jueves 7 de mayo de 2009

Tradición... renovada

Si el martes fue un día emocionante, hoy lo ha sido mucho más. La sobria y racional funcionalidad del Parlamento vasco ha sido sustituida por la evocadora majestosidad de la Casa de Juntas de Gernika.
Tras la promesa bajo el Árbol, me encuentro con Zubi y los dos estamos de acuerdo: la emoción nos ha embargado cuando ha sonado el Agur Jauna para recibir al nuevo lehendakari. Tradiciones. Tal como se entona al comienzo de la película El violinista en el tejado: "Tradiciones, tradiciones, sin nuestras tradiciones nuestras vidas serían tan inestables como... como un violinista sobre un tejado".

Tradiciones, sí, pero renovadas. Patxi López ha prometido su cargo de lehendakari sobre un ejemplar del Estatuto de Autonomía del País Vasco realizado a tal efecto por José Ibarrola, cuyo simbolismo se explica así en el guión del acto de toma de posesión que se nos ha distribuido en el salón de plenos de la Casa de Juntas:

"La portada, hecha en chapa de acero -de la que se utiliza para fabricar coches- troquelada y fresada, utiliza la imagen de las letras como valor de compromiso escrito. Los troqueles de la E, de Estatuto y Euskadi, la P y la V de País Vasco, dejan ver al final del hueco el título: Estatuto de Autonomía del País Vasco, 1979. La chapa, como material industrial, y el de lino y algodón hecho artesanalmente, dan cuerpo al articulado del Estatuto. El lomo del libro con la costura vista quiere recordar la posibilidad -siempre abierta- de transformación y cambio. Nada está definitivamente atado, nada es inmutable. El diseño no es una réplica ni un remedo historicista, es un libro para un Estatuto de nuestro siglo".

Como ha sido tradición renovada la decisión del lehendakari de sustituir el discurso posterior a la promesa bajo el Árbol de Gernika por la lectura de dos poemas: "Maiatza" (Mayo) del ondarrutarra Kirmen Uribe, que ha leído en euskera, y "Nada es dos veces", de la escritora polaca Wiskawa Szymborska, Premio Nobel de literatura en 1996.

Maiatza

Begira, sartu da maiatza,

Zabaldu du bere betazal urdina portuan.

Erdu eta egingo dugu berba betiko kontuez,

Atsegin izatearen balioaz,

Zalantzekin moldatu beharraz,

Barruan ditugun zuloak nola bete. Erdu, sentitu goiza aurpegin,

Goibel Gaudenean dena iristen zaigu ospel,

Adeoretsu gaudenean, atzera, papartu egiten da mundua.

Denok Gordetzen dugu betiko besteren alde ezkutu bat.

Nada es dos veces

Nada sucede dos veces

Y es lo que determina

Que nazcamos sin destreza

Y muramos sin rutina Ningún día se repite,

Ni dos noches son iguales

Ni dos besos parecidos,

Ni dos citas similares Entre sonrisas y abrazos

Verás que la paz se fragua

Aunque seamos distintos

Cual dos gotas de agua


Un acto bien hermoso.

miércoles 6 de mayo de 2009

Aznar toca de Oreja... y desafina

Aznar intenta apropiarse del cambio político en Euskadi Sostiene que "fue Mayor Oreja quien encendió la antorcha del constitucionalismo en el País Vasco"

[PÚBLICO, 6 de mayo]
Son el tipo de declaraciones que enusiasman al nacionalismo vasco. Ya citan sin descanso a Nuñez Feijóo, a partir de ahora también Aznar será utilizado con profusión contra el Gobierno de Patxi López. Pero se equivocan, Aznar y los nacionalistas. La actual situación en Euskadi ha sido posible no gracias a sino en contra de la estrategia impulsada en su momento por Oreja.

martes 5 de mayo de 2009

¡Tenemos lehendakari!


De verdad. Digo que de verdad tenemos lehendakari, y digo que tenemos un lehendakari de verdad. Un lehendakari que entronca con la tradición de la institución desde Aguirre: un presidente de todos, y no de parte.

