"¿Sabes que diez hombres son capaces de levantar doce veces más peso que un hombre solo?" (STEINBECK).
"La sección de mineros de La
Arboleda ha reunido 1.300 para el sostenimiento de la huelga. [...] En
pocas ocasiones se les permite a los humildes mostrar su dignidad, y
ésta es una de ellas. ¿No te emociona el ver cómo defienden sus derechos
los hombres?" (PINILLA).
"A la mañana siguiente corrían por la cuesta unos hombres que gritaban que en el valle cercano se había declarado la huelga.[...] Llegó James Rowlands jadeante y con una cara en la que se veía que traía malas noticias. -Mr. Winston Churchill manda soldados" (LLEWELLYN).
"Aquí, la tensa calma de las jornadas de huelga [...] más la inminencia de la gran manifestación de la mañana siguiente, hizo que, al caer la tarde, de manera espontánea pero como siguiendo el dictado de una sola voz, el pueblo entero se echara a la calle" (COBOS WILKINS).
"Yo tengo mi carnet de la Casa del Pueblo, compañero. -Y saca un cuadernito rojo del bolsillo-. ¿Y para qué sirve? Somos muy pocos y además cuando se enteran los jefes que estamos afiliados a un sindicato, nos ponen en la calle" (BAREA).
"Desde aquellos picachos rojos, transformados y revueltos por la herramienta del peón y el trueno del barrenador, un nuevo peligro espiaba a la villa opulenta y feliz. [...] la huelga de los infelices, la reclamación imperiosa de la miseria" (BLASCO IBÁÑEZ).
"Pero llegaron de Nueva York los wobblies, [...] la confederación de Trabajadores Industriales del Mundo, que sabían cómo gestionar una huelga, y se pusieron a organizarlo todo. Se formó un comité de huelga en el que había representación de todas las razas" (DOCTOROW).
Pan y rosas
Mientras vamos marchando, marchando, a través del hermoso día
un millón de cocinas oscuras y miles de grises hilanderías
son tocadas por un radiante sol que asoma repentinamente
ya que el pueblo nos oye cantar:
-¡Pan y rosas! -¡Pan y rosas!
Mientras vamos marchando, marchando, luchamos también por los hombres
ya que ellos son hijos de mujeres, y los protegemos otra vez maternalmente.
Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte,
los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos
-¡dennos pan, pero también dennos rosas!
Mientras vamos marchando, marchando, gran cantidad de mujeres muertas
van gritando a través de nuestro canto su antiguo reclamo de pan;
sus espíritus fatigados no conocieron el pequeño arte y el amor y la belleza.
-¡Sí, es por el pan que peleamos, pero también peleamos por rosas!
A medida que vamos marchando, marchando, traemos con nosotras días mejores.
El levantamiento de las mujeres significa el levantamiento de la humanidad.
Ya basta del agobio del trabajo y del holgazán: diez que trabajan para que uno repose.
-¡Queremos compartir las glorias de la vida: pan y rosas, pan y rosas!
Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte;
los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos
-¡pan y rosas, pan y rosas!
Tomado de: https://vidadealambique.wordpress.com/tag/bread-and-roses/
Uno se apoya en la mochila. Porque en el momento en que nos quitamos el peso de nuestros hombros no sabemos enderezarnos enseguida; ¡pues resulta que era el peso lo que antes nos daba seguridad y equilibrio! [George Simmel]
viernes, 1 de mayo de 2020
jueves, 30 de abril de 2020
Libros recomendados y comentados en abril
- Simplicidad elegante - https://imanol-zubero.blogspot.com/2020/04/simplicidad-elegante.html
- Lo que han oído es cierto - https://imanol-zubero.blogspot.com/2020/04/lo-que-han-oido-es-cierto.html
- El canto de las sirenas - https://imanol-zubero.blogspot.com/2020/04/el-canto-de-las-sirenas.html
- Tierra salvaje - https://imanol-zubero.blogspot.com/2020/04/tierra-salvaje.html
- Supervivencia de las luciérnagas - https://imanol-zubero.blogspot.com/2020/04/supervivencia-de-las-luciernagas.html
- Máquinas como yo - https://imanol-zubero.blogspot.com/2020/04/maquinas-como-yo.html
- Una clara y gélida mañana de enero a principios del siglo XXI - https://imanol-zubero.blogspot.com/2020/04/una-clara-y-gelida-manana-de-enero.html
