento apresurado y distraído, un pensamiento superficial. Es posible pensar profundamente mientras se navega por la Red, como es posible pensar someramente mientras se lee un libro, pero no es éste el tipo de pensamiento que la tecnología promueve y recompensa" (pp. 143-144). "La Red atrae nuestra atención sólo para dispersarla", advierte Carr. "La Red es, por su mismo diseño, un sistema de interrupción, una máquina pensada para dividir la atención" (p. 162).

En el libro Carr se refiere a una gran cantidad de experimentos e investigaciones que, en su opinión, sustentan su tesis de que en Internet no se lee; como mucho se desarrolla una "actividad de rastreo" a la búsqueda de ese titular, ese resumen o ese concepto que nos sea de utilidad en un momento concreto (pp. 167-168).



Como consecuencia, la manera de leer tradicional, asociada al libro impreso, parece estar en retroceso en el nuevo mundo digital. "Para algunas personas -advierte Carr-, la mera idea de leer un libro se ha vuelto anticuada, incluso algo tonta -como coser tus propias camisas o descuartizar una vaca-." (p. 21). ¿Para qué "perder" tiempo pérdidos entre los anaqueles de una biblioteca si Google me ofrece mucha más información y, sobre todo, mucho mejor dirigida a mis intereses concretos?

El declive de la lectura tradicional no es sino el indicador de un cambio mucho más relevante: el declive de la mente líneal -"calmada, concentrada, sin distracciones"- que se ve desplazada "por una nueva clase de mente que quiere y necesita recibir y diseminar información en estallidos cortos, descoordinados, frecuentemente solapados -cuanto más rápido, mejor-" (p. 22).

La descripción que Carr hace de la colonización de la literatura por esa tecnología intelectual que es la Red resulta desasosegante:

"La tendencia de Internet a transformar todo medio en un medio social surtirá un efecto de gran alcance en las maneras de leer y escribir, esto es, en el lenguaje mismo. Cuando la forma del libro cambió y permitió con ello la lectura en silencio, una de las consecuencias más importantes fue el desarrollo de la escritura privada. Los autores, capaces de suponer que un lector atento y comprometido tanto intelectual como emocionalmente 'aparecería al fin para darles las gracias', traspasaron répidamente los límites del discurso social para comenzar a explorar una riqueza de formas marcadamente literarias, muchas de las cuales no tenían cabida fuera de la página impresa. Esta nueva libertad del escritor privado condujo, como hemos visto, a una explosión experimental que expandió el vocabulario, ensanchó los límites de la sintaxis y aumentó la flexibilidad y la expresividad del lenguaje en general. Ahora que el contexto en que se produce la lectura vuelve a cambiar, de la página privada a la Red comunitaria, los autores volverán a adaptarse. Cada vez serán más los que ajusten sus obras a un medio que el ensayista Caleb Crain describe como gregario, en el cual la gente leerá principalmente 'para experimentar la sensación de pertenencia', más que para ilustrarse o evadirse. Cuando el ámbito social prima sobre el literario, el escritor se ve abocado a descartar la virtud y la experimentación en aras de un estilo inocio pero inmediatamente accesible. La escritura se convertirá en una forma de registrar banales chácharas" (pp. 133-134).

Agobiado, recurro a Alessandro Baricco y a su intento de comprender a esos bárbaros que "respiran con las branquias de Google":

"Los bárbaros utilizan el libro para completar secuencias de sentido que se han generado en otra parte. Lo que rechazan, lo que no les interesa, es el libro que remite, por completo, a la gramática, a la historia, al gusto de la civilización del libro: todo esto lo consideran algo pobre de sentido. No puede insertarse en ninguna secuencia transversal, y por tanto debe de parecerles terriblemente apagado. O por lo menos: no es ése el juego que saben hacer [...] Los bárbaros ienden a leer únicamente los libros cuyas instrucciones de uso se hallan en lugaes que NO son libros".

El debate está servido.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Descargándome

Pido disculpas por la extensión de este comentario, que además no es sino el primero de otros que le seguirán. Pero el tema y mi situación lo exigen.

1. Una historia contada por un idiota, llena de ruido y de furia, que nada significa: a esto se ha visto reducido en España el debate sobre la creación cultural, los derechos de autor y la propiedad intelectual. O a la tragedia cainita de dos payasos con una trompeta. O a una alianza de neuróticos, en la que cada parte realiza propuestas que alimentan los miedos –fundados o no, pero al fin y al cabo miedos- de la otra. O a un juego de suma cero, donde las ganancias de unos sólo pueden sostenerse sobre las pérdidas de otros. O a un dilema del prisionero, situación en la que cada cual persigue su propio interés siguiendo una estrategia de egoísmo racional -minimizar costes, maximizar beneficios- imposibilitando cualquier planteamiento cooperativo y haciendo a la larga imposible un abordaje común del problema.
En este contexto, la iniciativa del presidente de la Academia del Cine me parece tan loable en su voluntad como previsiblemente estéril en sus resultados. Si leemos los comentarios a la crónica de la reunión publicada por EL PAÍS bajo el título “Satisfacción tras la reunión entre internautas y Álex de la Iglesia” lo que vamos a encontrar es mucha insatisfacción y, sobre todo, abundante mala leche; voluntad de escuchar y acordar, poca.
Pese a que pueda resultar estéril en estos momentos, la iniciativa no deja de apuntar en la buena dirección: la de poner todo nuestro esfuerzo al servicio de la tarea de romper esa alianza de neuróticos a la que me he referido antes.





