martes, 12 de abril de 2022

Sed

Amélie Nothomb
Sed
Traducción de Sergi Pàmies
Anagrama, 2022

"En treinta y tres años de vida he tenido ocasión de comprobarlo: el mayor logro de mi padre es la encarnación. Que un poder desencarnado tuviera la idea de inventar el cuerpo sigue siendo una gigantesca genialidad. ¿Cómo no iba a verse superado el creador por esta creación, cuyo impacto no podía prever?".


No es la primera vez que alguien novela la poderosa figura de Jesús: ahí están el Jesús de Shusaku Endo, La última tentación de Cristo de Nikos Kazantzakis, Rey Jesús de Robert Graves, El Evangelio según Jesucristo de José Saramago o El Evangelio según el Hijo de Norman Mailer. Pero sí es, creo, la primera vez que alguien se toma tan en serio la cuestión de la corporalidad de Jesús. No es casualidad que quien lo hace sea una mujer.

"Tengo la firme convicción -dice el Jesús de Amélie Nothomb- de ser la máxima encarnación de los humanos. [...] He llegado al extremo de llorar de placer respirando el simple aire de la mañana. la contrapartida también es evidente: el más benigno dolor de muelas me atormenta de un modo anormal". Y la sed, esa sed que sufre en la cruz, esa sed física, sahariana, inagotable, sentida y sufrida en todo su cuerpo, se convierte en expresión paradigmática de una encarnación tomada en serio. Sed de agua, sed de amor: "Eres mi vaso de agua", leemos, convertida esta expresión en una de las más hermosas declaraciones de amor que nadie haya pronunciado.  

Un libro para leer y releer.