Uno se apoya en la mochila. Porque en el momento en que nos quitamos el peso de nuestros hombros no sabemos enderezarnos enseguida; ¡pues resulta que era el peso lo que antes nos daba seguridad y equilibrio! [George Simmel]
sábado, 1 de julio de 2023
Cuatro viejos conocidos: Camilleri, Abercrombie, Offutt y Connolly
martes, 28 de febrero de 2023
Adiós, Montalbano
martes, 31 de agosto de 2021
La red de protección
"De joven, en el sesenta y ocho, también él había gritado que la verdad era revolucionaria, que siempre había que decir la verdad.
No, no, hacía tiempo que sabía que la verdad, en determinadas ocasiones, era mejor mantenerla bien guardada, en la oscuridad más profunda, sin la luz siquiera de una cerilla".
sábado, 26 de septiembre de 2020
El caso Santamaría
El caso Santamaría
Traducción de Carlos Gentile Vitale
Booket, 2017 (Destino-Planeta, 2016)
"Mauro cree que la visita ha terminado, está a punto de levantarse, pero Biraghi permanece sentado.
-Ayer me invitaron a la casa de unos amigos -dice después de una brevísima pausa-. Estaba también De Simone.
-¿El subsecretario?
-Sí. Lo acompañaba el senador Fondi, de su mismo partido.
Tras un breve suspiro, prosigue:
-No quiero pensar mal, pero tengo la desagradable impresión de haber caído en una especie de trampa.
-No entiendo.
-Tengo la sensación de que mi invitación a la velada la habían solicitado De Simone y Fondi.
-¿Con qué objetivo?
-Darme un mensaje, aunque fuera con muchos rodeos y de manera indirecta.
-Disculpe, pero...
-Los dos estaban bien compenetrados, se devolvían la pelota en un diluvio de palabras, del cual constantemente emergía un concepto básico: que todos aquellos que tienen la misión de hacer respetar las leyes también tienen el deber de no olvidar las repercusiones políticas y sociales de su actuación.
-Que traducido significa: estad atentos a cómo os movéis con la Banca Santamaría, ¿no? -preguntó Mauro, irónico.
-Creo que querían decir precisamente eso. Bueno, usted, querido Assante, prosiga con total libertad. Sólo quería informarlo de la situación".
Mauro Assante trabaja en una institución oficial encargada de supervisar la transparencia de las entidades bancarias italianas. Riguroso y responsable, Mauro recibe el delicado encargo de inspeccionar el funcionamiento de una de estas entidades, la Banca Santamaría, sobre la que pesan sospechas de corrupción financiera con implicaciones políticas:
"Todos sabían que el administrador delegado Foschini era una criatura del honorable De Simone, un empresario multimillonario sin escrúpulos consagrado a la política, y que todo el consejo de administración había sido elegido por el senador Fondi. Estos hombres habían transformado la Banca en una caja del partido, como denunciaban decenas de cartas denunciando los hechos y algunos artículos de periódico. Inspeccionarla significaba meterse en la boca del lobo".
A esa tarea dedica el protagonista los meses de junio y julio, encerrado en su domicilio de Roma, mientras su mujer y su hijo aguardan a que se reuna con ellos en un pueblecito de montaña donde viven sus padres. Pero la conversación mantenida con Biraghi, su superior jerárquico en la entidad supervisora (¿ella misma una advertencia velada, un viscoso tentáculo derivado de la velada en la que se encontró con De Simone y Fondi?) se va a ver confirmada en la práctica, y Mauro se verá atrapado en una desasosegante tela de araña que acabará arruinando no solo su investigación, sino su vida.
Camilleri, fustigador incansable de la corrupción institucionalizada en su país, describe en esta breve novela la derrota de un David cívico frente al Goliath de la corrupción política y económica, el descenso a los infiernos de un ciudadano honesto que se aferrará, al final, a la venganza personal. No es una historia ejemplar ni con final feliz. Pero es otro excelente relato del maestro Camilleri.
m
lunes, 15 de junio de 2020
Tirar del hilo
sábado, 22 de junio de 2019
Cuatro miradas sobre el mal
Craig Russell
El aspecto del diablo
Traducción de Enrique Alda
Roca Editorial, 2019
Me introduje en la lectura de este libro con muchísimas ganas. He leído varias novelas de Russell y me han gustado, sobre todo la serie protagonizada por el investigador privado Lennox. Por si fuera poco, la historia sobre la que gira el libro es una investigación sobre un cruel asesino en serie que actúa en la Praga de 1935, con el trasfondo del ascenso del nazismo en la vecina Alemania. Sin embargo, no ha colmado mis expectativas. Se lee bien, entretiene, está escrito con oficio, faltaría más, y hay momentos muy bien resueltos, pero el conjunto me deja un regusto a simpleza, a intento no cumplido.