2. España tenía que ser, también en esto, diferente.

En Francia, la Ley 2009-669 de 12 de junio para favorecer la difusión y la protección de la creación en Internet, más conocida como ley Hadopi, faculta a una autoridad administrativa para identificar descargas ilegales, advertir sobre ellas a los usuarios y, tras tres avisos, prevé la suspensión del acceso a Internet por decisión de un juez. En Estados Unidos el FBI cuenta con una unidad especializada en delitos cibernéticos con capacidad para cerrar, en colaboración con la Fiscalía o mediante orden judicial, websites que incurran en delitos contra la propiedad intelectual. Y las multas a quienes se bajan archivos protegidos son desorbitadas.
Así las cosas, en esos dos países el espacio para el encuentro entre gobiernos e internautas es inexistente.


Sin embargo en Francia tienen a Jérémie Zimmermann, cofundador de La Quadrature du Net, que recientemente ha propuesto una contribución creativa o “canon político” que los suscriptores de banda ancha abonarían mensualmente, y que serviría para compensar a los creadores por el intercambio de archivos en las redes P2P:

"Se podría pensar en un porcentaje sobre el precio de la conexión a internet, una especie de canon político para acabar con esta guerra contra el intercambio. Sería una forma de mostrar a los artistas que internet es una oportunidad para ellos.Cada suscriptor con una conexión de banda ancha podría pagar entre tres y diez euros al mes. Se podría hacer un reparto transparente basado en el número de descargas de cada trabajo. Pero recalco que una contribución de este tipo tendría que basarse en la transparencia y limpieza del reparto y, como no, la legalización del intercambio entre particulares".

Y en Estados Unidos tienen a Lawrence Lessig, cuya posición respecto al copyright o al canon digital es crítica, pero razonable.

Aquí tenemos un Gobierno que quiere impulsar una norma que no está concebida para actuar contra los usuarios descargadores. Lo señalaba con mucha claridad la ministra de Cultura en una reciente entrevista. Una norma que no tiene nada que ver ni con "patadas en el módem" (Núria Buenaventura, ICV) ni con "vueltas a la Inquisición" (Esperanza Aguirre, PP).
Recojo el párrafo que me parece clave de la no sé si demasiado bien conocida disposición final segunda de la Ley de Economía Sostenible (p. 55):

La sección [segunda de la Comisión de Propiedad Intelectual] podrá adoptar las medidas para que se interrumpa la prestación de un servicio de la sociedad de la información o para retirar los contenidos que vulneren la propiedad intelectual por parte de un prestador con ánimo de lucro, directo o indirecto, o que haya causado o sea susceptible de causar un daño patrimonial. La ejecución de estos actos, en cuanto pueden afectar a los derechos y libertades garantizados en el artículo 20 de la Constitución, requerirá de la previa autorización judicial, de acuerdo con el procedimiento regulado en el artículo 122 bis de la Ley reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa.
[Por cierto: si todo lo que ha podido conseguir la presión de EEUU es una norma como esta, tan alejada del modelo norteamericano...].

¿Tan lejos está de "la visión desde el otro lado" firmada por Javier de la Cueva, cuando defiende una regulación que no criminalice a los ciudadanos por el uso de la tecnología cotidiana a su alcance?


No sé, me parece que se trata de un planteamiento que deja bastante más espacio para el debate sosegado y para el encuentro que cualquier otra legislación de nuestro entorno. Incluso sobre sus puntos más polémicos: la composición de la Comisión y el papel del juez, que no entraría en el fondo de la cuestión sino tan sólo contemplar si el cierre afecta a derechos fundamentales.
Pero en España no hay un Zimmermann ni un Lessig...

3. Por supuesto que echo en falta un marco ideológico progresista que inspire y acompañe, no tanto a las intervenciones del Gobierno de España, cuanto a las del PSOE.

