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miércoles, 14 de noviembre de 2012

El 14-N en Bilbao

Mucha gente este mediodía en Bilbao, mucha. Voy corriendo a la manifestación de las 18:30.



Actualizo este comentario a las 22:00, a mi vuelta de Bilbao: mucha, mucha gente otra vez. Un gran ambiente militante. Y una excelente intervención de Unai Sordo, secretario general de CC.OO. de Euskadi.. A ver si la localizo por ahí y puedo compartirla.




martes, 13 de noviembre de 2012

Huelga / Greba / Strike / Greve...


El 14 de noviembre Huelga General – OBJETIVOS DE LA HUELGA

1. El rechazo a la reforma del mercado laboral que ha conllevado un retroceso sin precedentes en los derechos de los trabajadores y trabajadoras, tanto en su vertiente individual como colectiva.

2. El rechazo al bloqueo en los procesos negociadores de los convenios colectivos y el rechazo y la reversión del Real Decreto-ley 20/2012, de 13 de julio, de Medidas para garantizar la estabilidad presupuestaria y de fomento de la competitividad, que ha supuesto un nuevo ajuste de los derechos laborales de la plantilla del sector público, tanto del personal por cuenta ajena como del funcionariado y que castiga especialmente a un sector de la sociedad victima de la crisis y especialmente vulnerable, las desempleadas y desempleados.

3. El rechazo a las políticas sociales que más allá de profundizar en el desmantelamiento del estado del bienestar están ya debilitando derechos constitucionales básicos que son fundamento del contrato social y de la convivencia democrática en España.

4. El rechazo a las políticas económicas y fiscales tanto a nivel europeo como en España que lejos de dinamizar la economía están profundizando la crisis, incrementando el desempleo y la pobreza.
Azaroaren 14an Greba Orokorra – GREBAREN HELBURUAK
1. Lan-merkatuaren erreforma arbuiatzea; aurrekaririk gabeko atzerapena ekarri baitu langileen eskubideei dagokienez, banaka zein taldeka.

2. Hitzarmen kolektiboen negoziazio prozesuen blokeoa arbuiatzea; eta aurrekontuen egonkortasuna bermatzeko eta lehiakortasuna sustatzeko neurriak ezartzen dituen uztailaren 13ko 20/2012 Errege Lege Dekretua arbuiatzea eta lehengoratzeko eskatzea; izan ere, horren ondorioz, berriz ere estutu egin dira sektore publikoko langileen lan-eskubideak, nahiz besteren konturako langileena nahiz funtzionarioena, eta bereziki zigortzen da krisiaren biktima eta bereziki ahula den gizartearen sektore bat: langabetuena.

3. Politika sozialak arbuiatzea; izan ere, ongizate-estatuaren suntsipena areagotzeaz gain, dagoeneko ari dira Konstituzioan jasotako oinarrizko eskubideak ahultzen, zeinak Espainiako kontratu sozialaren eta bizikidetza demokratikoaren funtsa baitira.

4. Ekonomia- eta zerga-politikak arbuiatzea, Europakoak zein Espainiakoak, ekonomia dinamizatu beharrean krisia areagotzen ari baitira, langabezia eta pobrezia areagotuz». CGT-k, bere aldetik, grebarako deialdia egin du «egungo Espainia Estatuko Gobernuaren politika ekonomiko eta sozialaren aurka.


Movilizaciones en Europa el 14 de noviembre en la Jornada de acción y solidaridad convocada por la Confederación Europea de Sindicatos


“Por el Empleo y la Solidaridad en Europa”
  • En el Estado español, la mayoría de los sindicatos y la Cumbre Social, que reúne a mas de 150 asociaciones representativas de la sociedad civil, han convocado huelga general de 24 horas el día 14 de noviembre, y hasta la fecha, también hay convocadas mas de 100 manifestaciones en capitales y localidades del país. Además de los sindicatos que estamos en la cumbre social, la CIG Gallega, CGT, y ESK apoyan esta jornada europea, además de recibir adhesiones del Consejo Vasco de la Juventud o de la Asamblea Nacional de Catalunya.
  • Portugal: 14N. Huelga general convocada por la CGTP a la que se adhieren bastantes federaciones de la UGT-P
  • Italia: 14N. La CGIL convoca huelga general de cuatro horas y manifestaciones descentralizadas a lo largo del país.
  • Grecia: Tras la huelga General de 48 horas Para el 14N han convocado una huelga general de 3 horas de duración (12:00 – 15:00 h) y una gran manifestación a las 13:00.
  • Bélgica: El 14N las tres centrales belgas, con la CES, se concentrarán ante las embajadas de Grecia, Portugal, España e Italia y entregarán escritos de protesta y solidaridad. sin interrupción del trabajo. Varias federaciones (el metal entre ellas) y organizaciones territoriales valonas de la FGBT como Charleroi o Lieja, han convocado huelga general.
  • Francia: 14N. Se han convocado, por el momento, 28 manifestaciones en otras tantasciudades dentro del llamamiento de cinco centrales –CGT, CFDT, UNAS, FSU y Solidaires- a una Jornada de movilización general interprofesional.
  • Alemania: 14-N. La DGB organiza manifestaciones y asambleas en varias ciudades del país. Una de las principales acciones tendrá lugar frente a la puerta de Brandenburgo en Berlín.
  • Austria: 14-N. La ÖGB organiza un acto de solidaridad con los trabajadores europeos,
  • Polonia: OPZZ y Solidarnosc convocan un acto público en Varsovia.
  • Dinamarca: Las tres centrales convocan un acto público de apoyo a la Jornada
  • Reino Unido: El 14N van a organizar actos de solidaridad con Grecia, España… y actividades de lobby ante la sede de la Comisión Europea en Londres y Bruselas
  • Holanda: 14N. La FNV organiza una conferencia para expresar su solidaridad
  • Rumania: 14N. Cartel ALFA organiza manifestaciones en las principales ciudades
  • Finlandia: 14N. Los sindicatos SAK, STTK y AKAVA organizan acciones mediáticas y políticas con el objetivo de reclamar el respeto a los derechos de los trabajadores en Europa.
  • Suiza: Entre el 6 y 14N. La USS organiza acciones de solidaridad. UNIA junto con VER.DI (Alemania) y GPA (Austria) organizan acciones transnacionales en Berna.
  • Suecia: 14N. Durante su congreso la FTF adoptará una declaración de solidaridad y apoyo a los trabajadores europeos que se enfrentan a las medidas de austeridad.
  • República Checa: 17N. CMKOS organiza una manifestación contra los recortes en Praga.
  • Eslovenia: 17N. Manifestación en Liubliana.

lunes, 25 de junio de 2012

Mineros en lucha

Me lo ha enviado esta misma tarde mi buen amigo Toci, y yo lo socializo con ganas en este día en que las dos columnas de mineros en marcha hacia Madrid, la leonesa y la asturiana, han confluido en la localidad de La Robla.


Amplía la foto para leer el mensaje, lleno de gracia y de razón:
"El Gobierno apoya a la minería:
Va meter 24.000.000.000 euros en el mayor pozu de España: Bankia
Un pozu sin fondo en el que nun hay carbón.
Eso sí... cabrón hay más de un".

Hasta el poli se descojona...

domingo, 19 de febrero de 2012

Hay motivos, hay ganas

Llovía este mediodía en Bilbao. Llovía con ganas. Pero más ganas, muchas mas ganas, había entre los miles de personas que hemos recorrido la Gran Vía hasta el Arenal. Los gritos llamando a la huelga general han sido los más coreados. Hay motivos, hay ganas y hay contexto cívico.






miércoles, 29 de septiembre de 2010

La reforma, la huelga y yo

Distinguir entre"ser" y"estar", entre "instrumentos" y "principios", entre "coyuntura" y "proceso estructural". Es mi forma de empezar a liarme con la intención de acabar aclarándome en la actual tesitura. Sí, es el 29-S.
Estoy en el Senado y me toca contribuir a ser soporte del Gobierno; es decir, me toca soportarlo, en todos los sentidos del término: también en los buenos. Este "estar"tiene fecha de caducidad y ninguna posibilidad de repetirse. También estoy afiliado a Comisiones Obreras; este otro "estar" continuará después de mi salida del Senado.
Unidos, ambos "estares" se convierten hoy en malestares. De no estar en el Senado hoy haría huelga; pero al estarlo, hacerla o apoyarla expresamente no sería mas que una frivolidad por mi parte.