Nada que ver con la magistral La hora estelar de los asesinos, de Pavel Kohout, con la que comparte escenario.
Publicada originalmente en 1937, esta inquietante novela capta perfectamente el tono moral que hizo posible el nazismo.
Un maestro de Historia y Geografía revisa las respuestas de sus alumnos a la pregunta de por qué Alemania debería tener colonias cuando se encuentra con una redacción cuyo contenido le provoca un profundo rechazo. Sin embargo, un sentimiento de prudencia le lleva a no expresar abiertamente este rechazo:
Pero ¿qué es lo que escribe N?
"Todos los negros son ladinos, cobardes y vagos".
¡Demasiado absurdo! ¡Lo tacho!
Y voy a escribir con tinta roja en el margen: "¡Generalización redícula!... Entonces me detengo. Cuidado, ¿acaso no he oído hace poco en alguna ocasión esta frase sobre los negros? Pero ¿dónde? Exacto: salía del altavoz del restaurante y casi me quitó el apetito.
Así que dejo estar la frase, pues lo que se dice en la radio ningún maestro puede tacharlo del cuaderno.
Y mientras sigo leyendo, no dejo de orir la radio: susurra, aúlla, ladra, arrulla, amenaza... y los periódicos lo reproducen y los chiquillos lo copian.
Pero en el momento de devolver a los alumnos los ejercicios corregidos, no puede evitar advertir a N que "Los negros también son seres humanos", lo que provocará la airada queja del padre del alumno y la reconvención de la dirección del colegio.
A partir de aquí, la novela profundiza en un mundo opresivo de mentiras y engaños. Un mundo conformado por "Divisiones de individuos sin carácter a las órdenes de idiotas. Marcando el mismo paso"... contemplados en silencio por una multitud silenciosa de cobardes.
David Grann
Los asesinos de la luna
Traducción de Luis Murillo Fort
Penguin Random House
Reconstrucción periodística, escrita como si de un thriller se tratara, de otro oscurísimo episodio de la historia reciente de Estados Unidos.
Cuando los indios osage fueron recluidos a finales del siglo XIX en un yermo territorio de Oklahoma nadie pensaba que, años después, en esas mismas tierras se iban a descubrir ricos yacimientos petrolíferos. Como consecuencia, a principios del siglo XX los osage se enriquecieron arrendando sus parcelas a prospectores blancos deseosos de explotar el codiciado oro negro.
Pero, como si de una versión gore de la maldición de los recursos se tratara, los osage empezaron a ser estafados a través de un sistema legal de tutelaje según el cual los indios eran considerados incompetentes para gestionar sus bienes, de manera que se les adjudicaba un tutor blanco (habitualmente empresarios, rancheros, abogados y hasta políticos) que gestionara su dinero. Una investigación oficial descubrió que hasta 1925 "los tutores de indios osage habían sacado fraudulentamente de las cuentas restringidas de sus tutelados osage al menos ocho millones de dólares".
La cosa no quedó ahí. La avaricia de sus vecinos blancos llegó a tales extremos que decenas de indios fueron asesinados para controlar sus parcelas. La investigación de estos asesinatos corrió a cargo de una agencia federal recién creada en 1908: el FBI, dirigida por J. Edgar Hoover, que se empeñó en resolver los asesinatos como táctica para legitimarse y ganar poder frente a las policías estatales y locales.
Como denuncia el autor: “Las instituciones blancas y el establishment universitario borraron esta tragedia de la narración histórica establecida porque las víctimas eran indias. Cuando conoces a los descendientes osage empiezas a comprender el infierno que vivieron, historia viva para ellos, una masacre que no ocurrió hace 300 años sino en pleno siglo XX”.