El discurso de Patxi López de esta mañana ha sido tan clarificador como constructivo. Ha citado a Lauaxeta, Fernando Buesa, Joseba Sarrionaindia, Mario Onaindia, Fernando Aramburu, Ramón Saizarbitoria y Josu Jon Imaz. Ha reivindicado sus raíces en la cultura obrera de la Margen Izquierda, pero también se ha presentado como heredero de todos los lehendakaris anteriones: Aguirre, Leizaola, Rubial, Garaikoetxea, Ardanza e Ibarretxe. En relación a este último, Patxi López ha tenido la grandeza de saltarse el texto escrito para darle las gracias por "el trabajo y el esfuerzo que ha dedicado a este país".

Las víctimas del terrorismo, los ciudadanos más frágiles, los inmigrantes, han estado presentes en su discurso. Y una frase redonda: "Yo no tengo intención de vender frustraciones a este país como si fueran trofeos políticos".

En cuanto a Ibarretxe... Su intervención ha sido una apología de la mezquindad política. Se ha presentado como un general Moscardó asediado desde el año 2000 en una Lehendakaritza transformada en su particular Alcázar. Y siempre la retórica extranjerizante sobre los partidos españoles conspirando para repartirse el poder en Euskadi y desalojarle de Ajuria Enea.

Lo dicho: tenemos lehendakari. De verdad.


Latín, letón, latón

(1) El nuevo Gobierno vasco hablará latín. Conocemos ya los nombres, los rostros y los perfiles profesionales de los y las consejeras: personas con recorrido, con poso, contrastadas. Lo mismo ocurre con el resto de personas que van a ir completando el organigrama del Gobierno como viceconsejeras y viceconsejeros, directoras y directores. Saben latín. Lo harán bien.


(2) Hasta en esto va a ser un Gobierno de cambio. El Rey certificará el nombramiento de Patxi López no en Madrid, como se ha hecho con todos los lehendakaris anteriores, sino en... Letonia. Apertura y universalismo desde el principio.


(3) Latón, por latoso. Arzalluz plantea que el PNV no participe en "las elecciones españolas". No interesa a nadie. Ni a los suyos.

lunes 4 de mayo de 2009

Desigualdad


Leo en SINPERMISO el artículo de Sam Pizzigati Consideraciones acerca de las estadísticas más problemáticas sobre la desigualdad en EEUU. También he leído en ELPAIS el artículo de Ulrich Beck La revuelta de la desigualdad, en el que califica la actual situación de crisis de “(pre)revolucionaria”.
La desigualdad, siempre la desigualdad... Tan discutida.
La OCDE publica en 2008 su informe Growing unequal? Income distribution and poverty in OECD countries (¿Crecimiento desigual? Distribución del ingreso y pobreza en los países de la OCDE). Aunque el informe muestra que “ha habido un aumento de la desigualdad en los ingresos que ha ocurrido mínimo desde mediados de los años ochenta y probablemente desde mediados de los setenta”, la OCDE considera que la cosa no es para tanto, que la desigualdad no es tan grande como pudiera parecer, y que la percepción a este respecto de la gente refleja parcialmente lo que denominan "efecto de la revista Hola": leemos sobre los ultra ricos que una desmesurada atención de los medios. Suprema banalidad.
Máxime cuando en otro documento, en 2009, titulado Growing unequal: Poverty and incomes over 20 years , la propia OCDE reconoce: “Tanto la desigualdad de renta como la pobreza se han incrementado en los últimos 20 años. El incremento ha sido significativo y generalizado, afectando a más de tres cuartas partes de los países de la OCDE. Aunque durante este tiempo los ingresos han crecido en cada estrato social, la brecha de renta entre el 10% más rico y el 10% más pobre ha aumentado. En algunos países, como Canadá, Finlandia, Alemania, Italia y Estados Unidos, también ha aumentado la distancia entre los ricos y la clase media". Y aunque también en este caso hace una referencia al posible sesgo mediático de los ultra ricos, concluye así: "Los beneficios del crecimiento económico no se han distribuido equitativamente. Dicho de otro modo, el cambio [en estod 20 años] ha sido equivalente a tomar 880 dólares de cada uno de los miembros de la mitad más pobre de la población para dárselos a la mitad más rica".

