Uno se apoya en la mochila. Porque en el momento en que nos quitamos el peso de nuestros hombros no sabemos enderezarnos enseguida; ¡pues resulta que era el peso lo que antes nos daba seguridad y equilibrio! [George Simmel]
sábado, 18 de abril de 2009
Arzallluz: la palabra siempre oportuna
Lo cuenta Werner Fuld en su Diccionario de últimas palabras (Seix Barral, 2004): El irlandés Brendan Beham (fallecido en 1964), dramaturgo tan famoso como tristemente célebre borrachín, estaba en el hospital bajo los cuidados de una monja católica. Conmovido por la entrega desinteresada de la religiosa, su último deseo fue para ella: "¡Que todos sus hijos lleguen a obispos!". El ex presidente del PNV, Xabier Arzalluz, acaba de declarar que con las amenazas verttidas por ETA contra "Patxi López y los suyos", en toda España "tienen un motivo más de popularidad" y por ello lo que se puede pensar es que la banda terrorista "quería ayudarles" . "ETA debería saber cuándo sus posturas ayudan o 'desayudan' porque en el fondo lo que vamos a pensar es que -con este comunicado- quería ayudar" al futuro lehendakari, por el apoyo que va a recibir en España "simplemente porque le ha amenazado ETA" (El Mundo, 18 de abril). Tan oportuno como el borrachín Behan pero infinitamente menos divertido. Y no serán, me temo, las últimas palabras de Arzalluz.
miércoles, 15 de abril de 2009
Objetivo, objetividad, objeto
(1) La Diputación cesa a la directora de la sala Rekalde por desafiar a Josune Ariztondo. Cuestionó la decisión de la diputada foral de retirar de una exposición un vídeo que encuadra en una diana a la Guardia Civil [EL CORREO, 15 de abril] (2) La historia tiene su recorrido. En resumen: El videoartista bermeotarra Khuruts Begoña realiza la obra 5 minutos de objetividad ante una escultura verde en Bilbao. Un jurado premia su creación en mayo de 2008 y lo selecciona para la muestra itinerante Ertibil 2008. Dias antes de la inauguración de la exposición Ertibil 2008-Arte Gaztea en la Sala Rekalde de Bilbao el video es retirado. Josune Aritzondo, diputada de Cultura de la Diputación de Bizkaia justifica así esta decisión: “En este país hay gente que mata y hay gente que vive amenazada. Desde el punto de vista humano, la obra hiere la sensibilidad de muchas personas. Y, en este momento, ése es un motivo suficiente para retirar la pieza de la exposición”. En abril de 2009 la Directora de la sala Rekalde,Pilar Mur, firma un manifiesto en el que se critica de manera indirecta lo ocurrido con la exposición Ertibil 2008. (3) La cuestión de la representación de la violencia es endemoniadamente complicada. El Museo Artium de Vitoria presentó en 2004 la exposición Laocoonte devorado. Arte y violencia política. Aún es posible acceder a la presentación que el propio Museo hacía de la exposición. En la misma, se decía esto: "David, Goya, Gericault, Delacroix, Picasso, Richter…, el asunto de la violencia política ha sido reiteradamente abordado por artistas de los siglos XIX y XX. La denuncia, el testimonio, la crudeza descriptiva, el intento de comprensión… han sido fórmulas habituales de acercamiento a estos hechos. La subversión, como vía para el desplazamiento violento de quienes ocupan el poder político, y la represión como medio de usar la fuerza para mantenerse en ese mismo poder, ha sido objeto de numerosas reflexiones artísticas a lo largo de los dos últimos siglos; sus circunstancias y consecuencias, también. Abordar esta cuestión puede ser poco amable. Sin embargo, es muy necesario hacerlo. Mucho más en nuestro país. Desde el punto de vista de una institución cultural, como es este museo de arte contemporáneo, hacerlo es una obligación ética, máxime cuando tanto silencio incomprensible e incomprensión silenciosa rodean el asunto en el ámbito público. No en el ámbito público político, a donde se traslada la virulencia en forma de verbalidad agresiva y donde el problema no se termina por resolver, sino en las demás esferas sociales". (4) En el transcurso de la exposición Laocoonte devorado tuve la oportunidad de participar con una conferencia sobre "Arte y paz" [puede leerse un resumen en: www.fundacionfernandobuesa.com/pdf/pais-zubero-06072004.pdf]. Mi conferencia finalizaba así: "Reflexionamos sobre la paz con el trasfondo de imágenes de violencia. La historia de Troya nos ilustra sobre la facilidad con la que la violencia se infiltra en nuestras