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miércoles, 5 de agosto de 2026

Eterno anochecer

Forugh Farrojzad
Eterno anochecer. Poesía completa
Edición, traducción y notas de Nazanin Armanian
Gallo Nero, 2025 

"De la tierra de la luz, del amor, del dolor y la negrura,
una mujer partió de madrugada;
se arrastró, como un ave sin plumas que ha perdido el camino, 
y cargó con su hato repleto de fatigas y zozobra.

Ni una triste lágrima derramó nadie por su ausencia.
No comprendió su idioma nadie.
No supo per, la multitud indiferente,
que su canto era un himno a la nostalgia y la mugre".


Este libro, que reúne por primera vez en castellano toda la poesía de Forugh Farrojzad, nos permite recorrer la intensa evolución de una autora que revolucionó la literatura persa contemporánea y cuya escritura sigue resultando sorprendentemente moderna al atreverse a convertir su propia experiencia de mujer en el centro de una poesía radicalmente libre.

Como indica la traductora, Nazanin Armanian, resulta imposible separar su obra de su biografía. Nacida en Teherán en 1935, casada muy joven, divorciada poco después y privada de la custodia de su hijo, Forugh Farrojzad desafió todas las convenciones de una sociedad profundamente patriarcal y teocrática, y fue objeto de escándalo por escribir sobre el deseo femenino, el cuerpo, el amor, el fracaso matrimonial o la soledad sin ocultarse tras metáforas complacientes ni adoptar la voz que la tradición reservaba a las mujeres. Como escribe en "Rebeldía":

No trates de ponerme candados de silencio, 
que tengo que contar aún varias historias.
Quítame de los pies estos grilletes
que laceran mi carne lacerada.
[...]
Más tú, varón, ser engreído,
no condenes mis versos por infame.
Qué sabes tú de lo que se desborda
de mi pecho en esta jaula asfixiante.
[...]
Un libro, algo de paz, de intimidad, de poesía,
lo suficiente como para emborracharme
con el vino fugaz de la vida. ¿Por qué coy a lamentarme
por no tener acceso al paraíso prometido, si en mi corazón
albergo el paraíso de cada latir?
[...]
Renuncia al hadiz, varón,
que el desafío te embriague de placer.
Dios todopoderoso me perdona.
¿Quién sino él me dio a mí, su poeta,
este corazón tan loco?

Lo que atraviesa estos poemas es la búsqueda de una existencia auténtica, capaz de sostener la libertad incluso cuando esa libertad conduce a la intemperie. Su obra contiene una resonancia política inevitable al afirmar una concepción de la libertad incompatible con cualquier forma de dominación y reclamar para las mujeres el derecho a ser sujetos completos de experiencia, deseo, pensamiento y creación. Su escritura desafía el orden patriarcal precisamente porque rechaza reducir la vida femenina al sacrificio, al silencio o a la obediencia. 

En este sentido, hay un aspecto de su poesía que me conmueve especialmente. Cuesta no sentir una profunda tristeza al comprobar hasta qué punto una mujer de una vitalidad desbordante, de una inteligencia extraordinaria y de una libertad tan poco común quedó atravesada por el sufrimiento amoroso. Sus poemas muestran una personalidad que se niega a aceptar las convenciones de su tiempo y que aspira a vivir el amor como un encuentro entre iguales. Sin embargo, una y otra vez aparece la experiencia de la ausencia, de la incomprensión, de la dependencia afectiva o del abandono. Así lo expresa en "Echada al olvido"

No sé en qué habré fallado
para que haya desecho de este modo
la madeja de amor que nos unía.

Si yo viví en su corazón,
¿por qué no vino a verme más, por qué?
Donde quiera que mire me lo encuentro
mirándome estos ojos que han llorado.
El mal de amores se hizo dueño,
resentido, anhelante,
de mi ánimo alegre.

Al leerla resulta inevitable preguntarse cuántas mujeres extraordinarias han tenido que medir su propia felicidad con hombres incapaces de reconocer plenamente su libertad o de sostener una relación verdaderamente igualitaria. La tristeza que dejan algunos de sus poemas no nace únicamente del desengaño amoroso, sino de la intuición de que una mujer tan excepcional se vio obligada a buscar, en un mundo profundamente patriarcal, una reciprocidad que ese mismo mundo hacía imposible.

Es verdad que Forugh Farrojzad no convierte esa vulnerabilidad en sumisión: ama intensamente, desea intensamente, sufre intensamente, pero jamás renuncia a su propia voz. Sus poemas no transmiten la imagen de una mujer derrotada por el amor, sino la de alguien que se resiste a aceptar un amor que exija disminuirse a sí misma para ser correspondida. Esto es algo que se percibe, creo, al tener la oportunidad de leer toda su obra, de ver la evolución de su escritura desde su primer libro, titulado Cautiva, publicado en 1955, hasta su quinto y último poemario, Tengamos fe en el principio de la estación fría, terminado poco antes de su trágica muerte y publicado de forma póstuma en 1974.

Los primeros libros presentan un tono confesional y romántico, dominado por la pasión amorosa, la culpa y el conflicto entre el deseo y las normas sociales, con poemas intensos, a veces vehementes, donde la afirmación del yo aparece ligada al sufrimiento de quien intenta abrirse paso en un mundo que la condena. Pero, libro tras libro, esa voz va desprendiéndose de cualquier sentimentalismo para adquirir una profundidad existencial extraordinaria. En Otro nacimiento y, sobre todo, en Tengamos fe en el principio de la estación fría, la experiencia personal se convierte en una interrogación sobre el tiempo, la muerte, la naturaleza, la memoria y el sentido mismo de vivir. De este último libro es el poema "La ventana":

Una ventana para ver,
una ventana para oír,
una ventana como el aro de un pozo.
Su fondo llega al corazón de la tierra
y se abre hacia lo inmenso de esa amorosa continuidad de color azul.
Una ventana que llenan las pequeñas manos solitarias
de la generosidad nocturna del aroma
de las magnánimas estrellas.
Y se puede ver dese allí
invitar al sol a la añoranza de los geranios.
Me basta una ventana.

La poeta escribe desde la herida, pero también desde una inagotable voluntad de seguir viviendo. En sus versos hay una confianza obstinada en la posibilidad del renacimiento, de encontrar una nueva forma de habitar el mundo incluso después del dolor. La naturaleza ocupa un lugar central en esta búsqueda: árboles, pájaros, jardines, estaciones, lluvia o viento aparecen constantemente en sus poemas, constituyendo un lenguaje con el que pensar la transformación, la fertilidad, el desgaste del tiempo y la esperanza. Frente a una cultura que pretende inmovilizar la vida bajo normas morales rígidas, la naturaleza representa el movimiento continuo, el cambio y la posibilidad de comenzar de nuevo. Incluso  el invierno, la estación fría, contiene la promesa de otra primavera.

