jueves, 5 de febrero de 2015

¿Que por qué decepciona tanto la socialdemocracia? No es por eso.

El pasado día 27 de enero el sociólogo Ignacio Urquizu publicaba en EL PAÍS un artículo titulado "¿Por qué decepciona la socialdemocracia?". En el mismo, proponía el siguiente diagnóstico:

El socialismo ha perdido dos valores que son fundamentales en tiempos de crisis. El primero de ellos es la audacia. Cuando las situaciones son de enorme dificultad, solo los que muestran cierta valentía pueden convertirse en referentes para los demás. Pero una parte de la izquierda, en lugar de abanderar soluciones valientes, parece ir a remolque de los acontecimientos. Y esto es una dificultad puesto que muchos de los problemas económicos, sociales y políticos por los que pasan las sociedades europeas exigen respuestas audaces. Por ejemplo, es más que evidente que el nivel de endeudamiento público y privado de las economías del sur de Europa es un lastre para su recuperación. Pero hasta la fecha, a una parte de la izquierda le cuesta utilizar palabras como “reestructuración”. Poco a poco, los principales economistas ven más que evidente que las economías del sur de Europa están abocadas a emprender esta tarea. De hecho, ya se está haciendo de “tapadillo”. Que el plan Juncker implique que las inversiones en infraestructuras productivas no compute para la deuda y el déficit es un reconocimiento implícito a este hecho.
El segundo de los valores que la socialdemocracia debe recuperar es la creatividad. Necesitamos soluciones imaginativas y distintas. La izquierda mayoritaria lleva mucho tiempo sin ver más allá del realismo. El posibilismo la ha encorsetado tanto que, en muchas ocasiones, al socialismo le cuesta soñar con una sociedad distinta en un mundo distinto. Así, cada vez que alguien sugiere una idea nueva, se invierten más esfuerzos en desmontarla mostrando las dificultades de llevar a cabo esa propuesta, que en intentar pensar cómo se podría realizar. Un ejemplo de esto es la renta básica universal. Nadie duda de la enorme dificultad de implementar una medida de estas características. Pero, ¿realmente es imposible? ¿Acaso no existe una enorme literatura de economistas rigurosos que llevan tiempo debatiendo sobre ello?

Me parece un diagnóstico poco atinado, que no alcanza a plantear la gravedad de la prostración que afacta al PSOE. Audacia y creatividad son, en todo caso, valores instrumentales o virtudes secundarias, vehículos para la expresión o aplicación de otros valores primarios, de carácter fuertememte normativo. Estos otros valores, sustantivos, son los que la socialdemocracia ha ido perdiendo en el transcurso de su larga marcha a través de las instituciones.

Urquizu, que publica habitualmente sus artículos en EL PAÍS, ha sido colaborador de la Fundación Alternativas, y así firmaba sus artículos hasta hace un tiempo; ahora firma como coordinador del seminario de análisis político de Metroscopia. Es, sin duda, un reconocido prescriptor para el socialismo español.