Tanto el Senado como el sindicato, lo mismo que los gobiernos, los partidos, las empresas ylos mercados, es decir, todas aquellas instituciones sociales en las que estamos, son instrumentos para la intervención social. En mi caso, pretendo que sean herramientas para una intervención social transformadora. Desde una perspectiva de izquierda, dicho sea en resumen. Estos son mis principios, y si a usted no le gustan, pues lo siento, pero no tengo otros.

Entre los principios y los instrumentos, evidentemente escojo los principios. Otra cosa es caer en el error del principismo voluntarista: pensar que es posible actuar sobre la realidad sin mediaciones. No lo es.

Así que, al final, siempre acabamos en lo de las manos sucias. En la endemoniadamente compleja cuestión de los medios y los fines. Que puede hacernos embarrancar lo mismo en las doradas playas del realismo sucio y del pragmatismo acomodaticio que en las desiertas islas del talibanismo ético y el zelotismo inútil.


Ya, muy bien, pero ¿y de la huelga qué? ¿y de la reforma del mercado de trabajo que la ha motivado? Como la cosa no me parece sencilla, me tomo mi tiempo.
Cuentan que el periódico The Wall Street Journal pidió en una ocasión a un grupo de expertos económicos criterios para vaticinar las oscilaciones en las cotizaciones de los principales valores de la bolsa de Nueva York. Al mismo tiempo, unos monos lanzaban dardos sobre unos paneles en los que figuraban diversas previsiones. El resultado fue que los monos acertaron en mayor medida que los analistas. No sé cuánto habrá de verdadero en esta historia. Puede que no sea más que un intento de zaherir a los expertos, esos personajes que, como también se ha dicho, cinco minutos antes de que estalle el mundo nos asegurarán que tal cosa es imposible.
Lo cierto es que las observaciones publicadas periódicamente sobre la coyuntura económica, en particular aquellas que se refieren a la evolución del empleo, son fundamentalmente irrelevantes. Responden a una concepción de la realidad empobrecedora, unidimensional, atenta sólo a lo más inmediato, a lo más fácilmente objetivable. Pero, como señala Edgard Morin, hay múltiples incertidumbres sobre la realidad de lo que convencionalmente llamamos “realidad”.
La realidad es, evidentemente, la realidad inmediata. Pero esa realidad inmediata remite a dos sentidos distintos, uno temporal y otro factual. El primero designa la realidad de hoy, poderosa y abrumadora, tanto que parece haber abolido la realidad de ayer; olvidamos así que esta realidad actual es muy débil, pues será igualmente abolida, en parte, por la realidad de mañana. El sentido factual del término realidad se refiere a situaciones, hechos y acontecimientos visibles en el presente. Pero, a menudo, los hechos y acontecimientos directamente perceptibles ocultan hechos y acontecimientos no percibidos, invisibles, por tanto, pero existentes. En demasiadas ocasiones, el realismo estrecho de los expertos es incapaz de percibir, bajo la corteza de la realidad más directamente observable, una realidad oculta, que emergerá más tarde pero que es completamente invisible para los analistas.
Expertos y líderes políticos aprovechan cualquier oportunidad para darnos a entender que las cosas marchan bien, que nuestras expectativas son justificables y que, bajo su dirección, llegarán a cumplirse. Un día nos dicen que el paro ha descendido en 4.378 personas y esperan que todos caigamos rendidos ante tal hazaña. Un mes desciende el paro para subir el siguiente. Pero siempre nos aseguran que estamos “mejor”: aunque este mes el paro ha subido respecto al mes anterior, en realidad ha subido menos que el mismo mes del año pasado, luego estamos mejor. Sólo les falta poner como música de fondo de sus comparecencias aquella canción tan pegadiza que hace unos años popularizó, si no me equivoco, Bobby MacFerrin, cuyo estribillo, machaconamente repetido, decía: “Don’t worry, be happy”, no te preocupes, sé feliz.
El paro se reduce a una tasa evolucionando como una sucesión de picos o irregulares dientes de sierra: ahora sube, ahora baja, luego vuelve a subir, continua subiendo, vuelve a bajar... Las observaciones periódicas sobre la realidad del empleo acaban por convertirse en un ejercicio de irresponsabilidad, cuando no de algo mucho peor. Es como si un individuo, situado en la orilla de un río, se dedicara a comentar las evoluciones de otra persona caída en el agua y luchando contra la corriente: ahora desaparece bajo las aguas, lleva un tiempo braceando en la superficie, parece que vuelve a hundirse, no vuelve a la superficie, ahí vuelve a sacar la cabeza, cuidado con esa ola que viene, parece que esta vez se ha librado, yo creo que ayer estaba peor... Al final, lo único importante es la tasa en sí misma, su continuo vaivén.
De este modo, las tasas de empleo y paro acaban encubriendo más realidad de la que muestran, hasta el punto de poder aplicar a la mayoría de estudios e informaciones sobre el empleo la magistral descripción que Miguel Barroso hace de la lógica profunda de los casinos y salones de juego en su novela Amanecer con hormigas en la boca: “Las ganancias más insignificantes se pregonaban con campanillas y luces intermitentes; las pérdidas fluían silenciosas hacia la banca a través de conductos invisibles”. Esta es la lógica de una economía que ha sido caracterizada como capitalismo de casino. Las más insignificantes ganancias en las tasa de empleo son pregonadas con gran profusión de luces y acompañadas de pegadizas y alegres melodías; las pérdidas de empleo, cuantitativas o cualitativas, fluyen silenciosas a través de conductos invisibles. Y realmente fluyen hacia la banca: cada vez más, el aumento del paro o el anuncio de que una empresa se dispone a reducir su plantilla suelen ser recibidos con subidas en la Bolsa.

Lo mismo ha ocurrido con esta reforma laboral: que "los mercados" la han recibido con la boca hecha agua, aunque pidan más y más y más.


Y esto nos lleva directamente a la cuestión de las reformas del mercado de trabajo -de esta y de cualquiera otra- y de su supuesta relación con la creación de empleo y la mejora de la productividad. A ver si puedo decirlo con la mayor claridad:

Pensar que los problemas del mercado de trabajo son meras cuestiones "técnicas" -de regulación legal que simplifique los procedimientos, de formación adecuada, de eficiencia en el funcionamiento de las agencias implicadas, de ajuste fino entre demandas y ofertas de empleo, etc.- es un tremendo error. Hay cuestiones ideológicas, de modelo social, implicadas. Esto es lo que el Gobierno no está teniendo en cuenta. Este es el problema.

Por encima de todo, la crisis de los Setenta fue vivida por las sociedades occidentales como una amenaza a su seguridad. Durante los veinte años que la precedieron, trabajadores y empresarios, gobernantes y ciudadanos en general, habitaron un mundo casi perfecto; un mundo en el que el principal problema económico, el de la escasez, parecía definitivamente superado. Con la escasez, se eliminaba de un plumazo el principal problema a la hora de proyectar el futuro: el problema de la incertidumbre. Todos, trabajadores y empresarios, gobernantes y ciudadanos en general, vivían con la confianza de que “el año próximo será aún mejor que este”. En este contexto era sencillo responder a los conflictos de distribución planteados por los distintos grupos: al fin y al cabo, se trataba de repartir siempre más. Esta situación dará lugar al llamado compromiso fordista, caracterizado por Alain Lipietz en los siguientes términos: “Un compromiso global y organizado entre empresariado y sindicatos, que permitiera la redistribución de las ganancias de productividad a los asalariados [estableciendo así] una correspondencia entre producción masiva creciente y consumo masivo creciente”.
La crisis de los Setenta tuvo como primera y principal consecuencia la ruptura de este escenario al transformar de improviso unos conflictos de distribución que siempre se solucionaban como juegos de suma positiva en juegos de suma cero, en negociaciones “a cara de perro” en los que los participantes se esforzaban por aumentar su parte en detrimento de la participación del otro.
Paul Ormerod señala que fue, precisamente, esta nueva situación de incertidumbre ante el futuro y de miedo a perder seguridad la que hizo triunfar a la explicación monetarista en detrimento de la perspectiva keynesiana. Los críticos de la doctrina económica keynesiana empezaron a decir que en esta nueva situación de incertidumbre era imposible mantener la confianza en el ajuste suave entre salarios e inflación representada por la curva de Phillips y que constituía la clave de la propuesta de Keynes. La nueva situación se asemejaba, más bien, a una explosión de pánico como consecuencia de un incendio en un local cerrado: nada de ceder el paso, nada de las mujeres y los niños primero; primero yo y después también yo, por encima de lo que sea. David Anisi describe así esta nueva situación:

"La inflación de las economías occidentales no fue sólo consecuencia directa del aumento de los costes derivado de la elevación del precio de las materias primas importadas, sino que sobre todo fue consecuencia de la discusión colectiva de la distribución de la renta, discusión que se origina en cada una de las crisis sociales y, específicamente, en ésta que nos ocupa. Se exigieron porcentajes mayores de beneficio para invertir, se trataron de imponer salarios más elevados para seguir trabajando; se reclamó al Estado que interviniera en las empresas que quebraban, que defendiera los puestos de trabajo y los beneficios de industrias obsoletas, que regulase el crecimiento salarial, que controlase, que desmantelase el estado de bienestar, que no interviniese... El cúmulo de todas las indecisiones, la puesta en cuestión del orden social, las posturas insolidarias, etc., parecían haber convertido en crisis económica profunda lo que podría haber sido un problema serio pero resoluble en un corto período de tiempo".

La respuesta de los trabajadores ante la crisis consistió en intentar asegurar el puesto de trabajo, mantener el salario real y garantizar la protección del Estado, adoptando formas como estas:
- La conformación de lo que Wolfgang Merkel ha llamado coaliciones de productividad: en unas condiciones en las que la productividad y la competitividad de las empresas parecía ser la clave para su supervivencia, a menudo se desarrolló entre los trabajadores una identificación racional con la empresa más poderosa que la que podía existir hacia el conjunto de trabajadores de otras empresas.
- En la misma línea defensiva, lo que Peter Glotz denomina estrategia de barricadas y radicalismo de astilleros: es decir, el encastillamiento en aquellas empresas y sectores en los que la fuerza permitía movilizaciones y/o negociaciones radicales con el fin de mantener los puestos de trabajo o, en su caso, de conseguir las mejores condiciones de rescisión.
- A un nivel más profundo y preocupante, la conformación de coaliciones del miedo: "La izquierda se asombra de que las masas no reaccionen ante la referencia a un 10, a un 15 o un 20% de parados. No entien­de que con un 20% de parados hay un 80% de la población activa que tiene un empleo, y que un gran núme­ro de estos empleados (en los sectores punta y en el caso de haber permanecido en plantilla durante largo tiempo) creen en la seguridad de su propio puesto de trabajo y que en aquellas empresas en crisis, pero no en quiebra, el viejo juego de la división tiene muchas posibilidades de éxito" (Glotz). En efecto, si la amenaza de exclusión social es una posibilidad ampliamente extendida, pero su realización se reduce a una minoría de la población, lo más probable es que cada uno y cada una nos organicemos para la defensa de lo que aún tenemos contra todas aquellas personas que supongan una amenaza, real o supuesta, a nuestro bienestar: parados, extranjeros, otros trabajadores, etc.
- O, más simple y llanamente, la estrategia individual del sálvese quien pueda, fieles a lo que Josep Ramoneda ha denomina la ley de hierro del capitalismo, que “exige que el progreso sea individual y la miseria también”.



“Los trabajadores –lamenta Anisi-, con sus pautas de acción, estuvieron a punto, si no lo consiguieron, de quebrar toda idea de solidaridad entre sí mismos”. En todo caso, a los trabajadores sólo cabe achacarles el haber actuado como egoístas racionales, como individuos capitalistas. Lo único que hicieron los trabajadores –no todos- fue cumplir las expectativas de la concepción economicista del ser humano: una persona egoísta que persigue su propio interés, quedando excluido cualquier comportamiento altruista. Este tipo de enfoque, dominante a la hora de analizar el comportamiento individual, recibe el nombre de elección racional: se considera que una persona es racional si elige aquellas acciones que maximizan su interés privado. El problema es que son esos mismos principios los que pueden llevarnos a la catástrofe, ya que esa persona puramente económica resulta ser en la práctica, como denuncia el reciente premio Nobel Amartya Sen, un imbécil social, un individuo insensible hacia las consecuencias que sus actos tienen sobre los demás. En definitiva, la lógica de la competencia y del egoísmo está de hecho fomentando los comportamientos según el modelo del gorrón (free rider) analizado por Olson: desde la lógica "racional" del sistema, cuando una persona cuente con la posibilidad de beneficiarse de la acción colectiva de los demás sin asumir los costes derivados de su propia participación en la misma, lo hará. La crisis de los Setenta sirvió de excelente prueba de la incapacidad del capitalismo para sostener una convivencia realmente humana. Los intereses individuales (racionales y egoístas, como impone la lógica económica) hicieron fracasar cualquier posibilidad de acción común.


Por su parte, los empresarios reaccionaron a la crisis reduciendo la inversión productiva: “Por parte empresarial, al acentuarse en un momento de incertidumbre la aversión al riesgo, se retrajo la inversión, creándose así un mayor clima de inseguridad que llevó a canalizar una gran parte de los activos financieros disponibles hacia la especulación y la compra de activos rentables no productivos” (Anisi).
La suerte del keynesianismo estaba echada. Pero las campanas no sólo doblaban por una determinada forma de entender la economía: era toda una sociedad la que se tambaleaba, una sociedad basada en la norma del empleo estable como la mejor manera de facilitar la participación de los ciudadanos en la riqueza social. O, sencillamente, como la mejor forma de hacer realmente ciudadanos a los ciudadanos.


Y aquí es donde entra en juego esa dimensión ideológica desgraciadamente ausente de las aproximaciones gubernamentales a la crisis y a las reformas del mercado de trabajo o de los servicios sociales.

Como ha señalado Adam Przeworski: “El periodo actual, es el primero desde los años veinte en que los propietarios del capital han rechazado abiertamente un compromiso que implique la influencia pública sobre las inversiones y la redistribución de la renta. Por primera vez desde hacía varias décadas, la derecha tiene su propio proyecto histórico: liberar la acumulación de todas las trabas que le impuso la democracia”.
En efecto, la crisis del empleo y el triunfo de la explicación neoliberal del funcionamiento económico ha coincido con el éxito de una nueva revolución conservadora. “La dinámica económica del capitalismo actual -afirma Göran Therborn- aparece acompañada por una reorganización político-social conservadora, como una revancha contra los avances culturales, políticos y sindicales de la izquierda en los años sesenta y setenta”.
No se trata tanto de una derrota electoral de las fuerzas de izquierda, cuanto de un triunfo cultural de la visión conservadora de la realidad. Mientras el capitalismo continúa su “epopeya mortífera” (Max Gallo); a pesar de “ninguno de los problemas que intentaba resolver el comunismo ha desaparecido con éste” (Giancarlo Bossetti) y de que para la mayoría de la Humanidad “el capitalismo no es un sueño a realizar, sino una pesadilla realizada” (Eduardo Galeano); aunque “fue el capitalismo el que en el siglo XIX nos trajo las masacres de las poblaciones autóctonas en tres continentes, y en este siglo dos guerras mundiales” (Fred Halliday); a pesar de que “los pobres y los desamparados todavía están condenados a vivir en un mundo de injusticias terribles, aplastados por magnates económicos inalcanzables y aparentemente inalterables, de quienes dependen casi siempre las autoridades políticas, incluso cuando son formalmente democráticas” (Norberto Bobbio); a pesar de todo esto, mientras todo esto ocurre bajo el dominio capitalista, a causa del dominio capitalista, la izquierda acabó por recocer mansamente que “no hay alternativas al capitalismo” (Anthony Giddens).
De manera que sea cual sea la orientación ideológica de los partidos que llegan a gobernar, nadie cuestiona (¿porque no saben? ¿porque no pueden? ¿ porque no quieren?) la ortodoxia económica dominante. En un contexto político en el que, según parece, ya no hay un electorado natural que apoye un programa de reformas, nadie parece tomarse en serio las consecuencias prácticas que se derivarían de un compromiso por el pleno empleo. Sami Naïr, entonces parlamentario europeo del Partido Socialista Francés, escribó hace unos años un artículo muy crítico con lo que él calificaba de liberalismo de izquierda, representado por la llamada tercera vía, en el que denunciaba la confluencia práctica de sus propuestas con las del neoliberalismo. Merece la pena recuperar ahora sus principales afirmaciones respetando el vigoroso lenguaje del propio Naïr:

- “El Estado renuncia a regular la competitividad en la batalla entre empresas. Las más poderosas pueden aplastar tranquilamente a las más débiles. En realidad, al desentenderse, el Estado se convierte en la más poderosa palanca de la desregulación. En lugar de buscar el mantenimiento del equilibrio económico en función de consideraciones que no siempre obedecen a la economía, abandona ese equilibrio societal en ‘las manos invisibles del mercado’, que, como es sabido, lleva siempre a la victoria a los más fuertes”.
- “Los mercados de trabajo deberán, por su parte, adaptarse: a eso se llama flexibilidad. Se contrata cuando se necesita. Se despide cuando es útil para mantener los márgenes de beneficio”.

-“La precariedad se convierte así en un elemento estructural del sistema. Ninguna seguridad para el trabajo, toda la seguridad para los detentadores de riqueza: esto significa una serie de pequeños curros de por vida. La inseguridad social se convierte, pues, en la norma; la seguridad para las inversiones, en la regla”.
- “Para escapar a la grisura del bienestar social hay que convertirse en nietzcheano: el riesgo, la lucha y que gane el mejor. Como si en el mercado de trabajo los asalariados estuvieran en las mismas condiciones que el capital. En una sociedad que se rige por la ley de la oferta y por una superproducción estructural (como es el caso de la economía occidental desde mediados de los años setenta), el trabajo es escaso, y la oferta de mercancías, excesiva. Su consecuencia directa es el paro. Y no entro en la destrucción de la cohesión social que la naturalización del individualismo como modo de ser social implica. Toda la tradición sindical del siglo XX se liquida de un plumazo”.
- “Lo social se ve, pues, reducido a una “red de seguridad”, pero, ¿qué hay de los miles de asalariados que no son expertos en funambulismo? Dicho de modo más serio, esta idea significa una auténtica inversión del lugar que ocupa lo social en el pensamiento de la izquierda: hasta ahora, lo social era el fin de la emancipación, encarnaba el objetivo de liberación de los asalariados frente al mundo de la economía que los ata a la dominación y la alienación. Lo social pasa a ser un servidor de la economía. No cuenta la sociedad sino el mercado”.
- “Todo esto lleva a la conclusión lógica siguiente: hay que acabar con lo que constituía el corazón de la lucha de los movimientos reformistas: la igualdad. La exigencia universal de igualdad, no sólo de oportunidades, sino también de condiciones, se asimila a la burocracia. Es fácil ver lo que apunta tras esta tesis: la desigualdad es una condición del desarrollo económico liberal que, como es sabido, es un axioma del viejo liberalismo del siglo XIX”.


De ahí la irónica conclusión del artículo: “Hay que felicitar a Blair y Schröder por haber clarificado tan crudamente el campo de batalla de los conflictos del siglo XXI: sabemos ya que, a diferencia de la época de César, en la que Roma estaba siempre en Roma, en la época de la tercera vía, la derecha está cada vez más en la izquierda”.
El pensamiento único y su primer y fundamental principio -la economía está por encima de la política- es realmente contagioso.