ciudades, casi siempre camuflada en el interior de los vistosos caballos de la paz, la justicia, la igualdad, la felicidad, la democracia o el progreso. Reflexionamos sobre la paz con el trasfondo de imágenes de violencia. Tal vez sea inevitable pues, como señalaba Eduardo Mendoza en el artículo citado: 'El museo de la paz son las calles de la ciudad, por donde la gente va a sus cosas sin mirar al cielo por si acaso y dobla las esquinas sin asomarse a comprobar si la travesía es segura'. Tan poco cuando puede darse por supuesto. Tanto cuando nos falta. Reflexionamos sobre la paz y lo hacemos con el trasfondo de imágenes de violencia. Tal vez no sea malo. Escribe Susan Sontag en su libro Ante el dolor de los demás: 'Debemos permitir que las imágenes atroces nos persigan. Aunque sólo se trate de muestras y no consigan abarcar la mayor parte de la realidad a que se refieren, cumplen no obstante una función esencial. Las imágenes dicen: Esto es lo que los seres humanos se atreven a hacer, y quizá se ofrezcan a hacer, con entusiasmo, convencidos de que están en lo justo. No lo olvides'. Tal vez la única manera cabal de representarnos la paz, la humilde paz, sea recurriendo a su envés, a su negación". (5) Unas declaraciones del artista: “Mi vídeo no tenía ninguna intención política y donde la gente ha querido ver una diana no es más que un objetivo. Un objetivo que representa al que está mirando (…) Mi objetivo era plantear una reflexión individual del que está mirando. Crear opinión sobre la subjetividad con que se tratan algunas historias y se manipulan algunas cosas para seguir con el cuento”. La última parte de su declaración me parece bastante más cuestionable que el propio vídeo. ¿Objetividad frente a subjetividad de quienes "manipulan para seguir con el cuento"? ¿Qué cuento? (6) Celebración de la subjetividad (Eduardo Galeano, El libro de los abrazos, 1989) Yo ya llevaba un buen rato escribiendo Memoria del fuego, y cuanto más escribía más adentro me metía en las historias que contaba. Ya me estaba costando distinguir el pasado del presente: lo que había sido estaba siendo, y estaba siendo a mi alrededor, y escribir era mi manera de golpear y de abrazar. Sin embargo, se supone que los libros de historia no son subjetivos. Se lo comenté a don José Coronel Urtecho: en este libro que estoy escribiendo, al revés y al derecho, a luz y a trasluz, se mire como se mire, se me notan a simple vista mis broncas y mis amores. Y a orillas del río San Juan, el viejo poeta me dijo que a los fanáticos de la objetividad no hay que hacerles ni puto caso: - No te preocupés -me dijo-. Así debe ser. Los que hacen de la objetividad una religión, mienten. Ellos no quieren ser objetivos, mentira: quieren ser objetos, para salvarse del dolor humano.
martes, 14 de abril de 2009
Producción editorial en España en el año 2008
Estadística de la Producción Editorial. Año 2008.
INE, nota de prensa (16 marzo 2009)
En 2008 se editaron 255,5 millones de libros, un 12,6% más que en el año anterior. El número de títulos editados aumentó un 18,4% respecto a 2007, mientras que la tirada media descendió un 4,9%.
http://www.ine.es/prensa/np542.pdf
INE, nota de prensa (16 marzo 2009)
En 2008 se editaron 255,5 millones de libros, un 12,6% más que en el año anterior. El número de títulos editados aumentó un 18,4% respecto a 2007, mientras que la tirada media descendió un 4,9%.
http://www.ine.es/prensa/np542.pdf
¿Zarzuela? El caserio
El PNV califica el pacto entre el PSE y el PP de "zarzuela española" (EL CORREO, 13 de abril).¿Zarzuela española en Euskadi? El caserío, por supuesto.
Hay unos versos en el zortziko "Sasibill mi caserío", cantado por Santi, que hoy podríamos poner en la boca de cualquiera de los desmelenados dirigentes del PNV:
¡La estrella se apagó!
¡Qué hermosa dicha la que perdí!
Perdí la ilusión
que tanto acaricié.
¡Fue una locura lo que soñé!
Perdí la ilusión, la juventud
y la razón...
sábado, 11 de abril de 2009
¡Arriba Amayuelas!

Ayer por la tarde estuvimos visitando Amayuelas de Abajo. Pueblo pero sobre todo proyecto, Tierra de Campos que de la mano de Meli, Marijo, Uxi, Jeromo y tantos otros se ha convertido en Tierra de Utopías. Pero utopias encarnadas, enraizadas en esa tierra llana palentina que tanto ha sufrido y sufre la despoblación de sus núcleos rurales. Inéditos viables, como diría Paulo Freire, tan presente en el proyecto de Amayuelas.