En noviembre de 2012 publicó el libro La crisis de la socialdemocracia: ¿qué crisis?, en el que defiende la tesis de que el cambio ideológico experimentado por la socialdemocracia (SD) europea se ecplica, esencialmente, como un intento de responder de la manera más adecuada a las circunstancias de cada momento. Frente a la idea de que la SD ha "traicionado" con estos cambios sus principios fundamentales, el autor explica lo ocurrido  como capacidad de adaptarse a la realidad de su tiempo, una realidad que también ha contribuido a cambiar. Es un libro interesante, pero hay algo en elplanteamiento del mismo que me parece, además de discutible desde la ciencia social, sumamente preocupante desde una perspectiva política aplicada.
"Si algo define a los principios programáticos de la socialdemocracia es su capacidad de adaptarse a las circunstancias”, escribe Urquizu marcando desde el principio el terreno en el que se va a mover el libro (p. 15).
En su explicación de la situación actual de la SD el autor afirma querer huir tanto del historicismo como de la visión normativa: El historicismo serían narraciones o descripciones ya sea de un determinado momento o de largos proceso históricos, carentes de una teoría general que permita no sólo describir sino, sobre todo, explicar los cambios (p. 20). La visión normativa sería aquella que juzga los cambios: Para entender los cambios y “relativizar los momentos de transformación programática” es preciso “quitar peso a las valoraciones normativas sobre el cambio ideológico de los partidos socialistas, evitando los juicios de valor. Que la izquierda mute no es bueno ni malo, sino producto de un conjunto de factores que, en algunas ocasiones, escapan del control de los dirigentes políticos” (22).
En abstracto es cierto: cambiar no tiene por que ser en sí mismo bueno o malo. Pero despojar el análisis de estos cambios de cualquier juicio normativo condena al autor a mantener una insoportable ambivalencia ante el caso de Rosa Luxemburgo y los Espartaquistas: “El apoyo del SPD alemán a las partidas presupuestarias de la Primera Guerra Mundial fue visto como una traición y una renuncia a la lucha del proletariado” , escribe (p. 26). ¿Es que acaso no lo fue? ¿Puede ventilarse como una simple "adaptación pragmática a las circunstancias"?

“Si los partidos socialistas han ido modificando sus propuestas políticas es porque la realidad ha cambiado”, dice. “La evolución ideológica de la SD no deja de ser una adaptación constante a las circunstancias. Los dirigentes socialistas presentan los proyectos políticos en un contexto determinado. Por ello, una modificación ideológica de la izquierda no puede interpretarse como una crisis” (75). “En todo caso, la socialdemocracia estaría en crisis si no fuese capaz de amoldarse y cambiar según las circunstancias” (75-76). ¿Sin ningún límite normativo?
Urquizu explica básicamente la moderación ideológica de la SD por las exigencias derivadas de su participación en la política institucional (elecciones, parlamentos, gobiernos) y por el heco, más reciente en la historia, de tener que desarrollar su actividad política en el marco de esta Unión Europea.
En cuanto a la primera cuestión, la participación en las instituciones representativas hace que se modere su programa máximo (28). “En la medida en que los partidos socialistas buscaban votos más allá de la clase obrera, renunciaban a su programa máximo. Pero esta renuncia ideológica les llevaba a perder apoyos entre los trabajadores, lo que reforzaba su estrategia de seguir buscando los votos de más clases sociales además de la obrera” (53). “La extensión del sufragio universal, la competición electoral y las posibilidades de gobernar influyeron en su moderación ideológica” (58). “Una vez que el socialismo aceptó la democracia representativa como instrumento político para transformar la sociedad, las preferencias del electorado se convirtieron en una parte importante de la estrategia política de la izquierda. Así, las formaciones socialdemócratas tuvieron que ‘adaptar’ sus propuestas programáticas a las demandas de los votantes” (71). “Cuando mejora la renta de la clase obrera, la SD se modera”(69).
¿Y la hegemonía? ¿Y la moralización de esas preferencias? ¿Qué ha hecho la SD para mantener vivos y activos elementos esenciales de su proyecto también en un contexto de crecimiento económico? Si ahora repasáramos  la hemeroteca encontraríamos demasiadas pruebas de que el PSOE y la SD europea en general no sólo se han adaptado a unas determinadas preferencias del electorado, sino que han sido entusiastas legitimadores de estas: desde el socioliberalismo de Boyer y Solchaga al desembarco de ministros socialistas, presidente González incluido, en consejos de administración de grandes empresas.
En cuanto a la Unión Europea: “Si partimos del supuesto de que el Estado tiene un papel fundamental para el proyecto político de la SD, la unión económica y monetaria supone una seria restricción para la izquierda. Cuando los partidos socialistas acceden al poder en la Eurozona, ya no tienen la misma libertad que antes y, por lo tanto, ya no pueden desarrollar la política económica ni manejar las cuentas públicas como ellos podrían desear” (62). “Los partidos socialdemócratas que tienen que realizar propuestas ideológicas dentro de la unión económica y monetaria son mucho más moderados y están más cerca del centro ideológico que el resto de formaciones socialistas. […] Los corsés que el diseño de la Eurozona impone han hecho que la SD se haya moderado ideológicamente” (66).
De nuevo, la pregunta es la misma: ¿qué Europa ha impulsado la SD? La pregunta esencial no es “¿Qué efectos han tenido las instituciones europeas sobre la izquierda?” (59), la pregunta relevante es otra: ¿qué influencia ha tenido la izquierda sobre la construcción europea? Porquelo que debemos criticar de la SD no es que haya perdido sus batallas, sino que haya renunciado a plantearlas.

