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martes, 30 de diciembre de 2025

Backlash: La reacción ultra contra el avance del feminismo

Susan Faludi 
Backlash
Traducción de Francesc Roca
Península, 2025

"¿Cómo puede ser que las mujeres norteamericanas tengan tantos problemas en un momento en que se supone que son tan felices? Si la condición de la mujer nunca ha sido mejor, ¿por qué es tan bajo su estado de ánimo? Si las mujeres tienen lo que pedían, ¿a qué se deben los problemas actuales?
La opinión predominante durante la década de los ochenta ha dado una respuesta monocorde a esta pregunta: la causa de todo ese pesar debe ser precisamente haber conseguido tanta igualdad. Las mujeres son infelices precisamente porque son libres. Las mujeres se han esclavizado con su propia liberación. Al aferrarse a la sortija dorada de la independencia, perdieron la única sortija que realmente importa. Obtuvieron el control de su fertilidad, solo para destruirla. Persiguieron sus propios sueños profesionales para perderse la mayor aventura femenina. El feminismo, se nos dice una y otra vez, ha demostrado ser el peor enemigo de la mujer.
[...] [F]ue la prensa la que expuso y resolvió primero, ante un público muy amplio, la paradoja vital de las mujeres, la paradoja que se convertiría en una cuestión fundamental para el backlash: a pesar de todo lo que habían conseguido, las mujeres se sentían insatisfechas; tenían que ser las conquistas del feminismo, no la resistencia de la sociedad a esas conquistas parciales, las responsables de la insatisfacción de las mujeres".


Backlash, de Susan Faludi, es uno de los ensayos feministas más influyentes del último medio siglo y, uno de los más actuales. Publicado originalmente en 1991, el libro analiza con una lucidez demoledora la reacción social, cultural y política que se activa cada vez que las mujeres avanzan en derechos y autonomía. Ese movimiento de reacción -el backlash- no se presenta de forma abierta o explícita, sino como una narrativa envolvente que promete bienestar mientras socava silenciosamente las conquistas feministas.

El libro ya fue publicado en español en 1993 por Anagrama, con traducción también de Francesc Roca, con el título de Reacción y un subtítulo -La guerra no declarada contra la mujer moderna- más fiel al original (The Undeclared War Against American Women).

Susan Faludi parte de una aparente contradicción: ¿por qué, cuando las mujeres parecen tener más oportunidades y más libertad que nunca, se extiende el relato de que están más infelices, solas y frustradas? La respuesta que construye a lo largo del libro es contundente: esa supuesta “crisis de la mujer” no es un hecho objetivo, sino una fabricación cultural, sostenida por medios de comunicación, discursos pseudocientíficos, políticas públicas y productos culturales que culpabilizan a las propias mujeres de las consecuencias de su emancipación.

Mediante un abrumador despliegue de datos, de evidencias, Faludi desmonta estadísticas manipuladas, estudios mal interpretados y titulares alarmistas que afirmaban, por ejemplo, que las mujeres solteras eran más propensas a la depresión, que las profesionales exitosas tenían menos posibilidades de encontrar pareja o que el feminismo era la causa directa de la insatisfacción femenina. Frente a esas afirmaciones (falsas), la autora ofrece datos contrastados, análisis detallados y una lectura crítica del modo en que se construye la “verdad” mediática.

El libro se estructura como un mapa del contraataque antifeminista en distintos ámbitos. En el terreno laboral, Susan Faludi muestra cómo se promueve la idea de que la igualdad ya se ha alcanzado, invisibilizando las desigualdades estructurales que persisten. En el ámbito de la familia, analiza el retorno idealizado al hogar y la maternidad como destino natural, presentado no como imposición sino como elección “libre” y deseable. En la cultura popular -el cine, la televisión, la publicidad- identifica patrones narrativos que castigan a las mujeres independientes y recompensan la renuncia a la libertad. Pero Susan Faludi no describe un complot organizado, sino una atmósfera, una pedagogía emocional que enseña, una y otra vez, que la emancipación femenina tiene un precio demasiado alto:

"Estos fenómenos están relacionados, pero ello no significa que estén coordinados. El backlash no es una conspiración, con un conciliábulo que despacha agentes desde alguna sala de control central, ni la gente que sirve a sus fines es siempre consciente de su papel: hay quienes incluso se consideran feministas. En su mayor parte las manifestaciones de el backlash están codificadas y perfectamente estructuradas, son extensas y camaleónicas. [...]
Si bien el backlash no es un movimiento organizado, eso no lo hace menos destructivo. De hecho, la falta de orquestación, la ausencia de un único responsable, hace que sea más difícil de ver, y quizá más efectiva. Una reacción contra los derechos de la mujer tiene éxito en la medida en que parece no ser política, cuando no tiene la menor semejanza con una cruzada. Es más poderosa cuando se vuelve individual, cuando se aloja en la mente de una mujer y consigue que esta mire solo hacia dentro, hasta que se imagina que la reacción no son más que figuraciones suyas, hasta que comienza a poner en práctica la reacción... contra sí misma".

Pura hegemonía. Y desde esta perspectiva resulta particularmente incisivo su análisis de la industria cultural de la época, desvelando cómo las ficciones de los años ochenta y principios de los noventa construyen personajes femeninos que pagan un precio alto por su autonomía: mujeres exitosas que acaban solas, infelices o castigadas narrativamente. No se trata de propaganda explícita, sino de una pedagogía emocional constante, que enseña qué se puede desear y qué no sin necesidad de prohibiciones.

En su análisis del cine y la televisión de los años ochenta y noventa, Susan Faludi muestra cómo la cultura popular funcionó como un sistema de advertencias. No se trataba de refutar expresamente argumentos feministas, sino de narrar historias en las que las mujeres que encarnaban la autonomía sexual, profesional o vital eran castigadas simbólicamente. En películas como Atracción fatal la mujer independiente se convierte en amenaza patológica; en otras, aparentemente más amables, como Armas de mujer, el éxito profesional solo se legitima si queda neutralizado por un desenlace romántico que restituye el orden heterosexual. Incluso cuando el cine aborda de forma explícita la violencia sexual, como en Acusados, la autora detecta una lógica moral subyacente que hace que la empatía hacia la víctima aparezca condicionada a su comportamiento previo, como si la agresión operara como una corrección de excesos.

La televisión, por su parte, normaliza estas ideas de forma más sutil y persistente. Series como Treintaytantos construyen un imaginario en el que los hombres, que aparecen representados como sensibles, progresistas, bienintencionados, se muestran desorientados por los cambios que introduce el feminismo, mientras que las mujeres encarnan la exigencia emocional, el conflicto y la pérdida de armonía. El problema, en cualquier caso, deja de ser estructural o político y se transforma en un malestar íntimo, meramente psicológico, lo que permite desactivar cualquier lectura en términos de poder o desigualdad.

