jueves, 19 de mayo de 2016

Reconstruyendo capacidades endógenas


El martes nos juntamos 40 o 50 personas en la Casa de Cultura de Sodupe para empezar a pensar sobre las posibilidades de impulsar proyectos de desarrollo rural en la comarca de Encartaciones. Se trata de un territorio extenso, pero con poca población, con déficits históricos de identidad y graves problemas socioeconómicos. No se trataba de arreglar todo esto, pero sí de empezar a abordar esta situación desde claves nuevas y con voluntad de continuidad. Lo que nos contaron las mujeres de  El Colletero resultó especialmente iluminador. También fue muy interesante escuchar las experiencias de Muskilu y de Alkarlanda.
Por mi parte, tan sólo pretendía delinear un marco que nos permita sostener que pensar en clave de desarrollo endógeno no es querer volver al pasado, sino situarse decididamente en una apuesta de futuro. Este es el guión en el que basé mi intervención, titulada RECONSTRUYENDO CAPACIDADES ENDÓGENAS: EL DESARROLLO LOCAL COMO PROYECTO DE SOCIEDAD:

[1] En el principio fue la suficiencia. Max Weber en La ética protestante y el espíritu del capitalismo:

El primer enemigo a la vista contra el cual hubo de luchar el “espíritu” capitalista —considerado como un nuevo tipo de vida con sujeción a ciertas reglas, subordinado a una “ética específica— fue aquel hecho, parecido en mentalidad y en conducta que podría calificarse como “tradicionalismo” […] la aspiración del individuo no es ganar más y más dinero, sino continuar su existencia pura y llanamente como siempre lo hizo, obteniendo sólo lo necesario para pagar sus gastos.

Esta idea de la suficiencia es recuperada ahora por Robert Skidelsky y Edward Skidelsky en su libro ¿Cuánto es suficiente?.

En tiempos de Keynes, el comercio era, en general, complementa­rio; ahora es, en su mayor parte, competitivo. Los capitalistas de los países ricos han estado externalizando la fabricación y algunos servi­cios a los países pobres, donde la mano de obra es mucho más barata. Estos bienes y servicios más baratos son luego importados a los países ricos. En estas condiciones, el libre comercio es a costa de empleos en los países ricos, ya que los salarios no pueden ser lo bastante flexibles para mantener un pleno empleo continuo en un escenario de compe­tencia por sueldos bajos. E incluso aunque los empleos destruidos pue­dan siempre reemplazarse, sigue vigente la cuestión de si los nuevos empleos son de la misma calidad que los antiguos.
El libre comercio no es necesariamente beneficioso tampoco para los países pobres. El mayor problema es que les impide proteger sus incipientes industrias. [...] Ningún país se ha con­vertido en rico con un régimen de libre comercio. Han entrado en el mercado global desde un punto de partida de riqueza inicial, no de po­breza.
La conclusión que extraemos es que, para cumplir los requisitos de la buena vida, tendremos que apartarnos de las orillas de la integración económica, al menos mientras la igualación de las situaciones de unos y otros países sea una realidad, no una simple aspiración. Los países desarrollados deberán basarse en mayor medida en sus propios medios de producción para satisfacer sus necesidades; las economías de merca­do en vías de desarrollo deberán abandonar sus modelos de crecimien­to de la exportación, que se apoyan en una demanda de consumo en perpetuo crecimiento en los países desarrollados. Si los países ricos se integran menos con los pobres, lo más probable es que estos salgan beneficiados. Aun deberíamos, sin embargo, mantener nuestros mercados abiertos a los países más pobres de África, lo que puede hacerse prácticamente sin coste para nosotros. La dimen­sión de la economía de la totalidad del África subsahariana es menor que la de Bélgica.
Vamos a retroceder momentáneamente. En el mundo de la suficien­cia imaginado por Keynes, la rentabilidad de las inversiones cae hacia cero. El principal objetivo del ahorro sería cubrir las necesidades de la vejez y reemplazar productos ya existentes. El desarrollo de nuevos productos podría generar algunos beneficios. Sin embargo, en estas condiciones, el principal incentivo para «seguir teniendo determina­ción económica para otros después de que haya dejado de ser razona­ble para uno mismo» sería ayudar a los más pobres a escalar hasta el nivel de suficiencia que nosotros ya hemos alcanzado.


