miércoles, 27 de julio de 2022

Soledades / Escuchar el silencio, evitar el estruendo



Melania Moscoso y Txetxu Ausín (eds.)
Soledades. Una cartografía para nuestro tiempo
Plaza y Valdés, 2021

Francisco Gómez Nadal (coord. y ed.)
Escuchar el silencio, evitar el estruendo. La soledad y las mujeres mayores en Cantabria
Editorial UNATE, 2021



Ya antes de la pandemia los efectos de la soledad y el aislamiento social se estaban abordando como un nuevo y preocupante problema social y de salud pública. En enero de 2018 Gran Bretaña impulsó un denominado “Ministerio de la Soledad”, problemática que afectaba a 9 millones de personas en ese país (el 14% de la población total), y a más de la mitad de las personas mayores de 75 años. A partir de ese año han proliferado, también en España y en Euskadi, observatorios y planes para diagnosticar y afrontar la soledad no deseada.

Si bien es cierto que la vejez es la etapa del ciclo vital en la que más inciden la soledad y el aislamiento, es importante subrayar que ambos fenómenos también están presentes en edades intermedias del ciclo vital. Según un estudio de 2019, en torno a un 30% de las personas de 40 a 65 años experimentaba aislamiento social y más del 35% sufría soledad emocional. Teniendo en cuenta que ese es el momento del ciclo vital en el que estamos más ocupadas y desempeñamos roles sociales que nos vinculan a otras personas (maternidad-paternidad, empleo, activismo social…), se abre un panorama pesimista sobre la evolución de los niveles de soledad de esas personas cuando se hagan mayores.

¿Qué nos está pasando? ¿Cómo es posible que en la época en la que más claramente experimentamos la interconexión entre generaciones, entre territorios, entre naciones, la época en la que más facilidades tenemos para conectarnos física y tecnológicamente, sea también la época en la que (no sé si más que en otras) nos sentimos tan solas y solos, y sufrimos tanto por ello? Estos dos libros nos dan una buena cantidad de pistas para pensarlo y algunas buenas recomendaciones para actuar al respecto.

El libro editado por Melania Moscoso y Txetxu Ausín tiene un carácter más analítico, más académico, pero sin perder en ningún momento voluntad de encarnadura, de aterrizar análisis y diagnósticos en el terreno de las vidas y las experiencias reales, identificables con nombre y rostro. Como se indica en el capítulo introductorio, 

"Lejos de considerar la soledad no deseada como una pandemia -comparable a la de la COVID-19, una de cuyas consecuencias precisamente ha sido poner de manifiesto lo extendido del desarraigo y del aislamiento social-, tratamos de caracterizarla como una manifestación de las transformaciones del mundo contemporáneo en el ámbito de la convivencia, para lo cual nos servimos de la antropología, la bioética, la literatura, los urban studies y la filosofía, centrando su impacto en colectivos concretos, como la infancia y la adolescencia psiquiatrizada o las personas con discapacidad, pero que en cualquier caso se pregunta por su sentido y la envergadura de sus ramificaciones en la salud pública, en el diseño del entorno urbano, en el desarrollo de políticas públicas sobre los cuidados y en las nuevas tecnologías de la información y la comunicación".

Por su parte, Escuchar el silencio, evitar el estruendo aborda específicamente la problemática de la soledad no deseada entre las mujeres mayores de Cantabria. Su punto de partida es abiertamente crítico con un imaginario social dominante que puede invisibilizar la realidad de la(s) soledad(es) de estas mujeres: 

"En el imaginario de género una mujer mayor se puede valer por sí sola, puede aguantar más y mejor, se sabe cuidar porque ha pasado toda la vida cuidando -de otros-, y, en el mejor de los casos, encuentra sentido a su vida dando continuidad a esa vida de cuidados (ahora con nietos o nietas o cocinando para toda la familia). Pero los imaginarios se topan contra la realidad".

Y la realidad que nos descubre este estudio, repleto de voces y no solo de datos, coincide en lo fundamental con la que se apunta en el libro anterior: 

"La soledad no es una epidemia. Es cierto que la soledad no deseada puede provocar, acelerar o intensificar patologías físicas y psicológicas, pero antes que la patología está la realidad social de la soledad. Una comunidad rota, atrincherada en los hogares y en las pantallas, unos servicios orientados al asistencialismo y una sociedad edadista que sitúa a las mujeres mayores en la periferia de la vida social, cultural, económica y política, poco pueden ayudar a convertir a la soledad no deseada en un fenómeno marginal".