Generosamente, Uxi nos dedicó tres horas preciosas y de su mano fuimos pasando de la recuperación de las viejas técnicas de construcción con adobe a su renovada aplicación para la construcción de viviendas bioclimáticas, de la preocupación por preservar el conocimiento aplicado de los viejos agricultores a la sorprendente Universidad Rural Paulo Freire, de la lucha por preservar la biodiversidad local con ese maravilloso palomar reconvertido en banco de semillas a su vinculación global con las luchas campesinas en todo el mundo... Lo de "otro mundo es posible" es más que un eslogan, entre otras cosas, porque existe Amayuelas.
Mientras nos acercábamos la tarde estaba oscura, con lluvia y hasta amagos de nieve. Cuando regresábamos, después de la visita, el sol había asomado y empezaba a ponerse pintándolo todo de naranjas y rosas.
Amayuelas de Abajo. Si no lo conoces visítalo aquí [http://www.nodo50.org/amayuelas/] pero sobre todo visítalo allí.
viernes, 10 de abril de 2009
El cambio y el cañón de Aracuriare

El PNV recupera su discurso más soberanista ante el Aberri Eguna
EL CORREO, 19/4/9
El PNV ha recuperado su discurso más soberanista, en línea con la fracasada consulta de Ibarretxe, ante el Aberri Eguna que celebrará el domingo, apenas tres semanas antes de la investidura de Patxi López como lehendakari. El presidente del partido en Vizcaya, Andoni Ortuzar, defendió ayer que, «por encima de coyunturas políticas» -en alusión al próximo pase a la oposición de los jeltzales-, Euskadi es actualmente «más nación que nunca», con siete territorios» cuyo «único límite es la libre determinación de los ciudadanos». Su formación -anunció- se volcará en el reto de construir una patria vasca «libre de ataduras externas y de violencia». Mientras tanto, el líder del PNV en Álava, Iñaki Gerenabarrena, advierte en una entrevista con EL CORREO de que los nacionalistas no serán «la tabla de salvación» del PSE.
Hay que reconocer a los nacionalismos el mérito de haber alzado la voz frente a una modernidad liberal que apostó por un universalismo abstracto tan narcisista que ha sido incapaz de reconocer (según alguien tan poco nacionalista como Habermas) que en las mismas categorías conceptuales del Estado nacional se oculta un resto no secularizado de trascendencia, como es la tensión entre el universalismo de una comunidad jurídica igualitaria y el particularismo de una comunidad con un destino histórico que cumplir. Un universalismo irresponsable que no comprende a Amin Maalouf cuando denuncia que las identidades asesinas de hoy son tantas veces las mismas identidades asesinadas de ayer.
Sin embargo, no es preciso ser nacionalista para comprender, asumir y defender lo que de razonable y democrático pueda haber en la crítica al universalismo abstracto. No hace falta, por ejemplo, enredar con la idea de derechos colectivos para comprometerse en la defensa de la diversidad de las culturas nacionales. Como no es preciso perderse por las complicadas veredas de la territorialidad histórica cuando podemos decir, sencillamente, que el tamaño es condición de posibilidad de la democracia, que hay escalas que resultan tan grandes (pero también tan minúsculas) que imposibilitan a los ciudadanos concretos el ejercicio democrático. También es posible defender una construcción nacional -es decir, un proceso de desarrollo de aquellos “hábitos del corazón” que, sin que tengan por qué ser exclusivos de una comunidad humana concreta, son sin embargo vividos por ésta como señas de identidad- sin por ello deslizarse hasta la vieja reivindicación estatalista.
El PNV ha contribuido a construir una improbable estructura política en el País Vasco. Lo ha hecho actuando como un sistema abierto, en permanente intercambio de energía e información con su entorno. Desde hace una década, por el contrario, en su seno llevan la voz cantante los diseñadores de arquitecturas probables sobre los planos del más viejo autodeterminismo. Lo contrario del vertiginoso Guggenheim, edificio de estructura improbable nacido de la audacia, pero también del respeto por un emplazamiento cargado de historia con el que lo nuevo debe conectar, no romper. Y es que, ¿cómo van a ser constructores de algo nuevo quienes no son capaces de valorar la improbable novedad que significó lo que hoy tenemos?