En fin. La conclusión no puede ser más tranquilizadora para quienes han dirigido y dirigen el PSOE: “Cada vez que la izquierda modificaba sus propuestas, surgían los ‘guardianes de las esencias’ y acusaban a los ‘renovadores’ de traicionar los principios […] Pero, realmente, no cambiar y no adaptarse a la realidad sí que sería una crisis profunda” (130). Las burocracias de la SD aplauden con las orejas cuando leen esto. Y aún más si a continuación leen: “Calificar esta evolución programática de crisis o traición no es justo” (104). “¿Deberían ser los partidos socialistas sordos ante los cambios sociales, políticos y económicos? Es verdad que, en algunos aspectos, la izquierda tiene margen de maniobra para cambiar las circunstancias, como, por ejemplo, el diseño de la unión económica y monetaria. En cambio, en otro debería congratularse de que la sociedad sea más justa o de que los trabajadores mejoren sus condiciones de vida. Si la izquierda ha cambiado en su visión de la economía no ha sido por una traición o una supuesta conspiración, sino porque ha sido capaz de adaptarse a las circunstancias de su tiempo, unas circunstancias que ha contribuido a cambiar” (105).
Ya está, pues, tranquilidad. Lo hemos escuchado en la Conferencia Autonómica del PSOE:  "Nosotros no podemos, ya hemos podido”, ha dicho Iceta. Y sí, claro que sí,claro que el PSOE está detrás de la mayoría de los avances en libertades y en derechos que se han producido en la España democrática, pero también está detrás (o al lado, como fiel pactador) de muchos grandes retrocesos.

Tras la derrota del PSOE en las elecciones generales Urquizu aconsejaba "repensar el proyecto socialista en varias de sus dimensiones", pero para nada plantear una "catarsis" o "practicar un haraquiri colectivo".
Dado que nadie entre los dirigentes y responsables políticos del PSOE se mostró particularmente catártico tras la derrota y que lo más parecido a un haraquiri que pudimos ver fue esa muerte dulce por intoxicación con gases que fue el proceso de sustitución de Rubalcaba como secretario general, me temo que consejos como los de Urquizu, seguramente bien fundados y mejor intencionados, sirvieron para construir y afirmar la opinión (tan propia de los aparatos de los partidos) de que la cosa no era para tanto, de que lo mejor era mantener la calma y de que la pregunta por las razones del fracaso electoral había que mantenerla en un perfil bajo.
Son consejos como este los que llevan adormeciendo la conciencia crítica y la capacidad de reacción del socialismo español hasta convertirlo en lo que hoy es: una caricatura de sí mismo.

domingo, 1 de febrero de 2015

Así, este PSOE no tiene solución

No entiendo el empeño del PSOE por cerrar con el Gobierno del PP un pacto contra el terrorismo yihadista. Y digo lo de "empeño" porque a los dirigentes nacionales del PSOE se les ve convencidísimos con el tema. He escuchado las declaraciones de ayer del secretario de Organización, César Luena, y me reafirmo en que algo, y algo grave, falla desde hace tiempo en el seno del socialismo español cuando escoge a sus "número 2".