Nos enfrentamos a una cuestión cuyas dimensiones no se agotan en este aspecto parcial de las descargas ilegales; un aspecto relevante sin duda desde un punto de vista económico, con importantes derivaciones de cultura cívica, pero que no puede cumplir la función de los árboles que nos impiden ver el bosque. Los argumentos que cabría utilizar en esa reflexión más general no son de aplicación –o no lo son de manera inmediata- al caso concreto del control de las descargas. Sin embargo, los argumentos y las soluciones que en base a esos argumentos apliquemos a este caso concreto, sí pueden tener repercusiones de alcance sobre la reflexión general.
El contexto general es el que se refiere a la creciente mercantilización privatizadora de bienes susceptibles, en principio, de ser considerados como fundamentalmente públicos. Se trata de un debate clásico en la historiografía social y en la sociología crítica. Se trata, también, de una cuestión clave a la hora de diferenciar entre las políticas progresistas y las políticas conservadoras.
David Harvey sostiene que el periodo histórico que se inicia desde finales de los Setenta, que hemos denominado como neoliberalismo, ha sido fundamentalmente un proyecto destinado a restaurar el poder de la clase capitalista. Un poder de clase cada vez más fundado no tanto en las prácticas características de la clásica acumulación de capital, sino en nuevas formas de acumulación por desposesión basada en la aplicación inmisericorde de toda suerte de medidas de privatización y de liberalización. [Ya lo hemos comentado en otra ocasión].
Hablamos de una estrategia de acumulación renovada y no nueva pues en esto, como en otros aspectos, el capitalismo globalitario no hace sino recuperar viejas prácticas de apropiación. Harvey se refiere a una de ellas: el cercamiento de tierras comunales que desde el siglo XIV en Gran Bretaña impulsaron muchos grandes señores desalojando a sus arrendatarios y vallando grandes extensiones de terreno dedicado, a partir de ese momento, a la explotación privada. La misma fue tanto un ejercicio de fuerza como de reconstrucción de la legalidad: las primeras ocupaciones fueron posteriormente permitidas, impulsadas y protegidas por medio de diversas leyes (Enclosure Acts) promulgadas por el Parlamento a partir de 1709. La abolición consiguiente de los derechos tradicionales de paso, de pasto y de rastrojo obligó a grandes masas de campesinos a abandonar sus tierras y sus actividades tradicionales. Esta práctica, conocida entre los historiadores como enclosures y ampliamente estudiada, permitió un proceso de acumulación y de formación de capitales que está en la base de la posterior Revolución industrial.
Está referencia está muy presente entre los más lúcidos defensores del dominio abierto. Uno de ellos, James Boyle, ha producido una muy interesante reflexión sobre lo que denomina “el segundo movimiento de cercamiento”, en esta ocasión referido a bienes culturales e intelectuales, a su extracción del domino público y su conversión en mercancías privadas.

Echo en falta esta narrativa como telón de fondo de las aproximaciones que desde el PSOE se están haciendo sobre la cuestión de la creación cultural y la propiedad intelectual.


4. Pero sobre todo echo en falta una inter(nauta)locución un poco menos autocomplaciente, algo más exigente consigo misma y, sobre todo, mucho más respetuosa con quienes mantienen posiciones distintas. A este respecto, recomiendo la lectura del artículo de Quim Monzó titulado El fantasma de la libertad.
Que no se oculte tras justificaciones tan banales como el precio del cine o los dvd.
Que no proclame inconsistencias como esa que sostiene que en el nuevo entorno digital "la diferenciación entre creadores y usuarios se ha desvanecido" [Julio Alonso, fundador de Weblogs S.L.].
Que no aproveche que el debate pasa por WikiLeaks... No se trata de libertad de expresión, ni de la defensa de un dominio público potente, ni de la posibilidad de utilizar obras culturales para re-crearlas. Se trata, simple y llanamente, de poder descargarse Avatar a voluntad.

5. ¿Y la propiedad intelectual? Ay, la propiedad...

La propiedad intelectual puede ser adecuadamente descrita como una mercancía ficticia. Pero de ahí a interpretarla como una mera “ficción” o como una “fantasía” media un trecho. Más aún si de tal interpretación se pretende derivar la imposibilidad de su regulación legal:

"La propiedad intelectual es una ficción. Las leyes pretenden el imposible de que alguien pueda apropiarse de algo inmaterial como quien se apropia de un coche o de una casa. Cerrar la puerta es una forma muy sencilla de impedir a los demás el uso de mi vivienda, pero ¿cómo hacer eso con una canción que no está en ninguna parte y en todos los sitios? Podríamos hacer leyes que dijeran que el aire es una “propiedad especial”, como lo es la intelectual, pero eso no impediría que la práctica común chocara con ese invento legal. Y eso es justo lo que ocurre hoy con la propiedad intelectual: la realidad social vuelve del revés a unas leyes que pretenden proteger un interés que se basa en una fantasía" (David Bravo, Copia este libro, p. 17).

No debe ser muy difícil abrir una puerta y acceder a una vivienda ajena. Pretender fundamentar la crítica a la propiedad intelectual en el hecho de su supuesta vulnerabilidad no parece demasiado edificante: “Lo importante no es si alguien debe apropiarse de lo que produce con su intelecto sino de si puede hacerlo. Si no es así y las leyes pretenden conseguirlo a base de ficciones y muros imaginarios, la realidad social chocará con esa mentira. Los usos cotidianos de una gran parte de la población descubrirán el absurdo de pretender cercar el viento” (Bravo, p. 19).

O se confunde propiedad con posesión cuando se fantasea con las posibilidades del streaming. Es en todo caso la segunda, la posesión, la que se vuelve irrelevante para el consumidor, pero la propiedad no sólo no deja de importar sino que, seguramente, se hace mucho más relevante para el creador.

6. Y qué decir de los nuevos modelos de negocio...

Pago 18 euros por un libro titulado Imagine... no copyright. Contiene reflexiones de interés, aunque su tesis central, que el copyright no es más que una forma de censura de la que deberíamos liberarnos totalmente, se sustenta sobre un endeble armazón argumental. Pero lo más paradójico es el hecho de que sus editores en castellano nos advierten de que “queda prohibida la reproducción parcial o total por cualquier medio de impresión, en forma idéntica, extractada o modificada de esta versión castellana de la obra”.

Y es que no debe ser tan sencillo hacer negocio de otra manera... Y en cualquier caso, nada de esto justificaría que nos apropiemos de lo producido por un productor al que consideramos ineficiente o inadaptado a las nuevas condiciones.

7. Habitamos un mundo en el que cada vez más personas respiran, como señala Alessandro Baricco en su ensayo Los bárbaros, “con las branquias de Google”. No son piratas, o no lo son al modo en que habitualmente utilizamos este concepto como arma arrojadiza en un debate envenenado. Son mutantes, anfibios, bárbaros que, como aquellos feroces norteños cuyo avance hacia Roma ningún limes pudo contener, surfean por la red con tanta pericia como libertad. “Cuando pueden –explica Baricco-, los bárbaros construyen a su imagen los sistemas con los que viajar: la red, por ejemplo. Pero no se les oculta que la mayor parte del terreno que deben recorrer está hecha de gestos que heredan del pasado y de su naturaleza: viejas aldeas. Lo que hacen entonces es modificarlos hasta que se convierten en sistemas de paso: a esto nosotros lo llamamos saqueo. No son piratas, sino bárbaros. Lo cual no los convierte en menos destructivos, aunque sí en menos culpables de la destrucción que provocan a su paso.

Hace una década Jeremy Rifkin nos advertía de que estábamos entrando en la Era del Acceso. Una era en la que debemos navegar entre el Escila de los vigilantes/porteros/cobradores de acceso (gatekeepers) y el Caribdis de los ususarios irresponsables. Respecto de los primeros, Rifkin escribe: "En la era que ahora nace, el poder pertenece a los vigilantes, que controlan tanto el acceso a la cultura popular, como a las redes geográficas y ciberespaciales que expropian, reenvasan y mercantilizan la cultura en forma de experiencias y entretenimiento personal de pago" (p. 236). Respecto de los segundos, formula una pregunta que adquiere visos de advertencia: "¿No podría ser que el cambio de la propiedad al acceso suponga potencialmente minar el sentido de responsabilidad personal que acompaña al poseer?" (p. 179).


8. Porque este es el problema al que ahora nos enfrentamos: el problema del mientras tanto. ¿Cómo nos vamos adaptando todos al nuevo entorno digital?
Lawrence Lessig hace un planteamiento que a mi, personalmente, me gusta y me parece un buen punto de partida para avanzar:

“Una cultura libre apoya y protege a creadores e innovadores. Lo hace directamente concediendo derechos de propiedad intelectual. Pero lo hace también indirectamente limitando el alcance de estos derechos, para garantizar que los creadores e innovadores que vengan mas tarde sean tan libres como sea posible del control por parte del pasado. Una cultura libre no es una cultura sin propiedad [...]. Lo opuesto a una cultura libre es una «cultura del permiso» -una cultura en la cual los creadores logran crear solamente con el permiso de los poderosos o de los creadores del pasado” (Lessig, El código 2.0, p. 18).

No es verdad que la cultura sea un producto abundante. No es verdad que todas y todos nos convirtamos en creadores. No es verdad que cualquier defensa de la propiedad intelectual dañe inmediatamente el dominio público. No es verdad que, en este caso, estén en juego la libertad de expresión o de re-creación cultural. Y sobre todo, no es cierta la inocencia de los consumidores de productos culturales.
Hace falta mucha pedagogía para que lo que hagamos ahora no nos complique aún más todo lo que habremos de hacer en el futuro. Y no clausurar la deliberación con trampantojos y sanbenitos, aunque sean blogosféricos.

Seguiremos comentando...

"Cuando aquellos que creen en la libertad del ciberespacio y en los principios que tal libertad promueve, se niegan a implicarse con el Estado en la búsqueda de la mejor manera de preservar dichas libertades, ello debilita la libertad" (Lessig, El código 2.0, p. 527).

sábado, 20 de noviembre de 2010

Herritarren energia-olatuak

Esta mañana, en Vitoria-Gasteiz, el Partido Socialista de Euskadi-Euskadiko Ezkerra ha presentado a sus candidatos a las alcaldías de las tres capitales de la Comunidad Autónoma del País Vasco.