- Los estragos de Sharpe - https://imanol-zubero.blogspot.com/2020/04/los-estragos-de-sharpe.html
- 1793 - https://imanol-zubero.blogspot.com/2020/04/1793.html
- Las cenizas de Prometeo - https://imanol-zubero.blogspot.com/2020/04/las-cenizas-de-prometeo.html
- La larga ola tras la quilla - https://imanol-zubero.blogspot.com/2020/04/la-larga-ola-tras-la-quilla.html
- Mao II - https://imanol-zubero.blogspot.com/2020/04/mao-ii.html
miércoles, 29 de abril de 2020
Mao II
Don DeLillo
Mao II
Traducción de Gian Castelli
Seix Barral, 2008
[I] Una multitud se agrupa en un campo de béisbol. No solo están llenas las gradas: el campo se ha llenado de largas columnas de parejas, cientas de ellas, cada una formada por una mujer y un hombre igualmente vestidos de blanco (ellas) y de azul (ellos). Seis mil quinientas parejas. Suena la banda nupcial de Mendelssohn y empieza la ceremonia: es una boda colectiva oficiada por el reverendo Moon, fundador y líder supremo de la Iglesia de la Unificación. Entre las contrayentes está Karen Janney, dispuesta a unirse hasta la eternidad con Kim Jo Pak, a quien ni siquiera conoce, pero que ha sido seleccionado para ella por el Maestro Moon:
"Aguarda su turno para desfilar frente al Maestro y le contempla a través del ojo individual de la multitud,, inseparable de su propio aparato de visión pero dotado de mayor agudeza, capaz de percibir con más profundidad. Se siente intacta, iluminada de bienestar. Todos sienten lo mismo, jóvenes procedentes de cincuenta países, inmunizados contra el lenguaje de su individualidad. Olvidan quiénes son bajo sus vestiduras, dejan atrás sus pequeñas desdichas y miserias corporales [...]. Todo ha sido olvidado. Permanecen allí y cantan, fortificados por la sangre de su número".
[II] Scott Martineau deambula por Nueva York. Se detiene especialmente en las librerías: "Era joven, de aficiones sagaces; sabía que había libros que quería leer y otros que tenía que poseer como fuese, esos que parecen guiñarnos de un modo especial, que resultan extraños u osados, como una carga de calor que impregna el aire que los rodea. [...] A veces las librerías llegaban a marearle ligeramente".
También visita una exposición con la obra de Warhol. Se detiene ante una pieza titulada Multitud. Finaliza la visita en una sala repleta de imágenes del presidente Mao.
Scott gusta especialmente de buscar y encontrar las obras de un autor en particular, Bill Gray, para quien trabaja. De hecho, Scott está en Nueva York para recoger a Brita Nilsson, una fotógrafa especializada en retratos de escritoras y escritores, para quien Bill Gray ha aceptado posar. Lo que resulta tan extraordinario para Brita como molesto para Scott: "¿Cuánto hace que nadie le fotografía? Siglos, diría yo". El viaje hasta el lugar donde vive y trabaja Bill está expresamente planificado para que Brita no sea capaz de ubicarlo:
"Scott enfiló hacia el Norte, a loslargo del Hudson, atravesando el puente de Beacon en dirección al crepúsculo y las carreteras secundarias, tomando brevemente la autopista de circunvalación e internándose luego en laberintos de calzadas de doble sentido, horas y horas a través de la noche, el paisaje reducido a o que iluminan los faros [...].
-Me siento como si me llevaran a entrevistar al cabecilla de un grupo terrorista en su refugio secreto de las montañas.
-Dígaselo a Bill. Le encantará -dijo Scott".
[III] Bill Gray es un escritor de culto, a pesar de haber publicado solo dos novelas. Dos obras ampliamente traducidas, leídas, reeditadas, objeto de numerosos ensayos y estudios académicos. Desde hace años vive al margen de la sociedad, en una cabaña aislada. No puedo dejar de ver en él a Salinger. Ha seguido trabajando, tiene borradores, notas de trabajo, y una novela prácticamente terminada. Su editor, Charles Everson, le urge a publicarla, pero Bill no parece dispuesto a ello: "Cuantos más libros publican, más nos debilitamos nosotros. La fuerza secreta que impulsa a la industria es esa compulsión por volver a los escritores inofensivos".