La temprana muerte de la autora, en un accidente de automóvil cuando apenas contaba treinta y dos años, contribuyó a convertirla en una figura casi legendaria. Sin embargo, el verdadero motivo por el que continúa siendo una de las grandes voces de la literatura del siglo XX no reside en el mito biográfico, sino en la fuerza de una obra que ha sobrevivido a los cambios políticos, culturales y religiosos de Irán. Leída desde el presente, Eterno anochecer demuestra que la poesía puede convertirse en un espacio de resistencia frente a todo  los intentos de clausura de la vida. 

lunes, 3 de agosto de 2026

Nido

Roisín O'Donnell
Nido
Traducción de Maia Figueroa
Sajalín, 2026

"Ryan trae la corneja y la ata en el jardín de atrás. Le enseña fotos de su cuenta de Instagram en las que documenta el desarrollo de Chase a lo largo de los meses. Son fotos preciosas. Primeros planos de las alas. Por la manera en que habla, relajado y animado, es como si jamás hubiera pasado nada malo entre ellos".


Además de ser una extraordinaria novela sobre la violencia de género, esta es también una novela sobre las condiciones materiales de la libertad. La historia comienza cuando Ciara decide abandonar a su marido, un hombre que durante años ha ejercido sobre ella un control asfixiante, que parece haberla anulado como persona. Ryan no recurre a la agresión física, pero su presencia resulta permanentemente amenazadora, percibimos en todo momento que la violencia podría desencadenarse en cualquier instante, y esa posibilidad basta para mantener a Ciara en un estado de miedo continuo. El verdadero instrumento de dominación no son los golpes, sino el control psicológico: Ryan vigila el dinero, fiscaliza cada movimiento de su esposa, la aísla de sus amistades, cuestiona sistemáticamente sus decisiones y acaba haciéndola dudar de su propio criterio. Roisín O'Donnell describe con desnuda precisión esa violencia coercitiva que no deja huellas visibles, pero que va erosionando lentamente la identidad y la autonomía de quien la sufre. El resultado es una atmósfera de angustia insoportable: al leerla experimentamos la sensación de caminar constantemente sobre un terreno inestable, donde cualquier palabra o cualquier gesto pueden desencadenar una nueva humillación o una nueva amenaza.

Entre todos esos temores que atenazan a Ciara hay uno especialmente aterrador: la posibilidad de que Ryan haga daño a sus hijas y a su hijo. El miedo a la violencia vicaria se convierte así en uno de los instrumentos más poderosos de su dominio sobre Ciara. La amenaza ni siquiera necesita formularse de manera explícita, basta con que ella sepa que sus hijas e hijo son el lugar donde puede ser herida de la manera más devastadora. Esto permite comprender mejor algunas de las aparentes contradicciones de Ciara. Vista desde fuera, podría preguntarse por qué duda, por qué calcula cada movimiento, por qué no rompe definitivamente todos los vínculos con Ryan, pero la novela desmonta esa mirada simplificadora. Marcharse no significa dejar atrás el peligro. Al contrario, cuando existen hijas e hijos comunes, la separación puede incluso abrir nuevos espacios de incertidumbre: visitas, custodias, imagen pública, decisiones judiciales, encuentros inevitables y la posibilidad de que el agresor los utilice para mantener el control sobre quien ha decidido romper la relación. Hay algo especialmente logrado en la manera en que Roisín O'Donnell transmite este miedo: no necesita que Ryan ejerza efectivamente violencia física contra las criaturas para que la amenaza resulte insoportable; como ocurre con el resto de su comportamiento, lo decisivo es la posibilidad. Ciara tiene que vivir anticipando lo que Ryan podría hacer, interpretando sus palabras, midiendo sus reacciones y calculando continuamente los riesgos. El terror procede precisamente de esa incertidumbre. El control coercitivo acaba colonizando la totalidad de su futuro, al obligarla a vivir imaginando permanentemente el peor desenlace posible.

En este escenario, el verdadero conflicto no consiste en reunir el valor para marcharse, sino en descubrir hasta qué punto escapar de una relación de maltrato resulta extraordinariamente difícil cuando no existe un lugar al que poder ir: "Una cosa es irse y otra muy distinta es no volver". La crisis de la vivienda que atraviesa Irlanda deja así de ser un simple telón de fondo para convertirse en uno de los ejes fundamentales del relato, y el título de la novela resume perfectamente esa tensión. Un nido evoca protección, seguridad y cuidado, pero también puede convertirse en una prisión cuando deja de ser posible abandonarlo. La autora juega con esa ambivalencia desde las primeras páginas. El hogar, tradicionalmente asociado al refugio, aparece aquí como el espacio del miedo y de la dominación, por lo que la decisión de Ciara no consiste únicamente en abandonar una casa, consiste, sobre todo, en intentar construir por primera vez un hogar en el sentido pleno de la palabra.

Uno de los pasajes más reveladores de la novela llega justo cuando parece que la protagonista ha alcanzado por fin aquello que ha perseguido durante toda la novela: una vivienda propia. Hasta ese momento, el relato nos ha hecho sentir que de esa casa depende casi todo. Sin un domicilio estable resulta imposible ofrecer seguridad a los hijos, acceder a determinadas ayudas o afrontar con mayores garantías la disputa por la custodia. La vivienda aparece, con razón, como la condición material indispensable para comenzar una nueva vida. Pero aquí la autora introduce un giro tan inesperado como profundamente verdadero. Una vez instalada en su nueva casa, Ciara descubre que ha perdido algo esencial: en el hotel donde convivía con otras mujeres que atravesaban situaciones semejantes existía, pese a todas las limitaciones y precariedades, una forma de compañía, una profunda sororidad. Había otras miradas, otras voces, otras presencias, existía la posibilidad de pedir ayuda, de compartir el miedo, de saber que no estaba completamente sola. Ahora, en cambio, dispone por fin de una vivienda, pero se encuentra aislada. La autora resume esa paradoja con una frase estremecedora: "Entonces Ciara se da cuenta. Lejos de ser un lugar seguro, esa casa es una trampa mortal". La vivienda que debía representar la liberación se convierte en un espacio de absoluta vulnerabilidad: Ryan conoce dónde vive y nadie puede escuchar si llama a la puerta, nadie advertirá su presencia si irrumpe en el domicilio. El miedo cambia de escenario, pero no desaparece.

Este episodio introduce una reflexión de enorme calado sobre el propio significado del hogar. Tendemos a identificar la seguridad con la privacidad, como si bastara disponer de un espacio propio para sentirse protegida. Sin embargo, la novela muestra que, en determinadas circunstancias, el aislamiento puede convertirse en un factor de riesgo. Lo que antes protegía a Ciara no eran las paredes del hotel de acogida temporal, sino la presencia de otras mujeres, la posibilidad de una solidaridad cotidiana, la existencia de una comunidad, por precaria que fuera. La novela cuestiona así una concepción profundamente individualista de la seguridad: un hogar no es un espacio privado del que excluir a las demás personas, por el contrario necesita una red de relaciones que impida que quien lo habita quede completamente sola frente a la amenaza. La autonomía no consiste en no necesitar a nadie, sino en poder vivir sin miedo gracias, entre otras cosas, a la existencia de vínculos de apoyo mutuo. Por eso Nido termina siendo también una novela sobre la comunidad. La salida de la violencia exige recursos públicos, exige una vivienda, exige protección institucional, pero exige igualmente la existencia de otras personas. Nadie reconstruye su vida en soledad. 

La pregunta que subyace a toda la historia no es tanto por qué una mujer permanece junto a su agresor, sino adónde puede ir cuando decide abandonarlo. La escasez de vivienda asequible, las interminables listas de espera para acceder a un alojamiento, la precariedad económica y la insuficiencia de los recursos públicos aparecen como obstáculos tan reales como el propio maltratador. La violencia de género y la crisis de la vivienda dejan de ser problemas independientes para revelarse como dos dimensiones de una misma realidad. La novela recuerda que derechos como la libertad, la autonomía o la igualdad no pueden entenderse únicamente como principios jurídicos o aspiraciones morales, sino que necesitan apoyarse en condiciones materiales que los hagan efectivamente posibles. Una sociedad que no garantiza un acceso digno a la vivienda dificulta enormemente que muchas personas puedan ejercer otros derechos fundamentales. El hogar deja de ser un asunto privado para convertirse en una cuestión profundamente política.

Porque la libertad no consiste únicamente en abrir una puerta y marcharse. También requiere encontrar otra puerta que pueda cerrarse con la tranquilidad de saber que, al otro lado, comienza verdaderamente un hogar. Y, desde aquí, poder volar.

sábado, 12 de julio de 2025

Poesía de Ingeborg Bachmann

Ingeborg Bachmann
Poesía completa
Traducción de Cecilia Dreymüller
Tresmolins, 2018 

La guerra ya no es declarada, 
sino continua. Lo inaudito
se ha vuelto común.  
 
 
Abrir las páginas de este libro es como adentrarse en un territorio a la vez etéreo y ardiente, un espacio donde la palabra se convierte en fuego lento, humo que perfila siluetas y, al mismo tiempo, ceniza que cubre todo de un silencio casi sagrado. Leer a Ingeborg Bachmann no es solo leer poesía: es atravesar con el cuerpo el filo de sus versos, caminar entre ruinas interiores y ciudades reconstruidas tras la devastación, acompañadas de un idioma que, pese a todo, busca todavía la claridad.
 
[L]a Historia nos ha preparado una tumba
de la que no habrá resurrección.

Desde sus primeros poemas se percibe la huella de la posguerra, el temblor de quien sabe que las palabras han perdido la inocencia. Ingeborg Bachmann escribe en alemán, desde una lengua rota, herida, que busca reconstruirse sin traicionar la memoria del horror. Al leer su poesía, desde los primeros poemas de 1948 hasta los últimos de 1967, asistimos a la evolución de su voz: desde el hermetismo de "Die gestundete Zeit" (El tiempo aplazado) hasta los textos más tardíos, donde la palabra se vuelve aún más austera, más concentrada y, tal vez por ello, más luminosa.

El tiempo, el amor y la muerte son los grandes ejes que atraviesan estos poemas, pero no como temas abstractos, sino como experiencias encarnadas. Hay algo deliberadamente áspero en su decir, una negativa a embellecer el dolor. Y, sin embargo, incluso en su sequedad, sus versos brillan con una belleza desolada, como el resplandor de la nieve bajo un cielo gris.
 
Quienes condenan la guerra están elegidos
para luchar en esta luz.
Esparcen el grano
en los muertos sembrados del mundo.,
yacen en las líneas de fuego
durante un largo verano,
en los haces de ráfagas
por nosotros y caen al viento

Leerla es escuchar una voz que no teme nombrar la fragilidad: la propia, la del lenguaje, la de la historia. Pero también es percibir un latido persistente de esperanza, aunque sea mínima, aunque apenas se sostenga. En "Anrufung des Großen Bären" (Invocación a la Osa Mayor), encontramos un gesto de invocación: la búsqueda de sentido más allá del desastre, la tentativa de orientar la mirada hacia las estrellas, como quien busca un norte en plena oscuridad.
 
En otro lugar se cierran los pasos de montaña:
aquí se intercambia un saludo, se comparte el pan.
Y todos traen, para cicatrizar la frontera,
un puñado de cielo y un paño de tierra

Este libro es que no es solo una recopilación: es un viaje por el pensamiento poético, del mapa emocional e intelectual, de una escritora que nunca dejó de preguntarse por el lugar de la palabra tras la catástrofe. Sus poemas nacen del silencio, pero no se instalan en él; son la tentativa, a veces desesperada, de decir lo indecible. Quizá por eso su lectura nos deja con una sensación ambivalente: de plenitud y de desamparo. Como si, al cerrar el libro, quedara resonando dentro de nosotras la pregunta que atraviesa toda su obra: ¿puede la poesía salvarnos, aunque sea un poco, de nosotras mismas?

La Poesía completa de Ingeborg Bachmann no solo reúne los versos de una de las voces más importantes de la literatura del siglo XX: es también una brújula para orientarse en la noche del mundo y una invitación a mirar de frente la herida, sin perder del todo la esperanza en la palabra. 
 
Tras este diluvio
quiero ver a la paloma
y únicamente a la paloma
otra vez salvada.
 