En el transcurso del acto Odón Elorza ha presentado el video con el que Donostia-San Sebastián defiende su candidatura a Capital Europea de la Cultura 2016.


Herritarren energia-olatuak, olas de energía ciudadana.
Es el lema de un proyecto bien pensado y muy trabajado, pleno de cultura, de creatividad, de valor y de valores.

Es tambien el título del video. Un video realmente hermoso, por sus aspectos formales, sí, pero sobre todo por el mensaje que contiene.

La apuesta de Donostia es una apuesta de todos y para todos. Es, desde luego, mi apuesta.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Leonidas se apunta a facebook


La decisión de la Real Academia de la Lengua Española de introducir determinadas modificaciones ortográficas ha abierto un debate interesante.

En particular, a mucha gente parece que no les gusta la decisión de suprimir la denominación "i griega" para referirse a la letra Y, que a partir de ahora será conocida como "ye".
Hay incluso un grupo en facebook: Españoles que queremos que la "Y" se llame "i griega".
En estos momentos tiene sólo 33 miembros.
Pero su número crecerá, seguro.

¿Bastarán 300 para defender estas nuevas Termópilas de la gramática?

jueves, 4 de noviembre de 2010

Cultura, cultura popular y cultura de masas

Leo en las páginas de Cultura del diario PÚBLICO que hay quienes consideran "arte" las acciones de gamberrismo adolescente bestia filmadas por el grupo norteamericano Jackass. Esa es la opinión, ni más ni menos, del MoMA de Nueva York:

Cuando este grupo salvaje anda suelto, nunca se sabe y más vale estar preparado. Muchos los han visto como unos divertidos paletos estadounidenses que no respetan nada. Ahí reside la gracia de su éxito. Son transgresores, y si artistas como Daniel Edwards exponen esculturas de Britney Spears desnuda y dando a luz, ellos encierran al intrépido Steve-O en un váter portátil lleno de excrementos y lo lanzan hacia el cielo con un tirachinas gigante formado por dos grúas. El resultado en ambos casos es el mismo: una pseudo obra de arte con cierto tufillo que deja al espectador con una inevitable sensación de sorpresa y de profundo desagrado.
Josh Siegel, comisario del MoMA responsable de la invitación a los Jackass, justifica su presencia y la de sus bromas en el prestigioso museo asegurando que "siguen la tradición iniciada por los Lumière con El regador regado, en 1895", y que se basa en algo tan simple como el que "nos gusta reírnos del mal ajeno". Su visita al templo neoyorquino del arte moderno ha servido para que los medios de comunicación abran el debate sobre si unos tipos de mediana edad, muchos de ellos padres de familia, recibiendo golpes y gastando bromas de lo más escatológicas puede considerarse una manifestación artística.
"Las performances que he visto en muchos museos contemporáneos no están tan alejadas de lo que nosotros hacemos", se defiende Johnny Knoxville, el cerebro de la banda, quien presume orgulloso de que, después del MoMA, otros museos se han interesado por mostrar sus ocurrencias más alocadas.

Reconozco que las ocurrencias de los Jackass siempre me han resultado ejemplos de incivismo y chulería. No me hacen gracia.
Más allá de esta cuestión de gusto y, por ello, profundamente discutible, me planteo cuál es el criterio para considerar algo como un producto cultural, en general, o como cultura popular o de masas, más específicamente.

El debate académico sobre la caracterización de la “cultura popular” es amplio y abierto. Por mi parte, propondría de entrada una definición generalista (que serviría para justificar el adjetivo de “popular” con el que la identificamos, distinguiéndola así de la cultura en general), para después plantear algunas diferencias entre distintas expresiones de la cultura popular que nos permitan distinguirla de la mera cultura de masas.
Empezando por la primera caracterización genérica de eso que podemos llamar “cultura popular”: parece claro que de lo que se trataría es de distinguirla de otra cultura, que en ocasiones se ha calificado de “alta”. Desde esta perspectiva, la cultura popular lo sería:
a) por su origen: no académico, de las clases populares (bajas, trabajadoras), al margen de la cultura dominante (del “canon” prescrito en un determinado momento histórico);
b) por su vocación: festiva, provocadora, rebelde, en principio no pensada para perdurar sino para su consumo inmediato;
c) por los circuitos por los que discurre: informales, marginales, no mercantilizados;
d) por sus consumidores: clases populares, con bajos niveles de formación.