Una joven empleada de una sucursal bancaria de Vigàta denuncia haber sido narcotizada, raptada y posteriormente liberada sin haber sufrido ningún tipo de robo o abuso. A esta le seguirá otra, con un perfil idéntico a la primera. El comisario Montalbano afronta una investigación que apunta al principio a una trama mafiosa, pero que acabará enredándose en un escenario de amores y desamores, engaños y pasiones, no por ello menos cruel ni violento.
Como todas las anteriores novelas de la serie Montalbano (esta hace la número 28), la historia funciona como un perfecto mecanismo de relojería. Aunque a Montalbano se le nota el paso de los años, no ha perdido un ápice de su ingenio, su apetito y su mala leche. Suspense y humor garantizados.
sábado, 8 de junio de 2019
Dos novelas de Camilleri
Andrea CamilleriEl sobrino del emperador
Traducción de Juan Carlos Gentile Vitale
Ediciones Destino, 2018
Andrea Camilleri
La moneda de Akragas
Traducción de Teresa Clavel
Gatopardo ediciones, 2018
Dos novelas de Camilleri, esta vez sin Montalbano.
En El sobrino del emperador nos reencontramos con el Camilleri más irreverente, en la línea de sus anteriores La concesión del teléfono o La ópera de Vigàta.
En 1929 llega a Vigàta para continuar sus estudios un joven príncipe, sobrino del emperador etíope Ailé Sellassié. Recomendado y protegido por el propio Mussolini, que espera así ganarse el apoyo del emperador en su proyecto colonial en África, todo el organigrama fascista en Sicilia se pone a su servicio. Pero el joven resulta ser un vividor sin escrúpulos, que pondrá patas arriba la sociedad vigatense, y al pomposo régimen fascista en particular.
"- Usted acaba de decirme que Prestifilippo y la Burticè se casarán en cuanto estén listos los papeles. ¿Correcto? Por tanto, es presumible que pasen al menos dos meses. Por eso, antes de que pueda estallar la tragedia que tememos, el Príncipe habrá podido escribir la carta e ir a Roma. Si después Ninetta le dispara o lo envenena, podemos pasar de ello alegremente. Nos sacamos de encima a ese negro cabrón. ¿Por qué me hace señas de que no?
- Porque Michelina fue echada de casa de su madre y se ha ido a vivir con Prestifilippo.
- ¡Por Dios! ¡Sólo nos faltaba eso! ¿Qué podemos hacer?
[...]
- Recojámonos en oración. Supliquemos al Niño Jesús que nos salve de lo que tememos. O crucemos los dedos y hagamos conjuros. Feliz Navidad, querido Spera.
- Feliz Navidad, señor Jefe de Policía".
Un entretenimiento ligero, tampoco va mucho más allá. No es de lo mejor de Camilleri, pero hasta las obras menores de este veterano autor están llenas de ingenio.
La moneda de Akragas transcurre también en Vigàta, entre los últimos días de 1909 y el año 1910, pero su tono es muy distinto, más parecido al de otras novelas de Camilleri como El beso de la sirena o La joven del cascabel.
La historia gira en torno al descubrimiento de una pequeña moneda de oro acuñada 400 años antes de Cristo, de altísimo valor numismático. El autor del descubrimiento, un campesino sexagenario, pobre, decide entregársela al doctor Stefano Gibaro, médico de Vigàta, cordialmente preocupado por la salud de sus convecinas y convecinos, que salvó de la amputación su pierna gravemente herida sin cobrarle nada por ello. Pero lo que estaba destinado a ser un gesto de gratitud se tuerce de manera inesperada: la moneda desaparece y tendrá lugar un asesinato.
Para cuando la moneda regrese a las manos del doctor, este está convencido de "la moneda está como dotada de voluntad propia, [como si] no encontrando un acomodo a su gusto, tratara continuamente de desaparecer de nuevo bajo tierra", y que "tal vez por eso no consigue sentir que la moneda sea enteramente suya". Y por eso la moneda seguirá rodando, aunque esta vez alegrando más de una vida...
domingo, 22 de abril de 2018
Dia(s) del(los) libro(s)
Una selección de lecturas hechas en las últimas semanas. Empiezo con tres ensayos:
El enemigo interior, de Seumas Milne (Alianza, 2018. Traducción de Manuel Valle Morán).
