Uno se apoya en la mochila. Porque en el momento en que nos quitamos el peso de nuestros hombros no sabemos enderezarnos enseguida; ¡pues resulta que era el peso lo que antes nos daba seguridad y equilibrio! [George Simmel]
sábado, 22 de agosto de 2026
Autobiografía
viernes, 7 de agosto de 2026
Hijos de Eva
sábado, 28 de marzo de 2026
La tierra de las cosas perdidas
miércoles, 20 de agosto de 2025
Los mensajeros de la oscuridad
Es entonces cuando aparece Charlie Parker, no como un héroe impoluto, sino como un hombre marcado por la pérdida y la culpa, un investigador privado que se mueve entre las sombras con una mezcla de empatía y dureza. Junto a sus viejos aliados -los letales pero fieles Louis y Angel, los peculiares hermanos Fulci y el marrullero abogado Moxie Castin-, Parker inicia una búsqueda que no solo pretende descubrir qué ocurrió con el niño, sino también enfrentarse a las fuerzas, visibles e invisibles, que han tejido una espesa telaraña alrededor de la familia Clark.
Más allá del misterio y del horror, en estas páginas encontramos es una reflexión sobre la naturaleza del mal y sobre la facilidad con la que las personas más inocentes pueden ser sacrificadas, sobre las ideologías extremas que se infiltran en comunidades pequeñas y sobre el miedo como instrumento de manipulación. Más que una novela de género es una exploración de la pérdida y de la esperanza, una invitación a mirar hacia lo más sombrío del ser humano para descubrir también ahí destellos de compasión y resistencia. Con esta última entrega Connolly confirma que Charlie Parker no es solo un detective: es un símbolo de empatía en un mundo devorado por sombras. Y esa es la razón por la que, después de más de veinte entregas, ya esté esperando la siguiente novela.
lunes, 28 de octubre de 2024
Las furias
sábado, 1 de julio de 2023
Cuatro viejos conocidos: Camilleri, Abercrombie, Offutt y Connolly
martes, 26 de julio de 2022
En lo más profundo del sur
domingo, 28 de noviembre de 2021
Antigua sangre
Decimoctava novela de la serie protagonizada por el detective Charlie Parker. Y cuando digo "serie" lo digo en su sentido más literal: como "conjunto de cosas [en este caso de novelas] que se suceden unas a otras y que están relacionadas entre sí".
Las historias de Parker conforman un particularísimo y complejo
universo cuyo sentido solo se atisba si las leemos de manera sucesiva. Y
así, como indiqué en un comentario anterior, esta novela continua y culmina la trama desarrollada en La mujer del bosque,
de manera que Parker, Louis y Angel, acompañados de un entrañable
librero especializado en libros prohibidos, volverán a enfrentarse a los siniestros y letales
Quayle y Mors en su búsqueda de uno de estos volúmenes, el Atlas Fragmentado, llave para la corrupción total del mundo.
lunes, 21 de septiembre de 2020
La mujer del bosque
John Connolly
La mujer del bosque
Traducción de Vicente Campos
Tusquets, 2020
Decimoséptima novela de la serie protagonizada por el detective Charlie Parker. Un delicioso manjar, como todas las anteriores. ¿Y sabes lo mejor de todo? Que tal y como termina solo puede significar que Connolly ya tiene la decimoctava en marcha.
En esta ocasión, Parker investiga la muerte de una joven cuyo cadáver ha aparecido enterrado en un bosque de Maine. Los forenses que examinan los restos descubren que la mujer dio a luz poco antes de morir, pero en los alrededores no hay rastro de ningún recién nacido, lo que significa que la criatura pudo haber sobrevivido. Si así fuera, ahora contaría con alrededor de cinco años.