¡Yo me hundiría en este mar!
si ella no volase, 
si ella no trajera,
la hoja en la última hora

viernes, 21 de marzo de 2025

Las hijas del cazador de osos

Anneli Jordahl
Las hijas del cazador de osos 
Traducción de Petronella Zetterlund
Siruela, 2024
 
"Las siete bípedas dejaron el equipaje en el suelo, se sentaron en un lecho de hepáticas, se apretujaron en forma de muralla para protegerse del frío y el peligro. En esta ocasión fue el torno el que vio cómo las personas se llevaban a la boca unos palitos blancos que ardían por la punta. Compartieron pan y salchichas, luego se acostaron enroscadas debajo de un abeto. Durmieron pegadas con las cabezas en las axilas o sobre los estómagos de las otras. Una de ellas se deslizó debajo del ramaje de otro abeto. La ardilla en la copa dejó caer sus excrementos en el lecho donde los perros se acostaron como fuente de calor para las espaldas humanas. Durante la noche, se escucharon sonidos guturales y jadeos tan altos que el colimbo ártico se calló. Los animales que dormían alrededor esperaban que las chicas se fueran pronto y dejaran que el bosque recuperara la calma y los sonidos habituales de animales".
 

La historia se centra en las siete hermanas Leskinen, jóvenes de apariencia salvaje con largas melenas pelirrojas, cuerpos robustos y hábitos montaraces. La mayor, Johanna, acaba de cumplir veinte años, no es particularmente inteligente pero sí fuerte y decidida, y es la que más ha compartido con el padre la vida en los bosques. Luego están las gemelas Tanja y Aume, la primera es práctica y muy hábil con las manos, la segunda vive en un mundo de historias imaginadas y cuentos tradicionales. Las siguen otras dos gemelas, Tiina, fuerte como una luchadora pero de movimientos torpes, y Laura, miope y con una profunda relación con la naturaleza. Simone, muy religiosa, es la que más apegada ha estado a su madre. Por último está Elga, la más joven y también la más astuta. Siete mujeres muy distintas entre sí, pero que comparten algo muy relevante: 

"Si en algo se puede medir  a todas las hermanas por el mismo rasero, será en esto: la incapacidad de ordenar y sistematizar, sí, incluso una imposibilidad. La estructura y las reglas no eran para ellas".

Viven en una granja junto al bosque, con su madre, su padre y las ocasionales visitas del tío Veikko, gran narrador de historias y leyendas, donde llevan una vida rústica y apartada de la sociedad. Regularmente, acuden al mercado para vender pieles de animales y se las conoce por su comportamiento alegre y desenfadado. Sin embargo, su vida da un giro inesperado cuando su padre, el reconocido cazador de osos Heikki Laskinen, muere al enfrentarse "al oso más grande y hosco que hubiera conocido".
 
La desaparición del padre, soberano absoluto del universo familiar, desequilibra sus vidas. Las hermanas no tienen una visión homogénea de lo que quiere: mientras que algunas desean continuar con el modo de vida que han llevado hasta entonces, incluso ir más lejos, literalmente, adentrándose más en los bosques, otras sueñan con escapar de la granja y buscar una existencia más integrada en la sociedad. 

Las tensiones entre las hermanas (hay ecos de El señor de las moscas) son, precisamente, uno de los aspectos más fascinantes de la novela: aunque comparten la misma educación y crianza, cada una de ellas tiene una personalidad, ambiciones y visión de la vida diferente, lo que provoca conflictos y desafíos en la toma de decisiones tras la desaparición del padre. Lo mismo que la relación con la madre. Desde el principio, queda claro que la madre no ha sido feliz en su matrimonio. Su vida ha estado marcada por el dominio violento del cazador de osos, que la ha reducido a una mujer atrapada en un destino impuesto por el hombre con el que compartió su vida. La tensa relación entre la madre y el padre se refleja también en su vínculo con las hijas:
 
"Las hijas me hacen daño. Sus ojos fríos me chupan la vida, mientras que a Heikki lo miran y adoran con ojos brillantes. Quieren estar cerca de él, sentarse en sus rodillas, ser como él. En cambio, las palabras que usa Heikki para hablar de mí hacen que ellas me miren con asco. Cuanto más crecen, más miedo me tienen, miedo de parecerse a su madre. La salvación es el abrazo del padre".

El destino de la madre actúa como una advertencia para las hijas, que ven en su historia un reflejo de lo que podría ocurrirles si no logran encontrar su propio camino, demostrando que pueden vivir de manera autosuficiente, sin depender de un hombre: "Ni siquiera aquí estamos a salvo de los penes. Tendremos que armarnos", advierte Johanna.

El estilo narrativo de Anneli Jordahl combina el realismo más visceral (olemos su sudor, escuchamos sus eructos y sus pedos, vemos sus rostros sucios y su sangre menstrual bajando por su piernas) con elementos poéticos que nos sumergen en la atmósfera del bosque escandinavo, dibujando una tensión constante entre lo bello y lo salvaje: 

"Había una calma extraordinaria, los pájaros callaban, no se escuchaban crujidos provocados por animales, la superficie del lago era como un espejo. Laura se sumergió en el agua, se deslizó tranquilamente, quieta como un kayak por un río de un país tropical. Sus grandes brazadas no arrugaron la superficie del agua. Laura iba allí casi a diario para escapar de los oleajes de las hermanas. Nadar en las aguas tranquilas le aclaraba la mente. Pensaba en todo lo que no se atrevía a pensar en presencia de Johanna, que parecía ver a través de Laura. Johanna no sabía leer letras, pero sí sabía leer pensamientos".

Las hijas del cazador de osos es una novela compleja, difícil de transitar, llena de aristas y de focos: en ciertos aspectos relato de aventuras en la naturaleza más salvaje (wilderness literature), en parte novela de aprendizaje o de formación (Bildungsroman), pero desde una perspectiva (eco)feminista que la hace enormemente original.

sábado, 27 de abril de 2024

Osebol: Voces de un pueblo sueco

Marit Kapla
Osebol: Voces de un pueblo sueco
Traducción de Carmen Montes Cano
Capitán Swing, 2023

"Cuando una era joven
y había un montón de gente a la que preguntar
no me interesaba mucho.
Ahora que he empezado a pensar
un poco en mis antepasados...
ya no queda nadie a quien preguntar".


Osebol es un diminuto pueblo de apenas 100 habitantes, situado en el medio oeste de Suecia, en la frontera con Noruega. Nacida allí en 1970, Marit Kapla da voz a una Suecia vaciada que envejece, se despuebla y muere. Antes de que sea demasiado tarde. Para ello, entre 2016 y 2017 se dedicó a entrevistar a casi una cincuentena de sus habitantes, la mayoría originarios de la localidad, algunos procedentes de otros lugares, también del extranjero. 

El resultado es una sucesión de voces que se expresan sin que la autora se deje notar de ninguna forma, cada una aportando su propia reflexión. Voces de mujeres y hombres, voces jóvenes y ancianas, voces que, en algunos casos, abandonaron el mundo al poco de participar en el proyecto. Voces que hablan de comunidad ("Si vas a cualquier otro sitio no te conoce nadie") y ayuda mutua ("Nada funciona si nadie arrima el hombro y ayuda"), de silencio ("Había un silencio absoluto") y naturaleza ("Siempre estoy deseando que llegue el otoño que es cuando puedo recoger bayas"), de la guerra ("Una noche los rusos se llevaron a mi padre porque creían que había escondido armas").