Pedro Sánchez está cayendo en el mismo error en el que cayó Rubalcaba cuando, en junio de 2013, firmó con Rajoy (en pleno austericidio, en plena corrupción) aquella triste mascarada que fue el pacto sobre política europea. La justtificación de Rubalcaba fue, entonces, esta:  
“Yo pedí la dimisión del presidente del Gobierno por el caso Bárcenas. Mi posición es esa. Y sigue siendo la misma. Pero la suya es distinta. Él cree que no que no tenía que irse. A partir de ahí hay dos opciones, o pasar la legislatura pidiendo el váyase señor Rajoy o buscar acuerdos en un asunto como el de Europa porque es importante para España. Yo he optado por lo segundo”. 
Calcadita ha sido ahora la explicación del nuevo furor pactista perpetrada por César Luena:  
"El terrorismo yihadista es ahora mismo la mayor amenaza que tenemos en relación con el terrorismo y el PSOE lo que va a hacer es garantizar la unidad de todos los demócratas en la lucha contra el terrorismo".
A pesar de que "todos los (demás) demócratas" han dicho ya que no van a firmar dicho pacto. 
¿A pesar del delicadísimo asunto de la prisión permenente revisable?
¡Que esto es muy serio! No quiero ni pensar que el PSOE firme el pacto con el PP escudándose en florituras tales como que el citado pacto deja abierta la puerta a una "eventual derogación de esta medida en el futuro", o en que finalmente el texto no mencione explícitamente esta cuestión, aunque la medida sí se contemple en el articulado.

Y mientras tanto, el PP desguazando un poco más la ya muy castigada universidad pública. Y el infame Wert burlándose de las familias cuando dice que con su reforma las familias se ahorrarán dinero.
¿Pactar sobre terrorismo yihadista con este PP que no pacta con nadie, que sólo impone recortes, privatizaciones y desguaces de lo público? ¿Con el PP de la ley mordaza?

Gracias, Denis, por no dejarte llevar y mantener el tipo.
El PSOE busca un acuerdo global contra el yihadismo y recalca que "ni apoya ni asume" la prisión permanente revisable

"El terrorismo yihadista es ahora mismo la mayor amenaza que tenemos en relación con el terrorismo y el PSOE lo que va a hacer es garantizar la unidad de todos los demócratas en la lucha contra el terrorismo"

Leer mas: http://www.europapress.es/nacional/noticia-psoe-busca-acuerdo-global-contra-yihadismo-recalca-apoya-asume-prision-permanente-revisable-20150130133823.html

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miércoles, 21 de enero de 2015

Dos sueños de libertad




Malabar



Evasión en el Monte Kenia, editado por XPLORA, es la narración autobiográfica de la fuga "temporal" de un campo de prisioneros durante la II Guerra Mundial con el único objetivo de escalar el Monte Kenia.la segunda cima de África, tyras el Kilimanjaro.
El narrador, Felice Benuzzi, prisionero de guerra italiano en el campamento británico de Nanyuki, preparó junto con otros dos compañeros durante meses un elaborado plan -que incluía la adquisición disimulada de prendas y alimentos o la construcción en secretop de crampones, piolets, clavijas y cuerdas- destinado a coronar la cima del Monte Kenia, plantar en lo alto una bandera italiana y regresar después al campo de prisioneros.
¿Huir de una prisión tan sólo para escalar una montaña? ¿No hubiera sido más razonable intentar llegar a Somalia y, desde allí, volver a territorio italiano? Para Benuzzi y sus compañeros la libertad, seguro, estaba en la montaña.

Yo soy Espartaco


Otro sueño de libertad es que nos presentan en Yo soy Espartaco, de la editorial Capitán Swing.Bueno, en realidad son dos sueños. El primero y más obvio, el que tan bellamente se narra en la película Espartaco, dirigida por Stanley Kubrick y estrenada en 1960. Porque el libro nos introduce en el complicadísimo rodaje de esa película, de la mano de su protagonista y a la vez productor, Kirk Douglas.
Y este es el segundo sueño de libertad: el empeño de Douglas por sacar adelante la película que él quería rodar en un contexto tan tóxico para la libertad de expresión como fue la época del post-macarthismo.
En esta lucha Kirk Douglasse muestra como un auténtico Espartaco de carne y hueso: luchando contra el anti-comunismo rampante para que se aceptara como guionista al represaliado Dalton Trumbo o aguantando las presiones de la ultraderechista Legión Americana.
Reproduzco aquí dos hermosas reflexiones del propio Douglas, una de la introducción y otra del epílogo del libro:

