domingo, 22 de febrero de 2026

Kolitza, Terreros y Burgüeño

A las 7:50 he salido del parking de Pandozales. A las 8:55 llegaba a Kolitza, desde donde me he encaminado hacia el Terreros (9:25) y el Burgüeño (10:20). A las 11:15 pasaba de vuelta por Kolitza y a las 12:00 estaba otra en Pandozales. Es un recorrido precioso, con unas vistas extraordinarias. Del Kolitza al Burgüeño no te encuentras con nadie, soledad absoluta. 
 






 















Terreros y Burgüeño.



Sierra Salvada.





Terreros.
Kolitza desde Terreros.
Burgüeño.
Embalse de Ordunte.


Burgüeño.

Kolitza y Terreros desde Burgüeño.





sábado, 21 de febrero de 2026

El sentido de la naturaleza

Paolo Pecere
El sentido de la naturaleza. Siete sendas por la Tierra
Traducción de Xavier González Rovira
Anagrama, 2025

"Las sendas existen porque alguien las ideó y las abrió, y como tales pueden prolongarse con el trabajo y el pensamiento. Para trazar en la mente una senda hacia el futuro, alternativa a los caminos de la inercia y la desesperación actuales, y decidirse a actuar por una causa común, pueden servir como desencadenante performances y caminatas por los márgenes, fantasías ebrias y visiones psicodélicas, pero no bastan. Tampoco basta volver a la naturaleza, subir a la cima de una montaña, dar un paseo por un parque natural para escudriñar nuestros deseos, como hacen muchos turistas, peregrinos hacia una trascendencia en la que no creen lo suficiente".


El filósofo italiano Paolo Pecere nos ofrece un ensayo que invita a repensar nuestra relación con el mundo natural desde una perspectiva a la vez filosófica, histórica y existencial. Lejos de proponer una teoría única o un diagnóstico cerrado sobre la crisis ecológica contemporánea, Pecere construye un recorrido plural -las “siete sendas” del subtítulo- que permite aproximarse a la naturaleza como experiencia, idea y horizonte ético.

La senda de las ciudades abre el recorrido desde un punto aparentemente paradójico. Lejos de oponer ciudad y naturaleza, Pecere muestra cómo el entorno urbano es hoy uno de los principales escenarios donde se juega nuestra relación con lo natural: en la gestión del espacio, en la planificación, en la vida cotidiana marcada por la artificialidad, pero también por nuevas formas de sensibilidad ecológica. La naturaleza no está fuera de la ciudad; está integrada, transformada y, a menudo, invisibilizada en ella.

La senda del equilibrio introduce una reflexión más conceptual e histórica. Aquí Pecere examina la idea, tan antigua como problemática, de un "equilibrio natural", mostrando tanto su potencia normativa como sus límites. El equilibrio no aparece como un estado fijo al que habría que regresar, sino como una noción dinámica, frágil, que obliga a pensar la coexistencia entre sistemas humanos y no humanos sin garantías definitivas.

Con la senda de los animales, el ensayo se desplaza hacia una reconsideración radical de nuestra relación con otras formas de vida sensible. Pecere cuestiona la centralidad exclusiva de lo humano y explora las implicaciones éticas, científicas y culturales de reconocer a los animales como sujetos de experiencia, no meros recursos o símbolos. Esta senda erosiona las fronteras tradicionales entre naturaleza y cultura, obligando a replantear la comunidad de los vivientes.

La senda de las plantas profundiza aún más ese descentramiento. A través de una atención a formas de vida aparentemente silenciosas y pasivas, Pecere muestra cómo las plantas desafían nuestras categorías habituales de acción, inteligencia y temporalidad. Pensar con las plantas implica aceptar ritmos distintos, interdependencias profundas y una visión menos instrumental del mundo vivo.

La senda del aire -las montañas y el espíritu- introduce una dimensión vertical y simbólica. Las alturas, el aire enrarecido, el paisaje montañoso aparecen como lugares privilegiados para interrogar la experiencia del límite, del desapego y de la elevación espiritual. Sin caer en misticismos fáciles, Pecere analiza cómo estos espacios han funcionado históricamente como laboratorios de sentido, donde naturaleza y reflexión interior se entrelazan.

Finalmente, la senda del regreso a casa cierra el conjunto con una reflexión íntima y existencial. Volver a casa no significa replegarse en lo conocido, sino reaprender a habitar: reconocer la Tierra como un lugar compartido, vulnerable y finito. Esta senda condensa el impulso ético del libro, que no propone una moral normativa, sino una transformación de la atención, de los gestos cotidianos y de la manera de situarnos en el mundo.