También de temas que parecen universales cuando escuchamos las voces del mundo rural, lo mismo en Suecia que en España: del lobo ("No soy ningún fanático pero no quiero lobos"), del recelo hacia la inmigración de los países árabes ("Lee el volumen siete de Carl Grimberg sobre las migraciones y comprenderás lo que va a pasar aquí. Los musulmanes no encajan con los cristianos") y hacia el turismo urbanita ("Al utilizarla como casa de vacaciones en realidad estás fomentando la despoblación"), sobre la soledad de las personas mayores ("Lunes, miércoles y viernes tenemos entrega de comida. Es para los que no pueden hacerse la comida"), sobre el feminismo ("Los hombres salen perdiendo con la igualdad en mi opinión"), sobre la falta en empleo ("Aquí no hay trabajo. No hay muchas opciones") y la pérdida de servicios públicos ("La cuestión es cuántos años más seguirá aquí el colegio")...
 
Cada entrevista se presenta con una forma tal que hace que parezcan poemas y, de alguna manera, a medida que se avanza en el libro el ritmo de lectura se vuelve más propio de la poesía que de la prosa:
 
"Lees en los periódicos
lo de los barcos que cruzan el Mediterráneo
y todo lo que pasa
pero no llegas a asimilarlo
a pesar de todo no lo entiendes.
 
Y de pronto te ves sentada
enfrente de una madre que ha estado ahí
y que de verdad ha tenido que agarrar
a su hijo de dos años
para que no cayera al agua.
 
Entonces se convierte en una realidad"

 
"Yo siempre iba a su casa en Nochebuena
desde que me quedé solo.
 
Él venía y me decía
esta noche te vienes 
a cenar con nosotros.
 
La Navidad pasada no tuve fuerzas
porque iba doblado.
 
Me dolía una barbaridad.
 
Y tenía escalofríos.
 
Me quedé sentado delante de la lumbre.
 
Los gatos me miraban
preguntándose qué era lo que pasaba.
 
Temblaba como una hoja de álamo".

viernes, 19 de abril de 2024

Crisis animal

Alice Crary y Lori Gruen
Crisis animal: Una nueva teoría crítica
Traducción de Ana Bustelo
Cátedra, 2023

"La relación entre el hombre y los animales se encuentra en una crisis de proporciones catastróficas. Hoy en día es innegable que la utilización y la destrucción de los animales y sus hábitats por parte del ser humano, incluyendo las prácticas que provocan muertes masivas de animales, tienen implicaciones existenciales no solo para los animales no humanos, sino también para los seres humanos y el planeta. Este libro está dirigido a quienes se comprometen con hacer visible dicha crisis, con la mirada puesta en nuevos modelos de vida que nos permitan construir relaciones mejores y más sostenibles y actuar para crear un futuro menos violento y más solidario".


Alice Crary y Lori Gruen son dos filósofas estadounidenses que trabajan desde el encuentro entre la ética y la política y se han especializado en algunas de las temáticas más disputadas en el campo del ecofeminismo, como el estatuto moral de los animales no-humanos y la crítica del especismo o la intersección entre las violencias sufridas por estos y la opresión de las mujeres, las personas racializadas o las personas empobrecidas.

El resultado es un libro breve (apenas 140 páginas de texto) pero denso en el que a lo largo de siete capítulos analizan críticamente las estructuras que destruyen el planeta, los animales y los seres humanos marginados. Que son las mismas. Su punto de partida es la ética animal (en abierta confrontación con la perspectiva utilitarista de Peter Singer) vinculada a las tradiciones del pensamiento social crítico, de las que en su opinión ha estado alejada:

"Si queremos abordar cuestiones éticas cruciales con respecto a la mejora de nuestra relación con los animales y de la existencia de todos los que viven precariamente en el capitalismo tardío, tenemos que repensar los supuestos básicos de la ética animal tal y como se entienden actualmente. Hay muchos métodos violentos que están integrados en instituciones más amplias que no solo dañan a los animales, sino que sirven para presionar excesivamente y a menudo subyugar a grupos de seres humanos socialmente vulnerables. Sin embargo, la disciplina de la ética animal se ha desarrollado, en gran medida, aislada de las tradiciones del pensamiento social crítico que se dedican a descubrir las estructuras opresivas que afectan a los humanos y al mundo no humano. Las tendencias dominantes en la ética animal hacen hincapié en la acción individual y pasan por alto las estructuras sociales perjudiciales y los mecanismos de poder del Estado, lo que da lugar a prescripciones que pueden servir para mantener estas estructuras e instituciones, reproduciendo los mismos males que pretenden atajar".

De este modo el libro nos confronta con la destrucción del hábitat y las vidas de los orangutanes de Sumatra y Borneo al deforestar los bosques para sustituirlos por plantaciones de aceite de palma, con los horrores de la producción masiva de carne de cerdo, con el sufrimiento emocional de las vacas a las que se priva de sus crías para que produzcan leche, con la prodigiosa mente de lo pulpos, con la desasosegante mentalidad que subyace al combate de las que denominamos "plagas", con la manera en que exponemos y visibilizamos a los animales en los zoos...  Y nos reta a pensar, nombrar y practicar nuevas formas de relación con los animales no-humanos, superando perversas jerarquizaciones morales. Las autoras proponen el ecofeminismo como el marco teórico y analítico a partir del cual realizar esta tarea:

"El ecofeminismo es un movimiento político e intelectual basado en la creencia de que existen vínculos conceptuales y estructurales entre la actual destrucción de la naturaleza y la subyugación persistente de las mujeres, los pobres, los colonizados, los racializados y otras personas marginadas. Su núcleo es la convicción de que, para corregir estos males de manera efectiva, debemos impugnarlos juntos".