[2] Principio ético y ecológico. Límites al crecimiento, insostenibilidad de nuestros modos de vida.

Gandhi hablaba del swadeshi o autosuficiencia. Diseñada inicialmente como una forma de oposición al dominio británico, esta idea, consistente en no comprar productos textiles importados promoviendo la producción propia de la ropa (la famosa imagen de Gandhi con la rueca), generó la fundación de numerosas asociaciones comunales, cuyo objetivo era lograr su autosuficiencia en la mayoría de los bienes de consumo que una persona necesita.
Uno de los principios básicos de Gandhi es que "la tierra proporciona lo suficiente para cubrir las necesidades de todos los hombres, pero no la codicia de cada hombre". Dada la escasez de los recursos, la producción no puede aumentar indefinidamente. La psicología de la abundancia es un fenómeno irracional. Los principios fundamentales de la actividad económica se basan en las necesidades y no en la abundancia. La abundancia genera desigualdad ya que está basada en distorsiones. La codicia procede del deseo de obtener la abundancia. Aquí, la psicología puede desempeñar un papel crucial. Los valores que condicionan el espíritu pueden cambiar los comportamientos humanos. El objetivo gandhiano de lograr el swaraj (cada país alcance la independencia económica) proporciona límites a las necesidades humanas).

Pensemos en nuestra huella ecológica. “La Comunidad Autónoma del País Vasco muestra unas pautas de consumo globalmente insostenibles, pues para satisfacer sus necesidades está comprometiendo recursos de otras regiones o de otras generaciones. Esto supone que si todos los habitantes del planeta siguiesen las mismas pautas de consumo que los habitantes de la Comunidad Autónoma del País Vasco, la superficie biológicamente productiva del planeta debería ser 2,5 veces mayor que la disponible”. IHOBE, La huella ecológica de la CAPV (2005).

¿Exige esta perspectiva de desarrollo endógeno el decrecimiento y la desurbanización. Cuestión a deliberar, en debate. Lo que está claro es que exige cambios profundos en nuestros modelos de organización del territorio, la producción y el consumo. ¿Cuánto de profundos? Distintas perspectivas:

- Quizá podamos capear el derrumbe erigiendo estructuras pequeñas, autónomas, que dañen lo menos posible el medio ambiente. Es una labor que se logrará mediante la creación de comunidades que, si disponen de una agricultura sostenible, puedan en la medida de lo posible apartarse del consumismo y ser en gran medida autosuficientes. (Ch. Hedges, La muerte de la clase liberal, Capitán Swing, 2015).

- En nuestras latitudes, el modelo de ordenación del territorio que se ha demostrado sostenible durante siglos es el mosaico conformado por áreas agrícolas, forestales y pastos unidos por márgenes, acequias, ríos, etc. y, entre medio, los núcleos urbanos compactos y complejos (el grado de complejidad funcional y de diversidad de actividades ha dependido siempre del tamaño poblacional) que en el territorio se configura como una red polinuclear de pueblos y ciudades. Hacer más campo y a la vez más ciudad, sería la síntesis de los dos modelos, el urbano y el territorial, en tránsito hacia la sostenibilidad. La experiencia demuestra que estos dos modelos pueden mantenerse y desarrollarse si el modelo de movilidad potencia la configuración de nodos o núcleos urbanos, frenando el paso a la dispersión urbana.
El refuerzo del carácter polinuclear del modelo de implantación urbana requiere crear 
nuevas centralidades en las tramas de baja densidad mediante la introducción de actividades y la redensificación de áreas determinadas. (Libro Verde de medio ambiente urbano. Ministerio de Medio Ambiente, 2007.

[3] Basar todas nuestras apuestas de futuro en la competencia exterior y en atraer factores exógenos (inversiones, marca ciudad, atractividad, etc.) es arriesgarlo todo en un juego incontrolable. Capitalismo de casino.

