domingo, 21 de junio de 2026

Goikogane, Mugarriluze y Kamaraka

Repito la misma ruta que hice en julio del año pasado: de Arrankudiaga a Bilbao por la Senda de los Contrabandistas, pasando antes por los buzones de Goikogane, Mugarriluze y Kamaraka (el Gazteluzar lo he bordeado). Aunque por la línea de cumbres corría un airecillo muy agradable, a partir del collado Kurtziaga y hasta regresar a Bilbao el calor ha sido muy intenso. Hoy llevaba en la mochila el libro A la sombra del hombre, en el que Jane Goodall narra sus primeras y revolucionarias investigaciones documentando la actividad de la comunidad de chimpancés de Gombe, en Tanzania, y en el viaje en tren desde Bilbao a Arrankudiaga justo he leído estas líneas:

"Me habían dicho que las lluvias acabarían en el mes de abril, pero aquel año siguió lloviendo en junio, aunque con menos frecuencia, En aquellos días grises, la selva parecía un inmenso invernadero tropical. El sol absorbía la humedad que quedaba atrapada entre los tallos de la hierba. Subir por aquellas pendientes llegó a convertirse, con frecuencia, en una pesadilla. A veces tenía que trepar a un árbol sólo para poder respirar y, una vez allí, me preguntaba por qué nuestros antepasados habían decidido bajar al suelo alguna vez".

[Jane Goodall, A la sombra del hombre, Alianza, 2023. Traducción de Carmen Criado].

Me he acordado mucho de este párrafo.

Afortunadamente, el airecillo de las cumbres, la fresquísima agua de la fuente del Espino o de Altxisketa y una cerveza en el refugio del Paga, han sido de gran ayuda.

Goikogane desde Arrankudiaga.


Goikogane. Al fondo la mole del Ganekogorta, que hay que atravesar a media altura para llegar hasta el Pagasarrii. 


Mugarriluze.
Kamaraka.
Todavía queda un buen trecho hasta el collado Kurtziaga.

Fuente del Espino.
Pobrecillo topete.

Refugio Biderdi.