Con Bill y Scott convive Karen. Sí, esa Karen. La primera noche que Brita pasa en la cabaña Karen enciende la televisión para ver las noticias, sin volumen, solo la imagen:
"Al principio tan sólo ve hombres y muchachos, una enorme masa masculina, un océano de cuerpos apretados unos contra otros. A continuación, una muche dumbre, miles de personas que llenan la pantalla. Parece desplazarse a cámara lenta, pero sabe que no es así. Está filmado en tiempo real, con cuerpos que se oprimen y empujan como agitados por la cresta de las olas, varios brazos elevados sobre las cabezas de la multitud. Algunos cuerpos presentan extraños ángulos. [...] Ve a la multitud impulsada contra la verja y a los que, espantosamente retorcidos, están en contacto con ella".
Puede tratarse de las tragedias en los estadios de fútbol de Heysel o de Hillsborough.
[IV] Brita y Bill conversan mientras realiza sus fotografías. Sobre Nueva York y el World Trade Center: "El tamaño resulta letal [...] Gente enferma y agonizante sin ningún sitio adonde ir, y cada vez torre más y más grandes, edificios fantásticos con miles de metros cuadrados de espacio para alquilar". Sobre el terrorismo: "Sí, viajo. Lo que significa que hay ciertos días en los que no hay momento en que no piense en el terrorismo. Nos tienen en su poder". Sobre la relación entre escritores y terroristas: "Hace años, solía pensar que un novelista poseía la capacidad de alterar la vida interior de la cultura. Ahora, ese territorio está usurpado por los pistoleros y por los que construyen las bombas. Son ellos quienes someten la conciencia humana a sus ataques, es decir, lo que hacíamos los escritores antes de vernos unidos a ellos".
[V] Charles, el editor, consigue que Bill salga de su aislamiento y lo visite en Nueva York. Tiene que hacerle una sorprendente propuesta. Un grupo terrorista ha secuestrado en Beiru a un joven suizo empleado de Naciones Unidas, encargado de investigar la situación sanitaria de los campos de refugiados palestinos; al comentar a sus secuestradores que también es poeta, estos contactan con la editorial para la que trabaja Charles, y comunican su disposición a liberarlo si un escritor conocido realiza en Londres una conferencia de prensa hablando sobre el poeta-cooperante cautivo:
"Puedo conseguir cualquier escritor que desee. Pero quiero a Bill Gray. [...] Tu nombre despierta una sensación de emoción, lo que nos ayudará a hacer de esto un acontecimiento señalado; obligará a la gente a hablar de ello y a seguir pensando en ello mucho después de que se haya desvanecido el recuerdo de los discursos. Quiero que un escritor ausente se encargue de leer la obra de otro. Quiero al famoso novelista evocando el sufrimiento del poeta desconocido. Quiero al escritor inglés leyendo en francés y al hombre de más edad dirigiéndose a su joven colega a través de la noche. ¿No te das cuenta del maravilloso equilibrio que encierra?".
Bill acepta, pero la situación se complicará...
[VI] Karen se aloja en el apartamento de Brita y callejea por Nueva York, sobre todo de noche, mezclándose con las personas pobres que se juntan en parques y plazas. También revisa los libros de fotografías que dominan la biblioteca de la fotógrafa: "Escudriñaba las extremidades de africanos famélicos. Los hambrientos se hallaban por todas partes [...]. Multitudes delirantes moviñendose como un torbellino bajo enormes representaciones de hombres sagrados". Una noche, Karen y Brita ven en la televisión la noticia de la muerte del ayatolá Jomeini: "El cuerpo del ayatolá Ruholá Jomeiny tendido en una urna de cristal dispuesta sobre una plataforma entre una muchedumbre cuyo contorno se extendía a varios kilómetros de distancia. [...] La voz decía, Multitud estimada, y la imagen mostraba la muchedumbre de rostros dolientes".
[VII] Brita acude a Beirut enviada por una revista para fotografiar a un líder local, Abu Rashid, en medio de la guerra civil que destrozó el Libano durante quince años. Cuando le pregunta el motivo por el que sus jóvenes seguidores llevan su fotografía prendida en sus camisas, Rashid responde: "Les proporciona una perspectiva que aceptarán y obedecerán. Estos muchachos necesitan una identidad externa al estrecho ámbito de quiénes son y de dónde vienen. Algo completamente independiente de las inútiles vidas olvidadas de sus padres y sus abuelos".