Este segundo informe se acompaña de la caricatura que incluyo más arriba. Inteligente ironía contra los que se empeñan en ocultar la desigualdad real con el espeso manto de los datos: "Interesante -dice el de la regla-. la brecha entre pobres y ricos no es tan grande como pensábamos".

domingo 3 de mayo de 2009

Africanos que llegamos antes




Una cosa es haber llegado antes y otra muy distinta estar aquí desde siempre. En realidad todos somos recién llegados, al menos desde una visión histórica de longue durée. Según sostienen los paleoantropólogos, hace alrededor de 40.000 años empezaron a caminar por Europa los primeros humanos modernos, representantes de la especie Homo sapiens. Procedían de África, eran pocos (se calcula un total de en torno a los 30.000 individuos), eran extraños, sumamente improbables, pero su éxito evolutivo fue tal que finalmente llegaron a habitar en todo el planeta. Por cierto, en Europa se encontraron con una población autóctonona igualmente humana, los Homo neanderthaliensis, con la que convivieron durante unos 10.000 años hasta que desapareció por razones que todavía son una incógnita.

Así pues, desde el principio el Homo sapiens es, somos, Homo migrans. Los actuales flujos migratorios desde África hacia Europa no son sino la continuación de una historia milenaria. Los europeos actuales somos, simplemente, africanos que llegamos algunos años antes que los que hoy vienen. Nada hay de novedoso en el hecho de que unos seres humanos dejen el lugar en el que han nacido y decidan, por una u otra razón, buscar otro lugar en el mundo. Así ha sido siempre. O así lo fue hasta hace bien poco. Resulta, en este sentido, sumamente gráfica la siguiente reflexión recogida por el escritor Stefan Zweig en sus memorias:

“Antes de 1914 la Tierra era de todos. Todo el mundo iba adonde quería y permanecía allí el tiempo que quería. No existían permisos ni autorizaciones; me divierte la sorpresa de los jóvenes cada vez que les cuento que antes de 1914 viajé a la India y América sin pasaporte y que en realidad jamás en mi vida había visto uno. La gente subía y bajaba de los trenes y de los barcos sin preguntar ni ser preguntada, no tenía que rellenar ni uno del centenar de papeles que se exigen hoy en día. No existían los salvoconductos ni visados ni ninguno de estos fastidios; las mismas fronteras que hoy aduaneros, policías y gendarmes han convertido en una alambrada, a causa de la desconfianza patológica de todos hacia todos, no representaban más que líneas simbólicas que se cruzaban con la misma despreocupación que el meridiano de Greenwich”. ¿Por qué, entonces, esta alarma ante la inmigración actual? Tal vez porque hasta hace poco tiempo, si bien la Tierra era de todos éramos nosotros, los europeos, los que nos paseábamos por el mundo como Pedro por su casa, mientras que ahora son otros quienes se toman la libertad de ir adonde quieran y de permanecer allí el tiempo que quieran. Tal vez porque quienes así lo hacen son pobres. Tal vez porque hemos abandonado cualquier utopía universalista y ya no nos proponemos ni tan siquiera asimilar, sino simplemente contener a esos otros que, como antes hicimos nosotros, reivindican la común propiedad de la Tierra.

Aznar y los mamuts

Leo en XL Semanal, el suplemento dominical del grupo Vocento, un reportaje sobre las investigaciones de un equipo internacional de científicos con el objetivo de "resucitar" a los mamuts: ya saben, esos pesados animales de grandes orejas extinguidos hace miles de años.
José María Aznar, ese gran hombre, les ha ganado la partida. Nadie como él para resucitar mamuts, y hasta algún tiranosaurio.
Y todo para impulsar la candidatura europea de Mayor Oreja: ya saben, ese pesado político que tiene todo el futuro por detrás.

Aznar reúne a su primer Gobierno en apoyo de Mayor Oreja [PÚBLICO, 22 de abril].

sábado 2 de mayo de 2009

Ponyo en el acantilado

Hemos empezado el día con cine y con cine lo terminamos. He visto con mi hija Naia la película de animación Ponyo en el acantilado. Su director, Hayao Mizayaki, lo es también de la fascinante El viaje de Chijiro.
Ponyo en el acantilado nos habla de muchas cosas: de amistad, de responsabilidad para con la naturaleza y para con los demás; de tantas que, seguramente, al espectador adulto le queda la sensación de un guión en exceso abierto, que inicia diversos caminos pero que no acaba de recorrer totalmente ninguno. Sin embargo, se trata de una película visualmente tan hermosa que acabará literalmente sumergido en la historia. Muy recomendable.