Parker contará con la ayuda de Louis, en esta ocasión sin su inseparable compañero Angel, convaleciente tras ser intervenido por un grave cáncer de colon. Durante la investigación conocerán de la existencia de un solidario "ferrocarril subterráneo" que mantiene una discreta red de hogares donde encontraban refugio mujeres violentadas especialmente amenazadas, como fue el caso de la mujer del bosque -"Casas seguras. Mujeres y niños con problemas a los que se traslada de una casa a otra. Todo oculto al radar, y sólo en los casos más desesperados, los que están apenas a un paso de una muerte violenta. Sin implicación de la policía ni de los servicios sociales estatales o locales. Se entra por un extremo del túnel y se sale por el otro lado, muy lejos"-, pero también se cruzarán (no sin roces) con la América más oscura y racista: "Dos semanas más tarde, Bobby Ocean emprendió la retirada de sus negocios y comenzó a vender sus empresas. Otras dos semanas después, su esposa y él anunciaron su separación. A esas alturas, Bobby Ocean estaba inmerso en el proyecto de crear [...] la Fundación William Stonehurst para las Ideas Americanas, que no tardaría en aliarse con el Partido Americano de la Libertad, el American Renaissance, el Consejo de Ciudadanos Conservadores y el Insttituto de Política Nacional, entre otras organizaciones supremacistas blancas. Bobby Ocean se había convertido en odio puro".
Por si todo esto no fuera suficiente, Parker no es el único interesado en dar con la niña o niño nacida en tan dramáticas condiciones. También lo busca Quayle, un siniestro abogado, acompañado de una letal compañera llamada Mors. En la persecución de su objetivo, dejarán un atroz reguero de dolor y muerte:
"-Dígame, señor Dobey, ¿conoce el cuento del conde Chalais)Dobey tardó un poco en responder. Si Carlos hubiera acudido a la policía, ya estarían ahí a esas alturas. Dio por perdidas la pistola y el cuchillo. Y su vida.
sábado, 18 de abril de 2020
Los estragos de Sharpe
Los estragos de Sharpe
Traducción de Carlos Valdés
Edhasa, 2010
"Sharpe siempre había tenido suerte. Quizá no en las cosas más grandes de la vida ni, desde luego, en las circunstancias de su nacimiento de una puta callejera, que había muerto sin hacer a su hijo ni una sola caricia, ni en cómo había sido educado en un orfanato de Londres, donde no importaban un comino los niños que estaban dentro de sus lúgubres muros; pero en las pequeñas cosas, en aquellos momentos en que la distancia entre éxito y fracaso tenía el ancho de una bala, sí había sido afortunado".
Tengo que empezar confesando que no soy un gran lector de ese género denominado novela histórica o ficción histórica. Por casa pueden encontrarse, repartidas por distintos rincones fuera de la que considero nuestra biblioteca "principal", una centena larga de obras pertenecientes a este género, y algunas las he leído con gusto: los Espartaco de Howard Fast y de Arthur Koestler, las Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar, León el Africano de Amin Maalouf, Yo Claudio de Robert Graves, Juliano el Apóstata de Gore Vidal... Pero son son más los libros que ni he empezado ni, creo, empezaré.
Sin embargo, hay dos autores cuyas novelas de trasfondo histórico llevan tienpo formando parte de mis lecturas favoritas; o, al menos, una parte de su producción, pues ambos tienen una amplia y variada obra. De hecho, comparten estantería en esa biblioteca principal a la que me he referido.
Uno de ellos es Arturo Pérez Reverte. Entre su extensa producción he disfrutado especialmente con La sombra del águila, con Hombres buenos, con sus tres Falcó y con su última novela, Sidi, como ya he comentado aquí. Pero, sobre todo, es su serie Alatriste la que me enganchó.
El segundo autor es el británico Bernard Cornwell, cuya obra es vastísima. De entre ella destaco su trilogía "Crónica del Señor de la Guerra", una entretenida mirada a las leyendas artúricas, publicada originalmente en España por la Editorial Península, y por Quinteto en edición de bolsillo.
Y luego está su serie sobre el fusilero Richard Sharpe, cuyas historias transcurren durante las Guerras Napoleónicas, una docena de ellas en los escenarios bélicos de España y Portugal. ¿Se trata de auténtica novela histórica? Más bien es novela de acción o de aventura con trasfondo o escenario histórico: de hecho, él mismo se define así, como autor de adventure stories. Para quien quiera entrar a juzgar sus (de)méritos históricos recomiendo el concienzudo análisis realizado en el blog La novela antihistórica. Así y todo, invito a acercarse a alguno de los títulos de la serie y probar a leerlo.
