miércoles, 17 de octubre de 2012

Papasunos y mamasunas

Cuando el dedo señala la luna siempre hay algún tonto que se queda mirando el dedo. No hay día en que no se cumpla el conocido proverbio oriental.
La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres (CEAPA) ha convocado para hoy una huelga general de familias y estudiantes en los centros educativos, por la "gravísima situación" de la educación. La respuesta del Gobierno por boca (¡zas!) de su combativo ministro de Educación, Cultura y Deporte ha sido acusar a la CEAPA de ser una organización politizada y radical, dando así comienzo al siempre entretenido juego del poli(tico) malo y el poli(tico) tonto.
El proverbial tonto ha sido, en esta ocasión, el portavoz del PP en el Congreso, Alfonso Alonso: "Yo cuando iba al instituto las huelgas las organizaban los de Batasuna, nunca los padres". El dedo de la CEAPA señala la luna de la crítica situación de la educación en España y al tonto sólo se le ocurre compararles con Batasuna.
A mí no me parecen unos radicales, sino personas más bien sensatas, muy preocupadas por lo que ocurre en los centros de enseñanza, que afecta directamenta a sus hijas e hijos. Irresponsables serían si no se preocuparan.
Muy interesante el encuentro digital con dos representantes de la CEAPA promovido por 20minutos.es. Genial su caracterización del ministro: "El señor Wert es un error circunstancial en la historia de la educación española, que debemos solucionar cuanto antes".

domingo, 14 de octubre de 2012

Enigma

La de esta mañana ha sido una caminata breve, por terreno muy familiar. La disculpa era buscar alguna seta.
Todo era, como digo, conocido y previsible: cada sendero, cada recodo, los lugares en los que el viento sopla con especial intensidad... Pero, de pronto, una particular iluminación ha hecho que un lugar por el que he pasado decenas de veces -un collado con un pequeño grupo de árboles- me haya parecido sorprendente y mágico.


He recordado entonces algo que escribe el antropólogo David Le Breton en su precioso librito Elogio del caminar (Siruela, 2011):

El viajero de a pie va en busca de nombres, ya sea del pueblo más cercano o el del paraje en el que se halla, jalones de sentido que humanizan el recorrido y sacan al mundo del caos en el que se encontraba [...]. A veces, en efecto, hay que reducir la ambición, pues no toda parcela del mundo tiene nombre, y todavía perviven bosques desconocidos o campos anónimos, planicies y valles que nadie ha pensado en bautizar. Además, el destino de todo ser humano es conocer poco más que un puñado del infinito número de nombres que existen; hay, pues, que dirigirse a la persona adecuada, aquella que sabe precisamente lo que buscamos. ¿Cómo se llama esta aldea, este riachuelo, ese río, ese bosque, los habitantes de ese pueblo? Tenemos que orientarnos ante el enigma del lugar, reencontrarnos en medio de las manchas coloreadas y las líneas de nuestro mapa, calcular entonces el camino ya recorrido y el que queda por recorrer, evaluar los esfuerzos que van a ser necesarios.



Esta mañana no faltaban las indicaciones; tampoco eran necesarias. Pero sí, incluso ahí, en esos lugares tan familiares, había ocasión para el enigma...

viernes, 12 de octubre de 2012

Cuando la fiesta nacional...



Cuando la fiesta nacional 
Yo me quedo en la cama igual, 
Que la música militar 
Nunca me supo levantar. 
En el mundo pues no hay mayor pecado 
Que el de no seguir al abanderado 

Y a la gente no gusta que 
Uno tenga su propia fe 
Y a la gente no gusta que 
Uno tenga su propia fe 


Tampoco me hubiese prestado a levantar la cartulina en el Nou Camp...

¡Qué coñazo los nacionalismos! Elevar lo que en todo caso no es más que un continente (un espacio geográfico, un marco territorial) sin contenido sustantivo a centro absoluto del universo ideológico...

miércoles, 10 de octubre de 2012

Alguien sí escucha

Ya se vió con ocasión del 25-S. Eduardo Madina hizo al respecto una declaración bien diferente de las banalidades proferidas por tantos representantes políticos: mientras la clase política se dedica a discutir "hipotéticas rupturas territoriales que en ningún caso se van a producir", en la calle se evidencia una "ruptura emocional y social" a la que no se está dando respuesta. Sólo he encontrado una referencia a esas declaraciones en un diario gallego, pero ahí están.
Ahora ha vuelto a mostrarse como alguien que sabe leer adecuadamente la realidad. El CIS constata una vez más que "la clase política, los partidos políticos", son considerados como el principal problema que existe actualmente en España por un 26,9% de la ciudadanía, sólo superados por "los problemas de índole económica" (49,4%) y "el paro" (79,3%). Frente a la patética reacción de unos y otros, Eduardo Madina afirmaba en la SER que la política -la política que hacen todas las organizaciones políticas- es la responsable de esa mala imagen.

lunes, 1 de octubre de 2012

Rajoy y la democracia inactiva

Mariano Rajoy es un auténtico purista de la democracia: cuando la democracia está amenazada por el acoso del capitalismo de casino, él critica a quienes se movilizan para denunciar este acoso y se fuma un puro. Lo dicho, un purista democrático.


