Cinco meses de invierno
Traducción de Jofre Homedes Beutnagel
Salamandra, 2025
"Ella se marchó un momento y él se apoyó en la baranda y se quedó mirando las luces de la ciudad. Se había vuelto un gran experto en no pensar en nada, y para eso iba muy bien apoyarse en una baranda y mirar luces".
Una novela que utiliza la estructura de un thriller para contar cómo sobrevive una persona cuando la Historia (con mayúscula) irrumpe violentamente en su vida y la obliga a vivir durante años en la incertidumbre, la pérdida y la espera.
La historia (con minúscula) comienza en Honolulu, en diciembre de 1941. Joe McGrady, detective de policía, investiga un asesinato especialmente brutal, pero lo que parece un caso criminal complejo, pero previsible, acaba convirtiéndose en una travesía que atraviesa la guerra del Pacífico y acompaña al protagonista durante cinco años decisivos. Cinco diciembres, como indica el título original (Five Decembers). La novela se mueve entre la novela negra, la aventura, el relato bélico y la(s) historia(s) de amor sin perder nunca el equilibrio ni la tensión narrativa.
El propio título (original) encierra una de las claves de la obra. Los cinco diciembres son, literalmente, los cinco meses de diciembre transcurridos entre 1941 y 1945, pero simbolizan también cinco años de espera. Diciembre suele asociarse al regreso, al hogar y al reencuentro; para McGrady, cada diciembre marca una nueva etapa de una larga fidelidad sostenida contra todas las adversidades. La novela es, en gran medida, la historia de esa espera.
Por eso uno de sus grandes temas no es la acción, sino el tiempo. McGrady es un tipo obstinado, leal y resistente, pero también profundamente vulnerable. La guerra, el cautiverio, las pérdidas y la distancia van dejando huellas en él. La frase que abre este comentario parece anecdótica, pero resume admirablemente la experiencia del personaje. No se trata de una actitud contemplativa ni de una búsqueda de serenidad, e una técnica de supervivencia. Cuando la realidad duele demasiado y el futuro permanece bloqueado, a veces lo único posible es aprender a soportar el tiempo sin dejarse destruir por él.
Ahí reside buena parte de la fuerza de la novela. Kestrel no se interesa tanto por las batallas o las estrategias militares como por las vidas que quedan suspendidas dentro de ellas. La guerra aparece siempre a través de sus consecuencias humanas: los vínculos interrumpidos, las promesas aplazadas, la nostalgia, la lealtad y la esperanza. Incluso el misterio criminal que pone en marcha la historia termina ocupando un lugar secundario frente a la experiencia vital de los personajes.
El resultado es una novela absorbente, escrita con elegancia y ambición narrativa. Cuando se cierra el libro, lo que permanece en la memoria no es tanto la resolución del caso inicial como la figura de una persona empeñada en mantenerse fiel a aquello que ama mientras atraviesa, uno tras otro, cinco largos diciembres.

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