Sin embargo, esta caracterización no es demasiado útil cuando del papel pasamos al análisis de la realidad.
Seguramente hoy la zarzuela se catalogará sin ninguna duda como cultura popular, pero no así la ópera, que será considerada alta cultura. Sin embargo, en su origen la opera fue una expresión de cultura popular; por su origen, muchas veces, pero sobre todo por su vocación (pensemos en el revolucionario Verdi) y por sus consumidores (las operas de Mozart o de Verdi eran auténticos productos de masas). Como lo fue el teatro de Shakespeare, o los libros de caballerías.
Incluso hoy en día hay fragmentos de ópera que pueden comprenderse como ejemplos perfectos de productos de cultura popular: perfectamente empaquetados en formatos culturales como el cine (pensemos en la cabalgata de las Walkirias en Apocalypse now) o el concurso televisivo de búsqueda de talentos (recordemos el caso de Paul Potts ganando el concurso televisivo Britains Got Talent con su esmerada interpretación de “Nesum dorma”). Algunos estudios recurren al ingenioso neologismo de “popera” (pop-opera) para referirse a esto.
En un sentido similar: la Gioconda, ¿es cultura, cultura popular o cultura de masas? Cultura es, sin ninguna duda. Y cultura popular o incluso de masas, pues seguramente también: no hay más que ver la enorme cantidad de personas que viaja al Louvre sólo para mirar el famoso cuadro (y la decepción de tantas personas cuando ven lo pequeñito que es).
O pensemos en el jazz. En su origen, cultura popular, popularísima, por sus creadores y por sus consumidores. Hoy, seguramente se ha convertido en “alta cultura”, al menos si nos fijamos en sus consumidores.

Así las cosas, atendiendo a su origen, objetivos, circuitos y consumidores preferentes, de entrada cabe distinguir entre cultura popular y alta cultura (o cultura erudita). Más arriba ya hemos intentado caracterizar la cultura popular desde esta perspectiva.
Productos procedentes del campo de la alta cultura pueden acabar convertidos en elementos de la cultura popular (la Gioconda, el Himno de la Alegría, determinadas arias de ópera), y al contrario, productos de cultura popular pueden acabar convertidos en productos de consumo elitista (el jazz)
Ambas culturas, o mejor, productos procedentes de cualquiera de esas dos culturas o campos culturales, pueden acabar convertidos en cultura de masas (en el sentido de que se generaliza o universaliza su consumo, trascendiendo las características sociológicas y hasta las motivaciones y objetivos de sus creadores originarios).

Teniendo todo esto en cuenta, y jugando con las dimensiones origen, vocación, circuitos y consumidores, distinguiría entre:
ALTA CULTURA:
- Origen elitista o ilustrado: academias, universidades...
- Vocación reproductora, preservadora, canónica y excluyente.
- Circuitos privados (hogares) o mercantiles (espectáculo).
- Consumidores reducidos, escogidos, seleccionados, identificados.
CULTURA POPULAR “FOLK”:
- Origen popular, enraizada en la vida y las experiencias cotidianas de las clases populares.
- Vocación festiva, orgiástica, celebrativa y/o subversiva.
- Circuitos públicos (espacios comunitarios, “la calle”) desmercantilizados.
- Consumidores ampliados, borrosos, configurando un público indefinido y abierto, incluyente.
CULTURA POPULAR “POP”:
- Origen tanto popular (rock) como elitista (Warhol).
- Vocación festiva, subversiva.
- Circuitos públicos (calle) y también espacios mercantilizados (negocio).
- Consumidores inespecíficos, ampliados.

¿Y la “cultura de masas”? Pues la verdad es que yo la asimilaría bastante a esa cultura POP.
A sé que muchas veces se habla de cultura “de masas” como sinónimo práctico de una cultura “de mala calidad”. Pero no comparto esta aproximación. Alta o de masas, folk o pop, la cultura debe ser cultura, cultivo. Luego se pueden cultivar melones o kiwis, berzas o brócoli, pero tiene que haber cultivo.
Las zarzas no son cultura. Belén Esteban no es cultura de masas; no dudo que sea popular, pero no es cultura.
Y Jackass tampoco.

viernes, 8 de octubre de 2010

Dancing in the Basque Country

Asmakizun aparta!
Excelente iniciativa la del irundarra Iñaki Goikoetxea de utilizar la idea plasmada en el ya famoso video "Where the hell is Matt" para aplicarla al País Vasco, Euskal Herria.
Disfruta de las imágenes.

viernes, 26 de marzo de 2010

San Guggenheim de Urdaibai

"La experiencia Guggenheim Bilbao ha sido positiva. La experiencia Urdaibai ha sido positiva. Si unimos positivo y positivo obtendremos positivo". Es la conclusión de la Plataforma Guggenheim Udaibai Gu bai.





Bueno, qué quieren que les diga. No es por hacer el Van Gal -"¡tu nunca positivo, siempre negativo"!- pero como imagen conclusiva vale más bien poco.

Hay sumas de positivos que al final son un marrón: imagínense dar positivo no en uno, sino en dos controles de alcoholemia o antidoping.

Y luego están los polos de los imanes: ya saben lo que ocurre cuando se intentan unir dos imanes por sus polos positivos...

"Si unimos positivo y positivo, obtendremos positivo".

Ya sé que no es más que una frase; un intento de resumir una esperanza, una apuesta, una confianza, un deseo...

Pero seguramente el tema en cuestión exige algo más que jaculatorias.

miércoles, 17 de junio de 2009

El PP quiere suprimir el Ministerio de Cultura

Lo peor de la politica institucional, particularmente la que se hace en Congreso y Senado, es que casi todo sale gratis.
Ayer, en el Congreso, el PP se sumó a la petición de ERC de suprimir el ministerio de Cultura. No salgo de mi asombro.
El pasado 4 de junio compareció ante la Comisión de Cultura del Senado la Ministra de Cultura, D.ª Ángeles González-Sinde, a petición entre otros del portavoz del Grupo Parlamentario Entesa Catalana de Progrés, para informar sobre los motivos por los cuales se mantiene el Ministerio de Cultura, dadas las competencias al respecto de las Comunidades Autónomas. [Ver Diario de Sesiones de la Comisión, Número: 162, fecha: 04/06/2009.].
La reflexión realizada a este respecto por la Sra. Ministra fue, en mi opinión, muy atinada:
"Yo escuché al presidente del Gobierno justificar y argumentar por qué es necesario un ministerio de Cultura, y quiero decirles que desde que estoy en este cargo recuerdo mucho esa frase, porque la he comprendido muy bien. Considero muy necesario y ventajoso para todos que exista un Ministerio de Cultura porque es muy importante que todos los viernes, en el Consejo de Ministros, alguien defienda todos los puntos que se debaten, y cada vez son más los que afectan a la cultura, porque ésta está muy entrelazada con todas y cada una de las leyes que se presentan y con todas y cada una de las iniciativas, ya sean asuntos sociales de accesibilidad o de fomento por el 1%, que nos afecta muy directamente, o de turismo, o de industria, o de educación, de tal manera que perder la voz más especializada en cultura dentro de un Consejo de Ministros sería realmente lamentable; nadie más que nosotros mismos nos puede defender, puesto que en realidad cada ministro tiene un área de especialización y no tiene tiempo para ocuparse del vecino, como debe ser. Por tanto, en mi opinión, el Ministerio de Cultura sirve a todas las comunidades autónomas y a todos los españoles cada viernes en el Palacio de la Moncloa".
Todos sacamos una excelente impresión tras esa comparecencia. Incluso quienes cuestionaban la existencia del Ministerio de Cultura. Incluso el PP, que ahora hace de palmero de quienes vuelven a cuestionarlo.