La consejera de Desarrollo Económico y Competitividad, Arantza Tapia, ha calificado hoy de "decepcionante" la actitud de ArcelorMittal, a la que ha exigido un "plan conjunto" sobre todas sus plantas en Euskadi y que "facilite" la entrada de "otros agentes" que "pudieran estar interesados" en continuar con la actividad (Deia, 14 de Mayo de 2016).

Ya conocemos bien esa experiencia en Enkarterri: Pealpack y Alipack, Reckitt, Pastguren, Virtisu.

Creciente disociación entre crecimiento económico y bienestar social.

- Wilkinson y Pickett, Desigualdad: El bienestar promedio de nuestras sociedades ya no depende del ingreso nacional o del crecimiento económico. Eso es muy importante en países pobres, pero no el mundo desarrollado. Sin embargo, las diferencias entre nosotros y dónde nos ubicamos en relación con unos a otros ahora importan muchísimo.

- Entre 2007 y 2013, los años más duros de la crisis, la riqueza privada en Europa ha pasado de 54,5 billones de euros a 56 billones de euros: 1,5 billones de euros más. Informe del banco de inversiones suizo Julius Baer.

[4] Problema de escala: más fácil ser autosuficientes a unas escalas que a otras. A escala comarca, podemos aspirar a reducir nuestra exodependencia. ¿Como avanzar en este camino en Encartaciones?

· Aprender de otras zonas. Buenas prácticas. Algo de lo que vamos a hacer hoy con las experiencias que se van a presentar. Másinformación:
http://www.magrama.gob.es/es/desarrollo-rural/publicaciones/publicaciones-de-desarrollo-rural/LIBRO_EXPERIENCIAS_INNOVADORAS_RRN_tcm7-209976.pdf
Revista Desarrollo Rural y Sostenible. http://www.magrama.gob.es/es/ministerio/servicios/publicaciones/rev_numero_art.asp?codrevista=DRS
1erSimposio Ibérico “Agroecología, Municipalismo y Desarrollo Rural: Experiencias de valor y estrategias de apoyo al autoempleo y transición agroecológica”. Lugo, 12 y 13 diciembre 2014. http://www.tierrasagroecologicas.es/web/wp-content/uploads/2015/04/Documento-sintesis-simposio-Lugo-vweb3.pdf

- Desarrollar una cultura de la sistematización de prácticas.
Sistematización de Experiencias Locales de Desarrollo Rural. Guía Metodológica Revisada y Aumentada, Berdegué, Julio A.; Ocampo, Ada; Escobar, Germán. http://preval.org/files/guia_metodologica.pdf
Daniel López y Guillem Tendero, Sembrando Alternativas. Un pequeño manual práctico para la Dinamización Local Agroecológica (2013). https://seminariodlae.files.wordpress.com/2013/11/manual-dlae-2013.pdf
Daniel López García. Lo agrario... ¿pertenece al pasado o al futuro?, Papeles de relaciones ecosociales y cambio global Nº 131 2015, pp. 61-72. http://www.revistapapeles.es/detalle.aspx?content=137

· Conectar necesidades sociales no cubiertas por el mercado con capacidades no demandadas por el mercado – Nuevos yacimientos de empleo. Impulsar un diagnóstico propio para la comarca.

· Conectarse, acumular fuerzas, empezando por lo más próximo: participar en los Landa Topaketa, espacios de encuentro e intercambio entre el tejido vasco relacionado con el desarrollo rural y la agricultura sostenible (tanto a nivel mundial como vasco). El último celebrado el 14 del pasado mes de abril. http://www.elankidetza.euskadi.eus/x63-content7/es/contenidos/informacion/encuentros/es_def/index.shtml

· Construir poder social y político. Influir sobre las políticas públicas. Influir sobre las dinámicas económicas. Vía campesina. http://viacampesina.org/es/

[6] Cuestión de valores. Opción vital. Compromiso con el lugar en que habitamos..

