sábado, 6 de octubre de 2018

Gurdieta y Castro Grande

Hoy me había propuesto subir al Castro Grande (1.094 mts.) desde Santa Olaja, por el Portillo de Egaña, pasando antes por el Gurdieta (1.122 mts.). Ambas cumbres se encuentran en la burgalesa Sierra de la Carbonilla, que en el Puerto de Angulo se hermana con su gemela, la Sierra Salvada.

Fuente: http://descendedor.blogspot.com/2010/10/gurdieta-sierra-carbonilla-burgos.html

Salgo desde Santa Olaja a las 9:10. Desde ahí parte una ancha senda que nos permite observar el lejano Castro Grande y adivinar el lugar donde se abre el Portillo de Egaña.


 
 

Pronto se entra en un espeso bosque, con gran variedad de arboles y arbustos: hayas, pinos, acebos, enebros, rosales silvestres... El sendero es agradable y a medida que ganamos altura observamos a nuestros pies el pequeño núcleo de Santa Olaja. Si elevamos la vista y miramos hacia el horizonte, se aprecian las cumbres de Amboto y Gorbea, asi como las de Ganegokorta-Gallarraga y Eretza.

 
 
 
 
 
 


Llego al Portillo de la Egaña a las 9:35. Desde aquí se contempla el amplio valle de Relloso, y el pueblo que lleva su nombre. También se tiene una buena vista de los Montes de la Peña, con sus cumbres más conocidas: Tres Dedos y Peñalva.

 

Desde el portillo hay que afrontar, sin sendero claro, la empinada cuesta que queda a nuestra izquierda. Superada esta, toca avanzar hacia el Gurdieta por un terreno incómodo, que ni los hermosos crocus consiguen hacer más amable. En la cumbre, que apenas sobresale de la meseta que hemos recorrido y continúa hacia el Puesto de Angulo, hay un buzón muy deteriorado. Hora de llegada: 10:13. Desde el Gurdieta se aprecia el Portillo de Aro, puerta de acceso a los primeros montes de la Sierra Salvada: Aro y Eskutxi.

 
 
 
 


De regreso al Portillo de Egaña se aprecia la distancia que nos queda por recorrer antes de coronar el Castro Grande. Otra vez hay que pisar con cuidado entre las hierbas y el lapiaz, para evitar una torcedura. Así y todo, la imagen de los bosques de Relloso tocando la falda de los Montes de la Peña no deja de llamar mi atención.
 


Ahora hay que volver al Portillo de Egaña. Desde ahí, no hay pérdida hasta el Castro Grande, a donde llego a las 11:43.

 


Una mirada al Gurdieta, otra al burro que corona la cúspide del Diente del Ahorcado, y para abajo. La idea era bajar por la amplia pista que lleva a Relloso hasta el Túnel de la Complacera, atravesarlo y, desde ahí, retornar a Santa Olaja.

 

 
 
 
 
 
 

Al túnel he llegado y lo he atravesado. Ahí han empezado los problemas. He encarado el descenso, entretenido y bien marcado, atento a dar con la desviación que, en algún lugar a mi derecha, me permitiría regresar a Santa Olaja. Pero me la he pasado. Luego, en casa, he leído: "casi al lado del túnel, hay un desvió a la derecha que casi pasa desapercibido". ¿Casi?
 
 
 
 

Pues eso, que todo lo bajado he tenido que recuperarlo bordeando las peñas, entre bosques, sin camino. He visto hongos, que no he recogido. Y sin tenerlas todas conmigo, no he llegado a Santa Olaja hasta las 15:15. Una matada de lo más tonta. La han sufrido mis piernas, por dentro y por fuera. Pero es lo que hay. A repetir otro día.