Dos lecturas muy recomendables que interesarán a cualquier persona preocupada por una problemática, la de la soledad no deseada, de la que cualquiera podemos ser víctimas en algún momento de nuestra vida y para cuyo abordaje todas tenemos mucho que hacer.

martes, 26 de julio de 2022

En lo más profundo del sur

John Connolly
En lo más profundo del sur
Traducción de Vicente Campos
Tusquets, 2022

"-Lo siento -dijo, y no se dirigía a una niña muerta, sino a cuatro. Pensó que si paraba en la cuneta y se internaba en el bosque, las descubriría esperando, como si se hubieran detenido al ir a ocultarse: tres jovencitas negras y con ellas una cuarta, una niña blanca, deambulando sin rumbo. Vio que la oscuridad se enroscaba en un túnel de humo, y una luz que resplandecía como una herida bermeja en el corazón del mundo. Sintió humedad en la mejilla. Se la enjugó con el dorso de la mano, que, al apartarla, estaba ensangrentada. Se miró en el retrovisor. Un hilo de color rojo caía desde su cuero cabelludo y goteaba sobre su cara. No recordaba haberse herido. Se echó el pelo hacia atrás para revelar el origen, pero no pudo localizarlo. Solo era sangre, pero ya no podía decir con ninguna certeza que fuera suya".


El año pasado, entrevistado a propósito de la publicación de su anterior novela, Connolly anunciaba que tenía en mente "una conclusión de la saga" protagonizada por Charlie Parker, aunque este final, afortunadamente, no estaba próximo. Y es que cada nuevo libro avanzando en la(s) historia(s) del atormentado detective es un regalo, una promesa de horas de disfrute lector. Por eso, que ahora se abra la posibilidad de retroceder en el tiempo hasta los primeros tiempos tras el brutal asesinato de la familia de Parker (hace diecinueve novelas), cuando este inicia la búsqueda de su asesino y, al hacerlo, se va convirtiendo en el personaje que tanto admiramos, es una excelente noticia.

En su búsqueda, Parker recala en la localidad de Cargill una pequeña y empobrecida localidad rural de Arkansas, que sobrevivió gracias a la explotación de la madera de sus extensos bosques hasta que en 1980 cerró su última serrería y que ahora confía desesperadamente su futuro en la llegada del arkansino William Jefferson "Bill" Clinton a la Casa Blanca (a quien Connolly lanza un par de certeros dardos que revelan su agudo sentido político) y en un proyecto para que se instale en Cargill una importante industria de armamento. Un proyecto urbanístico que promete prosperidad para todos sus habitantes a condición de que la noticia de un asesino en serie de jóvenes negras no de al traste con las inversiones previstas; es verdad que algunos de ellos, como la familia Cade, los mayores terratenientes y promotores inmobiliarios del condado, tendrían más que perder porque también tienen mucho más que ganar si nada se tuerce. 

En un escenario que recuerda el planteamiento de la excelente película En el calor de la noche, Parker pasará de ser considerado sospechoso de los crímenes a colaborar con el honesto jefe del Departamento de Policía, Evender Griffin, en la investigación de los mismos. Pese a quien pese y caiga quien caiga. Asumiendo la tarea de recordar a unas chicas negras atrozmente asesinadas convertidas en una incómoda amenaza al bienestar económico de la ciudad: "La mayoría quería que la gente se olvidará de ellas, pero los muertos, por su experiencia, preferían ser recordados. Y a veces se negaban a permitir que los vivos olvidaran".

Quien no conozca todavía las historias de Parker puede empezar por esta novela, una excelente puerta para acceder al complejo y sugerente territorio Connolly.


Nota: Por si alguien de la editorial lee este comentario, señalar una errata en la p. 186: donde dice "No, pensó Denny, no le había gusta nada de nada esa actitud", debería decir "... no le había gustado nada...". De nada.

viernes, 22 de julio de 2022

Buena suerte

Nickolas Butler
Buena suerte
Traducción de Álvaro Marcos
Libros del Asteroide, 2022

"Teddy había comenzado a ver la casa como un templo, aunque no era capaz de precisar a qué religión estaría consagrado. La del dinero, era lo más probable, aunque eso lo incomodaba de una forma que no había esperado. ¿Cómo podía aquella hermosa casa, a cuya contemplación se había entregado tantas mañana -el sol ascendente dorando las ventanas y el tejado mientras la fuente termal humeaba en el aire frío-, cómo podía aquella estructura no ser más que un homenaje a la riqueza? Y si ese era el caso, ¿en qué convertía sus esfuerzos? ¿En qué los convertía a ellos?".