"Cuando hablo con mis nietos sobre la producción de Espartaco, a ellos les parece que les relato un cuento fantástico procedente de una época muy lejana: la década de 1950. Tienen razón. Sucedió hace mucho tiempo. Pero en un mundo en el que un hombre en Túnez es capaz de hacer estallar acontecimientos que derroquen al gobierno de Egipto, la historia de Espartaco adquiere hoy tanta relevancia como la que tenía hace cincuenta años... o hace mil años".

"La lucha por la libertad humana más elemental representada por Espartaco persiste en todo el planeta, desde Siria hasta Irán.
Creo que gran parte de las divisiones que hay en el mundo han sido ocasionadas por la religión, incluso en una época como la de Espartaco, en que se rendía culto a muchos dioses. ¿Cuál es la finalidad de la religión? Después de haber pasado noventa y cinco años en este planeta, he llagado a la conclusión de que la religión debería basarse en una única cosa: ayudar a tus congéneres. Si todo el mundo practicara esa religión, la de ayudar a sus congéneres, los ejércitos desaparecerían de la noche a la mañana. Desaparecerían la injusticia, la intolerancia y la inhumanidad. Y jamás se confeccionarían listas negras. Cuán maravilloso sería ese mundo".

miércoles, 14 de enero de 2015

Hay alternativas: Grecia y la Renta Básica de Ciudadania



 
Frente al discurso TINA (There Is No Alternative, No hay alternativa), antidemocratico, amedrentador y paralizante, la sociedad civil sigue buscando -y encontrando- espacios para hacer avanzar propuestas y proyectos de transformación social.

Aquí van dos de ellas.



La primera es el libro Grecia y Syriza, editado por Sin Permiso. Puede descargarse en color o en blanco y negro, y este es su índice:

  • Yanis Varoufakis: La Eurozona después del "acuerdo griego" del Eurogrupo de noviembre 2012
  • Yannis Bournous: La responsabilidad histórica de la izquierda griega.
  • Costas Douzinas: Grecia y el futuro de Europa
  • Alexis Tsipras: Nuestra solución para Europa
  • Yanis Varoufakis:Ahora nos vienen con el cuento del gran éxito: el giro orwelliano de la crisis griega
  • James K. Galbraith, Yanis Varoufakis: Solamente Syriza puede salvar a Grecia
  • Alexis Tsipras, Pedro Filipe Soares: Un Congreso que ha transformado a la izquierda griega
  • Stathis Kouvélakis: 9+1 notas sobre Syriza tras su congreso fundacional
  • James Galbraith: Sobre la crisis de la Eurozona, Grecia (y Syriza), Alemania y EE UU
  • Alexis Tsipras: La izquierda griega ante Europa. Discurso en la casa de Bruno Kreisky en Viena
  • Yanis Varoufakis: ¿Puede Syriza cambiar la economía europea desde Grecia?
  • Wolfgang Münchau, Yanis Varoufakis: Grecia: ¿salir del euro o cambiar la política neoliberal de la eurozona? Debate
  • Alexis Tsipras, Ilias Nikolakópulos, Andreas Karizis: Las elecciones europeas y Syriza
  • Steve Keen: ¿Por qué el experimento de la austeridad en Europa esta condenado a fallar?
  • Yanis Varoufakis: ¡Aplastar a los griegos! El plan de rescate a la luz de las revelaciones de Geithner
  • Yanis Varoufakis: ¿Fue Maastricht otro Versalles para la nación alemana? Una respuesta a Klaus Kastner
  • Michael Roberts: La apuesta de Samaras
  • Niκος Smyrnaios: Política, mentiras y videos en Grecia: porqué el camino de Syriza hacia el poder está sembrado de escollos
  • Yanis Varoufakis: Grecia está a punto de dar a la democracia europea una oportunidad
  • Alexis Charitsis: “Una victoria de Syriza en Grecia significará una ruptura del statu quo europeo”. Entrevista
  • Yanis Varoufakis: Los primeros cien días de Syriza
  • Paul De Grauwe: La rebelión de los deudores
  • Panagiotis Grigoriou: Las atrocidades del merkelismo en Grecia
  • Cédric Durand, Razmig Keucheyan, Stathis Kouvelakis: Syriza, la situación de Grecia y la aparición en Europa de una nueva esperanza internacionalista