Aquella fue también la época en la que "la mujer apaleada, atada o metida dentro de alguna clase de recipiente se convirtió en un tema habitual de los anuncios de moda y los trabajos de fotografía artística". Modelos (mujeres) atadas, arrastradas, con camisas de fuerza, con los ojos vendados, dentro de bolsas de basura, con collares de perro... poblaban las revistas y los anuncios de moda.

Pero, siendo todo esto terrible, uno de los capítulos más incisivos del libro de Susan Faludi es el 10, titulado "La base intelectual del backlash: de los neoconservadores a las neofeministas", en el que analiza como la reacción no procede únicamente de sectores conservadores, sino también de autores del campo progresista. Su lectura de Christopher Lasch resulta especialmente reveladora: aunque su crítica al narcisismo y al capitalismo tardío se presenta como radical, termina idealizando la familia tradicional y sugiriendo que el feminismo es responsable de una desintegración moral que en realidad tiene causas económicas y sociales más profundas. De este modo, una crítica cultural sofisticada acaba reforzando imaginarios patriarcales bajo una apariencia de profundidad intelectual.

Aún más incómodo es el análisis que Susan Faludi hace de ciertas figuras centrales del propio feminismo. En el caso de Betty Friedan, observa cómo en los años ochenta adopta una postura defensiva, preocupada por distanciar al movimiento de sus corrientes más radicales o incómodas para el mainstream. Esa estrategia de respetabilidad, pensada para "proteger" al feminismo de ataques externos, termina reforzando la idea de que la liberación femenina debe moderarse para no provocar rechazo. Con Susan Brownmiller, la crítica es distinta pero igualmente aguda: aunque su trabajo sobre la violencia sexual fue fundamental, Faludi advierte que un énfasis excesivo en la vulnerabilidad permanente de las mujeres puede ser reapropiado por discursos paternalistas que justifican el control y la protección como formas encubiertas de dominación.

De este modo, Susan Faludi muestra cómo incluso los discursos emancipadores pueden ser reabsorbidos por una cultura que teme la autonomía femenina y busca, una y otra vez, reinscribirla en marcos de dependencia, culpa o miedo. Por eso el libro sigue resultando hoy tan perturbador: porque señala que el adversario del feminismo no siempre se presenta como enemigo declarado, y que muchas veces habla el lenguaje de la preocupación, de la nostalgia o incluso del progresismo bienintencionado. 

Leído hoy, el ensayo de Susan Faludi resulta inquietantemente actual. Muchas de las dinámicas que describe -la culpabilización individual, la despolitización del malestar, la idea de que el feminismo ya no es necesario o ha ido demasiado lejos- han reaparecido con nuevos lenguajes y plataformas. El libro nos permite comprender que estas reacciones no son anomalías ni retrocesos accidentales, sino mecanismos de fondo que acompañan cualquier proceso de emancipación. Porque cada avance feminista cuestiona jerarquías profundamente arraigadas, que se resisten a desaparecer: 

"La propuesta del feminismo es muy simple: pide que no se obligue a las mujeres a «elegir» entre la justicia pública y la felicidad privada. Pide que las mujeres tengan libertad para definir por sí mismas su identidad, en lugar de que esta sea definida una y otra vez por la cultura de la que forman parte y por los hombres con los que conviven.
El hecho de que estas ideas sigan siendo incendiarias debería hacernos comprender que las mujeres estadounidenses aún tienen un largo camino que recorrer antes de llegar a la tierra prometida de la igualdad".

De este modo, más allá de su enorme valor analítico, Backlash tiene una dimensión política fundamental, al devolver a las mujeres el marco colectivo de interpretación de sus experiencias. Frente al relato que individualiza el malestar -“si no eres feliz es culpa tuya”- Faludi muestra que las frustraciones tienen raíces estructurales. Su lectura invita a la vigilancia crítica, a reconocer las formas sofisticadas que adopta la reacción antifeminista, también hoy. Leerlo tres décadas después de su publicación no es un ejercicio de arqueología intelectual, sino una forma de comprender por qué cada avance sigue necesitando ser defendido.

No sé si la edición de 1993 de Anagrama fue muy leída o no. Espero que esta sí lo sea.

martes, 4 de noviembre de 2025

Artes de lo posible

Adrienne Rich
Artes de lo posible: Ensayos y conversaciones
Traducción y prólogo de María Soledad Sánchez Gómez
Horas y HORAS, 2005

"Al seleccionar unos cuantos ensayos de entre mis primeros trabajos para esta colección, tenía a veces la triste impresión de que las estrategias necesarias en una época pueden mutarse en monstruos en un periodo posterior. Las acertadas percepciones feministas de que las vidas de las mujeres no habían sido recogidas, histórica o individualmente, en su mayor parte, y de que lo personal es político, son ejemplos [...].
Poco después, la narrativa personal llegó a ser considerada el auténtico valor de la experiencia feminista. Al mismo tiempo, en todos los ámbitos de la vida pública, un sistema corporativo dirigido hacia el beneficio promocionaba soluciones personales y privadas, mientras que la acción colectiva e incluso las realidades colectivas se ridiculizaban, en el mejor de los casos, o se volvían, en el peor, históricamente estériles.
A finales de los noventa, en la corriente general del discurso público norteamericano, la anécdota personal iba sustituyendo el argumento crítico, las confesiones reales se anteponían a la discusión de ideas. Un feminismo que buscaba conectar raza y colonialismo, monocultivo global de los intereses corporativos y militares de Estados Unidos, y las posiciones y empresas específicas de las mujeres en medio de todo ello, estaba siendo rebatido por la promoción de un modelo femenino norteamericano basado en la implicación y el perfeccionamiento individuales, vacío de contexto o contenido político".


Publicada originalmente en 2001 (aunque el texto que da título a la obra es de 1997), en Artes de lo posible Adrienne Rich -poeta, ensayista y una de las voces más lúcidas del pensamiento feminista y político del siglo XX- propone una reflexión apasionada sobre la relación entre arte, imaginación y poder. Lejos de ser una mera recopilación de ensayos, el libro funciona como una suerte de manifiesto sobre cómo la poesía y el arte pueden convertirse en instrumentos para ensanchar los límites de lo real, para abrir espacios donde lo imposible comience a pensarse como posible.

El título ya anticipa el núcleo del argumento: el arte no debe limitarse a reproducir lo que existe, sino a ensanchar el horizonte de lo que podría existir. Desde esta perspectiva, la autora aborda la creación artística como una práctica ética y política, una forma de resistencia frente a las estructuras de dominación -ya sean patriarcales, capitalistas o coloniales- que buscan restringir el campo de lo imaginable.