[VIII] ¿Qué cuál es el argumento de este libro? Se trata de Don DeLillo. Un libro que es un laberinto de espejos en el que cada lectora y cada lector se perderá y se encontrará en momentos distintos. Inquietante y adictivo.
Mao II
Traducción de Gian Castelli
Seix Barral, 2008
"El futuro pertenece a las masas".
[I] Una multitud se agrupa en un campo de béisbol. No solo están llenas las gradas: el campo se ha llenado de largas columnas de parejas, cientas de ellas, cada una formada por una mujer y un hombre igualmente vestidos de blanco (ellas) y de azul (ellos). Seis mil quinientas parejas. Suena la banda nupcial de Mendelssohn y empieza la ceremonia: es una boda colectiva oficiada por el reverendo Moon, fundador y líder supremo de la Iglesia de la Unificación. Entre las contrayentes está Karen Janney, dispuesta a unirse hasta la eternidad con Kim Jo Pak, a quien ni siquiera conoce, pero que ha sido seleccionado para ella por el Maestro Moon:
"Aguarda su turno para desfilar frente al Maestro y le contempla a través del ojo individual de la multitud,, inseparable de su propio aparato de visión pero dotado de mayor agudeza, capaz de percibir con más profundidad. Se siente intacta, iluminada de bienestar. Todos sienten lo mismo, jóvenes procedentes de cincuenta países, inmunizados contra el lenguaje de su individualidad. Olvidan quiénes son bajo sus vestiduras, dejan atrás sus pequeñas desdichas y miserias corporales [...]. Todo ha sido olvidado. Permanecen allí y cantan, fortificados por la sangre de su número".
[II] Scott Martineau deambula por Nueva York. Se detiene especialmente en las librerías: "Era joven, de aficiones sagaces; sabía que había libros que quería leer y otros que tenía que poseer como fuese, esos que parecen guiñarnos de un modo especial, que resultan extraños u osados, como una carga de calor que impregna el aire que los rodea. [...] A veces las librerías llegaban a marearle ligeramente".
También visita una exposición con la obra de Warhol. Se detiene ante una pieza titulada Multitud. Finaliza la visita en una sala repleta de imágenes del presidente Mao.
Scott gusta especialmente de buscar y encontrar las obras de un autor en particular, Bill Gray, para quien trabaja. De hecho, Scott está en Nueva York para recoger a Brita Nilsson, una fotógrafa especializada en retratos de escritoras y escritores, para quien Bill Gray ha aceptado posar. Lo que resulta tan extraordinario para Brita como molesto para Scott: "¿Cuánto hace que nadie le fotografía? Siglos, diría yo". El viaje hasta el lugar donde vive y trabaja Bill está expresamente planificado para que Brita no sea capaz de ubicarlo:
"Scott enfiló hacia el Norte, a loslargo del Hudson, atravesando el puente de Beacon en dirección al crepúsculo y las carreteras secundarias, tomando brevemente la autopista de circunvalación e internándose luego en laberintos de calzadas de doble sentido, horas y horas a través de la noche, el paisaje reducido a o que iluminan los faros [...].
-Me siento como si me llevaran a entrevistar al cabecilla de un grupo terrorista en su refugio secreto de las montañas.
-Dígaselo a Bill. Le encantará -dijo Scott".
[III] Bill Gray es un escritor de culto, a pesar de haber publicado solo dos novelas. Dos obras ampliamente traducidas, leídas, reeditadas, objeto de numerosos ensayos y estudios académicos. Desde hace años vive al margen de la sociedad, en una cabaña aislada. No puedo dejar de ver en él a Salinger. Ha seguido trabajando, tiene borradores, notas de trabajo, y una novela prácticamente terminada. Su editor, Charles Everson, le urge a publicarla, pero Bill no parece dispuesto a ello: "Cuantos más libros publican, más nos debilitamos nosotros. La fuerza secreta que impulsa a la industria es esa compulsión por volver a los escritores inofensivos".
Con Bill y Scott convive Karen. Sí, esa Karen. La primera noche que Brita pasa en la cabaña Karen enciende la televisión para ver las noticias, sin volumen, solo la imagen:
"Al principio tan sólo ve hombres y muchachos, una enorme masa masculina, un océano de cuerpos apretados unos contra otros. A continuación, una muche dumbre, miles de personas que llenan la pantalla. Parece desplazarse a cámara lenta, pero sabe que no es así. Está filmado en tiempo real, con cuerpos que se oprimen y empujan como agitados por la cresta de las olas, varios brazos elevados sobre las cabezas de la multitud. Algunos cuerpos presentan extraños ángulos. [...] Ve a la multitud impulsada contra la verja y a los que, espantosamente retorcidos, están en contacto con ella".