Abandonar la perspectiva de la escasez incorporada en la economía, que hace que idolatre la eficiencia. En vez de eso, nos pre­guntamos: ¿cómo puede una sociedad que ya tiene «suficiente» pen­sar acerca de la organización de su vida colectiva?.
Este libro pretende contribuir a que hagamos un replanteamiento de lo que queremos de la vida: para qué sirve el dinero y qué significa «buena vida».
¿Exigiría este cambio de dirección el apoyo de la religión? Posible­mente. ¿Podría una socie­dad completamente desprovista de impulso religioso despertarse y lan­zarse a la búsqueda del bien común? Lo dudamos (SKIDELSKY).
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Espero que la gente de Cáritas Encartaciones continúe con la iniciativa, y que las personas que asistieron a la jornada (entre ellas algún alcalde, lo cual es muy de agradecer, pero también jóvenes con proyectos agroecológicos, veteranos ganaderos con ganas de seguir manteniendo vivos sus terrenos y actividades) se animen a acompañar y liderar la iniciativa. Habrá que hacer experimentos, o innovación social, como ahora decimos.

martes, 17 de mayo de 2016

La novia del lobo



La editorial Nórdica lleva tiempo ofreciéndonos unos libros que son auténticas joyitas.
Este es el caso de La novia del lobo, novela corta de la escritora finlandesa Aino Kallas. Una poética recreación del universo mágico en el que se desenvolvía la vida cotidiana de las comunidades rurales estonias, rodeadas de bosques poblados de brujas, espíritus y demonios.
De esta obra se ha escrito: "El relato nace de los viejos mitos de los hombres lobo en Estonia, pero es también una metáfora de la ausencia de libertad de las mujeres". La verdad es que la historia resulta tan poderosa como evocadora.
Las magnificas ilustraciones de Sara Morante son el complemento perfecto de una lectura más que recomendable.


lunes, 16 de mayo de 2016

Seis días: una excelente novela sobre los disturbios de 1992 en Los Ángeles



Ryan Gattis. Seis días. Seix Barral, Planeta 2016.

Esta novela nos sumerge en los seis días de disturbios que sacudieron a la ciudad de Los Ángeles en 1992, cuando un jurado absolvió a los cuatro agentes de policía que aparecieron en unas grabaciones tomadas por el videoaficionado George Holliday, mientras propinaban una brutal paliza al taxista negro Rodney King.
Un libro excelente. Escrito con el pulso narrativo de los mejores thrillers, la manera en que a lo largo de la obra se entrecruzan las vidas de sus 17 personajes, protagonista cada uno de ellos de un capítulo, es magistral.
Y como escenario Los Ángeles, ciudad icónica, biótopo de replicantes y blade runners, ciudad de cuarzo, sueño y pesadilla americana.

Y luego Los Ángeles tiene otra cosa. Es gigantesco, pero todo el mundo se queda en su pequeña parcela. Hay manzanas enteras donde la gente solamente habla español o etíope, o lo que sea.
Es como si cada raza fuera un boxeador, y cuando pasa eso, cuando uno adopta esa mentalidad, es fácil ver a todos los demás como oponentes, como alguien a quien derrotar, porque, si no, no te llevas la parte que te corresponde. No obtienes tu premio, ¿sabéis?
Y quizá ésa sea la clave, en pocas palabras, como dice la gente.
Agarras a un puñado de personas de todas partes del mundo, las colocas a cada cual en su parcela sin dejarles que se mezclen ni que se comuniquen, y todos se pondrán a competir, porque, joder, en Los Ángeles todo el mundo anda siempre metido en chanchullos.

domingo, 15 de mayo de 2016

¿Hay que reformar la RGI?


El DIARIO VASCO se aproxima hoy a la cuestión de la posible reforma de la Renta de Garantía de Ingresos. La periodista que firma el trabajo, Arantxa Aldaz, siempre ha abordado estas temáticas con seriedad.

Las preguntas planteadas han sido estas:

1¿La RGI necesita ser reformada?
2¿En qué sentido deberían ir los cambios?
3¿Sacar a los colectivos de pensionistas y beneficiarios en situación de exclusión social crónica va a mejorar el funcionamiento de Lanbide? ¿Qué efecto puede tener?