Un libro que tiene muchas coincidencias con Capitalismo caníbal de Nancy Fraser, pues, como escriben Crary y Gruen, "las prácticas que destruyen la naturaleza, los animales y los grupos humanos marginados están estructuralmente interrelacionadas, y nos invita a reconocer que, además de estar unidas, las oposiciones jerárquicas entre humanos y animales, blancos y no blancos, hombres y mujeres, primitivos y civilizados, están incorporadas en el tejido de los modos capitalistas de organización social". 

sábado, 6 de abril de 2024

La tierra más salvaje

Lauren Groff
La tierra más salvaje
Traducción de Ana Mata Buil
Lumen, 2024
 
"[P]ensó en lo familiarizada que estaba ahora con estas tierras salvajes que atravesaba, y se sintió orgullosa de sí misma, porque lo que antaño sabía sobre la naturaleza ahora le resultó tan ridículo que se ro en voz alta. Los pájaros se callaron al oír esa voz ronca. [...] No sabía nada en absoluto del mundo natural mientras se criaba en la ciudad y aún así se creía una experta. Y ahora, tras haberse enfrentado al elemento en las condiciones más extremas, tras haber aprendido tanto, era consciente de lo profunda que era su ignorancia y se mareaba solo de pensar cuánto le quedaba por aprender".


Estamos en la Norteamérica del siglo XVII. La protagonista de esta historia es una joven sirvienta que huye de un fuerte inglés en la frontera norte, estragado por la hambruna y la enfermedad, y se adentra en los bosques con la esperanza de llegar a los asentamientos franceses de Canadá.
 
"Y una voz nueva le dijo al oído: Chica, ¿por qué diriges tus pasos hacia el norte?
Corro hacia la vida, corro hacia los vivos, le dijo la chica a esa nueva voz. Lejos de una miserable muerte segura, lejos del demonio que merodea invisible en el asentamiento. Hacia lo que una vez entreví por encima del hombro del gobernados, un pergamino, un mapa, una amplia bahía dibujada al este y una sucesión de ríos como rayos del sol que escalaban siempre rumbo al norte desde allí. [...]
Pero no conoces las dimensiones de este lugar, ¿verdad?, dijo la voz con sorna".

Y así, guiada por la imagen fugaz de un mapa, por la ignorancia del salvaje territorio en el que se internaba y, sobre todo, por su férrea voluntad de sobrevivir, la joven se enfrentará al frío helador, al hambre, a las fieras salvajes (o no tanto: su encuentro con un oso me ha recordado Creer en las fieras, de Nastassja Martin), la joven avanzará sin descanso, internándose cada vez más en los bosques:
 
"Tomo conciencia de los ojos que la vigilaban.
Y aunque se imaginó que eran los ojos hostiles de los hombres, en realidad eran los ojos del propio bosque, que observaba a esa nueva forma de criatura de respiración entrecortada y sonoras pisadas y acre hedor humano, todas las aves nocturnas y las criaturas deambulantes se detenían en un asombro silencioso conforme asaba la chica. [...] Tuvieron que transcurrir horas desde su paso por el bosque para que la chica se convirtiera para ellos en un sueño extraño apenas recordado entre las urgencias del momento"

Porque la protagonista también huye de la violencia machista, que en el fuerte atribuían exclusivamente a los impíos powhatan, habitantes originarios de aquellos territorios y enemigos de los colonos. Y aunque ella sabía que esta acusación no era totalmente cierta ("porque esa brutalidad de los cuerpos de los hombres... ella, sí, ella misma, también la conocía") el miedo a los otros hará que evite todo contacto con "las gentes de esta tierra, que han ayudado  a hombres y mujeres y niños del fuerte y los han mantenido con vida".

Una historia de supervivencia a la altura de clásicos como Jack London o James Oliver Curwood, pero que supera a estos autores en profundidad y emoción. Supervivencia simbiótica, adaptativa, orgánica, hasta espiritual, muy alejada de las narrativas coloniales y violentas de aquellos autores.

sábado, 27 de enero de 2024

Magma

Thora Hjörleifsdottir
Magma
Traducción de Elías Portela
Galaxia Gutenberg, 2023

"Soy una imbécil de campeonato. ¿Acaso mi fracaso no conoce límites? Pensaba que simplemente debía esperar hasta ser lo suficientemente buena. Que entonces él se daría cuenta. Pero sólo ve a través de mí. Yo no existo".
 
 
Esta es la historia de una colonización. De una colonización exitosa, instauradora de un dominio absoluto de una persona sobre otra. Porque, sí, también en las relaciones sentimentales se produce y reproduce la lógica colonial: una lógica de dominación, de abuso, de extractivismo, de manipulación, de reducción a recurso de usar y tirar. Como ocurre con los territorios, también entre las personas se instituyen relaciones de control total, de supremacía imperial.
 
Es la historia de Lilja, narrada por ella misma con un lenguaje directo, seco, crudo. La historia de una relación "amorosa" caracterizada por la manipulación y el maltrato psicológico, por la sumisión, la humillación y la degradación personal, hasta despeñarse en un abismo autodestructivo. 
 
Un relato oscuro, desasosegante, sobre un trasfondo aparentemente luminoso, disfrutón, libérrimo: jóvenes universitarias en una sociedad rica, noches de pubs y copas, ausencia de responsabilidades familiares, sexo de turisteo, vegetarianismo, chats, concurridas fiestas de cumpleaños... 
 
"Nuestro amor es crudo -afirma Lilja-, le confiamos el uno al otro ese magma, esa carne viva a la que nadie antes se había podido acercar. Cuando me siento como si me hubiese despellejado toda con un rebanador de queso, me recuerdo a mí misma esto: el amor es todo un espectro de colores. Hace tanto daño como hace bien"
 
El problema es que el rebanador sólo lo maneja él.

domingo, 31 de diciembre de 2023

Poesía de Wislawa Szymborska

Wislawa Szymborska
Antología poética
Traducción de Elzbieta Bortklewicz
Visor, 2022 (7ª)

"Cuando pronuncio la palabra Futuro,
la primera sílaba viaja ya al pasado.
Cuando pronuncio la palabra Silencio, 
lo destruyo.
Cuando pronuncio la palabra Nada,
creo algo que no cabe en ninguna no-existencia".


Poesía para cerrar el año. Me han quedado una veintena de libros por comentar, pero no he tenido tiempo. Algunos los recuperaré en el 2024, otros pasarán discretamente a las estanterías.

La poesía de Wislawa Szymborska puede ser juguetona ("Eres bella -le digo a la vida- / es imposible ser más frondosa, / más ranil y más ruiseñoral, / más hormigal y semillosa"), pero también terriblemente dura: estremecen sus poemas titulados "El terrorista: él mira", "Todavía", "Fotografía del 11 de septiembre" o "El monólogo de un perro enredado en la historia". Poesía formalmente sencilla pero dotada de una densidad que llega muy adentro, como este "Amor a primera vista":

Los dos están convencidos
de que les une un sentimiento repentino.
Es bonita esta seguridad,
mas la inseguridad es aún más bonita.

Creen que como antes no se conocían
nada había sucedido entre ellos.
Pero, ¿y las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo que podrían haberse cruzado?

Me gustaría preguntarles,
si no recuerdan,
algún encuentro frente a frente
alguna vez una puerta giratoria,
algún “disculpe”
o el “se ha equivocado” en el teléfono.
Pero conozco su respuesta.
No lo recuerdan.

Les sorprenderá
saber que desde hace mucho
la casualidad juguetea con ellos.

Una casualidad no del todo preparada,
para convertirse en su destino.
Que los acercaba y alejaba,
que se cruzaba en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.

Hubo signos, señales
pero qué hacer si no eran legibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o quizá el último martes?

Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.

Hubo manijas y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizás una cierta noche el mismo sueño
huido a la hora de despertar.
Todo principio
no es más que continuación
y el libro de acontecimientos
está abierto siempre por la mitad.


sábado, 30 de diciembre de 2023

Madre Irlanda

Edna O'Brien
Madre Irlanda
Fotografías de Fergus Bourke
Traducción de Regina López Muñoz
Lumen, 2021
 
"[...] Irlanda es incorpórea como las diosas con que sueñan los poetas, las que los guían por curiosos círculos. Vivo fuera de Irlanda porque algo dentro de mí advierte de que podría detenerme si viviese allí, de que podría dejar de percibir lo que ha significado poseer semejante legado, de que podría caer en la placidez cuando en realidad deseo nuevamente y por motivos que me resultan indefinibles hollar ese mismo camino, ese mordaz camino de la infancia, con la esperanza de hallar alguna pista que pueda, o quiera, posibilitar el avance que nos devuelve a nuestro hogar y nuestro estado de conciencia originales, a la inocencia radical del instante previo al nacimiento".


Relato autobiográfico en el que Edna O'Brien (Tuamgraney, Condado de Clare, 1930) rememora su infancia y adolescencia en la Irlanda profundamente nacionalcatólica de los años treinta y cuarenta del siglo XX, hasta su "huida a Inglaterra" en 1954.

Una mirada muy crítica a la familia ("La martirizada madre irlandesa y el delirante y desenfrenado padre irlandés no son arquetipos que solo aparecen en las obras de escritores exorcizados, sino figuras habituales en las familias de todo el territorio"), a la sexualidad reprimida ("El cortejo era una aventura desesperada que se llevaba a cabo a duras penas en ciénagas y lodazales, al abrigo de setos húmedos"), a su educación en un convento de monjas ("Trasponer la verja y oír al encorvado portero correr el pasador era dar un paso del que no podrías retractarte durante cinco largos años"), a la mistificación histórica ("siempre los mismos temas abrumadores: victimización, incomprensión, revoluciones abortadas, delatores, caos y chapuzas, instrucciones mal entendidas en el fragor de la batalla"), a la cultura alcohólica ("beber era el deporte nacional, y los hombres siempre estaban tambaleándose o aliviándose contra un muro o dentro de la taberna, cantando y pidiendo más"). 
 
La misma Irlanda reflejada en su famosa trilogía conocida como "las chicas de campo", compuesta por las novelas Las chicas de campo, La chica de ojos verdes y Chicas felizmente casadas.
 
Pero una mirada llena de lirismo, con descripciones deslumbrantes acompañadas por las preciosas fotografías de Fergus Bourke.

 




sábado, 23 de diciembre de 2023

La pared

Marlen Haushofer
La pared
Traducción de Claudia Toda Castán
Volcano, 2021 (3ª ed.)

"La pared se ha convertido hasta tal punto en parte de mi vida que a veces transcurren semanas sin que piense en ella. Incluso cuando pienso en ella, no me resulta más inquietante que un muro de ladrillo o una valla de jardín que me cortan el paso. ¿Qué se supone que la hace tan especial? Es un objeto de un material cuya composición desconozco. Objetos así he visto de sobra en mi vida. Aunque la pared me obligó a empezar una vida nueva, lo que de verdad me importa es lo mismo de siempre: el nacimiento, la muerte, las estaciones; crecimiento y decadencia. La pared es una obra que no está muerta ni viva, en realidad no me importa y por eso no sueño con ella".


La protagonista y narradora de esta novela es una mujer que, estando de visita en el coto de caza de su prima Luise y de Hugo, su adinerado marido ("Lo cierto es que mantenía el coto solo por las apariencias. Era mal tirador y le repugnaba matar corzos inocentes. Invitaba a sus socios y estos, en compañía de Luise y el guarda, se ocupaban de cobrar las presas autorizadas mientras él, con las manos cruzadas sobre la barriga, dormitaba en una tumbona ante la casa"), sobrevive a una repentina e inexplicada catástrofe que, aparentemente, ha acabado con toda la vida humana y animal. Si ella ha sobrevivido es gracias a una misteriosa pared transparente que la ha protegido de sea lo que sea que ha provocado la extinción ("En aquella época se hablaba sin parar de la guerra atómica y sus consecuencias..."). Pero la pared que la protege es también un cierre infranqueable. 

Como si de un diario se tratara, la protagonista relata la crónica de dos años largos de vida y encierro solitarios, salvo por la compañía de algunos animales que, como ella, han quedado a este lado de la pared: el sabueso Lince, una gata semisalvaje y una vaca, Bella.

"Ya no era lo bastante joven para considerar seriamente el suicidio. Sobre todo me lo impedía el pensar en Lince y Bella y, además, cierta curiosidad. Y no habría podido largarme ante un enigma sin resolver. Gracias a las precauciones de Hugo contaba con provisiones que quizá me durarían todo el verano; tenía una casa, leña de por vida y una vaca que también era un enigma sin resolver y que a lo mejor pariría un ternero".
 
Marlen Haushofer firma una delicada historia de supervivencia en la que la emoción predomina sobre la acción. Una historia reposada y reflexiva, de sentimientos, de relaciones con la naturaleza, en la que la violencia irrumpirá puntualmente de la mano de un hombre. Un canto a la vida ("Amar y atender a otros es una tarea muy trabajosa, mucho más difícil que asesinar y destruir"). Publicada originalmente en 1968, La pared es un ejemplo de ficción ecofeminista al que merece mucho la pena dedicar unas horas de lectura sosegada.

"A la pared no le daba demasiadas vueltas. Di por hecho que se trataba de un arma nueva que una de las grandes potencias había logrado mantener en secreto; un arma ideal que dejaba la tierra intacta y solo mataba personas y animales. Sin duda habría sido mejor preservar a los animales pero, al parecer, no resultaba posible. Desde el principio de los tiempos, los seres humanos nunca han tenido consideración con ellos cuando se masacran unos a otros. Cuando el veneno -yo imaginaba una especie de veneno- perdiera su efecto, se podría conquistar el terreno. [...] No tenía manera de saber por cuánto tiempo la tierra continuaría yerma; supuse que, en cuanto fuera posible acceder, la pared desaparecería y entrarían los vencedores. Hoy a veces me pregunto si el experimento, si es que fue algo de ese tipo, no les salió demasiado bien. Los vencedores tardan mucho en llegar".

sábado, 9 de diciembre de 2023

Cuando pienso en el otoño...

"Transcurridas una o dos horas viene mi madre. Tiene las manos grandes y ásperas, y cuando me frota el pecho con ungüento Vicks el dolor me pone rígida. En cada operación ella se unta abundantemente dos dedos y me da masaje en el pecho hasta que me siento mareada. Justamente cuando creo que voy a desahogarme con un chillido, mi madre extrae un poquito de ungüento con el dedo índice, lo deposita en mi boca y me dice que lo engulla. Por último me envuelve el cuello y el pecho con un paño de franela caliente. Quedo cubierta de colchas y se me ordena que sude, cosa que hago sin tardanza
[...] Y durante la noche, cuando mi tos era seca y dura, se oían en el suelo del cuarto unos pasos quedos y unas manos reajustaban la franela, reequilibraban la colcha y reposaban un instante sobre mi frente. De manera que cuando pienso en el otoño, pienso en alguien con manos que no quiere que yo muera".

Toni Morrison
Ojos azules
Traducción de Jordi Gubern
Ediciones B, 1998
















miércoles, 29 de noviembre de 2023

Hierba

Keum Suk Gendry-Kim 
Hierba
Traducción de Joo Hasu,
Reservoir Books (Penguin Random House), 2022

"A ella, a Lee Ok-sun, que fue una buena hija, una madre devota, una vecina amable, pero sobre todo una mujer fuerte, así como a todas las supervivientes de la explotación sexual del Ejército japonés, las que fallecieron y las que aún siguen con vida, dedico esta obra. Gracias".

 
En su libro El holocausto asiático (Crítica 2009; traducción de Ferran Esteve), en el que se analizan los crímenes cometidos por el ejército japonés durante la segunda guerra mundial, el historiador Laurence Rees dedica algunas páginas (muy pocas, teniendo en cuenta la magnitud del crimen) a las denominadas "mujeres de asueto" (o "de consuelo", como son más comúnmente conocidas), mujeres chinas y coreanas, pero también malayas o indonesias, que fueron forzadas a ejercer la prostitución al servicio de los soldados. Recogiendo la historia de una de ellas, Rees escribe lo siguiente:
 
"Como mujer de asueto, Sol Shinto era una bestia a la que los soldados del Ejército Imperial podían tratar a su antojo. Conocidas como los 'retretes públicos' , las mujeres de asueto estaban a menudo expuestas a sufrir un trato físico brutal. [...]
No existen datos de la cifra exacta de mujeres de asueto (aunque sería más acertado hablar de 'víctimas de violaciones forzadas') que fueron empleadas y de las que así abusaron los japoneses. Las estimaciones van de las 80.000 a las 100.000. Sin embargo, la magnitud del crimen es evidente, como también lo es la complicidad del Ejército Imperial y del gobierno japonés de la época. En palabras del profesor Yuki Tanaka, que ha estudiado con especial atención las políticas japonesas hacia las mujeres de asueto, 'el caso de las mujeres de asueto podría no tener precedentes históricos como ejemplo de actividad criminal controlada por el Estado que implicara la explotación sexual de las mujeres'".
 
Este cómic recoge la historia real de una de esas mujeres brutalmente explotadas, la coreana Lee Ok-sun. Su historia, una historia terrible, pero también la historia de sus encuentros con la autora. No hará falta que aclare que la historia de Lee Ok-sun es atroz, pero Keum Suk Gendry-Kim la narra y la dibuja con una enorme sensibilidad, presentándonos a una mujer víctima de una violencia machista extrema, sí, pero sobre todo una mujer resistente y superviviente, a la que no pudieron privar de su alegría.

Un libro que conmueve y emociona. Un hermoso ejercicio de memoria.


jueves, 9 de noviembre de 2023

Casas de cristal

Louise Penny
Casas de cristal
Traducción de Patricia Antón de Vez
Salamandra 2023

"La fotografía de Three Pines en una mañana gris de noviembre fue reemplazada por lo que, al principio, parecía un test de Rorschach: manchones en negro y gris, figuras borrosas.
Hasta que, finalmente, acabó convirtiéndose en una imagen.
- ¿Es esa?
- Sí -dijo Gamache.
- ¿Y coincide con el personaje que se había plantado en la plaza de Three Pines?
Gamache miro fijamente la imagen del recaudador de deudas morales y notó aquel escalofrío de nuevo.
- Sí, así es."


En la mañana después de la fiesta de Halloween una de las personas que había asistido a la misma disfrazado con un hábito negro y una capucha de igual color cubriendo totalmente su rostro aparece inmóvil en mitad de la plaza de Three Pines. No hay forma de identificarla, nadie sabe quién puede ser: ¿es alguien del pueblo, es alguien de fuera? Su presencia, prolongada a lo largo de todo el día, se cierne como una sombra de amenaza sobre la tranquila comunidad. No responde a ninguna interacción, ni siquiera al intento del superintendente Gamache por conocer su identidad y su propósito. Desaparecida durante la noche sin que nadie la haya visto irse, la desasosegante figura vuelve a aparecer en el mismo lugar, en la misma actitud, al día siguiente. Hay quien ve en ella una imagen de la muerte y hay quien, como Reine-Marie, ha empezado a verlo como "algo" despojado de cualquier rasgo de humanidad:
 
"Al igual que Reine-Marie, [Gamache] se daba cuenta de que, conforme avanzaba el día, le parecía cada vez menos un ser humano y más una cosa.
Y él, más que nadie en el pueblo, sabía lo peligroso que era deshumanizar a una persona.
Porque lo único cierto era que, bajo aquel disfraz, había una persona".
 
Así empieza la última novela de Louise Penny, una potentísima historia que, con el trasfondo de la denominada "guerra contra las drogas", incluye más escenas de acción que cualquiera de sus anteriores novelas pero sin perder el fondo de relato moral que caracteriza la particular mirada de esta autora, una de las clásicas en este blog.

Y es que, como dice la autora en la nota que cierra el libro: "Three Pines es un estado de ánimo. Cuando escogemos la tolerancia en lugar del odio, la generosidad en vez de la crueldad, la bondad en lugar del acoso, cuando decidimos mostrarnos optimistas en vez de cínicos, entonces vivimos en Three Pines".

Maravillosa Louise Penny.