Puede tratarse de las tragedias en los estadios de fútbol de Heysel o de Hillsborough.
[IV] Brita y Bill conversan mientras realiza sus fotografías. Sobre Nueva York y el World Trade Center: "El tamaño resulta letal [...] Gente enferma y agonizante sin ningún sitio adonde ir, y cada vez torre más y más grandes, edificios fantásticos con miles de metros cuadrados de espacio para alquilar". Sobre el terrorismo: "Sí, viajo. Lo que significa que hay ciertos días en los que no hay momento en que no piense en el terrorismo. Nos tienen en su poder". Sobre la relación entre escritores y terroristas: "Hace años, solía pensar que un novelista poseía la capacidad de alterar la vida interior de la cultura. Ahora, ese territorio está usurpado por los pistoleros y por los que construyen las bombas. Son ellos quienes someten la conciencia humana a sus ataques, es decir, lo que hacíamos los escritores antes de vernos unidos a ellos".
[V] Charles, el editor, consigue que Bill salga de su aislamiento y lo visite en Nueva York. Tiene que hacerle una sorprendente propuesta. Un grupo terrorista ha secuestrado en Beiru a un joven suizo empleado de Naciones Unidas, encargado de investigar la situación sanitaria de los campos de refugiados palestinos; al comentar a sus secuestradores que también es poeta, estos contactan con la editorial para la que trabaja Charles, y comunican su disposición a liberarlo si un escritor conocido realiza en Londres una conferencia de prensa hablando sobre el poeta-cooperante cautivo:
"Puedo conseguir cualquier escritor que desee. Pero quiero a Bill Gray. [...] Tu nombre despierta una sensación de emoción, lo que nos ayudará a hacer de esto un acontecimiento señalado; obligará a la gente a hablar de ello y a seguir pensando en ello mucho después de que se haya desvanecido el recuerdo de los discursos. Quiero que un escritor ausente se encargue de leer la obra de otro. Quiero al famoso novelista evocando el sufrimiento del poeta desconocido. Quiero al escritor inglés leyendo en francés y al hombre de más edad dirigiéndose a su joven colega a través de la noche. ¿No te das cuenta del maravilloso equilibrio que encierra?".
Bill acepta, pero la situación se complicará...
[VI] Karen se aloja en el apartamento de Brita y callejea por Nueva York, sobre todo de noche, mezclándose con las personas pobres que se juntan en parques y plazas. También revisa los libros de fotografías que dominan la biblioteca de la fotógrafa: "Escudriñaba las extremidades de africanos famélicos. Los hambrientos se hallaban por todas partes [...]. Multitudes delirantes moviñendose como un torbellino bajo enormes representaciones de hombres sagrados". Una noche, Karen y Brita ven en la televisión la noticia de la muerte del ayatolá Jomeini: "El cuerpo del ayatolá Ruholá Jomeiny tendido en una urna de cristal dispuesta sobre una plataforma entre una muchedumbre cuyo contorno se extendía a varios kilómetros de distancia. [...] La voz decía, Multitud estimada, y la imagen mostraba la muchedumbre de rostros dolientes".
[VII] Brita acude a Beirut enviada por una revista para fotografiar a un líder local, Abu Rashid, en medio de la guerra civil que destrozó el Libano durante quince años. Cuando le pregunta el motivo por el que sus jóvenes seguidores llevan su fotografía prendida en sus camisas, Rashid responde: "Les proporciona una perspectiva que aceptarán y obedecerán. Estos muchachos necesitan una identidad externa al estrecho ámbito de quiénes son y de dónde vienen. Algo completamente independiente de las inútiles vidas olvidadas de sus padres y sus abuelos".