Y estas mis respuestas:

1. Entre las reformas entendidas como adaptaciones, hay que ir limando las más llamativas aristas como, por ejemplo, los millones de euros pagados de más por Lanbide a muchas personas beneficiarias, pagos que luego deben ser reclamados a estas, con lo que esto supone para unas economías familiares tan precarias. O la mejora en su capacidad de intermediación laboral. Y sí, vale, también todo lo que tenga que ver con la persecución del fraude, por más que sea anecdótico. Pero no creo que estas sean las reformas que de verdad hay que hacer. Al contrario de lo que plantea la doctrina dominante, que pretende vincular más estrechamente el cobro de la RGI con la activación para el empleo, estoy cada vez más convencido de que un mercado de trabajo cada vez más desregulado, incierto y precario, hace objetivamente imposible esa vinculación. La condena al fracaso.

2.En un contexto de precarización creciente del mercado de trabajo, una RGI vinculada de manera expresa a la activación para el empleo puede acabar convertida en una subvención a la contratación precaria, en una especie de complemento con dinero público a los salarios insuficientes. En este momento ya hay más de 10.000 personas que están trabajando y, aún así, cobran unos sueldos tan bajos que los complementan con la RGI. Yo soy partidario de ir ensayando el camino inverso: buscar la manera de desvincular la garantía de ingresos del empleo. Mi ideal sería avanzar hacia una renta básica de ciudadanía, entendida como un derecho.

3. Parece evidente que si se saca a las y los pensionistas, algo más de 15.000 perceptores, la gestión de Lanbide se simplificaría. Si a estos añadimos las personas que puedan ser definidas como «inempleables» (algo, por otra parte, bastante más complejo que lo anterior), la carga de gestión se vería mucho más reducida, al menos en su dimensión cuantitativa. Pero, como ya he indicado, el problema estructural es otro. Es el mercado de trabajo el que genera precariedad y exclusión. Aunque su gestión pueda aligerarse, Lanbide va a seguir enfrentándose al mismo problema: el de un mercado de trabajo estructuralmente exclusógeno. Pensemos en las más de 2.000 personas con estudios universitarios dadas de alta en Lanbide. Que hagan la prueba con estas personas, en principio con buenas condiciones para la empleabilidad. Y ya me contarán cuántas encuentran empleo y en qué condiciones.

También han participado en la consulta Fernando Fantova (Consultor social y exviceconsejero del PSE), José Emilio Lafuente (Cáritas) y Alfonso López (Red Europea de Lucha contra la Pobreza - EAPN). Para seguir dialogando.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Igualdad de posiciones