miércoles, 15 de abril de 2009

Objetivo, objetividad, objeto

(1) La Diputación cesa a la directora de la sala Rekalde por desafiar a Josune Ariztondo. Cuestionó la decisión de la diputada foral de retirar de una exposición un vídeo que encuadra en una diana a la Guardia Civil [EL CORREO, 15 de abril] (2) La historia tiene su recorrido. En resumen: El videoartista bermeotarra Khuruts Begoña realiza la obra 5 minutos de objetividad ante una escultura verde en Bilbao. Un jurado premia su creación en mayo de 2008 y lo selecciona para la muestra itinerante Ertibil 2008. Dias antes de la inauguración de la exposición Ertibil 2008-Arte Gaztea en la Sala Rekalde de Bilbao el video es retirado. Josune Aritzondo, diputada de Cultura de la Diputación de Bizkaia justifica así esta decisión: “En este país hay gente que mata y hay gente que vive amenazada. Desde el punto de vista humano, la obra hiere la sensibilidad de muchas personas. Y, en este momento, ése es un motivo suficiente para retirar la pieza de la exposición”. En abril de 2009 la Directora de la sala Rekalde,Pilar Mur, firma un manifiesto en el que se critica de manera indirecta lo ocurrido con la exposición Ertibil 2008. (3) La cuestión de la representación de la violencia es endemoniadamente complicada. El Museo Artium de Vitoria presentó en 2004 la exposición Laocoonte devorado. Arte y violencia política. Aún es posible acceder a la presentación que el propio Museo hacía de la exposición. En la misma, se decía esto: "David, Goya, Gericault, Delacroix, Picasso, Richter…, el asunto de la violencia política ha sido reiteradamente abordado por artistas de los siglos XIX y XX. La denuncia, el testimonio, la crudeza descriptiva, el intento de comprensión… han sido fórmulas habituales de acercamiento a estos hechos. La subversión, como vía para el desplazamiento violento de quienes ocupan el poder político, y la represión como medio de usar la fuerza para mantenerse en ese mismo poder, ha sido objeto de numerosas reflexiones artísticas a lo largo de los dos últimos siglos; sus circunstancias y consecuencias, también. Abordar esta cuestión puede ser poco amable. Sin embargo, es muy necesario hacerlo. Mucho más en nuestro país. Desde el punto de vista de una institución cultural, como es este museo de arte contemporáneo, hacerlo es una obligación ética, máxime cuando tanto silencio incomprensible e incomprensión silenciosa rodean el asunto en el ámbito público. No en el ámbito público político, a donde se traslada la virulencia en forma de verbalidad agresiva y donde el problema no se termina por resolver, sino en las demás esferas sociales". (4) En el transcurso de la exposición Laocoonte devorado tuve la oportunidad de participar con una conferencia sobre "Arte y paz" [puede leerse un resumen en: www.fundacionfernandobuesa.com/pdf/pais-zubero-06072004.pdf]. Mi conferencia finalizaba así: "Reflexionamos sobre la paz con el trasfondo de imágenes de violencia. La historia de Troya nos ilustra sobre la facilidad con la que la violencia se infiltra en nuestras ciudades, casi siempre camuflada en el interior de los vistosos caballos de la paz, la justicia, la igualdad, la felicidad, la democracia o el progreso. Reflexionamos sobre la paz con el trasfondo de imágenes de violencia. Tal vez sea inevitable pues, como señalaba Eduardo Mendoza en el artículo citado: 'El museo de la paz son las calles de la ciudad, por donde la gente va a sus cosas sin mirar al cielo por si acaso y dobla las esquinas sin asomarse a comprobar si la travesía es segura'. Tan poco cuando puede darse por supuesto. Tanto cuando nos falta. Reflexionamos sobre la paz y lo hacemos con el trasfondo de imágenes de violencia. Tal vez no sea malo. Escribe Susan Sontag en su libro Ante el dolor de los demás: 'Debemos permitir que las imágenes atroces nos persigan. Aunque sólo se trate de muestras y no consigan abarcar la mayor parte de la realidad a que se refieren, cumplen no obstante una función esencial. Las imágenes dicen: Esto es lo que los seres humanos se atreven a hacer, y quizá se ofrezcan a hacer, con entusiasmo, convencidos de que están en lo justo. No lo olvides'. Tal vez la única manera cabal de representarnos la paz, la humilde paz, sea recurriendo a su envés, a su negación". (5) Unas declaraciones del artista: “Mi vídeo no tenía ninguna intención política y donde la gente ha querido ver una diana no es más que un objetivo. Un objetivo que representa al que está mirando (…) Mi objetivo era plantear una reflexión individual del que está mirando. Crear opinión sobre la subjetividad con que se tratan algunas historias y se manipulan algunas cosas para seguir con el cuento”. La última parte de su declaración me parece bastante más cuestionable que el propio vídeo. ¿Objetividad frente a subjetividad de quienes "manipulan para seguir con el cuento"? ¿Qué cuento? (6) Celebración de la subjetividad (Eduardo Galeano, El libro de los abrazos, 1989) Yo ya llevaba un buen rato escribiendo Memoria del fuego, y cuanto más escribía más adentro me metía en las historias que contaba. Ya me estaba costando distinguir el pasado del presente: lo que había sido estaba siendo, y estaba siendo a mi alrededor, y escribir era mi manera de golpear y de abrazar. Sin embargo, se supone que los libros de historia no son subjetivos. Se lo comenté a don José Coronel Urtecho: en este libro que estoy escribiendo, al revés y al derecho, a luz y a trasluz, se mire como se mire, se me notan a simple vista mis broncas y mis amores. Y a orillas del río San Juan, el viejo poeta me dijo que a los fanáticos de la objetividad no hay que hacerles ni puto caso: - No te preocupés -me dijo-. Así debe ser. Los que hacen de la objetividad una religión, mienten. Ellos no quieren ser objetivos, mentira: quieren ser objetos, para salvarse del dolor humano.

jueves, 12 de marzo de 2009

Lo tuyo es puro teatro


Anoche, en la plaza de Jacinto Benavente, Josune me espeta: "Imanol, tú que estás en Cultura, ¿qué te parece que tantos teatros en Madrid sean propiedad de empresas como Häagen-Dazs?".
Vehementemente Josune contrapone este hecho con las dificultades a las que se enfrentan las personas y los grupos que desean hacer teatro independiente o alternativo para encontrar salas y locales de ensayo o estreno; también considera que este maridaje entre empresas comerciales y teatro puede suponer una merma en la calidad de las obras.
Ciertamente, choca contemplar ese hermoso edificio coronado por los neones de la marca de helados (sabrosísimos, por otra parte). Y cuando entramos en una página pensando que vamos a encontrarnos con la historia del venerable Teatro Calderón (http://es.wikipedia.org/wiki/Teatro_Calderón_(Madrid), con lo que nos encontramos es con una historia... de la marca de helados (http://www.teatrohaagen-dazs.es/historia.html).
Lo que no tengo claro es lo de la merma en la calidad de los espectáculos que allí se ofrezcan; o al menos que esa merma de calidad, en caso de poder objetivarse, tenga que ver con su asociación a una marca comercial.
En todo caso, una conversación muy interesante, culminada con una excelente cena vegetariana en Yerbabuena.
Y por casualidad hoy me encuentro en el último número (nº 7, primavera 2009) de la revista CREA con información precisamente sobre las salas de teatro alternativas, sus dificultades pero también sus posibilidades de futuro gracias a entidades como la Red de Teatros Alternativos, una asociación de 34 espacios escénicos de 12 comunidades autónomas fundada en 1992 (http://www.revistacrea.com/).