Mi relación con este tipo de obras, construidas en torno a un personaje central (como el citado Alatriste, el Harry Flashman de George MacDonald Fraser, el Jack Aubrey de Patrick O'Brian, el Horatio Hornblower de C.S. Forester o el legionario Quinto Liciano Cato de Simon Scarrow), depende esencialmente de que el protagonista se convierta, por así decirlo, en alguien familiar. Un poco como me ocurre con la novela negra o policiaca: acabo siguiendo las historias de unos protagonistas que, por la razón que sea, se convierten en interesantes para mí: el Charlie Parker de John Connolly, el Montalbano de Andrea Camilleri, el Kurt Wallander de Hennig Mankell, el Fabio Montale de Jean-Claude Izzo, el Gamache de Louise Penny, el Bernie Gunther de Philip Kerr, el Brunetti de Donna Leon, el Hole de Jo Nesbo, el Harry Bosch de Michael Connelly, el Spenser de Robert B. Parker, el Toby Peters de Stuart Kaminsky, el Lew Archer de Ross Macdonald, el Philip Marlowe de Raymond Chandler... Si este flechazo no se produce (por ejemplo, no he conseguido conectar con O'Brian, Hornblower o Cato) no me planteo su lectura.
El caso es que con Sharpe esta conexión sí se ha producido. Me he acostumbrado a seguir sus andanzas, tanto en el campo de batalla como en las distintas subtramas (sentimentales, relaciones con sus compañeros de armas, conflictos con la aristocrática estructura del ejército británico de la época...) y, en general, el resultado ha sido más que satisfactorio en términos de entretenimiento.
En esta novela, Las estragos de Sharpe, nos situamos en mayo de 1809, mientras las tropas británicas se retiran de Oporto empujadas por el ejército francés. En un escenario caótico, Sharpe recibe la orden de encontrar a una joven de rica familia que ha abandonado su casa con el objetivo de casarse, contra la voluntad de su madre, con el teniente coronel James Christopher, un personaje oscuro que acabará demostrándose que trabaja para el bando francés, por razones de estricto interés personal, pero también porque comparte el proyecto napoleónico de unificar Europa bajo las luces de la razón y en contra del absolutismo monárquico:
"-¿No le inquieta estar traicionando a su país?
-No traiciono nada -dijo Christopher, y después, para variar, habló con sinceridad-. Si las conquistas de Francia, general, son gobernadas solo por franceses, entonces Europa no les considerará más que unos aventureros y unos explotadores, pero si comparten su poder, si cada nación de Europa contribuye al gobierno de todas las demás naciones, entonces habremos entrado en el mundo prometido de razón y paz. ¿No es eso lo que quiere su Emperador? Un sistema europeo, un código legal europeo, una judicatura europea y una única nación en Europa, los europeos. ¿Cómo puedo traicionar a mi propio continente?".
Lo dicho: una novela entretenida, perfecta para pasar un largo rato de lectura. Aún me quedan por leer las que, creo, son las dos últimas historias de la serie. Si el confinamiento se prolonga, alguna más caerá, seguro.
miércoles, 10 de julio de 2019
El frío de la muerte: decimosexta historia de Charlie Parker
El frío de la muerte
Traducción de Vicente Campos
Tusquets, 2019
Desde que en 2004 leí Todo lo que muere, la sobrecogedora novela que inauguró la serie protagonizada por el atormentado detective Charlie "Bird" Parker, he esperado cada nueva entrega y he disfrutado con unas historias que mezclan con maestría las claves de la novela policíaca y del género gótico.