DE LA INTRODUCCIÓN

Existen en la actualidad dos grandes concepciones de la justicia social: la igualdad de posiciones o lugares y la igualdad de oportunidades. Su ambición es idéntica: las dos buscan reducir la tensión fundamental que existe en las sociedades democráticas entre la afirmación de la igualdad de todos los individuos y las inequidades sociales nacidas de las tradiciones y de la competencia de los intereses en pugna. En ambos casos se trata de reducir algunas inequidades, para volverlas si no justas, al menos aceptables. Y sin embargo, esas dos concepciones difieren profundamente y se enfrentan, más allá de que ese antagonismo sea a menudo disimulado por la generosidad de los principios que las inspiran y por la imprecisión del vocabulario en que se expresan.
La primera de estas concepciones se centra en los lugares que organizan la estructura social, es decir, en el conjunto de posiciones ocupadas por los individuos, sean mujeres u hombres, más o menos educados, blancos o negros, jóvenes o ancianos, etc. Esta representación de la justicia social busca reducir las desigualdades de los ingresos, de las condiciones de vida, del acceso a los servicios, de la seguridad, que se ven asociadas a las diferentes posiciones sociales que ocupan los individuos, altamente dispares en términos de sus calificaciones, de su edad, de su talento, etc. La igualdad de las posiciones busca entonces hacer que las distintas posiciones estén, en la estructura social, más próximas las unas de las otras, a costa de que entonces la movilidad social de los individuos no sea ya una prioridad. Para decirlo en pocas palabras, se trata menos de prometer a los hijos de los obreros que tendrán las mismas oportunidades de ser ejecutivos que los propios hijos de los ejecutivos, que de reducir la brecha de las condiciones de vida y de trabajo entre obreros y ejecutivos. Se trata menos de permitir a las mujeres gozar de una paridad en los empleos actualmente dominados por los hombres que de lograr que los empleos ocupados por las mujeres y por los hombres sean lo más iguales posible.
La segunda concepción de la justicia, mayoritaria hoy en día, se centra en la igualdad de oportunidades: consiste en ofrecer a todos la posibilidad de ocupar las mejores posiciones en función de un principio meritocrático. Quiere menos reducir la inequidad entre las diferentes posiciones sociales que luchar contra las discriminaciones que perturbarían una competencia al término de la cual los individuos, iguales en el punto de partida, ocuparían posiciones jerarquizadas. En este caso, las inequidades son justas, ya que todas las posiciones están abiertas a todos.[…] En este modelo, la justicia ordena que los hijos de los obreros tengan el mismo derecho a convertirse en ejecutivos que los propios hijos de los ejecutivos, sin poner en cuestión la brecha que existe entre las posiciones de los obreros y de los ejecutivos. Del mismo modo, el modelo de las oportunidades implica la paridad de la presencia de las mujeres en todos los peldaños de la sociedad, sin que por ello se vea transformada la escala de las actividades profesionales y de los ingresos. Esta figura de la justicia social obliga también a tener en cuenta eso que se llama la “diversidad” étnica y cultural, con el fin de que se encuentre representada en todos los niveles de la sociedad.
Estas dos concepciones de la justicia social son excelentes: tenemos todas las razones para querer vivir en una sociedad que sea a la vez relativamente igualitaria y relativamente meritocrática. Escandalizan la brecha entre los ingresos de los más pobres y los de quienes ganan por año muchas decenas de SMIC [Salario Mínimo Interprofesional de Crecimiento], así como las discriminaciones que estancan a las minorías, a las mujeres y a diversos grupos segregados que no pueden esperar cambiar de posición social porque ya están de algún modo asignados a un lugar. A primera vista, no hay mucho que elegir entre el modelo de las posiciones y el de las oportunidades, porque, como sabemos bien, siguiendo a Rawls y a todos los que lo han precedido, una sociedad democrática verdaderamente justa debe combinar la igualdad fundamental de todos sus miembros y las “justas inequidades” nacidas de una competencia meritocrática y equitativa. Esta alquimia subyace en el corazón de una filosofía democrática y liberal que le ofrece a cada uno el derecho de vivir su vida como prefiera en el marco de una ley y de un contrato comunes.
Sin embargo, el hecho de que pretendamos a la vez la igualdad de posiciones y la igualdad de oportunidades no nos dispensa de elegir un orden de prioridades. En materia de políticas sociales y de programas, dar preferencia a una u otra no es indistinto. […] Puedo o bien abolir una posición social injusta, o bien permitir a los individuos que escapen de ella pero sin someterla a juicio; y aun si en el largo plazo quiero conseguir las dos cosas, antes tengo que elegir qué es lo que haré primero. En una sociedad rica pero obligada a fijar prioridades, el argumento según el cual todo debería hacerse de acuerdo con los ideales no resiste a los imperativos de la acción política. Si no queremos contentarnos con palabras, estamos obligados a elegir la vía que parece más justa y más eficaz.

La elección se impone con más fuerza porque estos dos modelos de justicia social no son meros diagramas teóricos. En los hechos, son enarbolados por movimientos sociales diferentes, que a su vez privilegian a grupos y a intereses diferentes entre sí. No movilizan a los mismos actores ni ponen en juego los mismos intereses. No obro de la misma manera si lucho para mejorar mi posición que si lo hago para incrementar mis oportunidades de salir de ella. En el primer caso, el actor está definido por su trabajo, su función, su utilidad, incluso por su explotación. En el segundo caso, está definido por su identidad, por su naturaleza y por las discriminaciones eventuales que sufra en tanto mujer, desempleado, hijo de inmigrantes, etc. Desde luego, esas dos maneras de definirse y de movilizarse en el espacio público son legítimas; sin embargo, no pueden ser confundidas y, allí también, tornamos a elegir la actitud que debe ser prioritaria. Una sociedad no se percibe y no actúa de la misma manera según se incline por la igualdad de posiciones o por la igualdad de oportunidades. En particular, los actores a cargo de la reforma social –los partidos de izquierda, en especial– se ven enfrentados a una elección que no pueden eludir eternamente. 