[VIII] ¿Qué cuál es el argumento de este libro? Se trata de Don DeLillo. Un libro que es un laberinto de espejos en el que cada lectora y cada lector se perderá y se encontrará en momentos distintos. Inquietante y adictivo.
martes, 28 de abril de 2020
La larga ola tras la quilla
Pavel Kohout
La larga ola tras la quilla
Traducción de Fernando de Valenzuela
Alianza Editorial, 2003
Dos curiosas parejas embarcan casi a la vez en el lujoso crucero M/S Harmonie, que se dispone a zarpar en una ruta por el Pacífico. La primera está compuesta por el octogenario Martin Burian, afamado cirujano, y la hermosa Silvia Burian, treinta y tres años, psiquiatra, ambos de nacionalidad suiza. La segunda pareja la forman la anciana Margaret Kämmerer, adinerada viuda de un industrial alemán, asidua pasajera de las líneas de lujo entre las que es conocida como "la catástrofes", por los escándalos que acostumbra a organizar cuando sus disparatadas exigencias no se ven prontamente satisfechas, y un joven atlético de apenas veinte años, Siegfried Gross, natural de Berlín.
Pronto descubriremos cuál es la verdadera relación que une a cada una de esas dos parejas. Martin es el suegro de Silvia, casada con el hijo de este, Jakub, y ahora separada tras descubrir que su marido tiene una amante. También sabremos que el verdadero nombre de Silvia es Sylva Slaba, nacida en la Bohemia checoslovaca, de donde también procede su suegro. Por su parte, Siegfried es el sobrino nieto de Margaret, un joven calavera, coleccionista de amantes, estudiante sin mucho provecho de medicina, que ha sido convencido por su tía abuela para acompañarla a cambio de un sustancioso cheque.
A lo largo del viaje se irán desarrollando dos historias entrelazadas, aunque radicalmente diferentes. En un primer plano, el proyecto de Siegfried de seducir a Silvia, que empieza como una especie de reto macho-deportivo ("Que la espléndida alazana -le puso nombre de yegua de carreras, lo cual denunciaba hasta qué punto lo excitaba- apareciera junto a ellos en aquel acogedor rincón, dos escalones por encima del resto del elegante comedor, era una señal de la providencia: ¡sería suya!") para evolucionar en direcciones mucho más complejas.
En un segundo plano va emergiendo otra historia, una parte de la historia de Europa, de la que Margaret y Martin han sido tanto víctimas como protagonistas. Descubriremos, así, que Margaret es alemana, sí, pero nacida en la región de Moravia, en Checoslovaquia, que junto con Bohemia constituyó el Reichsprotektorat que la Alemania nazi instauró tras la ocupación en 1939, donde se hizo tristemente famoso Reinhard Heydrich, apodado "El Carnicero de Praga", sobre cuya ominosa figura gira la excelente novela HHhH de Laurent Binet (Seix Barral, 2011). Y que las vidas de Margaret y de Martin están trágicamente relacionadas.
No puedo contar más, porque el principal valor del libro es, precisamente, el entrelazamiento de estas dos historias tan distintas, narradas por Kohout con estilos y ritmos tambien distintos, adecuados al tono de cada historia: alegre y juguetón en un caso, profundo y dramático en el otro.
Pavel Kohout es también autor de un libro que nunca dejo de recomendar: La hora estelar de los asesinos. En La larga ola tras la quilla palpita con la misma fuerza el rechazo a los nacionalismos que tantas veces han roto Europa:
"Pero lo que verdaderamente me horrorizó, porque para entonces ya era mayor, fue la guerra de los Balcanes: que mi nación me obligase a adorar al peor de los canallas sólo porque habla el mismo idioma que yo.¡No y cien veces no! ¡Me niego por principio a aceptar cualquier tipo de lazos de idioma, de sangre o de territorio, lo que quiero son lazos personales, y sólo con las personas que yo misma elija!".
Un autor lúcidamente ético. Lean a Kohout, háganse ese favor.
La larga ola tras la quilla
Traducción de Fernando de Valenzuela
Alianza Editorial, 2003
"Qué fácil te resulta decir eso, Martin, pero no puedes o no quieres aceptar que tienes una enorme ventaja con respecto a mí: todas esas situaciones en las que tuviste que buscar algún rescoldo de esperanza. Los nazis, la expulsión de tu tierra, la guerra, los trabajos forzados,los comunistas, el exilio, te retaban a duelo una vez tras otra y tú y tu mujer erais capaces de afrontarlos unidos entre otras cosas porque os estabais jugando permanentemente la pura supervivencia. ¿No te das cuenta de que nosotros, Jakub y yo, somos mucho más vulnerables? Nos habéis llevado cogiditos de la mano a un sitio donde había paz y libertad, donde lo peor que nos podía pasar era que nos atropellase un coche. Nuestros únicos campos de batalla, Martin, reconoceló, son la carrera profesional y el amor, ¡y si perdemos esas batallas, no nos queda nada de nada! ¡Dios mío, cómo te envidio todas tus cicatrices! ¡Tú, Martin, has conseguido dejar huella en esta tierra, cuando desaparezcamos nosotros sólo se cerrarán las aguas, como cuando este barco cruza el mar.