Publicado originalmente en 1994, recoge la minuciosa investigación de las oscuras actividades desarrolladas por el gobierno de Thatcher para combatir las actividades del National Union of Mineworkers (Sindicato Nacional de Mineros) y, muy particularmente, de su líder más carismático, Arthur Scargill. Servicios secretos, jueces, Scotland Yard, medios de comunicación conservadores, todos siguiendo servilmente la estrategia del gobierno con el fin de acabar con la mayor fuerza de oposición al proyecto neoliberalizador de Thatcher. Como señala al principio del libro Milne, la huelga de los mineros de 1984-1985 fue "un conflicto que enfrentó al sindicato más poderoso y politizado del país contra una administración gobernada por la derecha más dura y conservadora, empeñada en una venganza de clase y dispuesta a arrasar en ella las zonas industriales y el sector de la energía del país, sin reparar en los costes. [...] Aquella huelga [...] planteó la alternativa de una Gran Bretaña distinta, basada en la solidaridad y en la acción colectiva, contra el individualismo y la codicia de los años de Thatcher". Lo más indignante de todo fue el papel de mamporreos de Thatcher que jugaron los dirigentes del Partido Laborista, con Neil Kinnock a la cabeza. Luego vendría, claro, Tony Blair.
Capitalismo Big Tech: ¿Welfare o neofeudalismo digital?, de Evgeny Morozov (Enclave de libros, 2018. Traducción de Giuseppe Maio).
Morozov es un bien conocido crítico del solucionismo tecnológico, esa ideología que despolitiza la tecnología, cuando esta ha sido siempre un hecho político de primer orden. Releamos, si no, a Langdon Winner, o al primer Habermas y su Ciencia y técnica como ideología. El libro es básicamente una recopilación de sus artículos en The Guardian, y en ellos analiza cuestiones como la propuesta de renta básica de Silicon Valley, la economía bajo demanda modelo Uber y sus consecuencias laborales, el uso de robots en sociedades cada vez más envejecidas, el riesgo de que los servicios públicos funcionen según la lógica de las plataformas, etc. Un libro esencial para combatir la hegemonía del discurso solucionista.
Gran Hotel Abismo: Biografía coral de la Escuela de Frankfurt, de Stuart Jeffries (Turner, 2018. Traducción de José Adrián Vitier). Un recorrido fascinante sobre la historia de una de las comunidades de pensamiento más interesantes e influyentes. Adorno, Horkheimer, Benjamin, Marcuse, Fromm, Habermas, Honneth... Desde 1900 hasta 1970, el libro analiza, década a década, la evolución del pensamiento frankfurtiano, entreverado con la peripecia personal de sus componentes y la historia de cada momento. Su énfasis en la necesidad de pensar la emancipación en términos no sólo económicos, sino también culturales y hasta espirituales, tiene hoy más actualidad que nunca. Así lo señala Jeffries al final del libro:
"Lo que Ernst Bloc denominó el espíritu de la utopía ya no logra encontrar un espacio en la industria cultural de la red [...]; una industria que nos ofrece más de los mismo, desarrolla algoritmos para continuar encadenándonos a nuestros gustos, y nos hace desear nuestra propia dominación. En tal cultura a la carta, que elimina el descubrimiento casual, se burla de la dignidad y convierte la liberación humana en una posibilidad aterradora, los mejores escritos de la Escuela de Frankfurt tienen mucho que enseñarnos: como mínimo, sobre la imposibilidad y la necesidad de pensar de una manera diferente".
Continuo con dos libros que comparten estilo (mezcla de crónica periodística y literaria) y ubicación: la ciudad con toda su abigarrada y sorprendente efusión.
La fabulosa taberna de McSorley y otras historias de Nueva York, de Joseph Mitchell (Jus Libreros y Editores, 2017. Traducción de Marcelo Cohen, Alejandro Gibert Abós y Martín Schifino). Joseph Mitchell (1908-1996) comenzó su colaboración con el New Yorker en 1938 y a su muerte seguía figurando como redactor del mismo a pesar de que, según parece, a lo largo de sus últimos treinta años vivió una extraordinaria parálisis creativa que le impidió publicar una sola línea. Sin embargo, leer las crónicas recogidas en este libro, publicado originalmente en 1943, nos sumerge en un mundo plagado de personajes y ambientes extraordinarios: pícaros como el comodoro Dutch, bohemios como el profesos Gaviota, artistas de variedades como la barbuda lady Olga, mujeres de carácter como la taquillera Mazie P. Gordon, o como los indios cauhnawaga, expertos en trabajar en los edificios de mayor altura... Escritos con humor, comprensión y perspicacia etnográfica, es una lectura muy recomendable.