Uno de los ejes más potentes del libro es su defensa de la poesía como una práctica de libertad. Para Adrienne Rich escribir poesía no es un acto decorativo ni un lujo elitista, sino una necesidad vital y colectiva. En ensayos como "Rebelarse contra el espacio que nos separa" sostiene que el lenguaje poético puede reconectar a las personas con su propia sensibilidad y con la experiencia compartida de la opresión: 

"Necesitamos poesía como lenguaje vivo, la esencia de cada idioma, algo que todavía se habla, en voz alta o con el pensamiento, que se murmura en secreto, subversivo, que te llega por las esquinas, que se estruja en un bolsillo, que se representa para una comunidad, que se lee en voz alta a los moribundos, que se recita de memoria, que se marca o pintarrajea en una pared. Ese tipo de lenguaje".

Adrienne Rich escribe desde una conciencia aguda de su contexto: el final del siglo XX, un tiempo marcado por la desigualdad económica, el desencanto político y la mercantilización del arte. En este sentido, Artes de lo posible es también una crítica a la cultura neoliberal y a la industria literaria que, según ella, desactiva el poder subversivo del arte al reducirlo a consumo. "El apartheid de la imaginación -advierte- se convierte en bloqueo en la garganta de la poesía". Frente a eso, ella propone recuperar la dimensión pública y transformadora del lenguaje.

El libro combina ensayos, conferencias y entrevistas. Esa mezcla le da una textura viva y cercana: Rich no escribe desde la torre de marfil del intelectualismo, sino desde el diálogo y la experiencia. Su crítica abierta de "la teoría académica posmoderna" con su vaciamiento de significado del lenguaje va de la mano de un reencuentro con Marx -"un extraordinario geógrafo de la condición humana"-, pero con un Marx releído de la mano de otra de esas mujeres inmensas de las que la academia, la política y la izquierda patriarcales nos han privado durante tanto tiempo: Raya Dunayevskaya [también aquí, aquí y aquí].

Raya Dunayevskaya (1910-1987), filósofa marxista, fue traductora de los Manuscritos económicos y filosóficos de Marx y fundadora del movimiento del marxismo humanista en Estados Unidos. Su pensamiento, profundamente marcado por la idea de que la teoría debe nacer del movimiento vivo de las personas en lucha, conecta directamente con las preocupaciones centrales de Adrienne Rich, que ve en Dunayevskaya a una de las pocas teóricas marxistas que entendieron que la emancipación de las mujeres no podía ser una “cuestión secundaria” dentro del pensamiento revolucionario: 

"Dumayevskaya se opone vehementemente a la idea de que el marxismo de Marx signifique que la lucha de clases sea prioritaria o que el racismo y la supremacía masculina terminen cuando caiga el capitalismo. «¿Qué sucede luego?», dice, es la pregunta que tenemos que seguir haciéndonos. Y esto, tal como lo percibe en el Movimiento de Liberación de la Mujer, es lo que las mujeres blancas y de color han insistido en preguntar".

Muchos de los textos revisitan temas recurrentes en la obra de Rich: el feminismo, la sexualidad, la historia de la opresión de las mujeres, la solidaridad entre luchas, la memoria del cuerpo. Pero en este libro todos esos temas confluyen hacia una reflexión más amplia sobre el poder de la imaginación política. Para la autora, imaginar un mundo diferente no es ingenuidad sino el primer paso para hacerlo posible:

"En ciertos momentos, si tenemos suerte, palpamos la experiencia, el resplandor de cómo nos sentiríamos siendo libres".

Hay una belleza austera en la prosa de Adrienne Rich, directa, pero cargada de intensidad moral. No se trata de un optimismo ingenuo, sino de una ética del trabajo continuo; la esperanza no como un estado del alma, sino como una acción que se sostiene en medio de la incertidumbre. Esa ética impregna todo el libro recordándonos que el arte, si quiere ser arte de lo posible, debe mantenerse incómodo: debe desafiar las narrativas dominantes, cuestionar los silencios impuestos, y dar voz a quienes han sido excluidas del relato oficial. En tiempos de desencanto, su llamamiento a expandir “las artes de lo posible” se siente no solo necesario, sino profundamente esperanzador.

sábado, 26 de julio de 2025

Feminismo o muerte / Françoise d'Eaubonne y el ecofeminismo

Françoise d’Eaubonne
Feminismo o muerte
Traducción de Irene Uroz
Verso, 2024
 
“[L]a única mutación que puede salvar el mundo de hoy es el «gran derrocamiento» del poder masculino que, tras la sobreexplotación agrícola, se traduce en la mortífera expansión industrial. No es el «matriarcado», por supuesto, ni el «poder de las mujeres», sino la destrucción del poder por parte de las mujeres. Y, finalmente, el final del túnel: la gestión igualitaria del mundo por renacer (y ya no por «proteger», como todavía creen los dóciles ecologistas de la primera ola).
Feminismo o muerte.
 
 
En 1974, Françoise d’Eaubonne alza la voz desde las páginas de Le féminisme ou la mort con una advertencia que hoy retumba con intensidad: si no transformamos radicalmente el orden patriarcal, la humanidad se encamina hacia su desaparición. Aquel libro, inédito en español durante décadas, no fue solo un ensayo visionario, sino un acto fundacional: es allí donde la autora introduce por primera vez el término ecofeminismo, una categoría conceptual que cambiaría el rumbo del pensamiento crítico al enlazar de forma audaz dos luchas hasta entonces vistas como paralelas, la emancipación de las mujeres y la protección del planeta.

D’Eaubonne parte de una observación lúcida: la dominación patriarcal que ha subordinado históricamente a las mujeres es la misma fuerza que ha permitido y legitimado la explotación desmedida de la naturaleza. En su mirada, estas formas de opresión no son simplemente comparables, sino profundamente interdependientes. El control sobre los cuerpos femeninos -a través de la reproducción forzada, el trabajo doméstico no remunerado o la negación de autonomía- se presenta como el reverso del control sobre los ciclos naturales, los territorios y los recursos. Ambas dinámicas responden a una lógica común: el afán de poder, de dominación, de crecimiento sin límite.

Lejos de plantear una reforma superficial, d’Eaubonne exige una ruptura. Llama a lo que ella denomina una mutación social: un cambio estructural y radical que cuestione los cimientos mismos de nuestras sociedades. Denuncia con fuerza el productivismo del capitalismo (también del socialismo realmente existente), la voracidad de un sistema económico que concibe la vida como materia prima para el beneficio, y al que responsabiliza tanto de la catástrofe ecológica como de la perpetuación de la desigualdad de género. Para ella, el patriarcado no solo oprime: devasta; no solo subyuga: agota.