DE LA CONCLUSIÓN

La igualdad de posiciones podría constituir uno de los elementos de reconstrucción ideológica de la izquierda, a condición de que esta tenga un poco de coraje: el coraje de provocar el descontento de una parte de su electorado (que por otra parte está huyendo de ella a toda velocidad) y de ser algo más que el partido de las clases calificadas y económicamente desahogadas.

martes, 10 de mayo de 2016

Matar al padre

No hay biografía política que soporte medianamente bien un análisis objetivo y desapasionado. En realidad, no hay biografía, política o no, que no salga herida tras someterse al escrutinio de quien, sine ira et studio, investiga y sopesa todo lo hecho y lo acontecido a lo largo de la vida de una persona. Conviene tenerlo en cuenta, para no caer en la vieja contradicción de la paja y la viga.
Esto resulta particularmente cierto en el caso de las personas públicas, especialmente de aquellas que, por méritos propios o por razones históricas, han tenido que echarse a la espalda importantes responsabilidades políticas en tiempos convulsos. Cuando el resultado de este escrutinio resulta poco ejemplar, suele recurrirse a una muletilla bien conocida: “fue un hijo de su época”. Y sí, claro que sí: todo antepasado político ha sido hijo de su época, pero decir esto es decir bien poco. Todas y todos lo somos, pero cada época cría hijas e hijos que actúan de maneras muy distintas.
Y así, recurriendo a la atinada reflexión de Hannah Arendt, "aun en los tiempos más oscuros tenemos derecho a esperar cierta iluminación, […] que […] puede provenir menos de las teorías y los conceptos que de la luz incierta, titilante y a menudo débil que algunos hombres y mujeres reflejarán en sus trabajos y sus vidas bajo casi cualquier circunstancia". Porque lo cierto es que en una misma época histórica hay mujeres y hombres que nos iluminan, mientras que hay otras y otros que alimentan la oscuridad.

En el espacio de los partidos políticos, creo que sólo el PNV ha conseguido gestionar con naturalidad (lo cual ya es mucho) y hasta con orgullo (lo cual ya es demasiado) la herencia política de su fundador, Sabino Arana. Ellos verán. Pero la apelación a su condición de "hijo de su época" no basta para salvar al xenófobo Arana de De fuera vendrá... [Ver, a este respecto, el artículo de José Luis de la Granja, “La identidad vasca según Sabino Arana”, publicado en la revista Grand Place, editada por la Fundación Mario Onaindia].


En este momento es el PSOE el que se enfrenta al reto de arreglar cuentas con su padre, si no fundador, si refundador. O fundidor, si no lo remedian.
Felipe González tiene una larga y compleja historia tras de sí. Como no soy ni felipólogo ni felipista, no pretendo ni tan siquiera asomarme a esta historia, que en todo caso está conformada por episodios tan conocidos como discutidos, cuya valoración política puede ser muy diversa: la renuncia al marxismo en Suresnes, el “OTAN, de entrada, no”… pero sí, los GAL, la huelga general del 14D, se entremezclarán con historias de modernización económica, extensión de prestaciones y servicios sociales, integración europea, etc. Pero, tras unos años de ejercicio relativamente discreto como reclamado conferenciante, cultivador de bonsáis y diseñador de joyas, al jarrón chino le salieron patas y desde hace unos años no ha dejado de provocar encontronazos con un partido socialista que no ha sabido decirle:  o te retiras, o pones tu agenda al servicio de mejores causas que Gas Natural, o devuelves el carnet.

Ahora ha salido a la luz el bochornoso publirreportaje en favor del oscuro Farshad Massoud Zandi, principal accionista de la empresa luxemburguesa Star Petroleum, empresa explotadora de petróleo y de más cosas y seres en Sudán del Sur, y sometido a inspección por posible fraude fiscal por parte de la Agencia Tributaria. 
Casi produce lástima escucharle decir esa vaciedad de que "...ahora está concretando esa personalidad intentando crear una estructura porque él abre espacios absolutamente increíbles donde quiera que va...". Casi. Lo que más produce es indignación. Casi tanta como escuchar a Óscar López, responsable de Estrategia y Comunicación del Comité Electoral del PSOE. De estrategia y de comunicación, recalco. Luego dirán...