Quince años acompañando a Parker en su combate contra fuerzas del mal, naturales y sobrenaturales, que en esta ocasión (leer AQUÍ las primeras páginas) habrá de enfrentarse a los Hermanos, una oscura organización implicada en innumerables crímenes:
"Había hablado con Eklund a menudo sobre los Hermanos. El investigador creía que ya estaban irremediablemente corruptos cuando llegaron a estas costas, y que el Nuevo Mundo se había limitado a no proporcionarles mayores beneficios que el Viejo. Thayer no estaba tan seguro. Se preguntaba si había algo en la tierra de América, algo elemental que atraía a criaturas como los hermanos y agudizaba sus peores apetitos. Lo imaginaba como una especie de fuego oculto, como las llamas de carbón que ardían invisibles en ese mismo estado bajo el pueblo de Centralia, manifestándose sólo en nubes de gas sulfuroso y grietas en el asfalto mientras en las profundidades no cesaban de arder. [...]
Más al norte, Parker seguía leyendo.
Los Hermanos eran carroñeros, o empezaron como tales: un puñado de hombres brutales y mujeres embrutecidas a quienes lo que ofrecía América les había parecido menos dorado de lo que habían esperado; o tal vez siempre lo habían sabido y ya estaban preparados para aprovecharse de los débiles, incluso mientras sus barcos cruzaban mares tan oscuros que sólo se distinguían de la noche en las casi invisibles fisuras de la espuma".
Ahora, a esperar a la siguiente: la decimoséptima.
lunes, 26 de febrero de 2018
Lecturas variadas
Empiezo por una novela, Visitation Street, de Ivy Pochoda (Malpaso, Barcelona 2017. Traducción de Ramón de España). La historia transcurre en Brooklin, en un antiguo barrio de clase obrera transformado con el tiempo en un hábitat multicultural y precarizado. Por sus páginas pasan June y Val, dos quinceañeras que sufrirán una terrible experiencia cuando una tarde de verano se aventuran en una balsa por la costa que bordea el barrio. Fadi, un libanés que desde su colmado sueña con un barrio unido, capaz de salir adelante. Jonathan Sprouse, el "Maestro", desclasado profesor de música venido a menos. Cree James, aferrado al recuerdo de su padre, asesinado por un disparo en la época en que la droga inundó el barrio de violencia (su barca de pesca varada entre hierbajos en un terreno vacío es un poderoso símbolo), su madre, Gloria, y su abuela, Lucy, capaces de comunicarse con los muertos. Monique, prima de Cree, cantante en la Iglesia Evangélica y su madre, Celia, mujer de armas tomar. Y Renton Davis, Ren, misterioso graffitero que firma sus obras como RunDown, Hecho Polvo, protector de Cree y de Monique, aliado de Fadi en la tarea de recuperar el barrio, con una historia terrible a sus espaldas. La escena en la que Ren muestra a Fadi una de sus obras (págs. 129-130) es maravillosa.Una historia coral, con un fondo de profunda tristeza, pero con un final cargado de esperanza. Aquí, información de la editorial.
Otra novela: Tiempos oscuros, de John Connolly (Tusquets, Barcelona 2018. Traducción de Vicente Campos González). Otra historia protagonizada por el detective Charlie Parker. La número quince desde aquella primera, Todo lo que muere, que en 2004 me impresionó y me convirtió en un "connollyano" militante. Con su particular mezcla de novela de detectives y novela gótica, Connolly nos introduce de nuevo en un mundo en el que el realismo se entreverá de misterio y esoterismo. Un ejemplo de ese realismo, de esa capacidad de Connolly para plasmar en sus libros la realidad de la Norteamérica actual, lo encontramos en esta reflexión de uno de los personajes: "Sentía una vaga nostalgia del radicalismo estudiantil de los años sesenta y setenta, sobre todo porque había sido demasiado joven para vivirlo personalmente. Le parecía que la juventud de aquellos años había buscado motivos para indignarse, lo que era del todo comprensible porque se suponía que los jóvenes debían indignarse. Ahora los jóvenes sólo buscaban motivos para sentirse ofendidos, y eso no tenía nada que ver". Pero en esta entrega, como en otras, lo que predomina es lo inefable, lo misterioso, lo arcano. La sinopsis y el primer capítulo pueden leerse aquí.En la publicidad de la obra se puede leer una recomendación publicada en el diario The Independent: "Una de sus entregas más logradas... Atención, nuevos lectores: empezad con ésta". No: si vas a acercarte por primera vez a las historias de Charlie Parker, empieza por la primera.