Cuenta Álvaro Mutis en su novela Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero que, en un determinado momento de su vida, decidió Maqroll, hombre de mar, adentrarse en lo más profundo del cañón de Aracuriare. Y que allí, entregado a la introspección, “avanzó en el empeño de entender sus propias fronteras, sus verdaderos límites”, para encontrarse con que en el centro mismo de su ser cobraba forma “una presencia que, aunque nunca había tomado parte en ninguno de los episodios de su vida, conocía toda la verdad, todos los senderos. [Y] al enfrentarse a ese absoluto testigo de sí mismo, le vino también la serena y lenificante aceptación que hacía tantos años buscaba por los estériles caminos de la aventura”.
El nacionalismo vasco necesita perderse en su propio cañón de Aracuriare. Los viejos y familiares caminos por los que ha transitado tantos años ya no le sirven para avanzar. Paradójicamente, el nacionalismo se ha extraviado por empeñarse en recorrer aquellos senderos que mejor conoce. Buscándose a sí mismo, ha acabado dejándose seducir por aquellos que le invitan a desandar lo andado hasta encontrar las tranquilizadoras señales que marcan el camino que llevará a sus viejos objetivos. Y en esa aventura estéril su energía política, clave para este país, se vuelve más y más inútil.
Hay que reconocer a los nacionalismos el mérito de haber alzado la voz frente a una modernidad liberal que apostó por un universalismo abstracto tan narcisista que ha sido incapaz de reconocer (según alguien tan poco nacionalista como Habermas) que en las mismas categorías conceptuales del Estado nacional se oculta un resto no secularizado de trascendencia, como es la tensión entre el universalismo de una comunidad jurídica igualitaria y el particularismo de una comunidad con un destino histórico que cumplir. Un universalismo irresponsable que no comprende a Amin Maalouf cuando denuncia que las identidades asesinas de hoy son tantas veces las mismas identidades asesinadas de ayer.
Sin embargo, no es preciso ser nacionalista para comprender, asumir y defender lo que de razonable y democrático pueda haber en la crítica al universalismo abstracto. No hace falta, por ejemplo, enredar con la idea de derechos colectivos para comprometerse en la defensa de la diversidad de las culturas nacionales. Como no es preciso perderse por las complicadas veredas de la territorialidad histórica cuando podemos decir, sencillamente, que el tamaño es condición de posibilidad de la democracia, que hay escalas que resultan tan grandes (pero también tan minúsculas) que imposibilitan a los ciudadanos concretos el ejercicio democrático. También es posible defender una construcción nacional -es decir, un proceso de desarrollo de aquellos “hábitos del corazón” que, sin que tengan por qué ser exclusivos de una comunidad humana concreta, son sin embargo vividos por ésta como señas de identidad- sin por ello deslizarse hasta la vieja reivindicación estatalista.
El PNV ha contribuido a construir una improbable estructura política en el País Vasco. Lo ha hecho actuando como un sistema abierto, en permanente intercambio de energía e información con su entorno. Desde hace una década, por el contrario, en su seno llevan la voz cantante los diseñadores de arquitecturas probables sobre los planos del más viejo autodeterminismo. Lo contrario del vertiginoso Guggenheim, edificio de estructura improbable nacido de la audacia, pero también del respeto por un emplazamiento cargado de historia con el que lo nuevo debe conectar, no romper. Y es que, ¿cómo van a ser constructores de algo nuevo quienes no son capaces de valorar la improbable novedad que significó lo que hoy tenemos?
Cuenta Álvaro Mutis en su novela Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero que, en un determinado momento de su vida, decidió Maqroll, hombre de mar, adentrarse en lo más profundo del cañón de Aracuriare. Y que allí, entregado a la introspección, “avanzó en el empeño de entender sus propias fronteras, sus verdaderos límites”, para encontrarse con que en el centro mismo de su ser cobraba forma “una presencia que, aunque nunca había tomado parte en ninguno de los episodios de su vida, conocía toda la verdad, todos los senderos. [Y] al enfrentarse a ese absoluto testigo de sí mismo, le vino también la serena y lenificante aceptación que hacía tantos años buscaba por los estériles caminos de la aventura”.
El nacionalismo vasco necesita perderse en su propio cañón de Aracuriare. Los viejos y familiares caminos por los que ha transitado tantos años ya no le sirven para avanzar. Paradójicamente, el nacionalismo se ha extraviado por empeñarse en recorrer aquellos senderos que mejor conoce. Buscándose a sí mismo, ha acabado dejándose seducir por aquellos que le invitan a desandar lo andado hasta encontrar las tranquilizadoras señales que marcan el camino que llevará a sus viejos objetivos. Y en esa aventura estéril su energía política, clave para este país, se vuelve más y más inútil.
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