Redención
Traducción de Albert Vitó i Godina
Destino, 2026
"La señorita Dempsey asintió. Fludd está rezando en su habitación, por supuesto. Philomena está en el convento, por supuesto, barriendo el pasillo de la cocina bajo la supervisión de la hermana Anthony. Todo el mundo está donde debería estar; o podemos conspirar y fingir que así es. ¿Y Dios está en el cielo? No me extrañaría nada, pensó el padre Agwin".
Una novela breve y extraña, ambientada en un pequeño pueblo inglés en los años cincuenta, en una comunidad católica cerrada sobre sí misma, gobernada por la rutina, las convenciones y una religiosidad más cercana a la costumbre que a la experiencia espiritual.
La llegada de un misterioso hombre llamado Fludd altera ese equilibrio. Se supone que es un enviado del obispo, pero nadie sabe realmente quién es ni de dónde viene, y su mera presencia parece despertar preguntas dormidas y abrir grietas en las certezas de quienes le rodean. Entre estas personas destaca sor Philomena, una religiosa que atraviesa una profunda crisis de fe y que encuentra en el extraño visitante un interlocutor inesperado para sus dudas.
Hilary Mantel construye una historia que oscila continuamente entre la sátira, la fábula y la reflexión espiritual. Su mirada hacia la Iglesia es crítica, a veces mordaz, especialmente cuando retrata el peso de las convenciones, el miedo al cambio o las formas vacías de autoridad. Sin embargo, la novela está lejos de ser una caricatura anticlerical. Lo que le interesa no es ridiculizar la fe, sino distinguirla de las estructuras que a menudo la sofocan. Uno de los mayores aciertos del libro es precisamente esa ambigüedad: nunca queda claro si Fludd es un embaucador, un ángel salvador, un demonio embaucador o simplemente alguien capaz de hacer ver la realidad de otro modo. La autora evita las explicaciones claras y deja que el misterio actúe como un catalizador de transformaciones personales.
"En mi antiguo oficio -explicó el vicario-, un oficio que creo haber olvidado o, como mínimo, en el que he perdido destreza, había un proceso que se llamaba nigredo, y que consistía en ennegrecer, en corromper, en mortificar, en descomponer. Luego hay un proceso que se llama albedo, que es un blanqueamiento... ¿sabe? [...]
[H]ay momentos en la vida en los que hay que matar el pasado. Cortar por lo sano con tu antigua naturaleza. dejar atrás el mundo que conoces. Es duro, muy doloroso, pero es mejor hacerlo que mantener el alma atrapada en circunstancias que uno ya no puede soportar, Puede que viviéramos de un modo que nos parecía satisfactorio, pero el caso es que ya no nos lo parece; o que tuviéramos un sueño que se ha agriado por haberlo postergado demasiado tiempo, o que un placer se haya convertido en un simple hábito. Las expectativas caducas, hermana, son como una jaula en la que el alma se pudre como una fiera mal cuidada en un circo".
El resultado es una novela singular, divertida y melancólica a la vez, en la que Hilary Mantel no ofrece respuestas definitivas, dejándonos con la sensación de que algunas dudas pueden ser más fecundas que muchas certezas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario