Felicity
Traducción de Nieves García Prados
Valparaíso, 2016
EL REGALO
Estate, mi alma, tranquila y firme.
La tierra y el cielo todavía observan
aunque el tiempo se escurra del reloj
y tu paso, que era seguro y rápido,
se haya convertido en lento.
Así que, sé lenta si tienes que serlo, pero deja
que el corazón interprete su verdad.
Ama todavía como una vez amaste, profundamente
y sin paciencia. Deja que Dios y el mundo
sepan que estás agradecida.
Ese es el regalo que te han dado.
Si Devociones era una antología concebida por la propia Mary Oliver como una suerte de legado poético, Felicity puede leerse como su libro más íntimo y luminoso. Es un poemario atravesado por el amor, pero no por el amor idealizado o sentimental, sino por esa experiencia que, cuando ha alcanzado la madurez, transforma la mirada sobre el mundo. En ese sentido, ambos libros dialogan estrechamente: en Devociones encontramos el recorrido completo de una poeta que hizo de la atención a la naturaleza una forma de espiritualidad; en Felicity esa misma atención permanece, pero ahora gravita alrededor de la presencia de la persona amada.
El libro nace de una circunstancia biográfica muy concreta. Mary Oliver había compartido más de cuarenta años de vida con la fotógrafa Molly Malone Cook. Tras la muerte de esta en 2005, Oliver escribió algunos de sus poemas más conmovedores sobre el duelo, como "Deberíamos estar bien preparados" (Whe should be well prepared):
La manera en que los chorlitos gritan adiós.
La manera en que el zorro muerto sigue mirando hacia abajo en la colina con un ojo abierto.
La manera en que caen las hojas, y luego la larga espera.
La manera en que alguien dice: no nos veremos más.
La manera en que el moho mancha el pastel.
La manera en que la acidez se apodera de la crema.
la manera en que corre el agua del río para no volcer.
La manera en que los días se van para no volver.
La manera en que alguien regresa, mas solo en un sueño.
Felicity, publicado diez años después, no es ya el libro de la pérdida, sino el de la gratitud. No intenta reconstruir el dolor, sino celebrar el milagro de haber amado. De ahí que el título resulte tan preciso: "felicity" no significa únicamente felicidad, sino también dicha, plenitud, una forma de alegría serena que parece reconciliar al ser humano con la existencia. Hay algo profundamente liberador en la manera en que Mary Oliver concibe ese amor. No es posesión, dependencia ni fusión; tampoco responde a los modelos convencionales de la poesía amorosa. Se parece más a una ampliación de la capacidad de asombro. Amar significa aprender a mirar mejor, descubrir una intensidad nueva en las cosas ordinarias, comprender que la belleza del mundo aumenta cuando puede ser compartida. En este sentido, el amor y la contemplación forman parte de una misma experiencia espiritual.
Mary Oliver decidió incluir en Devociones once de los treinta y ocho poemas que componen el poemario Felicity, entre ellos uno de los más hermosos de todos los escritos por la autora, el titulado "El mundo en el que vivo" (The world I live in):
Me he negado a vivir
encerrada en la casa ordenada de
las razones y evidencias.
El mundo en el que vivo y en el que creo
es más amplio que eso. Y, de todos modos,
¿qué tiene de malo el quizás?
No creerías lo que he visto
una o dos veces. Voy a
decirte algo:
sólo si hay ángeles en tu cabeza podrás
algún día, posiblemente, ver alguno.
Creo que, por encima de todo, Felicity es una luminosa reflexión sobre la gratitud. Mary Oliver escribe desde la conciencia de la finitud, sabiendo que toda dicha es frágil y que precisamente esa fragilidad la hace preciosa. La muerte no desaparece del horizonte; al contrario, está siempre presente como aquello que otorga intensidad a la vida. Pero el tono no es elegíaco y predomina una aceptación serena, casi agradecida, que recuerda la mejor tradición contemplativa. Sirvan como ejemplo estas dos maravillas, "Rosas" (Roses) y "Una voz desde no sé dónde" (A voice from I don't know where):
ROSAS
Todo el mundo se hace de vez en cuando
esas preguntas para las que no existe
respuesta: el origen del mundo, la existencia de Dios,
qué sucede cuando se baja el telón
y nada lo detiene, ya no habrá besos,
ni Súper Bowl, ni visitas al centro comercial.
"Rosas salvajes", les dije una mañana.
"¿Tenéis las respuestas? Y si las tenéis,
¿me las daríais?"
Las rosas sonrieron dulcemente. "Perdónanos",
respondieron. "Pero como puedes ver,
justamente ahora estamos totalmente
ocupadas siendo rosas".
UNA VOZ DESDE NO SÉ DÓNDE
Parece que amas este mundo.
"Sí", dije, "Este precioso mundo".
¿Y no te importa la mente, que te mantiene
ocupada todo el tiempo con sus oscuras
y brillantes preguntas?
"No, estoy bastante acostumbrada. Ocupada, ocupada
todo el tiempo".
¿Y no te importa vivir con aquellas preguntas,
me refiero a las difíciles, a las que nadie puede
responder?
"En realidad, son las más interesantes".
¿Y tienes alguna persona en tu vida cuya mano
quieras apretar?
"Sí, la tengo".
Seguramente entonces debes de ser muy feliz allí abajoy
en tu corazón.
"Sí", dije, "Lo soy".
Un libro pequeño en extensión, pero extraordinariamente coherente y depurado, donde cada poema parece escrito desde la convicción de que la felicidad no consiste en escapar de la vulnerabilidad, sino en haber encontrado, aunque solo sea durante un tiempo, a alguien con quien compartir el asombro de estar vivas.

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