viernes, 4 de abril de 2025

Las surrealistas / Emakume surrealistak

Me encantan estos cuidados regalos que nos hacen periódicamente las trabajadoras y trabajadores de la Biblioteca del Campus de Bizkaia. Eskerrik asko, muchas gracias.
 
Este es el texto que presenta la exposición:
 
Un 15 de octubre, hace ahora 100 años, André Breton publicaba su Primer Manifiesto del Surrealismo, el texto fundacional de un movimiento revolucionario decidido a subvertir la realidad mediante la exploración del inconsciente, lo onírico y lo irracional.
La biblioteca del campus de Bizkaia celebra esta efeméride con una exposición bibliográfica donde el Surrealismo se declina en femenino. La (extensa) nómina de “las” surrealistas se inicia con pioneras como Hannah Höch, surrealista avant la lettre además de it girl del Dadaísmo; Germaine Dulac, directora de la primera película surrealista; y Claude Cahun, la primera fotógrafa del tercer género. La lista continúa con creadoras de la época de entreguerras y de posguerra: Dora Maar, la “musa fénix”; Lee Miller, modelo reconvertida en fotógrafa y primera mujer corresponsal de guerra; Leonora Carrington, Kati Horna y Remedios Varo, las tres “hechiceras del arte” exiliadas en México; Gisèle Prassinos, la “nueva Alicia”; Maruja Mallo, la “Frida Kahlo” gallega; Kay Sage, la melancolía en clave surrealista; Leonor Fini, la artista del erotismo, los gatos y la androginia; Unica Zürn, a quien su esquizofrenia le sirvió de médium para sus trabajos literarios y artísticos; Toyen, ilustradora del deseo queer...
Finalmente, también están representadas mujeres como Yayoi Kusama, Rosemarie Trockel, Rebecca Horn o Sarah Lucas, por mencionar sólo algunas que, décadas más tarde, han sabido recoger el legado surrealista para incorporarlo como un referente más en sus obras.
Podrás visitar la exposición “Las surrealistas” hasta mayo
.
 
 

Y aquí algunas fotos que he sacado esta misma tarde:
 






 









domingo, 30 de marzo de 2025

El Humilladero, Sasiburu, Tellitu y Arroletza

Paseo goikomendizale, uno de los más típicos de la zona de Alonsotegi. También de Kastrexana, Zorroza o Cruces. No sé cuántas veces lo habré recorrido, pero no importa. Tan cerca del Gran Bilbao, y tan lejos...


Cuando terminen los trabajos forestales, ¿alguien se ocupará de que los caminos recuperen su estado anterior?



 

 
El Humilladero (391 m).







Sasiburu (459 m).
 



Tellitu (462 m).

Sasiburu (454 m).








sábado, 29 de marzo de 2025

Crónicas del gato viajero

Hiro Arikawa
Crónicas del gato viajero
Traducción de María Fuentes Armán
Lumen, 2024

"El hecho de que, en un momento de necesidad, haya tantas personas dispuestas a quedarse con un gato al que quiero demuestra que mi vida ha sido plena, ¿no te parece?".


Otra hermosa historia gatuna narrada con la delicadeza, la sensibilidad y la magia de una película de Studio Ghibli. 

Nana es un gato callejero de espíritu independiente que, tras un pequeño accidente, es rescatado por Satoru, un hombre de buen corazón con el que entabla una relación especial. Durante años, ambos disfrutan de una vida tranquila  hasta que, de pronto, Satoru decide emprender un viaje por Japón en busca de alguien que pueda cuidar de Nana. Así, juntos recorren paisajes hermosos, visitan viejos amigos y reviven recuerdos del pasado, mientras el verdadero motivo de este viaje se va revelando poco a poco.

Uno de los mayores encantos de la novela es la voz narrativa de Nana. A diferencia de otros relatos protagonizados por animales, Nana no es una caricatura de un gato sino una presencia realista, con pensamientos afilados como sus garras, un humor mordaz y una ternura que no cae en el sentimentalismo. Su relación con Satoru se construye con una delicadeza conmovedora y la lealtad silenciosa entre ambos es el núcleo de la historia.

Mezclando recuerdos de la infancia y la juventud de Satoru -un "niño de la llave" cuya relación familiar más profunda es con su abuela- y las agudas observaciones de Nana, la autora compone un relato de viaje que es también una historia de despedida, tejida con una delicadeza que hace que cada página duela y reconforte al mismo tiempo. Con un estilo sencillo y fluido, cargado de una sensibilidad muy japonesa (perdón si caigo en el estereotipo), Hiro Arikawa construye un texto en el que los pequeños gestos tienen un peso inmenso y la naturaleza acompaña, en su belleza y en su transitoriedad, el desarrollo emocional de los personajes. El viaje de Nana y Satoru es una ocasión para explorar no solo los paisajes de Japón, sino también los lazos humanos más profundos: las amistades de la infancia, los amores perdidos, los lazos familiares y las decisiones que nos definen. Un homenaje a la vida y al amor incondicional, un relato que celebra las pequeñas alegrías de la vida y nos recuerda, con dulzura y nostalgia, el valor de las despedidas bien hechas.

"Fue justo cuando en Honshu estaban los cerezos en flor, aunque en Hokkaido aún habría que esperar. De hecho, en las calles umbrías de Sapporo quedaba todavía la pertinaz nieve.
Durante muchos días, el tiempo había sido impredecible, pero aquel fue un día radiante. Era como si Satoru les diera la bienvenida.
Y entonces llegaron unas personas de quienes yo guardaba un recuerdo entrañable... Kösuke, Yoshimine, Sugi y Chikako".