"Nos parece que ha llegado el momento de exponer un hecho relevante: el feminismo no es solo -lo que ya le ha otorgado su dignidad fundamental- una protesta que lleva a cabo la categoría humana más  antiguamente aplastada y explotada, ya que «la mujer fue esclava antes de que existiera el esclavo», sino que el feminismo es la humanidad en crisis, y es la transformación de la especie; es verdaderamente el mundo que deberá cambiar hasta su base. Y mucho más: ya no hay elección; si el mundo rechaza esta mutación que superará a cualquier revolución, del mismo modo en que la revolución ha trascendido el espíritu de reforma, sin duda estará condenado a muerte. Y a una muerte a corto plazo. No solo por la destrucción del medio ambiente, sino por la superpoblación, cuyo proceso pasa directamente por la gestión de nuestros cuerpos encomendada al Sistema Masculino.
Es hora de demostrar que el fracaso del socialismo a la hora de fundar un nuevo humanismo ( y, por tanto, para evitar la destrucción del medio ambiente y la inflación demográfica) pasa directamente por su negativa a cuestionar el sexismo que mantienen, de formas diferentes, tanto el campo socialista como el bloque capitalista.
No es la liberación de la mujer lo que implica la construcción del socialismo, sino el surgimiento de un tipo de socialismo enteramente nuevo, mutacional, el que deberá emerger después de que la mujer escoja su propio destino y se produzca la destrucción irreversible del patriarcado.
Finalmente, en conclusión, es urgente subrayar la sentencia de muerte  impuesta por este sistema en agonía convulsa a todo el planeta y su especie humana si el feminismo, al liberar a la mujer, no libera a toda la humanidad; es decir, si  no le arranca el mundo al hombre de hoy para transmitírselo a la humanidad del mañana"

Feminismo o muerte no es solo un título provocador: es una consigna, un ultimátum y, sobre todo, una brújula. A pesar de haber sido escrita hace más de medio siglo, la obra conserva una vigencia asombrosa. En pleno siglo XXI, ante una crisis climática que se agrava día a día y una desigualdad de género que persiste con viejos y nuevos rostros, las ideas de Françoise d’Eaubonne resuenan con renovada claridad. Su ecofeminismo no es una curiosidad histórica, sino una herramienta política para nuestro presente. Con su prosa vibrante y militante la autora lanza un llamamiento a la acción urgente y colectiva. Nos invita a entrelazar las luchas feministas y ecológicas como dos ramas del mismo árbol, como fuerzas capaces de resistir y de rehacer el mundo. Su propuesta es ambiciosa y vital: se trata de repensar desde cero las formas de organización política, económica y cultural colocando la vida -la humana y la no humana- en el centro de nuestras decisiones colectivas. De recuperar valores de cuidado, reciprocidad, sostenibilidad y construir un nuevo paradigma donde el bienestar común sustituya al lucro individual. 
 
"Y las dos fuentes de riqueza desviadas en beneficio del varón [volverán] a ser una expresión de vida en lugar de una elaboración de la muerte, y por fin se [tratará] al ser humano ante todo como persona, y no como hombre o mujer.
Y el planeta, puesto en femenino, [reverdecerá] para todos"

*-*-*-*-*
 
Caroline Goldblum
Françoise d’Eaubonne y el ecofeminismo
Traducción de Orlando Zulueta Rodríguez
Editorial Popular, 2021

"El ecofeminismo, movimiento atípico dentro de la ecología política, puede definirse como una exhortación a las mujeres a que asuman la gestión política del mundo -gobernado por el patriarcado- para salvar a una humanidad condenada a corto plazo".
 
 
Y aunque nada sustituye la lectura del libro de Françoise d’Eaubonne, este breve ensayo de Caroline Goldblum es una buena vía para conocer la vida y la obra de la autora de Feminismo o muerte. Sin ser ni una biografía ni un estudio crítico, el libro funciona como puerta de entrada al universo intelectual y militante de Françoise d’Eaubonne. 
 
Caroline Goldblum estructura la obra en dos partes: una biografía narrativa que abarca desde sus orígenes hasta su compromiso político e intelectual -sus militancias comunistas, feministas, anticoloniales, antinucleares- y una selección de textos representativos de su pensamiento ecofeminista y antiproductivista. El libro nos presenta a una mujer de convicciones radicales, movida por una sensibilidad temprana que la empujó a denunciar conexiones que pocas personas imaginaban: patriarcado, capitalismo, destrucción ambiental y control sobre los cuerpos de las mujeres. En su perfil biográfico se narra su transición del comunismo (militó en el Partido Comunista Francés de 1946 a 1956) a la fundación del FHAR (Frente Homosexual de Acción Revolucionaria) en 1971 y, más tarde, del movimiento Écologie-Féminisme en 1978.
 
En cuanto a la presentación del cuerpo doctrinal de Françoise d'Eaubonne, el libro se centra en su concepción del ecofeminismo y su crítica radical de la sociedad salarial y el productivismo, en una propuesta alineada con lo que hoy conocemos como decrecimiento. Una pieza crítica en su pensamiento fue su defensa de la “huelga de procreación”, es decir, la decisión colectiva de no tener hijos como forma radical de oponerse al sistema patriarcal y productivista.

El texto, ausente de academicismos, se lee con ritmo sostenido y es rico en citas y fragmentos emblemáticos. Como ya he indicado, es una buena introducción a la obra de Françoise d'Eaubonne y a la propuesta ecofeminista.

martes, 3 de junio de 2025

Por qué algunos hombres odian a las mujeres y otros textos feministas

Vivian Gornick
Por qué algunos hombres odian a las mujeres y otros textos feministas
Traducción de Cristina Lizarbe Ruiz
Sexto Piso, 2025

"Ninguna de estas mujeres es feminista. Ninguna es miembro del movimiento de liberación de la mujer. Ninguna ha oído jamás hablar de la autoconciencia feminista. Y aún así, las tres muestran una sintomática influencia de la que sin duda es la creencia más esotérica del movimiento. Las tres, sin una sensibilización específica, están empezando a sentir los efectos de plantearse la experiencia personal de la mujer desde una perspectiva política. Las tres están experimentando esas misteriosas contracciones de la conducta que apuntan a una alteración psicológica. Las tres están recurriendo a la red interconectada de análisis feminista y desahogo emocional que está empezando a inundar el ambiente social y político de la vida estadounidense actual. Las tres, sin haber asistido jamás a un grupo de autoconciencia, han sentido cómo su conciencia despertaba".