Desde Nueva York, Rajoy se ha despachado contra la movilización  del 25-S con unas declaraciones impropias de un dirigente político democrático: “Permítanme que haga aquí en Nueva York un reconocimiento a la mayoría de españoles que no se manifiestan, que no salen en las portadas de la prensa y que no abren los telediarios. No se les ven, pero están ahí, son la mayoría de los 47 millones de personas que viven en España. Esa inmensa mayoría está trabajando, el que puede, dando lo mejor de sí para lograr ese objetivo nacional que nos compete a todos, que es salir de esta crisis”.

Según el ideal democrático de Rajoy el buen ciudadano es aquel que va "de su corazón a sus asuntos", que no monta líos, que trabaja si puede y que, porque calla, otorga y consiente. Más allá de la profunda insensibilidad que muestra el purista con su referencia a esa mayoría de la que trabaja "el que puede", el elogio de la mayoría inactiva y silente entonado por Rajoy es la perfecta prueba de la antipolítica que caracteriza al proyecto neocon que el PP impulsa en España. Su ideal es el de una ciudadanía desertora del espacio público, reducida a individuos consumidores retirados a sus particulares paraísos (o purgatorios) privados.

En su libro de 2003 En busca de un nuevo orden, ese liberal militante y sin tacha que era Ralf Dahrendorh escribía lo siguiente a propósito de la "política de la libertad", que él consideraba la idea rectora de todo progreso humano y el fundamento último de la democracia:

"La libertad no es nunca un cómodo cojín sobre el que podamos reposar o entregarnos a un placer pasivo. La libertad es un envite, una invitación a la acción. Y es que la actividad no siempre es algo completamente obvio. En este sentido, incluso los dos liberales más importantes, Karl Popper y Friedrich von Hayek, se mostraron demasiado modestos, por no decir pasivos. La sociedad abierta permite probar, equivocarse y corregirse. Pero ¿y si nadie intenta ya recorrer nuevos caminos? ¿Y si la apatía acaba reemplazando a la participación activa en la vida de la comunidad? En el pasado ya estuvimos, y probablemente todavía seguimos estando, muy próximos a una situación de este  tipo. En el mejor de los casos, que no es nada bueno, esta apatía es un recaer en una especie de autoritarismo involuntario. Mientras los ciudadanos duermen, los poderosos hacen y deshacen".

Dahrendorf defendía un concepto de libertad activa entendida como "la actividad capaz de hacer realidad las oportunidades que ofrece la vida". Una perspectiva incomprensible para un partido que entroniza como "liberal" a una Esperanza Aguirre cuyo testamento político ha sido Eurovegas: apoteosis del individuo consumista que confía a la suerte la superación de todas sus miserias.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Tres razones para creer en Dios (según Charlie Parker)

John Connolly es irlandés, muy irlandés, y escribe una literatura "negra" que combina con pericia la novela de detectives clásica con una apertura a lo sobrenatural que, sin embargo, no desentona en absoluto en sus elaboradas tramas.
En su última novela, titulada Cuervos, un siempre atormentado Charlie Parker busca unos instantes de paz en una iglesia dedicada a San Maximilian Kolbe (existe, sí y no es casualidad que sea esa esta advocación la que consuela a Parker), donde reflexiona sobre sus razones para creer en Dios:

En cierta ocasión, Louis me preguntó si creía en Dios después de todo lo que había visto y de todo lo que había sufrido, muy en especial la pérdida de Susan y Jennifer. Le di tres respuestas, probablemente dos más de las que esperaba. Le expliqué que me resultaba más fácil creer en Dios que no creer, porque si no creía en nada, las muertes de Susan y Jennifer carecían de sentido y razón, y prefería albergar la esperanza de que su pérdida formase parte de un designio que yo aún no entendía. Le expliqué que el Dios en quien creía a veces miraba en otra dirección. Era un Dios distraído, un Dios abrumado por nuestras exigencias, y nosotros éramos muy, muy insignificantes, y muy, muy numerosos. Le expliqué que entendía que a veces le pasara eso. Mi Dios era como un padre que siempre intentaba velar por su hijos, pero uno no siempre podía estar al lado de sus hijos, por más que se esforzara. Yo no estuve al lado de Jennifer cuando más me necesitó y me resistía a culpar a mi Dios de eso.
Y le expliqué que creía en Dios porque había visto a su polo opuesto. Había visto todo lo que no era Él, y me había sentido tocado por aquello y por consiguiente ya no podía negar la posibilidad de una bondad máxima para contrarrestar tal depravación, como no podía negar que la luz del día seguía a la oscuridad, y la noche al día.
Le expliqué todo esto, y él se quedo en silencio.