El libro se mueve con soltura entre tradiciones de pensamiento distintas: la filosofía clásica y moderna, la fenomenología, la historia de la ciencia y la reflexión ambiental contemporánea. Por sus páginas asoman buenas amigas de este blog como Rachel Carson, Nan Shepherd, Helen Macdonald o Suzane Simard, además de Hartmut Rosa, el papa Francisco, Robert Macfarlane o El viaje de Chihiro.

Pecere no escribe desde la pura abstracción, sino que ancla sus reflexiones en prácticas concretas: el caminar, la observación del paisaje, el viaje, la exploración científica y la experiencia estética. En este sentido, la naturaleza no aparece como un objeto distante que deba ser dominado o simplemente protegido, sino como un ámbito de sentido en el que el ser humano está siempre ya implicado. Escrito en un estilo claro y reflexivo, con una prosa que combina rigor conceptual y tono ensayístico accesible, este es un ensayo lúcido y sugerente que se sitúa en un punto fértil entre la filosofía ambiental y la reflexión cultural. No ofrece soluciones, pero sí herramientas intelectuales y sensibles para volver a preguntarnos qué significa, hoy, vivir en la Tierra y con la Tierra.

"Si imagináramos que cada uno permaneciera en las profundidades de la meditación, la humanidad seguiría explotando el medioambiente. En resumen, el intento de reconectarnos con la naturaleza-todo […], no debe desconectarnos de la realidad del medioambiente […] ni de la vida que llevamos en ella. Es un riesgo que afecta a toda disciplina de pensamiento o de meditación, desde aquellas que se basan en el vaciamiento a las que conducen a una plenitud, a la certeza del sabio o del místico, y también corren este riesgo los pensadores ecologistas y los filósofos. La «meditación», escribió Spinoza, implica «establecer una rebla y una medida de vida» con «un espíritu y un propósito muy firme». Cambiar nuestras vidas y las de los demás: meditar puede prepararnos para ello".

La unidad necesaria de las izquierdas no debe construirse en el conflicto por siglas y liderazgos


 
En el debate sobre la unidad de las izquierdas, casi todo se discute en el plano equivocado. Las conversaciones públicas giran en torno a listas electorales, siglas, liderazgos y vetos cruzados. Es decir, en torno a la politics: la competencia por el poder, la arquitectura de las candidaturas, el reparto de posiciones. Sin embargo, lo sustantivo, lo que debería ordenar la conversación, se encuentra en otros dos planos: la Polity y las policies.

Conviene distinguirlos. La Polity es el marco: el modelo de sociedad, el horizonte normativo, la idea de país y de democracia que se quiere construir. Las policies son las políticas públicas concretas: vivienda, fiscalidad, transición ecológica, feminismo, migraciones, servicios públicos. La politics, en cambio, es la arena donde se disputa el poder: liderazgos, cuotas, siglas, estrategia electoral.

La paradoja es evidente: las izquierdas españolas tienen menos desacuerdos profundos en la Polity y en las policies que en la politics. Y, sin embargo, solo la unidad en la politics se traduce directamente en escaños.

Un acuerdo más amplio de lo que parece


Si observamos el espacio plural y diverso de la izquierda, las coincidencias son notables. Entre Sumar, Podemos, Izquierda Unida e incluso sectores del PSOE, existe un consenso amplio en cuestiones fundamentales.

En el plano de la Polity, se comparte la defensa del Estado social, la ampliación de derechos, el feminismo como principio estructurador, la transición ecológica justa y una concepción exigente de la igualdad. Las diferencias suelen situarse en la intensidad, el énfasis o la estrategia territorial, no en el horizonte normativo básico.
 
En el plano de las policies, las coincidencias son también significativas: regulación del mercado de la vivienda, fortalecimiento de los servicios públicos, fiscalidad progresiva, políticas de cuidados, ampliación de derechos laborales. Puede haber desacuerdos sobre el ritmo, el grado de ambición o las prioridades, pero el suelo común es amplio.

Paradójicamente, es en el terreno menos sustantivo donde surgen las mayores fracturas.
 
El conflicto en la politics

La politics es, por definición, un espacio de competencia. El liderazgo es indivisible. Las listas son finitas. Las siglas tienen valor simbólico. Y el sistema electoral español, especialmente en provincias pequeñas y medianas, penaliza duramente la fragmentación: dos candidaturas con porcentajes similares pueden quedarse sin representación, mientras que una lista unificada obtiene escaño.

Así, la unidad en la politics no es solo una cuestión estética o estratégica: es una condición aritmética para no desperdiciar votos. Pero precisamente porque afecta a posiciones, visibilidad y poder real, es el espacio donde los incentivos a la cooperación son más frágiles y donde las desconfianzas pesan más.

Aquí opera una lógica de suma cero: si encabezas tú, no encabezo yo; si tu sigla se impone, la mía se diluye. Es el terreno donde el cálculo racional puede imponerse sobre la afinidad programática.

La inversión de prioridades

El problema no es que la politics sea irrelevante. No lo es. Sin unidad electoral puede no haber representación suficiente para transformar nada. Pero convertirla en el eje central del debate distorsiona el orden de prioridades.

La unidad en la Polity y en las policies es sustantiva: define el proyecto y su coherencia en el tiempo. La unidad en la politics es instrumental: sirve para que ese proyecto tenga traducción institucional. Confundir ambos planos conduce a dos riesgos simétricos.

El primero es la unidad meramente aritmética: una coalición electoral que suma votos pero carece de cohesión estratégica o horizonte compartido. Puede ganar escaños, pero será inestable.

El segundo es el purismo programático sin eficacia institucional: coincidencias profundas en el modelo de sociedad que, al no traducirse en acuerdos electorales, se fragmentan y pierden capacidad de incidencia.
 
Una tarea pendiente

Las izquierdas españolas necesitan reordenar su conversación interna. Construir primero el acuerdo en el sentido (qué sociedad se quiere, con qué valores, hacia dónde se camina) y en el programa (qué políticas concretas lo encarnan) y dejar que la arquitectura electoral sea consecuencia de ese acuerdo y no su sustituto.

Es cierto que, electoralmente, solo la unidad en la politics cuenta en el reparto de escaños. Pero políticamente, en el sentido más profundo del término, lo que cuenta es la coherencia entre proyecto, políticas y representación. Sin la primera no hay mayoría. Sin las segundas no hay transformación. Y sin la tercera no hay futuro compartido.

La dificultad está en que el plano menos importante desde el punto de vista normativo es el más determinante desde el punto de vista aritmético. Resolver esa tensión, sin que la táctica devore al proyecto, es, quizá, el desafío decisivo de las izquierdas en España.
 

domingo, 15 de febrero de 2026

Místicas

Begoña Méndez
Místicas
Wunderkammer, 2025

"Paradójicamente, la ausencia de Dios es una dádiva: habilita un espacio de búsqueda y reunión, igual que el hambre insaciable conduce de nuevo al alimento. La mística opera en espiral, su estructura es el bucle, la dulce repetición de un anhelo pertinaz, de un éxtasis que no calma. Bajo la imagen del hambre, una conexión secreta vincula intimidad femenina y experiencia sagrada, un lazo invisible anuda literatura y deseo. En el silencio de Dios, las mujeres encontraron su habitación propia, un ámbito interior donde poder escribir y encarnarse en la palabra. Por amor se hacen verbo y cruzan las puertas de sus gineceos, porque la mística es soledad, pero no aislamiento".


Este breve pero intenso ensayo nos invita a un recorrido por la experiencia mística femenina a través de la obra y la vida de diversas creadoras, desde la Edad Media hasta la contemporaneidad, que encontraron en la escritura y el arte una forma singular de acceso a lo trascendente. 

Begoña Méndez propone una relectura contemporánea de la experiencia mística femenina no como reliquia devocional ni como exotismo espiritual, sino como una forma radical de conocimiento y de escritura. El libro no aspira a la sistematicidad académica ni a la historia exhaustiva del fenómeno, pero construye un tejido de afinidades entre mujeres de épocas y tradiciones diversas que, a través de la palabra o del arte, exploraron una forma extrema de atención al mundo.

La autora parte de una intuición potente: la mística no es únicamente una experiencia religiosa en sentido institucional, sino una vivencia de intensidad que desborda el yo y abre una relación transformadora con lo real. En esa línea, el ensayo conecta a figuras medievales como Beatriz de Nazaret o Margarita Porete con creadoras modernas y contemporáneas como Simone Weil, Clarice Lispector, Chantal Maillard o Anne Carson, articulando un “coro” de voces que dialogan con la noción de mística como acto creativo y transformador que trasciende épocas y géneros. 

Un aspecto particularmente valioso es la recuperación de figuras menos conocidas junto a nombres consagrados. Méndez contribuye así a ampliar el canon y a cuestionar la imagen estereotipada de la mística como fenómeno exclusivamente medieval o estrictamente religioso. Al incluir artistas y escritoras contemporáneas, el libro desplaza el foco hacia la mística como experiencia transversal que atraviesa disciplinas y épocas. No se trata de forzar genealogías, sino de mostrar resonancias: una misma pulsión hacia la disolución del ego, una misma tensión entre lenguaje y experiencia límite, una misma apuesta por un saber que no es meramente conceptual.