Dentro de ese breve volumen hay un puñado de textos que, tomados en conjunto, laten con una intensidad crítica y emocional difícil de igualar: “La peluquería de Bobby”, “Conciencia”, “A juicio por comportarse como un hombre”, “El movimiento de mujeres en crisis”, “Por qué algunos hombres odian a las mujeres” y “Hacia una definición de la sensibilidad femenina”. Escritas en su mayoría en la década de 1970, estas piezas  se despliegan como capítulos de un ensayo novelado sobre la conciencia  feminista que irrumpió en aquellos años en Estados Unidos conformando la denominada Segunda Ola del movimiento feminista. 

El primer texto, “La peluquería de Bobby”, fue publicado originalmente en The Threepenny Review en 2003. A primera vista parece una escena menor: el retrato de una peluquería de barrio en Nueva York, regentada por un estilista gay llamado Bobby. Pero lo que Gornick logra en estas pocas páginas es una especie de etnografía emocional de un tiempo que también es un ensayo sobre la escucha, la identidad y la resistencia cotidiana. Bobby y sus clientas se convierten en personajes de una comedia social cargada de ternura, pero el verdadero protagonista del texto es el vínculo que se crea en ese espacio íntimo y público a la vez: la peluquería como refugio, como confesionario, como escenario donde se representan las pequeñas tragedias cotidianas de la vida en pareja, pero también como espacio donde se encarna un cambio radical de época.

Los otros textos, todos de 1978, y reunidos en su momento en Essays in Feminism, son fruto de la etapa más combativa de Vivian Gornick, cuando estaba inmersa en el torbellino del movimiento feminista. Lo que distingue sus ensayos de muchas otras voces de la época es su capacidad de combinar análisis social con una constante interrogación interior. Para la autora el feminismo no es un dogma, sino una herramienta para mirar el mundo y para mirarse y reconocerse en él.

En “Conciencia” (un texto que me ha encantado) se plantea la tensión entre la liberación exterior y la transformación interior a partir del análisis de los "grupos de autoconciencia" (consciousness-raising groups), característicos de la segunda ola del feminismo en los años 60 y 70. En el salón de una casa, en un aula prestada o un espacio comunitario cualquiera, grupos de mujeres se sentaban en círculo, sin jerarquías ni discursos preparados para, poco a poco, empezar a contar sus historias: el cansancio de cuidar a los hijos sin ayuda, el miedo al caminar solas por la noche, el jefe que las interrumpe constantemente, el marido que toma todas las decisiones en casa. Eran encuentros íntimos, cotidianos, espacios seguros donde las mujeres podían hablar -muchas veces por primera vez- sobre lo que vivían, sin ser juzgadas ni silenciadas. En estos círculos, las mujeres descubrieron una verdad fundamental: lo personal es político. Ese malestar que sentían no era una falla persona, sino el resultado de estructuras sociales profundamente injustas. Y al compartirlo, al ponerlo en palabras, empezaban a entenderlo, a nombrarlo, a combatirlo.

"[U]n grupo de mujeres sentadas en círculo hablando sobre sus experiencias emocionales como si fueran material de análisis cultural es dinamita política".

Los grupos de autoconsciencia no solo ofrecieron consuelo o compañía, sobre todo fueron un semillero de acción política. No eran un ejercicio de terapia; de estas conversaciones surgieron protestas, manifiestos, demandas legales. Se convirtieron en el corazón del feminismo radical, una fuerza que cuestionó no solo las leyes, sino también las costumbres, los roles de género y las relaciones más íntimas. Como afirma Vivian Gornick, 

"con la autoconciencia, una no busca explicaciones para sus problemas de conducta en la propia e intransferible historia emocional, sino en el hecho cultural del patriarcado".

La autora reconoce y celebra el entusiasmo y la potencia del feminismo emergente, pero también advierte sus potenciales peligros: el sectarismo, la idealización, la simplificación de lo complejo. La conciencia, no es una consigna, sino un proceso arduo, hecho de rupturas, dudas y reconstrucciones. Sobre esto va otro de los textos que más me han interesado, “El movimiento de mujeres en crisis”, en el que reconoce las fisuras internas del movimiento: los conflictos de clase, las rivalidades personales, las desilusiones, pero reivindica una unidad de fondo que debería llevar a no equivocarse de enemigo:

"Las mujeres que están a cargo de Ms. no son mis hermanas políticas ni mis compañeras de trabajo ni mis amigas del alma. No puedo crear una comunidad natural con ellas. Su visión del mundo no es mi visión del mundo, sus valores no son mis valores. Aun así, son feministas, y por lo tanto somos aliadas en la causa mayor que nos reúne a todas.
Gloria Steinem y Ms. no son el enemigo. El enemigo es el machismo. El enemigo es la ausencia de conciencia feminista. El enemigo es todos los que odian y rechazan activamente la creciente autonomía de las mujeres".

Leer hoy estos textos es como escuchar una grabación antigua que suena, sin embargo, claramente actual. Son textos que combinan la lucidez amarga pero también luminosa de quien ha “mirado largo”, como indica el título original (Taking a Long Look), y ha vuelto a contar lo que ha visto. Y eso -en tiempos de ruido, simplificación y sectarismo- es un acto profundamente político. Un libro que anima al movimiento feminista a profundizar en su tarea de provocar y mantener "ese destello de lucidez que es el responsable directo de que cientos de mujeres en todas partes estén dando su salto de fe feminista".

jueves, 29 de mayo de 2025

Con todas sus fuerzas


Gretchen Wilson
Con todas sus fuerzas: Gertrude Harding, militante sufragista
Traducción de Maite Mujika
Txalaparta, 1999

"Nosotras las mujeres sufragistas tenemos una gran misión, la más grande misión que haya conocido el mundo. Consiste en liberar a la mitad dela raza humana, y a través de esa libertad salvar al resto". 
[Emmeline Pankhurst,1912]
 
 
Esta biografía de Gertrude Harding, escrita por su sobrina-nieta Gretchen Wilson, es uno de los escasos libros en castellano a los que podemos recurrir para conocer el movimiento sufragista. La autora combina en esta obra elementos de biografía y autobiografía, utilizando escritos personales de Gertrude Harding, dibujos, caricaturas políticas y fotografías para ofrecer una visión íntima y detallada de su vida y de sus luchas. 

Gertrude Harding nació en 1889 en Welsford, New Brunswick, Canadá, siendo la menor de siete hermanos. Su infancia transcurrió en una granja, en un entorno rural y tradicional. Debido a una afección cardíaca menor, fue enviada a Honolulu para vivir con su hermana mayor, donde experimentó una vida más acomodada pero también una dependencia económica de sus familiares masculinos. Esta experiencia de dependencia y control sobre su vida la motivó a buscar independencia y justicia social.