Descubrí a Mario Rigoni Stern gracias al último libro de Philippe Claudel, Bajo el árbol de los toraya, del que ya he hablado aquí. Tras localizar todas sus obras traducidas al castellano, he empezado por El sargento en la nieve. Recuerdos de la retirada de Rusia (Pre-Textos, Valencia 2007. Traducción de César Palma). Como cabe deducir del título, se trata de una narración autobiográfica, en la que Rigoni Stern rememora su experiencia como combatiente, enrolado en el ejército italiano, durante la segunda guerra mundial. Una memoria transida de humanidad, a pesar de la dureza de los hechos que se narran:
"Cruzo la valla y una bala silba a mi lado. Los rusos nos apuntan. Salgo corriendo y llamo a la puerta de una isba. Entro. Dentro hay soldados rusos. ¿Son prisioneros? No. Están armados ... Los miro boquiabierto. Están comiendo sentados a una mesa. En el centro hay una sopera de la que todos comen con cucharas de madera. Ahora me miran, las cucharas suspendidas en el aire ... También hay mujeres. Una de ellas coge un plato y un cazo, se acerca a la sopera común y llena aquél de leche y mijo, y me lo tiende. Doy un paso, me cuelgo el fusil al hombro y como ... Nadie habla ... Spaziba, digo cuando termino. Y la mujer recibe de mis manos el plato vacío. Pasausta, responde con sencillez. Los soldados rusos me miran sin moverse ... Salgo ... En aquella isba se creó entre los soldados rusos, las mujeres, los niños y yo una armonía que distaba de ser una tregua. Trascendía con mucho el respeto que se tienen entre sí los animales del bosque. Por una vez las circunstancias permitieron que los hombres supieran ser hombres ... Si aquello ocurrió una vez, puede ocurrir de nuevo. Dicho de otro modo, puede volverles a ocurrir a muchísimos hombres más y convertirse en una costumbre, en un modo de vida". Sinopsis e información de la editorial, aquí.
Y el último libro, por hoy: La trama de la vida, de John H. Storer (Fondo de Cultura Económica, México 1959. Traducción de Rafael Martín del Campo). Una de esas joyas que la editorial FCE nos ofreció durante años en su colección de "Breviarios". Lo adquirí hace ya tiempo, en una librería de viejo, y por fin me decidí a leerlo, motivado especialmente por sus hermosas fotografías en blanco y negro. Pero también su texto es una maravilla. Recordemos que la edición original es de 1953, nueve años antes de la "primavera silenciosa" de Rachel Carson, veinte años de los "límites al crecimiento" del Club de Roma y muchos años antes de que se popularizara el concepto de "antropoceno". Pues el libro de Storer finaliza así:"Con el desenvolvimiento del intelecto humano, parece haber alcanzado su punto decisivo la evolución de la vida en nuestro planeta. En el pasado todas las formas de vida estaban sujetas al dominio automático de la naturaleza. Ninguna especie podía prosperar o multiplicarse más allá de cierto límite sin toparse con restricciones que la hacían volver a su lugar o bien la eliminaban, para que continuara imperturbable la gran corriente de la vida en la Tierra. Hoy ha cambiado esa situación. Aplicando su intelecto, el hombre ha escapado parcialmente a las regulaciones de la naturaleza. Ha alcanzado un poder casi ilimitado para multiplicar su número y, al mismo tiempo, para destruir los recursos mundiales que pudieran haberlo sustentado. Bajo el dominio de la inteligencia del hombre, la vida del mundo y el ambiente que la circunda parecen haber llegado a una encrucijada, y toca al futuro decidir la dirección que habrá de seguirse". Nos lo advertían ya hace más de cinco décadas.


