Un andar solitario entre la gente, de Antonio Muñoz Molina (Seix Barral, 2018). A caballo entre el ensayo, el diario y la novela, Muñoz Molina demuestra en este libro sus dotes de flâneur, de paseante sin rumbo fijo, deambulando por la ciudad y observando su agitada vida. En Madrid y en Nueva York. Anuncios publicitarios, viajes en el metro, noticias, conversaciones captadas en un café, todo le sirve para construir un libro construido a partir de fragmentos, donde caben desde relatos cortos excelentes, como el que se puede leer entre las páginas 33-36, hasta un pequeño tratado de Deambulología. Para leer a tragos cortos.
Seguimos con dos novelas policíacas que nos son recientes. Son de esos libros que encuentro, a veces porque los busco, casi siempre por casualidad, en librerías de viejo o en ferias de libro de ocasión, y que voy reservando "para cuando tenga tiempo". Son libros que van siendo relegados por las novedades, pero a los que me gusta regresar en cuanto tengo ocasión.
Una tumba en Gaza, de Matt Beynon Rees (Ediciones B, 2009. Traducción de Carlos Gómez). Segunda entrega de las historias protagonizadas por Omar Yusef, profesor de historia y director de una escuela de Naciones Unidas en un campo de refugiados cerca de Belén, presentado como "el primer detective palestino de la historia de la novela negra". En este caso, se verá implicado en la investigación por el arresto en Gaza de otro profesor acusado de colaborar con la CIA tras haber denunciado una trama de corrupción (¡falsificación de títulos!) en la Universidad Al-Azhar. En un ambiente de tensión, violencia e impunidad, destaca la humanidad de Omar Yusef.
El avispón negro, de James Sallis (Poliedro, 2004. Traducción de Elena de Grau). En Nueva Orleans, el investigador (negro) Lew Griffin se ve implicado en el caso de un francotirador que asesina a transeúntes blancos. Novela policiaca afroamericana, en la línea de Chester Himes o Walter Mosley, pero con una intensidad literaria que le permite a Sallis incorporar referencias a El extranjero de Camus, y una profundidad sociológica reflejada en fragmentos como este:
"Cuando miro hacia atrás, esta historia me parece un viaje en autocar a través del país, largos tramos de inactividad interrumpidos por breves descansos, el ajetreo febril de las paradas.
Hubo las comodidades de los primeros años, cuando los muros empezaron a ceder, cuando de pronto pudimos sentarnos a las barras de los bares, entrar en las tiendas, los teatros, los lugares que antes nos estaban prohibidos, cuando empezamos a ser visibles. [...]
Recuerdo que de los aseos desaparecieron los rótulos 'De Color'. recuerdo haber cruzado puertas principales por primera vez en la vida.
Aspiramos el aire intenso y fértil del reto social, de la justicia y la libertad, de los derechos inalienables. Pero entonces descubrimos que aquella carretera penetraba sólo hasta el yermo. [...]
Luego, la ira profunda. Las llamadas a la revolución. Patrullas errantes de guardias iluminados. [...]
Luego, depende de quien lo relate, una aceptación del trabajo político comunal o un asalto a la política municipal. Algunos concejales, representantes de la ciudad y del estado, uno o dos alcaldes. Incrementos de poder.
Y finalmente, este apartheid silenciado con el que vivimos todavía.
Entretanto, la ira se repliega en sí misma. Se ceba en los individuos, en las familias, en las comunidades, en las ciudades. Los consume".
Y para acabar, seis novelas recientes que me han gustado mucho, algunas muchísimo.