En 1912, durante su primer viaje a Londres, Harding presenció una manifestación de mujeres de la Unión Social y Política de Mujeres (Women's Social and Political Union, WSPU) que portaban carteles exigiendo el derecho al voto: "Los transeúntes se paraban a contemplar a aquellas mujeres, y algunos les vociferaban improperios, mientras ellas continuaban su marcha sin prestar atención a lo que sucedía a su alrededor. Aquella escena me hizo sentir molesta por alguna razón, pero curiosa y emocionada al mismo tiempo".


Impactada por la determinación de estas mujeres, se unió rápidamente al movimiento sufragista, comenzando como mensajera para uno de los grupos más militantes. Su compromiso la llevó a participar en acciones directas, como el ataque al invernadero de orquídeas en Kew Gardens, y a enfrentar el rechazo de su familia por su activismo. Con el tiempo Gertrude Harding llego a ser secretaria privada de Christabel Pankhurst y posteriormente se convirtió en editora del periódico del movimiento, The Suffragette. Durante la Primera Guerra Mundial se dedicó al trabajo social con mujeres empleadas en fábricas de municiones en Inglaterra y, más tarde, continuó su labor social en Nueva Jersey, Estados Unidos. Falleció en 1977, dejando un legado de lucha por los derechos de las mujeres y la justicia social.

Ante la creciente violencia contra las sufragistas, estas organizaron una unidad de mujeres entrenadas en jiu-jitsu, cuya misión era proteger a las líderes del movimiento. Armadas con garrotes, estas mujeres estaban preparadas para enfrentarse físicamente a la policía, demostrando una valentía y determinación excepcionales. De esto va el excelente cómic Jiujitsufragistas. Y es esta cuestión del uso de la violencia una de las más destacadas en el libro. 

Su decisión para arrostrar la violencia policial sin reaccionar con más violencia y su disposición a infringir públicamente la ley y exponerse a ser encarceladas las convierte en auténticas pioneras de la desobediencia civil. No obedecieron leyes que consideraban injustas, interrumpían reuniones políticas, se negaban a pagar impuestos o a ser registradas en los censos, se encadenaban a las verjas del Parlamento, desafiando con su presencia los espacios de poder que les estaban vedados. No buscaban el caos, sino el simbolismo: mostraban que el orden establecido era, en realidad, profundamente injusto. 
Su rebeldía no era secreta ni escondida. Al contrario: era pública, consciente y desafiante. Las sufragistas estaban dispuestas a asumir las consecuencias legales de sus actos. Cuando eran encarceladas, muchas comenzaban huelgas de hambre. Y cuando el Estado respondió con alimentación forzada -un acto brutal disfrazado de cuidado-, la imagen de estas mujeres maltratadas por el sistema despertó la indignación social. Sufrían, sí, pero hacían del sufrimiento una herramienta política, una forma de apelar a la conciencia moral del país. Ahí es donde también entra en juego la resistencia no violenta. Aunque el movimiento sufragista, especialmente el ala más radical, adoptó tácticas de destrucción de propiedades privadas, nunca dirigió su violencia hacia las personas. Su objetivo era llamar la atención, sacudir conciencias, romper la indiferencia:

"No se asombren entonces si decidimos prepararnos para hacer más de lo que normalmente hacemos, y comprendan que nos esforzamos por hallar una vía que no provoque pérdida de vidas humanas o mutilación de seres humanos, porque las mujeres se preocupan más por la vida humana que los hombres, y creo que es natural que lo hagamos, porque sabemos el precio de la vida humana. Nosotras arriesgamos nuestra propia vida para dar vida a los hombres" [Emmeline Pankhurst].

En este sentido, su lucha se sitúa en una línea intermedia, compleja pero profundamente inspiradora, entre la desobediencia civil teorizada por Thoreau y la resistencia no violenta practicada por Gandhi años después. No fue una copia de esos modelos, sino una versión adaptada a su tiempo y a su causa, impulsada por el coraje de mujeres que sabían que cambiar la historia implicaba, a menudo, desafiarla primero.

Otro de los contenidos más interesantes (y actuales) del libro es el profundo debate planteado en el seno del movimiento sufragista británico sobre la necesidad o no de suspender sus reivindicaciones como medida de apoyo al esfuerzo de guerra de Inglaterra, debate que supuso la división del movimiento (ye de la familia Pankhurst):

"El sorprendente anunció de la señora Pankhurst de la circular del 13 de agosto [de 1914] surgió de la creencia de que no tenía sentido luchar por el voto si el país sucumbía. [...] Durante la primera semana de septiembre Christabel Pankhurst regresó a Inglaterra y manifestó a un periodista del Daily Telegraph que Alemania debía ser derrotada, y que las sufragistas sentían que Gran Bretaña era un país limpio desde el punto de vista moral. Muchas sufragistas comenzaron a sentirse traicionadas por Christabel. Ellas no podía reemplazar el anhelo de lograr el voto por el sentimiento patriótico, y no siquiera todas las que querían contribuir a la guerra querían abandonar simultáneamente la batalla por el sufragio. [...]
La decisión de la señora Pankhurst y Christabel de apoyar plenamente los esfuerzos bélicos resultó decisiva para la WSPU. Una gran facción de feministas apoyaba fuertemente otras tres causas: el socialismo, el pacifismo y, aunque en menor grado, los derechos de la flora y la fauna. [...] Sylvia Pankhurst y la federación de East End habían sido expulsadas de la WSPU en febrero de 1914, en parte por su vínculo continuado con el Partido Laborista. Durante la guerra, Sylvia luchó contra el Gobierno reclamando entre otras cosas el sufragio universal, mejores condiciones de trabajo y mejor salario para las mujeres que formaban parte de la fuerza de trabajo, y clemencia con los enemigos extranjeros y los pacifistas; su madre y su hermana consideraban poco patrióticas tales reclamaciones. Emmeline Pethick-Lawrence, que había sido la segunda en la jerarquía de la WSPU, inició el Movimiento Internacional Femenino por la Paz, que dio lugar a la Conferencia Femenina por la Paz en La Haya, en abril de 1915".


La historia de las sufragistas no solo es la historia de la conquista del voto. Es también la historia de cómo la justicia puede abrirse paso a través del desacato, del coraje y de la resistencia, incluso cuando quienes luchan por ella son vistas como una amenaza al orden y no como las portadoras de un nuevo y más justo futuro. Una lectura esencial para quienes deseen comprender la historia del sufragio femenino, del movimiento feminista y el papel de mujeres valientes como Gertrude Harding en la lucha por la igualdad de derechos.

miércoles, 19 de marzo de 2025

El día después de la revolución: feminismo para reimaginar el mundo

 

 

En 1974 la escritora Ursula K. Le Guin publicó una de sus obras más reconocidas, un relato corto titulado El día antes de la revolución, en el que explora temas de vejez, memoria, revolución e idealismo a través de la protagonista, Odo, una anciana que en su juventud fue una líder cuyas ideas inspiraron el cambio social, pero que ahora enfrenta la fragilidad de su cuerpo y la inminencia de su propia muerte.