Y como si la visión de esta película me hubiese empujado a viajar en el tiempo, hacia el pasado, mientras escribo este post el primer canal de la televisión pública vasca, ETB 1, ofrece un concierto que recupera a intérpretes y canciones que he cantado, he bailado y he gritado hace más de 30 años. Intérpretes como Txomin Artola, Urko o Gontzal Mendibil. Canciones como Goizeko euri artean, Maite maitia o Kapitalismoak.

"Kapitalismoak dakarren katai ta zapalketa izan dadila guretzat indar askatzailea". Las cadenas y la opresión que nos trae el capitalismo serán para nosotros fuerza liberadora... ¡Qué tiempos, buenos tiempos! ¿Viejos tiempos? O no...

Audrey Hepburn: el encanto

Leo en EL PAÍS de hoy que el lunes a las 20:00 se estrena en el canal digital BIO el documental La historia completa no autorizada, que recoge la trayectoria personal y profesional de la actriz Audrey Hepburn. A falta de conexión digital, leer esa noticia me ha impulsado a programar mi propia retrosprectiva sobre esa fascinante actriz. Así que sacaré tiempo para poder revisar en los próximos días al menos dos de sus películas más hermosas. La primera, faltaría más, la archiconocida Desayuno con diamantes (Blake Edwards, 1961). Y me detendré especialmente en esa escena en la que Audrey Hepburn canta Moon river sentada en la ventana de su apartamento. También volveré a ver otra película, seguramente menos conocida, protagonizada por una Hepburn más madura, pero igualmente encantadora. Me refiero a la hermosísima Robin y Marian (Richard Lester, 1976). Con su declaración de amor final: "Te amo. Te amo más que a todo, más que a los niños, más que a los campos que planté con mis manos, más que a la plegaria de la mañana o que a la paz, más que a nuestros alimentos; te amo más que al amor o a la alegría o a la vida entera. Te amo... más que a dios".

viernes 1 de mayo de 2009

1 de mayo en Bilbao




No éramos Prieto, Unamuno y Largo Caballero. Pero esta mañana hemos recorrido animosamente la Gran Vía de Bilbao, hasta llegar al Arenal, entremezclados con las gentes de Comisiones Obreras y de UGT. Charlando con Fernando, con Javi, con Eskolunbe, con Andoni. Saludando al anterior secretario de CCOO, Josu Onaindi, y al actual de UGT, Dámaso Casado.
El sol ha acompañado. ¡Gora Maiatzaren Lehena!