Uno de los núcleos conceptuales más sugerentes del libro es la distinción entre espiritualidad institucional y experiencia mística. Begoña Méndez subraya que muchas de estas mujeres escribieron desde los márgenes o en conflicto con las estructuras religiosas dominantes. Algunas fueron sospechosas de herejía; otras, incomprendidas o relegadas. La mística aparece entonces no como conformidad doctrinal, sino como gesto de libertad interior que desafía las jerarquías establecidas. 
Más que una obra sistemática, Místicas es una escritura inspirada, humilde y dialogante que desafía la idea de originalidad individual para celebrar una tradición plural y compartida. El ensayo explora cómo estas mujeres, desde sus respectivos contextos, han sabido convertir la palabra en un lugar sagrado donde el lenguaje se vuelve vehículo de experiencia y sentido. 

Uno de los mayores aciertos del libro es su tono. Begoña Méndez escribe desde una implicación personal que no deriva en sentimentalismo. Su prosa es ensayística pero también meditativa, y evita la tentación de convertir a las místicas en iconos inofensivos o en meros símbolos de empoderamiento. Por el contrario, subraya la radicalidad de sus posiciones: muchas de estas mujeres escribieron al margen o en conflicto con las estructuras de poder religioso y cultural de su tiempo. La mística aparece, así, como una forma de insumisión interior que tiene consecuencias públicas, especialmente para esas mujeres que se atreven a desafiar con su vida toda el orden patriarcal:

"Las místicas no solo tienen la cualidad de cuestionar el orden civilizado -el carácter absoluto de sus valores y jerarquías-, sino que también se atreven a inventar una moralidad propia, una ética arraigada en la fuerza del amor enardecido, de un deseo sobreabundante e inútil para el mundo masculino: éxtasis sin marido, creación sin hijos y soledad sin conventos. Sus alegrías y raptos, sus hambres y sus anhelos, sus hondas melancolías y sus vidas excesivas son incómodos, torcidos, socialmente inconvenientes. Por eso serán marcadas con señales de locura o de herejía. La desmesura amorosa es la forma que adopta la insurrección femenina. Por eso históricamente han tenido que pagar peajes muy caros por ser dueñas de su deseo e ir en busca de Dios".

Desde esta perspectiva, el ensayo resulta especialmente sugerente cuando plantea que la mística puede leerse como resistencia frente a la lógica utilitarista contemporánea. En un mundo dominado por la productividad, la aceleración y la mercantilización de la experiencia, la atención profunda, esa suspensión del yo que describen tantas autoras, adquiere un carácter subversivo. La mística no es evasión, sino una manera distinta de habitar el mundo: más lenta, más receptiva, menos centrada en el rendimiento.

El libro propone una visión amplia y afectiva de la mística como “un llamado a aceptar la dimensión desnuda y relacional del ser humano”, y sugiere que la atención profunda y la escritura pueden ser modos de relacionarse con lo esencial más allá de la reducción a lo funcional o mercantil de la cultura contemporánea. Frente a la concepción moderna del yo como entidad autónoma y autosuficiente, la tradición mística propone una experiencia de desposesión o vaciamiento. Esta “aniquilación” del ego no implica nihilismo, sino apertura: el yo se descentra para percibir la interdependencia con el mundo. Méndez sugiere que esta intuición puede resultar especialmente pertinente en una época marcada por la hiperafirmación individual y la autoexposición constante.

En conjunto, Místicas es un libro valioso por su capacidad de articular una tradición femenina de intensidad espiritual y literaria sin reducirla a etiqueta ni instrumentalizarla ideológicamente. Su apuesta no es nostálgica ni confesional, sino exploratoria: recuperar la mística como experiencia de apertura y como gesto crítico frente a un presente saturado de ruido. Más que ofrecer respuestas cerradas, el ensayo invita a leer de otra manera y, quizá, a prestar atención de otra manera. Su mayor logro consiste en mostrar que la mística no pertenece al pasado ni a un ámbito estrictamente devocional, sino que puede funcionar como crítica cultural y como exploración radical de la subjetividad. 

"Lo absoluto es un nudo que se desata. Algo que rompe y que derrama por dentro. Algo que está a la vez fuera y en nuestros cuerpos. Es imposible no haber sentido eso en algún momento. No es necesario ser santa, tampoco pertenecer a ninguna confesión. No hace falta tener fe ni creer en ningún dios. Es algo muy parecido a sentirse desnuda o aterida de frío. Algo irrumpe y nos sobrepasa y nos arroja después a la intemperie".

En un presente saturado de estímulos y marcado por la fragmentación, este libro propone una invitación tan exigente como liberadora: recuperar la atención, el silencio y la palabra como espacios de transformación; e interrumpir el mundo dejando que irrumpa lo absoluto.

Zalama

Ascensión al Zalama (1.343 m) desde la preciosa localidad de San Pelayo (782 m). Máxima elevación de la Sierra de Ordunte, entre los valles de Karrantza y Mena (Burgos), y tercera cumbre más alta de Bizkaia, tras Gorbea y Aldamin, no exige otra cosa más que caminar e ir ganando altura mientras disfrutamos del paisaje. Hoy con nieve.