Hemos leído el relato como una reflexión sobre la relación entre los ideales y la realidad, entre el cambio social y la experiencia personal. Le Guin nos muestra que las revoluciones pueden sobrevivir más allá de sus líderes, pero también nos confronta con la vulnerabilidad humana y la soledad de quienes dedicaron su vida a una causa. A través de Odo, la autora sugiere que incluso las visionarias deben enfrentar su propia mortalidad y las contradicciones de haber luchado por un futuro que tal vez nunca lleguen a vivir.

Ursula K. Le Guin dedicó este relato “a la memoria de Paul Goodman (1911-1972)”.  Goodman fue un sociólogo y activista anarquista estadounidense, referencia clave de la contracultura de la década de 1960, firmemente comprometido con la transformación de la vida cotidiana.

Y es también a este autor al que se remite Rebecca Solnit en su libro Esperanza en la oscuridad al invitarnos a pensar en cómo viviríamos si ya se hubiera producido la revolución a la que aspiramos, en nuestro caso la feminista: “Supongamos que hemos tenido la revolución de la que hablábamos y con la que soñábamos. Supongamos que nuestro bando ha ganado, y que tenemos la clase de sociedad que queríamos. ¿Cómo vivirías tú, personalmente, en esta sociedad? ¡Empieza a vivir de esa manera ahora!”.

En esta tertulia queremos situarnos en esa posición mental del día-antes o del día-después de la revolución feminista.

Los cambios en la dimensión de la vida cotidiana han sido y siguen siendo un desafío central para el feminismo. Durante la transición, los movimientos feministas articularon su lucha en torno a ejes fundamentales como el cuerpo, el trabajo, la educación, la política y la comunicación, logrando avances en la esfera pública que llevaron a muchas mujeres a ocupar espacios institucionales. Sin embargo, décadas después, persiste una contradicción evidente: hemos alcanzado posiciones de poder, pero la violencia machista continúa marcando nuestras vidas. La coeducación, que debía ser la base para transformar desde la raíz los valores patriarcales, sigue siendo una tarea pendiente. Tal como señala Christine Delphy, uno de los principales obstáculos para enfrentar la opresión es no sentirnos oprimidas, y en muchas partes del mundo occidental la narrativa del empoderamiento ha sustituido a la de la emancipación sin cambiar realmente las estructuras que sostienen la desigualdad.

Mirando hacia el futuro, la pregunta clave es cómo lograr que el feminismo transforme lo íntimo y lo profundo, más allá de las instituciones. La crítica a estas últimas es fundamental: ¿cómo exigir su transformación sin abandonar la lucha por hacerlas nuestras? Algunas corrientes actuales desconfían de la denuncia institucional debido a la revictimización que muchas mujeres enfrentan, mientras que otras insisten en la necesidad de ocupar estos espacios para cambiar sus dinámicas desde dentro. Al mismo tiempo, la desobediencia civil feminista ha sido una herramienta histórica para desafiar las normas impuestas, desde las sufragistas hasta las activistas por el derecho al aborto. En este sentido, la no colaboración, tal como la plantearon pensadoras como Petra Kelly y Hannah Arendt, abre una vía para repensar las estrategias de resistencia: ¿qué implicaría hoy negarnos a seguir funcionando dentro de un sistema que perpetúa la desigualdad? La respuesta puede estar en la combinación de múltiples estrategias, desde la intervención institucional hasta la acción colectiva en lo cotidiano.

 

 

1974an, Ursula K. Le Guin idazleak bere lanik ezagunenetako bat argitaratu zuen, Iraultzaren aurreko eguna izeneko kontakizun laburra. Bertan, zahartzaroaren, oroimenaren, iraultzaren eta idealismoaren gaiak aztertzen ditu Odo protagonistaren bitartez. Emakume zahar hori lider bat izan zen gaztetan, eta gizarte-aldaketa inspiratu zuten haren ideiek, baina orain bere gorputzaren hauskortasunari eta bere heriotzaren hurbiltasunari aurre egiten die.

Idealen eta errealitatearen, gizarte-aldaketaren eta esperientzia pertsonalaren arteko harremanari buruzko hausnarketa gisa irakurri dugu kontakizuna. Le Guinek erakusten digu iraultzek beren liderretatik haratago iraun dezaketela, baina giza zaurgarritasunarekin eta bizitza kausa bati eskaini ziotenen bakardadearekin ere aurrez aurre jartzen gaitu. Odoren bitartez, egileak iradokitzen du ameslariek ere aurre egin behar dietela beren heriotza-tasari eta agian inoiz biziko ez duten etorkizunaren alde borrokatu izanaren kontraesanei.

Ursula K. Le Guinek kontakizun hau "Paul Goodmanen (1911-1972) oroimenari" eskaini zion. Goodman soziologo eta aktibista anarkista estatubatuarra izan zen, 1960ko hamarkadako kontrakulturaren funtsezko erreferentzia, eguneroko bizitzaren eraldaketarekin konpromiso sendoa zuena.

Eta Rebecca Solnitek bere Itxaropena iluntasunean liburuan autore honengana jotzen du, nahi dugun iraultza, gure kasuan feminista, gertatu izan balitz nola biziko ginatekeen pentsatzera gonbidatzean: "Demagun hizpide genuen eta amesten genuen iraultza izan dugula. Demagun gure bandoak irabazi duela, eta guk nahi genuen gizarte mota dugula. Nola biziko zinateke zu pertsonalki gizarte honetan? Has zaitez orain horrela bizitzen! ".

Solasaldi honetan, iraultza feministaren bezperako edo biharamuneko posizio mentalean kokatu nahi dugu.

Eguneroko bizitzaren dimentsioan izandako aldaketak funtsezko erronka izan dira eta dira feminismoarentzat. Trantsizioan, mugimendu feministek gorputza, lana, hezkuntza, politika eta komunikazioa bezalako funtsezko ardatzen inguruan artikulatu zuten beren borroka, esparru publikoan aurrerapenak lortuz, eta, ondorioz, emakume askok espazio instituzionalak hartu zituzten. Hala ere, hamarkada batzuk geroago, kontraesan nabarmena dago: botere-posizioak lortu ditugu, baina indarkeria matxistak gure bizitzak markatzen jarraitzen du. Hezkidetza, balio patriarkalak errotik eraldatzeko oinarria izan behar zuena, egiteke dagoen lana da oraindik. Christine Delphyk dioen bezala, zapalkuntzari aurre egiteko oztopo nagusietako bat zapalduta ez sentitzea da, eta mendebaldeko munduko leku askotan ahalduntzearen narrazioak emantzipazioarena ordezkatu du, desberdintasunari eusten dioten egiturak benetan aldatu gabe.