Cuarta novela de Nickolas Butler, tras la maravillosa Canciones de amor a quemarropa, El corazón de los hombres y Algo en lo que creer. Cuatro historias muy distintas en su trama que, sin embargo, comparten elementos que son muy característicos de la escritura de Butler: historias cotidianas, de personas comunes vinculadas por fuertes relaciones familiares o de amistad, que viven en pequeñas comunidades rurales del Medio Oeste americano.

En este caso Butler cuenta la historia de tres amigos y socios de una modesta empresa de construcción que viven y trabajan en una pequeña ciudad de Wyoming. Un día reciben el encargo de retomar y concluir la construcción de una espectacular residencia en una remota zona de montaña: "Imagínese algo parecido a la Casa Schindler, solo que con tres plantas, un diseño aún más audaz y abrazando una montaña. Mil ciento cincuenta metros cuadrados, tres garajes y huella de carbono cero. Sistema geotérmico de calefacción y refrigeración, energía solar activa y pasiva. Una chimenea central
construida enteramente con piedras de canteras locales. Cuatro dormitorios, tres baños. Con eso debería poder hacerse una idea general"
. La propietaria, una exigente y adinerada abogada californiana, les ofrece trabajar en un proyecto millonario, del que podrían obtener unos beneficios económicos impensables que se verían incrementados con una prima de ciento cincuenta mil dólares para cada uno si logran tener totalmente lista la casa en el plazo de cuatro meses, antes de la Navidad. Parece una tarea imposible, más teniendo en cuenta el incierto clima de la alta montaña. Pero una mezcla de codicia y de orgullo profesional les lleva a aceptar el encargo:

"Aquella era la casa que había de cambiar su suerte para siempre. [...] Necesitaban esa obra, ese golpe de suerte. Significaba trabajo para un año entero, si no más. Nada que ver con las chapuzas ingratas y tediosas en las que se habían dejado la espalda durante los últimos años. No, esto era algo con lo que labrarse un nombre, una reputación de la que vivir durante décadas. El tipo de casa de diseño que uno puede admirar después y señalar con orgullo, diciendo: «Eso lo construí yo. Con estas manitas». La clase de vivienda que podrían visitar con sus nietos cuando fueran viejos y en la que siempre serían bien recibidos, como maestros de un arte en vías de extinción".

A partir de aquí Butler despliega toda su capacidad, que es mucha, para construir personajes complejos a los que coloca en situaciones límite, en las que se lo juegan todo: su identidad personal, sus vínculos afectivos, sus sueños y aspiraciones y hasta su vida, literalmente. Tres hombres trabajadores impulsados por el sueño americano, convencidos de haber recibido un improbable golpe de buena suerte, pero conscientes, también, de "trabajar al servicio de las apetencias del uno por ciento más rico de la población". ¿Qué podría salir mal?

martes, 19 de julio de 2022

El parque de los perros

Sofi Oksanen
El parque de los perros
Traducción de Laura Pascual Antón
Salamandra, 2022

"Empezó a repasar los motivos por los que tendrían que perseguirme hasta el fin del mundo. Me dio una lista de nombres. Chicas a las que yo había olvidado y chicas a las que nunca había conocido. Chicas a las que les habían metido muchas más hormonas de las que les habrían inyectado en otros sitios mejor regulados como, por ejemplo, Londres. Chicas que habían enfermado. Chicas a las que les habían quitado los ovarios. Chicas que habían tenido complicaciones o cuyos úteros habían sido perforados por error. Chicas que habían tenido que regresar a las clínicas de fertilidad, no como donantes sino como clientas. Chicas cuyo bienestar nadie comprobaba una vez que desaparecieron de los catálogos de la agencia".


Dos mujeres se encuentran en un parque de Helsinki en 2016. Ambas observan a una feliz y convencional familia -una mujer, un hombre, una niña, un niño- que pasean a su perro. ¿O no tan convencional? Aunque el tiempo y la vida las han tratado con dureza a una de las mujeres, estas acaban reconociéndose: ambas comparten un pasado oscuro, la una como directiva de una empresa ucraniana de vientres de alquilar, la otra como donante de óvulos, primero, y como madre gestante, después. La familia del parque forma parte de ese pasado.
 