«Allí, al final de la larga ola», se dijo, y le habría gustado confesárselo enseguida…".
Dos curiosas parejas embarcan casi a la vez en el lujoso crucero M/S Harmonie, que se dispone a zarpar en una ruta por el Pacífico. La primera está compuesta por el octogenario Martin Burian, afamado cirujano, y la hermosa Silvia Burian, treinta y tres años, psiquiatra, ambos de nacionalidad suiza. La segunda pareja la forman la anciana Margaret Kämmerer, adinerada viuda de un industrial alemán, asidua pasajera de las líneas de lujo entre las que es conocida como "la catástrofes", por los escándalos que acostumbra a organizar cuando sus disparatadas exigencias no se ven prontamente satisfechas, y un joven atlético de apenas veinte años, Siegfried Gross, natural de Berlín.
Pronto descubriremos cuál es la verdadera relación que une a cada una de esas dos parejas. Martin es el suegro de Silvia, casada con el hijo de este, Jakub, y ahora separada tras descubrir que su marido tiene una amante. También sabremos que el verdadero nombre de Silvia es Sylva Slaba, nacida en la Bohemia checoslovaca, de donde también procede su suegro. Por su parte, Siegfried es el sobrino nieto de Margaret, un joven calavera, coleccionista de amantes, estudiante sin mucho provecho de medicina, que ha sido convencido por su tía abuela para acompañarla a cambio de un sustancioso cheque.
A lo largo del viaje se irán desarrollando dos historias entrelazadas, aunque radicalmente diferentes. En un primer plano, el proyecto de Siegfried de seducir a Silvia, que empieza como una especie de reto macho-deportivo ("Que la espléndida alazana -le puso nombre de yegua de carreras, lo cual denunciaba hasta qué punto lo excitaba- apareciera junto a ellos en aquel acogedor rincón, dos escalones por encima del resto del elegante comedor, era una señal de la providencia: ¡sería suya!") para evolucionar en direcciones mucho más complejas.
En un segundo plano va emergiendo otra historia, una parte de la historia de Europa, de la que Margaret y Martin han sido tanto víctimas como protagonistas. Descubriremos, así, que Margaret es alemana, sí, pero nacida en la región de Moravia, en Checoslovaquia, que junto con Bohemia constituyó el Reichsprotektorat que la Alemania nazi instauró tras la ocupación en 1939, donde se hizo tristemente famoso Reinhard Heydrich, apodado "El Carnicero de Praga", sobre cuya ominosa figura gira la excelente novela HHhH de Laurent Binet (Seix Barral, 2011). Y que las vidas de Margaret y de Martin están trágicamente relacionadas.
No puedo contar más, porque el principal valor del libro es, precisamente, el entrelazamiento de estas dos historias tan distintas, narradas por Kohout con estilos y ritmos tambien distintos, adecuados al tono de cada historia: alegre y juguetón en un caso, profundo y dramático en el otro.
Pavel Kohout es también autor de un libro que nunca dejo de recomendar: La hora estelar de los asesinos. En La larga ola tras la quilla palpita con la misma fuerza el rechazo a los nacionalismos que tantas veces han roto Europa:
"Pero lo que verdaderamente me horrorizó, porque para entonces ya era mayor, fue la guerra de los Balcanes: que mi nación me obligase a adorar al peor de los canallas sólo porque habla el mismo idioma que yo.¡No y cien veces no! ¡Me niego por principio a aceptar cualquier tipo de lazos de idioma, de sangre o de territorio, lo que quiero son lazos personales, y sólo con las personas que yo misma elija!".
Un autor lúcidamente ético. Lean a Kohout, háganse ese favor.
domingo, 26 de abril de 2020
Hacer de la necesidad virtud... pero de verdad
Acabo de recibir BASURTU GURE AUZOA, boletín de la Asociación Vecinal de Basurto, en el que participo con una breve reflexión sobre la posibilidad de que la pandemia cambie nuestras vidas.
Un placer colaborar con el movimiento vecinal de Bilbao.
Un placer colaborar con el movimiento vecinal de Bilbao.
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