Foto: El expresidente del Gobierno Felipe González (i), Massoud Zandi y el ministro del Chad. (EC)
El expresidente del Gobierno Felipe González, Massoud Zandi y el ministro del Chad. El Confidencial.

viernes, 6 de mayo de 2016

Shakespeare en Siria

En el 400 aniversario de la muerte de Shakespeare (y de Cervantes), sus viejas palabras no han perdido ni un ápice de actualidad. Encuentro en el número 63 de la revista digital CTXT un texto extraído de la obra de teatro Sir Thomas More, escrita entre 1596 y 1601 por varios dramaturgos de la época y revisada en 1603 por otros autores, entre los que se encuentra William Shakespeare. Los investigadores han llegado a la conclusión de que entre las páginas añadidas al texto original hay al menos tres, en total 147 líneas, que pueden ser atribuidas sin ninguna duda a Shakespeare. En estas líneas, el autor pone en boca del protagonista de la obra, Tomás Moro, canciller del rey Enrique VIII, una extraordinaria reflexión contra las protestas que estallaron en las calles de Londres, rechazando dar refugio a los miles de hugonotes que, huyendo de la violenta persecución que el protestantismo sufría en Francia, buscaban refugio en Inglaterra.
La obra completa puede leerse en inglés aquí. Traducido por Víctor Rico, el fragmento al que me refiero merecería ser leído en voz alta y meditado todos los días en todas las reuniones en las que las y los dirigentes políticos de la Unión Europea toman decisiones sobre las personas que buscan refugio en nuestro continente:

Mirad, aquello que os ofende es lo que reclamáis,
es decir, la paz. Ninguno de los presentes,
si hubieran vivido hombres así cuando erais niños,
que hubieran recortado la paz, como pretendéis vosotros ahora,
la paz en la que habéis crecido hasta hoy,
os hubiera sido arrebatada, y los tiempos sangrientos
no os hubieran permitido convertiros en hombres,
ay, pobres infelices, ¿qué es lo que habríais logrado,
aunque os hubiésemos concedido aquello que buscabais?

Conseguid que se los lleven, y conseguiréis que este clamor vuestro
haya arrebatado toda la majestuosidad de Inglaterra;
Imaginad que veis a los desdichados forasteros,
con sus hijos a la espalda y su equipaje humilde,
arrastrándose a los puertos y costas para ser deportados,
y vosotros, sentados como reyes sobre vuestros deseos,
la autoridad silenciada por vuestra trifulca,
y vosotros, ataviados con vuestras opiniones,
¿qué habríais conseguido? Yo os lo diré. Habríais probado
que la insolencia y la mano dura prevalecen,
que el orden es reprimido; y en ese escenario,
ninguno de vosotros llegaría a viejo,
ya que otros rufianes, a su antojo,
con la misma mano, las mismas razones y el mismo derecho,
os depredarían, y los hombres, como peces voraces,
se devorarían los unos a los otros.

Permitidme plantear ante vosotros, amigos,
un supuesto; y si lo tenéis en cuenta,
entenderéis la horrible forma
que ha adquirido vuestra innovación. [...]

[...] Marchaos a Francia
o Flandes, a alguna provincia alemana, a España o Portugal,
a cualquier parte que no esté en alianza con Inglaterra,
donde no podréis ser sino extranjeros. ¿Os agradaría
encontrar una nación con un temperamento tan bárbaro
que, estallando con una violencia espantosa,
no os proporcionase un hogar en sus dominios,
afilase sus abominables cuchillos contra vuestras gargantas,
os desdeñara como a perros, como si Dios
no fuera vuestro dueño ni os hubiera creado, como si los elementos
no fueran en absoluto apropiados para vuestro bienestar,
sino un privilegio reservado a ellos? ¿Qué pensaríais
si se os usara de esa manera? Este es el caso de los extranjeros
y tal es vuestra monumental falta de humanidad.