Uno se apoya en la mochila. Porque en el momento en que nos quitamos el peso de nuestros hombros no sabemos enderezarnos enseguida; ¡pues resulta que era el peso lo que antes nos daba seguridad y equilibrio! [George Simmel]
domingo, 7 de febrero de 2021
Sasiburu, Tellitu y Arroletza
sábado, 6 de febrero de 2021
Contra la igualdad de oportunidades
César Rendueles cerraba así un libro, anterior, Capitalismo canalla (Seix Barral, 2015): “Desde los inicios de la modernidad, la democracia ha consistido en una revuelta de la mayoría contra los vencedores del capitalismo global. La democracia es la expresión política de la intuición, fascinante y repleta de claroscuros, de que una vida mejor –más justa, libre y plena- solo se puede dar entre iguales que descubren, transforman y comparten aquello que tienen en común”. En aquel libro ya aparecían algunas de las preocupaciones que han dado lugar a este. Un libro que, como dice en la presentación, empezó a pensarlo en mayo de 2011, durante las movilizaciones del 15M. Pero si Capitalismo canalla apareció en un momento de revueltas democráticas globales contra un capitalismo austericida, Contra la igualdad de oportunidades lo hace en un contexto bien distinto:
"La desigualdad se nos ha metido en los huesos y ha transformado nuestra manera de percibir el mundo", lamenta Rendueles. "La aceptación de la desigualdad no se ha incorporado sólo a las teorías de los profesores de universidad, los autores de ensayos y los responsables de las políticas públicas. Forma parte de la visión del mundo cotidiana de la mayoría de la gente, de los cálculos que hacemos para sobrevivir, de nuestros proyectos de vida y de la forma en que nos relacionamos con los demás".
En una entrevista en RTVE en la que conversaba con Salvador Gómez sobre su nuevo libro, César señala que cuando surgió el concepto de
clase media en los siglos XVIII-XIX, lo hizo como un “ideal de vida
digna universalizable”, alejado de las condiciones de vida miserables
pero también del lujo de las clases altas, caracterizándolo como “el imperio
de lo suficiente, de lo bastante”. Me parece una mirada muy sugerente, que conecta con esa idea defendida por los Skidelsky en su libro ¿Cuánto es suficiente?. Sin
embargo, las referencias que hace en el libro a la actual clase media son muy críticas: "Autocalificarse de clase media es,
básicamente, soltar lastre social y cultural: verse a uno mismo en una
posición tendencial de ascenso social”, lo que ha acelerado la degradación de la democracia entendida
como proyecto igualitario.
Escrito con un lenguaje claro, el libro de César Rendueles aborda cuestiones de tanto interés como las siguientes:
- la insuficiencia de la clase social y del interés (incluso del interés compartido) como fundamento de las políticas emancipatorias (“Hacemos política igualitaria cuando superamos esa lógica de la pérdida y la ganancia y somos capaces de incorporar compromisos costosos a nuestros ideales éticos de vida buena y libre”);
- la necesidad de combinar herramientas institucionales y condiciones materiales con “relaciones sociales densas, consistentes” para construir una igualdad emancipadora;
- la reivindicación de las (buenas) instituciones, de las instituciones igualitarias, que son las que en realidad estructuran nuestro sistema de igualdad social, advirtiendo de que el capitalismo contemporáneo es mucho más anti-institucionalista que anti-comunitarista, como se comprueba por su comodidad ante tantas dinámicas comunitarias que, social y políticamente desarticuladas, acaban siendo colonizadas por el mercado, como la llamada economía colaborativa (pero podríamos también hablar de ciertas expresiones del voluntariado);
- la tensión entre cambio estructural y compromisos o prácticas individuales, a las que da un gran valor (como en la historia de su amigo berlinés y de su abuela en relación a las personas refugiadas);
- las muchas cuestiones o preocupaciones que la izquierda ha dejado a un lado, como si no fueran importantes, pero que sí lo son para la gente (como la familia, la enseñanza de calidad, el deporte o la seguridad ciudadana), dejando el terreno expedito para que sea la derecha, en ocasiones la extrema derecha, la que se presente como valedora de todas ellas;
- el debate sobre el potencial emancipatorio de la Renta Básica Universal o Trabajo Garantizado, enconado objeto de debate entre “trabajogarantistas” y “rentabasiquistas”, en el que Rendueles tercia aceptando sus posibilidades pero advirtiendo contra el simplismo de confiar en ellas como si, por sí mismas, fueran suficientes para reconstruir un proyecto y una realidad igualitarista en un escenario de "derrota sindical global", de manera que son más una expresión de derrota que de fortaleza, más una cuestión de necesidad que de virtud: "Como la negociación colectiva, el cooperativismo y el sindicalismo parecen ciencia ficción pensamos en opciones individualistas –un derecho universal individual o el suministro masivo de trabajo por parte del Estado- que promuevan los valores asociados al igualitarismo".
lunes, 1 de febrero de 2021
El leopardo de las nieves (por partida doble)
domingo, 31 de enero de 2021
Libros recomendados en enero
- Nuestra enfermedad: lecciones de libertad en un diario de hospital - https://imanol-zubero.blogspot.com/2021/01/nuestra-enfermedad-lecciones-de.html
- Naturaleza es nombre de mujer – https://imanol-zubero.blogspot.com/2021/01/naturaleza-es-nombre-de-mujer.html
- El banquete anual de la Cofradía de Sepultureros - https://imanol-zubero.blogspot.com/2021/01/el-banquete-anual-de-la-cofradia-de.html
- A la deriva - https://imanol-zubero.blogspot.com/2021/01/a-la-deriva-setenta-y-seis-dias-perdido.html
- Xabier Lete, de un tiempo, de un país - https://imanol-zubero.blogspot.com/2021/01/xabier-lete-de-un-tiempo-de-un-pais.html
domingo, 24 de enero de 2021
Xabier Lete, de un tiempo, de un país

"Yo no soy un entusiasta; a mí me parece que, para cualquier trabajo de transformación, incluso, no digo ya para reformar las cosas, incluso para cualquier actividad de tipo revolucionario, en cualquier terreno, hay que tener un entusiasmo y hay que tener unos objetivos. Si quieres a largo plazo, que sean maximalistas, pero hay que tener también un conocimiento de la realidad estricta, de cómo es la realidad, lo que la realidad permite y, en fin, saber cómo se interpenetran las cosas entre sí, las situaciones y el todo. [...] Quizá es que soy así, y me gusta más la gente que, a la hora de plantear las cosas, es un poco fría y escéptica, un poco relativista, y luego, una vez que te has planteado las cosas, en el momento de realizarlas, ponerle el entusiasmo o ponerle el impulso. Y no al revés, porque aquí hemos estado y estamos en plena euforia especulativa, que luego, a la hora de la verdad, no se cristaliza en nada positivo. Es decir, se hacen unos grandes planteamientos de todo tipo, de cara a grandes logros, un poco utópicos, y luego ves que la realidad, la realidad social, la realidad política, la realidad personal, psicológica, del comportamiento de las personas, no avala esa utopía [...]."
Así lo recordaba Bernardo Atxaga inmediatamente después de su fallecimiento:





