La revolución de la luna, de Andrea Camilleri (Destino, 2018. Traducción de Juan Carlos Gentile Vitale). Otra de las historias sicilianas que el maestro Camilleri rastrea en la historia de su tierra (como La ópera de Vigàta o La concesión del teléfono) y que constituyen una muestra insuperable de realismo mágico. En este caso, se remonta al Palermo de 1667, cuando al repentinamente fallecido virrey don Ángel de Guzmán le sucede en el trono su esposa, la hermosa, inteligente y justa doña Eleonora de Mora. Una mujer gobernando en un mundo corrupto en el que, "dado que ser virrey significaba ser también legado natural del papa y un legado natural del papa no podía ser de ningún modo y por ninguna razón del mundo una mujer", se enfrentará a todo tipo de conspiraciones.
La pirámide de fango, de Andrea Camilleri (Salamandra, 2014. Traducción de Carlos Mayor). La última entrega de la serie del comisario Salvo Montalbano. La número 27. En este caso, Montalbano se enfrenta a una trama de corrupción en las adjudicaciones de obra pública.
Los dieciséis árboles del Somme, de Lars Mytting (Alfaguara, 2017. Traducción de Cristina Gómez Baggerthun). Un joven noruego, huérfano desde que en 1971, cuando él tenía tres años, sus padres murieran al pisar una vieja granada de la Primera Guerra Mundial en los terrenos del Somme. En esta búsqueda descubrirá, además de su propia historia, una parte de la historia más dramática de Europa.
"La batalla del Somme terminó en noviembre de 1916. Las pérdidas en ambos bandos ascendieron a un millón doscientos mil muertos y heridos. Los aliados habían tomado nueve kilómetros de tierra, un territorio atestado de chatarra y pedazos de cadáveres. [...]
Sin embargo, los dieciséis nogales de las viejas posiciones de las ametralladoras no habían caído. Las copas estaban partidas, las cortezas desgarradas y las ramas calcinadas, pero seguían en pie. El terreno estaba tan arrasado que el nogueral se veía a larga distancia. En primavera brotaron pequeñas ramas que se cubrieron de hojas. Además de las amapolas, los árboles eran lo único que seguía vivo a lo largo de la vieja línea del frente y los soldados británicos los conocieron como the sixteen trees of the Somme, 'los dieciséis árboles del Somme'".
Días sin final, de Sebastian Barry (Alianza de Novelas, 2019. Traducción de Susana de la Higuera Glynne-Jones). Una novela preciosa, a pesar de lo terrible de muchos de los acontecimientos que narra: las guerras de exterminio contra las tribus indias o la guerra de Secesión. A lo largo de dos décadas acompañaremos a Thomas y a John, dos jóvenes irlandeses inmigrados a Estados Unidos a mediados de la década de 1850, que trabajarán como artistas de variedades travestidos, se alistarán en el ejército, acogerán como a una hija a la joven india Winona y, sobre todo, vivirán una hermosa historia de amor.
El corazón de los hombres, de Nickolas Butler (Libros del Asteroide, 2017. Traducción de Marta Alcaraz). En 1962, en un campamento de boy scouts, se unirán para siempre las vidas de Nelson, un chico de trece años aislado de sus compañeros y maltratado por estos, y de Jonathan, el chico más popular del campamento. A partir de ahí, seguiremos su historia y la de sus descendientes hasta 2019. Su anterior novela, Canciones de amor a quemarropa, me pareció excelente, de lo mejor que he leído nunca. En este caso, vuelve a destacar la capacidad de Butler para construir grandes historias a partir de la cotidianeidad.
Las ocho montañas, de Paolo Cognetti (Penguin Random House, 2018. Traducción de César Palma). Otra historia de amistad. En este caso la montaña, escenario de las andanzas de Pietro y Bruno, se convierte en protagonista. Sorprende la capacidad de Cognetti para reflejar las sensaciones que transmite el paisaje de los Alpes italianos. Un libro hermoso, relajante; una historia de aprendizaje y descubrimiento que, al finalizar, nos habrá permitido conocernos mejor a nosotros mismos.
domingo, 19 de marzo de 2017
Novelas de ficción llenas de historia
Aunque las cosas sigan igual, me obligo esta tarde a retomar conversaciones. Vuelvo a lo más fácil, algunas recomendaciones de lectura. Aunque también hay quien me las demanda.