Una historia terriblemente dolorosa, de jóvenes bellas tratadas como ganado reproductor a cambio de una promesa de fortuna que las saque de pobres a ellas y a sus familias: "Había estado dispuesta a lo que fuera, pero ahora me alegraba de poder conservar el hígado y los riñones y de no tener que ir llamando a las puertas de las agencias matrimoniales. En comparación con eso, donar unos cuantos óvulos era algo ridículamente sencillo". Jóvenes ilusionadas con una carrera como modelos que nunca llegó a despegar (también la hermosura, cuando sobreabunda, experimenta un proceso de utilidad marginal decreciente como bien de mercado); jóvenes huidas de la guerra en Donetsk ("La guerra continuaría, habría más cadáveres, sin cabeza o calcinados o reventados en mil pedazos"); mujeres jóvenes reducidas a un útero por un biocapitalismo global en el que "únicamente los futuros padres gozaban de seguridad jurídica, y ni las donantes ni las madres de alquiler tenían ningún derecho".

La mercantilización total de la vida y los cuerpos femeninos es una demostración aterradora de eso que tan bien explica Michael J. Sandel en Lo que el dinero no puede comprar (Debate, 2013; traducción de Joaquín Chamorro Mielke): que, frente a lo que sostienen los economistas hegemónicos, los mercados no son inertes o neutrales, meros procedimientos, sino que "dejan su marca" en los bienes intercambiados, y que esta marca es muchas veces la de la corrupción de tales bienes; porque "los mercados no solamente distribuyen bienes, sino que también expresan y promueven ciertas actitudes respecto de las cosas que se intercambian". "Cosas" como el cuerpo de una mujer, como sus óvulos o su útero, como la criatura que ha engendrado... 

Una economía (in)moral de la gestación subrogada que, guiada por el lucro, es terreno abonado para la proliferación de prácticas ilegales o directamente mafiosas. Y por aquí surge otra subtrama de una novela tan desasosegante como necesaria.

miércoles, 29 de junio de 2022

Últimas lecturas recomendadas

 

La vida sólida. La carpintería como ética del hacer

Arthur Lochmann
La vida sólida. La carpintería como ética del hacer
Traducción de Cristina Cosmed Lago
Los Libros de la Catarata, 2021


"Desarrollar un pensamiento material y una relación concreta con los objetos es un recurso mental que permite abandonar el único punto de vista del consumidor para adoptar el del productor. [...] Existe igualmente un beneficio psíquico en esta confrontación a lo real y a la materia. Cuando se tienen tendencias narcisistas -algo que es común en nuestra época-, la relación con la materia y con los objetos materiales constituye un buen antídoto a esta ilusión por el dominio que impregna la cultura moderna' [Matthew B. Crawford], imponiendo una verdadera comprensión de la autonomía de los objetos".


Como se indica en la ficha biográfica que acompaña a este libro, su autor estudió Filosofía y Derecho, es traductor literario de inglés y alemán y, sobre todo, es carpintero. Lochmann se ha especializado en la construcción de grandes estructuras de madera: viviendas, tejados, cobertizos, oficio en cuyo desempeño ha desarrollado una "disciplina de la atención" (Simone Weil) que echa en falta en la actividad académica.

Lochmann va narrando su experiencia como carpintero en formación, primero, y como miembro de diversas cuadrillas de trabajo, después, y al tiempo nos regala sugerentes reflexiones sobre las diferencias entre el fitness y el trabajo en una obra, sobre la falsa idea de que la visión espacial es una aptitud especificamente masculina, sobre el riesgo de que estemos habitando una época en la que la posibilidad misma de la experiencia se haya vuelto imposible, sobre el fundamento rutinario de todo buen oficio, sobre los conocimientos artesanos como bien común y la importancia de la permanencia, sobre la "cultura de la responsabilidad y el cuidado aportado al trabajo"...
 
Un libro fascinante, en el que Lochmann reivindica el gesto justo, el cuerpo consciente de la acción que lleva a cabo, el artesanado como lo contrario del trabajo alienado, la mirada a largo plazo y la recuperación de saberes. Lo he disfrutado.