domingo, 30 de septiembre de 2012

Tres razones para creer en Dios (según Charlie Parker)

John Connolly es irlandés, muy irlandés, y escribe una literatura "negra" que combina con pericia la novela de detectives clásica con una apertura a lo sobrenatural que, sin embargo, no desentona en absoluto en sus elaboradas tramas.
En su última novela, titulada Cuervos, un siempre atormentado Charlie Parker busca unos instantes de paz en una iglesia dedicada a San Maximilian Kolbe (existe, sí y no es casualidad que sea esa esta advocación la que consuela a Parker), donde reflexiona sobre sus razones para creer en Dios:

En cierta ocasión, Louis me preguntó si creía en Dios después de todo lo que había visto y de todo lo que había sufrido, muy en especial la pérdida de Susan y Jennifer. Le di tres respuestas, probablemente dos más de las que esperaba. Le expliqué que me resultaba más fácil creer en Dios que no creer, porque si no creía en nada, las muertes de Susan y Jennifer carecían de sentido y razón, y prefería albergar la esperanza de que su pérdida formase parte de un designio que yo aún no entendía. Le expliqué que el Dios en quien creía a veces miraba en otra dirección. Era un Dios distraído, un Dios abrumado por nuestras exigencias, y nosotros éramos muy, muy insignificantes, y muy, muy numerosos. Le expliqué que entendía que a veces le pasara eso. Mi Dios era como un padre que siempre intentaba velar por su hijos, pero uno no siempre podía estar al lado de sus hijos, por más que se esforzara. Yo no estuve al lado de Jennifer cuando más me necesitó y me resistía a culpar a mi Dios de eso.
Y le expliqué que creía en Dios porque había visto a su polo opuesto. Había visto todo lo que no era Él, y me había sentido tocado por aquello y por consiguiente ya no podía negar la posibilidad de una bondad máxima para contrarrestar tal depravación, como no podía negar que la luz del día seguía a la oscuridad, y la noche al día.
Le expliqué todo esto, y él se quedo en silencio.

3 comentarios:

Txetxu Barandiarán dijo...

Yo sé de uno que me decía que a menudo en mi blog sólo citaba... ;-)

Imanol dijo...

Pobrecito Txetxu. ¿Cómo pueden decirte algo así? No sé qué tienen algunas personas contra la citología...

Anónimo dijo...

COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
EN LA CONDUCCION DIARIA

Cada señalización luminosa es un acto de conciencia

Ejemplo:

Ceder el paso a un peatón.

Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

Poner un intermitente

Cada vez que cedes el paso a un peatón

o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.


Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.


Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.


Atentamente:
Joaquin Gorreta 55 años