La segunda es el blog La renta básica que podemos, impulsado por Alberto Gavín, Rafael Pinilla y Luis Sanzo.

Es posible luchar contra el austeritarismo en Europa. Es posible combatir la desigualdad y eliminar la pobreza económica. Es posible.

domingo, 11 de enero de 2015

Defender el hogar del mundo entero


En 1949 el periodista y escritor Elwyn Brooks White publicó en la revista Holiday un ensayo titulado "Here is New York", publicado en castellano en 2003 por la editorial Minúscula. En las páginas finales, White escribe lo siguiente:

“El cambio más sutil que ha experimentado Nueva York es algo de lo que la gente no habla demasiado pero que está en la imaginación de todos. La ciudad, por vez primera en su larga historia, se ha vuelto vulnerable. Una escuadrilla de aviones poco mayor que una bandada de gansos podría poner fin rápidamente a esta isla de fantasía y quemar las torres, derribar los puentes, convertir los túneles del metro en recintos mortales e incinerar a millones. La intimidad con la muerte forma parte ahora de Nueva York: está en el sonido de los reactores en el cielo y en los negros titulares de la última edición. 
Todos los habitantes de las ciudades deben convivir con la testaruda evidencia de la aniquilación; en Nueva York dicha evidencia se concentra aún más, debido a la propia concentración de la ciudad y porque, de entre todos los blancos, Nueva York tiene una prioridad firme y clara. Nueva York debe de ejercer un atractivo irresistible sobre la imaginación de cualquier soñador perturbado que desee desatar la tormenta [...].. 

Esta carrera -la carrera entre los aviones destructores y el batallador Parlamento del Hombre está en la imaginación de todos. La ciudad por fin ilustra a la perfección tanto el dilema universal como la solución general; esta paradoja de acero y piedra es al mismo tiempo el blanco perfecto y la perfecta demostración de la no violencia y la hermandad racial; este blanco airoso que rasca los cielos y se encuentra a mitad de camino con los aviones destructores, hogar del mundo entero y de todas las naciones, capital de todo, alberga las deliberaciones que detendrán a los aviones e impedirán su vuelo...”

Con esa referencia al "batallador Parlamento del Hombre" el autor se está refiriendo al edificio de las Naciones Unidas que se estaba construyendo por entonces en la ciudad.

United Nations during constructionin 1949.

Fotografía: Daily News 

Publicado, recordémoslo, en 1949, estas páginas fueron muy citadas tras los atentados contra las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001. Las razones son obvias.
Pero a mi me interesa más hoy fijarme en lo que el texto de White tiene de reivindicación de la ciudad diversa, cosmopolita y, sin embargo, convivencial. Como escribe en otro momento:

"La colisión y la mezcla de tantos millones de personas nacidas en el extranjero y que representan tantas razas y credos diferentes convierten Nueva York en un ejemplo permanente del fenómeno de un mundo único. Los ciudadanos de Nueva York son tolerantes no sólo por inclinación sino por necesidad. La ciudad ha de ser tolerante o estallaría en una nube radiactiva de odio y rencor y fanatismo".