Etorkizunera begira, galdera nagusia da nola lortu feminismoak barrukoa eta sakona eraldatzea, erakundeetatik haratago. Azken horiei kritika egitea funtsezkoa da: nola eskatu eraldaketa, horiek gureak egiteko borroka alde batera utzi gabe? Gaur egungo korronte batzuk ez dira erakundeen salaketaz fidatzen, emakume askok berriro biktimizatu behar dutelako; beste batzuek, berriz, gune horiek okupatzeko beharra azpimarratzen dute, beren dinamikak barrutik aldatzeko. Aldi berean, desobedientzia zibil feminista ezarritako arauei aurre egiteko tresna historikoa izan da, sufragistetatik hasi eta abortatzeko eskubidearen aldeko aktibistetaraino. Zentzu horretan, kolaboraziorik ezak, Petra Kelly eta Hannah Arendt bezalako pentsalariek planteatu zuten bezala, erresistentzia-estrategiak birpentsatzeko bide bat irekitzen du: zer ekarriko luke gaur egun desberdintasuna betikotzen duen sistema baten barruan funtzionatzen jarraitzeari uko egiteak? Erantzuna estrategia anitzen konbinazioan egon daiteke, erakundeen esku-hartzetik hasi eta eguneroko ekintza kolektiboraino.


PARTICIPAN

PARTE-HARTZAILEAK


Begoña Mendia Ibarrola

 

Cofundadora de la Asamblea de Mujeres de Bizkaia, economista.

En los siguientes links podemos acceder a diversas intervenciones de Begoña:

 

Bizkaiko Emakumeen Asanbladaren sortzaileetako bat, ekonomialaria.

Ondorengo esteketan, Begoñaren hainbat interbentziotan sar gaitezke:

ü  Charla intergeneracional sobre “Genealogía del feminismo”:

 

ü  "Feminismoaren genealogiari" buruzko belaunaldien arteko hitzaldia:

https://modulodeustosanignacio.org/es/genealogia-del-feminismo-video-de-la-jornada-con-bego-salcedo-y-bego-mendia/

ü  Mesa de conversación sobre “Nuestra genealogía feminista”:

 

ü  "Gure genealogia feministari" buruzko elkarrizketa-mahaia:

https://drive.google.com/file/d/1XOopiiiHIWyMPHGGvlyjW1xiuYEXEFCr/view

También podemos conocer su experiencia y la de otras compañeras en el libro de Lola G Luna El movimiento del feminismo independiente. 1980-1986. Lo político y la vida feminista, Editorial Digital Feminista Victoria Sau, Barcelona, 2021:

 

Lola G Luna-ren El movimiento del feminismo independiente. 1980-1986. Lo político y la vida feminista (Victoria Sau Argitaletxe Digital Feminista, Bartzelona, 2021) liburuan ere haren eta beste lankide batzuen esperientzia ezagut dezakegu.:

https://editorialfeministavs.com/descargas/MovimientoFeminismo.pdf

O sobre el surgimiento del Centro de Documentación de Mujeres Maite Albiz:

 

Edo Maite Albiz Emakumeen Dokumentazio Zentroaren sorrerari buruz:

https://www.pikaramagazine.com/2025/03/la-primera-mujer-no-existe/



Amaia González Llama

 

 

 

 

 

Graduada en Sociología por la Universidad del País Vasco, actualmente cursa en esta misma universidad el Máster en Derechos Fundamentales y Poderes Públicos.

Investigadora y militante feminista, participa activamente en Koloretxe Elkarte Feminista, Bizitu Elkartea y la Red de Resistencia contra el Falso Síndrome de Alienación Parental.

 

Soziologian graduatu zen Euskal Herriko Unibertsitatean, eta gaur egun Oinarrizko Eskubideak eta Botere Publikoak masterra egiten ari da unibertsitate horretan bertan.

Ikertzaile eta militante feminista, aktiboki parte hartzen du Koloretxe Elkarte Feministan, Bizitu Elkartean eta Gurasoen Alienazio Sindrome Faltsuaren aurkako Erresistentzia Sarean.

 

Publicaciones:

 

Argitalpenak:

 

·         “Los puntos de encuentro familiar y la revictimización admitida”. El Salto, 13 julio 2023. https://www.elsaltodiario.com/violencia-machista/puntos-encuentro-familiar-revictimizacion-machismo-bizkaia

·         “La credibilidad de las víctimas de la violencia machista”. El Correo, 25 noviembre 2023 (con I. Zubero). https://www.elcorreo.com/opinion/tribunas/amaia-gonzalez-llama-imanol-zubero-credibilidad-victimas-violencia-machista-20231125000822-nt.html

·         “Límites para el acceso de las mujeres en situación o riesgo de exclusión social a los servicios de protección social”. Zerbitzuan: Gizarte zerbitzuetarako aldizkaria/Revista de servicios sociales, nº. 79, 2023. https://www.zerbitzuan.net/documentos/zerbitzuan/Limites_acceso_mujeres_situacion_riesgo_exclusion_servicios_proteccion_social.pdf

·         “La calle como refugio”. Galde, nº 40, 2023.  https://www.galde.eu/es/numero-40-de-galde-%c2%b7sumario/

·         La enseñanza del ciclo menstrual en el grado de Medicina de la UPV/EHU [Trabajo de Fin de Grado, Universidad del País Vasco]. Repositorio institucional de la UPV/EHU. 2022. https://addi.ehu.es/handle/10810/58937

·         “Reseña: Hablemos claro, de Teresa Maldonado”. Galde, nº 36, 2022. https://www.galde.eu/es/resena-hablemos-claro-de-teresa-maldonado/

·         “Entrevista a Teresa Maldonado”. Galde, nº 36, 2022. https://www.galde.eu/es/entrevista-a-teresa-maldonado/

·         “Permiso para menstruar”. Galde, nº 34, 2021. https://www.galde.eu/es/permiso-para-menstruar/

·         “Donde se sostiene la vida: cuidados, cuerpo(s) y comunidad en tiempos de pandemia”.  INGURUAK. Revista Vasca de Sociología y Ciencia Política, nº 69, 2020 (con Inés González Celis). https://doi.org/10.18543/inguruak-69-2020-art03