[1] Leía hoy en EL PAÍS sobre el caso de Michael Karkoc, ucranio encuadrado en las SS durante la Segunda Guerra Mundial, acusado de crímenes de guerra, que desde 1949 vivía en Minneapolis. También hay nazis refugiados en Estados Unidos en la última novela de John Connolly, La canción de las sombras (Tusquets). En sus páginas nos reencontramos con un Charlie Parker física y mentalmente herido, convaleciente tras su último caso. Una historia más sobria y "realista" que otras anteriores, con menos presencia de los sobrenatural, también con menos presencia de sus habituales compañeros Angel y Louis. Pero igualmente bien escrita, sensible y adictiva.

[2] Cualquier otro día (RBA, 2010), de Dennis Lehane es una novela escrita con el telón de fondo del Boston de los años posteriores a la Primera Guerra Mundial. Un tiempo de huelgas obreras, de lucha sindical, de auge del anarquismo, de conflictos raciales. A ratos me recordaba la magistral novela de E.L. Doctorow Ragtime, sobre la que se basó la película homónima dirigida en 1981 por Milos Forman.
Pero Lehane tiene un lenguaje propio, de gran narrador, como demostró en su impresionante Mystic River. Un fragmento de la novela: unas frases puestas en boca del que con el tiempo sería primer director del FBI, el siniestro John Edgar Hoover:
¿Quiere que le diga qué nos ha demostrado la guerra? Que el enemigo no está sólo en Alemania. El enemigo vino en barcos y se benefició de nuestra política de inmigración laxa y montó aquí el tenderete. Adoctrina a los mineros y a los obreros de las fábricas y se hace pasar por amigo del trabajador y el oprimido. Pero ¿qué es en realidad? En realidad es un embustero, un engatusador, una plaga extranjera, un hombre decidido a destruir nuestra democracia. Debe ser reducido a polvo.
Hay cosas que no cambian.
Por cierto, Cualquier otro día es el primer libro de una trilogía que continuó con Vivir de noche (RBA, 2012) y acaba de finalizar con Ese mundo desaparecido (Salamandra, 2017).
[3] También he leído Falcó (Alfaguara, 2016), de Arturo Pérez Reverte. Agente de inteligencia al servicio del ejército franquista en plena Guerra Civil, el protagonista de la novela no es precisamente un personaje con el que resulte fácil identificarse. Seguramente, tampoco con el autor. Pero qué le voy a hacer, he disfrutado mucho con algunos libros de Pérez Reverte (Territorio comanche, La sombra del águila, El pintor de batallas, Hombres buenos) y, sobre todo, con Alatriste. Pérez Reverte construye personajes creíbles, moralmente ambiguos, los sitúa en escenarios muy realistas y siempre incorpora su particular toque de distanciamiento cínico:
Ginés no se daba por vencido. Tragó saliva.
- Lo de la otra noche, con... Bueno, ya sabes. Lo de Juan Portela... Eso nos ha unido un poco, ¿no te parece?
Falcó lo miró con dureza.
- ¿De verdad crees que matar a alguien une a quienes lo matan?
- Hay ciertas cosa...
- No me jodas -Falcó encendió un cigarrillo. Sé buen chico, anda. Haz tu guerra, salva a José Antonio y salva a España de la horda marxista, si puedes. Pero no me jodas.

[4] Padre e hijo (Dirty Works, 2016), de Larry Brown, es una novela dura y seca como el Mississippi de 1968 en el que tiene lugar la historia que nos cuenta. Una mezcla de Faulkner, Ellroy y Bukowski. A ratos he sufrido leyéndola. Pero es un novelón que te atrapa y te zarandea esperando un final que, afortunadamente, no es tan terrible como parecía. Aunque terrible, es..

[5] Enterrad a los muertos (Salamandra, 2016) es la segunda novela de Louise Penny publicada en castellano, con el inspector jefe Gamache de protagonista. En un Quebec cubierto por la nieve, la aparición del cadáver de un conocido investigador y activista nacionalista en el sótano de la Sociedad Literaria e Histórica, uno de los escasos centros de referencia de la minoritaria comunidad inglesa en la ciudad amenaza con revolver tensiones larvadas entre las comunidades francófona y anglófona. Penny escribe extraordinariamente bien, y las 475 páginas del libro se hacen cortas. Gamache es un personaje de lo más atractivo y el telón de fondo del conflicto québécois añade interés a una investigación criminal ya de por sí interesante:
Aunque lo más desconcertante del asunto era la estupefacción que mostraban las publicaciones francófonas. Tan sorprendente como el descubrimiento del cadáver de Augustin Renaud era el hallazgo de tantas personas vivas, gente angloparlante, que llevaba tanto tiempo entre ellos.