1º de mayo: Por el trabajo decente


Estamos acostumbrados, cuando hablamos del trabajo, a utilizar adjetivos tales como “justo”, “digno”, “con derechos”. Todas estas son expresiones ya familiares para el mundo obrero, forman parte de su tradición. Pero, ¿decente? La primera referencia al trabajo decente la encontramos en la Memoria del Director General de la Organización Internacional del Trabajo con ocasión de su 87.ª reunión en junio de 1999, donde se nos presenta la que a partir de ese momento va a ser la renovada posición de esta organización en relación al trabajo: “La OIT milita por un trabajo decente. No se trata simplemente de crear puestos de trabajo, sino que han de ser de una calidad aceptable. No cabe disociar la cantidad del empleo de su calidad”. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua ofrece seis definiciones del término “decente”: 1) honesto, justo, debido; 2) correspondiente, conforme al estado o calidad de la persona; 3) adornado, aunque sin lujo, con limpieza y aseo; 4) digno, que obra dignamente; 5) bien portado; 6) de buena calidad o en cantidad suficiente. Algunas de estas definiciones –la 2, la 4 y la 6- se adaptan como un guante al ideal de trabajo reivindicado históricamente por el movimiento obrero: hablamos de trabajo decente cuando existe en cantidad suficiente, es de buena calidad y puede definirse como digno, fundamentalmente porque su realidad se corresponde con la dignidad intrínseca de la persona humana. Se va clarificando el término. Sin embargo, aún puede quedar una duda: ¿por qué no hablar, directamente, de trabajo justo, digno o con derechos? ¿No estaremos utilizando un circunloquio que, en última instancia, no hace sino bajar un escalón en el nivel de exigencia que la reivindicación del trabajo precisa, especialmente en tiempos como estos? Es esta una sospecha que no cabe echar, sin más, en saco roto. Atendamos, si no, a lo que está ocurriendo con el discutido concepto de flexiseguridad. Por otro lado, si una organización como la OIT respalda la reivindicación del trabajo decente, convirtiéndola en centro de su actividad, tampoco podemos ignorarla sin más. Para llenar de contenido la propuesta de la OIT debemos referirnos a la reflexión realizada en 1996 por el filósofo judío Avishai Margalit en su libro La sociedad decente: “¿Qué es una sociedad decente? La respuesta que propongo es, a grandes rasgos, la siguiente: una sociedad decente es aquella cuyas instituciones no humillan a las personas”. Las instituciones son modos de comportamiento considerados normales y, por lo mismo, aceptados como tales, dados por supuesto, por la mayoría de los miembros de una sociedad. Son algunos de estos comportamientos institucionalizados los que están en el origen de muchas formas de discriminación y de desigualdad que, por ser consideradas “normales”, pasan desapercibidas. Pues bien: el mercado de trabajo es una institución social. Trabajar no es, sin más, producir, o vender la fuerza de trabajo; es hacerlo en un marco de normas sociales que definen lo que es empleo y lo que no es, lo que es y no es un buen empleo, lo que es ser un buen trabajador o un buen empleador, etc., y en un marco de regulaciones legales que organiza en la práctica la actividad laboral. Es esta norma social la que ha cambiado profundamente en las últimas dos décadas, de manera que hoy lo normal es estar precarizado. Lo es, desde luego, para las nuevas generaciones de trabajadoras y de trabajadores –mujeres, jóvenes e inmigrantes, principalmente- incorporadas al mercado de trabajo desde los años Noventa. En este contexto institucional, bajo el dominio de esta nueva norma social de empleo, es el funcionamiento normal del mercado de trabajo el que genera hoy las mayores indecencias. De ahí la importancia de atender a las condiciones institucionales que permiten o facilitan la humillación de las y los trabajadores. Pensar el mercado de trabajo como institución social, necesariamente normativizado, es fundamental en estos tiempos en los que la ortodoxia dominante apuesta de manera abierta por la desinstitucionalización del trabajo, forzando a la individualización más extrema de las relaciones laborales. El Secretario General de la Confederación Sindical Internacional, Guy Ryder, señalaba en una entrevista lo siguiente: “En los años venideros, el trabajo decente podría perfectamente figurar en otras ocho o diez declaraciones internacionales sin que por ello lleguen realmente a promoverlo los principales actores de la gobernanza mundial. Es necesario que esas mismas instituciones hagan un giro de ciento ochenta grados. Deben renunciar al dogmatismo y reconocer que las ortodoxias neoclásicas no constituyen una panacea para el desarrollo social. La prosperidad económica y el progreso social no son un resultado del tan mentado efecto de goteo. Para que todos puedan acceder a ellos se requieren derechos habilitantes, amplios sistemas de protección, efectivas políticas laborales y prioridades macroeconómicas que estimulen la creación de empleos”.

Esta es la situación. La propuesta del trabajo decente supone un indudable avance en nuestra capacidad de diagnóstico sobre la realidad del mundo del trabajo. Se trata, también, de una poderosa herramienta para fortalecer nuestra capacidad de análisis de las situaciones reales de trabajo. Pero por sí misma no modifica en nada nuestra capacidad de intervención sobre esas mismas situaciones. Esta sigue dependiendo de los viejos recursos de siempre: de la unidad solidaria entre mujeres y hombres que, partiendo del hecho de que comparten condiciones de trabajo, no se resignan a dejar de compartir, también y sobre todo, humanidad. Pues, como ya quedó proclamado allá por 1871, el género humano es la internacional. O no será.