Esa misma experiencia de convivencia en la diversidad se refleja también en la novela del nigeriano-americano Teju Cole Ciudad abierta, publicada por Acantilado. Ubicada igualmente en Nueva York, en un momento de la novela el protagonista, un joven psiquiatra de origen nigeriano que trabaja en un hospital de la ciudad, conversa con Faruk, responsable de un concurrido locutorio:

"[...] Entró una clienta. Faruk la saludó con un Ça va? La mujer respondió: Alhamdulillah. Esto está muy concurrido, ya ves. No sólo de gente que envía saludos de Año Nuevo, muchos llaman a su casa por el Eid. Hizo un gesto hacia la pantalla que tenía detrás, con el registro de las llamadas de las doce cabinas en aquel momento: Colombia, Egipto, Senegal, Brasil, Francia, Alemania. Parecía de novela que un grupo de gente tan pequeño pudiera llamar a un espectro de países tan amplio. Viene siendo así desde  hace dos días, dijo Faruk, y es una de las cosas que me gustan de trabajar aquí. Es una prueba de lo que creo: la gente puede vivir junta sin dejar de mantener intactos sus propios valores. Ver tal cantidad de individuos de sitios diferentes me toca la fibra humana y la intelectual. 
[...] Creo a rajatabla en eso, que la gente puede vivir junta, y quiero entender cómo hacerlo posible. Pasa aquí, en esta tienda, a pequeña escala, y lo que quiero es entender cómo puede pasar a una escala mayor".

White fue uno de los más destacados y representativos colaboradores de la revista The New Yorker. Precisamente, esta publicación ha querido homenajear a los mártires de Charlie Hebdo en su último número con una hermosa portada de la ilustradora española Ana Juan..De Nueva York a París: defender la vida en común, hacer de cada ciudad el hogar del mundo entero.

miércoles, 7 de enero de 2015

Algunas (pocas) fronteras bien precisas

"Otro gran problema de hoy -tal vez el problema- consiste en el encuentro, que tiene lugar por primera vez a escala global, entre y con culturas diferentes, que conlleva sistemas de valores diferentes. Por un lado esto implica un gran enriquecimiento, que debe ser acogido con una gran disponibilidad al diálogo, es decir a enriquecerse en el encuentro con el otro, a poner en discusión los propios valores. Por primera vez podría nacer una cultura realmente universal. Por otro lado, como observa Todorov, conlleva la necesidad de delinear algunas (pocas) fronteras bien precisas. Debemos estar dispuestos a discutir muchos de nuestros valores, en los que hemos creído ciegamente, pero es necesario establecer unos pocos precisos y esenciales valores ya no negociables que deben considerarse adquiridos para siempre, y -al menos para nosotros- absolutos. [...]
En el diálogo entre culturas diferentes, que nos enriquecen y nos abren hacia tantas realidades, no es posible discutir sobre algunos valores que consideramos definitivamente adquiridos, como por ejemplo la paridad de derechos independientemente de la pertenencia étnica, sexual, religiosa o nacional. De estos principios ya no se discute".
Claudio Magris, en M. Vargas llosa y C. Magris, La literatura es mi venganza, Anagrama, Barcelona 2014.

Ni de la libertad de expresión y discusión pública, ni de la necesidad de la ironía y el humor, ni de la laicidad, ni, sobre todo, del derecho a la vida.



Je souhaite exprimer ma solidarité avec les travailleurs du Charlie Hebdo et rendre hommage à son courage et à sa détermination dans sa lutte pour la démocratie.


domingo, 4 de enero de 2015

Invierano en la montaña

Comenzamos con estampas plenamente invernales.



Amaia, Arantza, Begoñe, Carmen, Naia, Polan, Rober, Yolanda: estos son los crampones que me regalasteis por mi cumpleaños. Si queréis verlos en persona tendréis que animaros y acompañarme al monte.


Y para aquellas de las personas precitadas que, mujeres y hombre de poca fe, siguen dudando de la existencia de ciervos en la Montaña palentina, ahí va otra muestra.






Sí, aunque no lo parezca, son fotos sacadas en la misma zona que las dos primeras. Aunque aquellas sean claramente invernales y estas otras parezcan, más bien, sacadas en verano. Pues no: todas han sido tomadas estas Navidades. Es lo que tiene la Montaña palentina, que convierte una estación en dos: INVIERANO.
Y también hace lo mismo con los montes.