David Anisi ha resumido la situación que hemos descrito en este largo comentario con unas palabras que presentan evocaciones de réquiem: “De esta forma, modificados los objetivos reales de la política económica, sustentados políticamente en una mayoría democrática que apoyaba a aquellos partidos que la proponía, con un clima social cambiante en el que la víctima se convertía en el culpable y con el sustento teórico de la ciencia económica oficial, se acabó con el pleno empleo. Y la vieja pero sólida catedral empezó a derrumbarse”.

Y en esas estamos. Enfrentándonos a una contrarreforma neoconsevadora con herramientas de bricolage tales como las políticas activas de empleo y cosas parecidas. Sin proyecto alternativo. Proyecto ideológico, digo.


Lo malo es que tampoco en la huelga ni en sus convocantes vamos a encontrar ese proyecto.
Así que mañana estaremos en las mismas.
Lo digo, no para desanimarnos, sino al contrario: para ponernos manos a la obra con urgencia.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Sorel en Euskadi



"Las centrales nacionalistas ELA y LAB se apoyaron ayer en la huelga general que organizaron el pasado jueves, sólo dos semanas después de la llegada de los socialistas a Ajuria Enea, para criticar al lehendakari por la actitud que mantuvo su Gobierno en torno a la protesta -a la que tachó de «política» y un intento del «abertzalismo radical» por hacerse presente-, y para descartar cualquier posibilidad de participación en el diálogo social cuyas primeras bases está fijando Patxi López, que ya se ha reunido con la patronal y UGT y que hoy lo hará con Comisiones Obreras" [EL CORREO].



"Quizá no está lejano el momento en que no se encuentre mejor medio de definir el socialismo que por la huelga general". Cuando George Sorel escribe esta frase, allá por 1897, no podía -evidentemente- imaginar que sus ideas sobre el sindicalismo revolucionario y sobre el potencial revolucionario de la violencia iban a llegar a influenciar a tan distantes (sin duda) y tan distintos (espero) herederos.

ELA y LAB podrían suscribir sin mayor problema lo escrito en su momento por Sorel: "Los partidarios de la huelga general aspiran a hacer desaparecer todo lo que había preocupado a los antiguos liberales: la elocuencia de los tribunos, el manejo de la opinión pública, las combinaciones de partidos políticos". ¿Cuál es el objetivo de una huelga supuestamente "exitosa" -en opinión de los convocantes- si tras su convocatoria se rechaza expresamente cualquier diálogo con el Gobierno? ¿Todo el poder para los soviets?

Las tesis de Sorel acabaron por recalar en los puertos del fascismo italiano. Hay procesos que nadie debería impulsar.

viernes, 22 de mayo de 2009

¿Dónde está Txutxi?


Observa atentamente la foto adjunta. ¿Dónde está Txutxi?
Enfoca su cámara pero no es fotógrafo. Es sindicalista. De dirección, no de base. ¿Qué hace sacando fotos a quienes deciden acudir a trabajar?
Respeto la defensa que hace Mashirovka de la huelga y su discrepancia con mi opinión al respecto. Pero lo siento: imágenes como esta me reafirman en en el carácter particular de la huelga de ayer.

jueves, 21 de mayo de 2009

Estamos trabajando


























Ya dije en su momento lo que pensaba de esta huelga particular convocada para hoy por los sindicatos nacionalistas.

Así que hoy toca trabajar... también.

Y desde bien tempranito.












miércoles, 1 de abril de 2009

Huelga particular

Hablan de "huelga general" pero en realidad se trata de una huelga particular. Porque es muy particular el momento político en el que se convoca. Porque es muy particular la motivación que la sustenta. Y sobre todo, porque se convoca ignorando expresamente a dos importantes centrales sindicales, Comisiones Obreras y UGT, y a las y los trabajadores que se sienten representados por ellas. Quienes llaman a la huelga son unos particulares. Son muchos, vale; son mayoría, de acuerdo. Pero no representan a la generalidad de los trabajadores vascos y navarros. Pretenden hacer una huelga general contando con sólo una parte. Qué huelga más particular...