La ciudad de Quebec parecía estar dándose cuenta en esos momentos de que los ingleses seguían allí.
- ¿Cómo es posible que no supiesen que estábamos aquí? -se lamentó Winnie, mientras leía la página por encima del hombro de Elizabeth.
Esta también había sentido una punzada. Una cosa era ser vilipendiados, tratados como sospechosos o como amenazas. Incluso como el enemigo. Para todo eso estaba preparada. Pero no para no tener ni pizca de visibilidad.
¿Desde cuándo pasaba eso? ¿Cuándo habían desaparecido y se habían vuelto fantasmas en su propia ciudad natal? Elizabeth miró al señor Blake, que también había bajado el periódico y tenía la mirada perdida.

[6] El último libro de Andrea Camilleri con el comisario Montalbano de protagonista se titula Muerte en mar abierto (Salamandra, 2016) y contiene ocho historias en las que el autor siciliano vuelve a demostrarnos su humanidad y su ironía.. También su militante rechazo a que determinadas "prácticas habituales" acaben por hacer imposible la justicia y la decencia, particularmente cuando los perpetradores son personas poderosas:
El fiscal Gaetano Mistretta se había puesto rojo como un tomate al oír las primeras identificaciones. Se secó el sudor de la frente y dijo:
- Deje aquí los vídeos y ni una palabra a nadie. Usted ya no va a encargarse de este caso. Y el dottor Gianquinto tampoco. Lo llevarán los de la Brigada de Homicidios. Es una orden tajante.
Montalbano se puso en pie y se marchó sin despedirse.
No protestó. Era inútil, sabía cómo acabaría la cosa.
Según la práctica habitual, el dottor Gaetano Mistretta archivó la nota y las cintas de vídeo y las puso en un expediente que rotuló, según la práctica habitual (además de la prudencia), "sospechosos sin identificar",
Antes de abandonar su despacho al término de su jornada laboral, el dottor Gaetano Mistretta cogió el expediente de los sospechosos sin identificar y , según la práctica habitual, lo metió en un cajón de su escritorio, que cerró con llave.
Y, una vez más, según la práctica habitual, esa misma noche entraron en el despacho del dottor Gaetano Mistretta dos ladrones que iban sobre seguro e hicieron desaparecer sólo aquel expediente.
No obstante, y en previsión de lo que sucedería según la práctica habitual, también el dottor Salvo Montalbano había actuado de acuerdo a la forma prevista. Así, antes de entregarle la carta de Guarnotta y los tres vídeos al fiscal, le había pedido a Catarella que hiciera copias de todo.
Las tenía bien escondidas, con la esperanza de que llegaran tiempos mejores.

miércoles, 26 de diciembre de 2012
La danza de la gaviota
Una gaviota se desploma en la playa, frente a la casa de Montalbano, en Marinella. Estremeciéndose, girando sobre una de sus alas, da vueltas en círculo mientras emite un sonido ronco, desesperado.
"En un abrir y cerrar de ojos, Montalbano bajó a la playa y llegó a su lado. La gaviota no dio muestras de haberlo visto, pero sus giros empezaron a tornarse inciertos, cada vez más tambaleantes, hasta que al final, tras emitir un sonido agudo que pareció humano, perdió el apoyo del ala, se desplomó de lado y murió. 'Ha bailado su propia muerte', pensó el comisario, impresionado por lo que acababa de ver".
Así comienza la última historia del comisario Montalbano, titulada: La danza de la gaviota. Con este ya son 19 los libros protagonizados por el policía de Vigàta que nos ha regalado Andrea Camilleri. ¿Es cosa mía, o en las últimas novelas las historias que nos cuenta son un poco más oscuras?
La danza agónica de la gaviota anticipa otras muertes. Fazio ha desaparecido. Pasada ya la cincuentena, la relación de Montalbano con Livia continua tan complicada como siempre, y hay mujeres más jóvenes que le desvelan.
Menos mal que siempre, en los peores momentos, ahí está la trattoria de Enzo. O la caponatina de Adelina...
Ya estoy esperando la próxima novela. La vigésima.









