domingo, 30 de agosto de 2026

Peña de Aro

La idea era seguir hasta Eskutxi y echar la mañana disfrutando de la siempre sorprendente Sierra Salvada. Pero a partir de Peña de Aro la sierra era un inmenso rebaño de ovejas que se concentraba precisamente en torno al Eskutxi. No escuchaba ningún ladrido de advertencia, como siempre he escuchado por estos lares de los mastines que guardan los rebaños. He silbado, he cantado, he dado palmas, pero nada. Sin ladridos lo lógico es que no hubiera perros, pero... Los mastines bien enseñados para la guarda avisan a distancia y marcan el terreno. Pero en el mundo ganadero, como en el montañero, hay de todo, y hay quienes entrenan y cuidan bien a sus animales, y quienes no. Así que no era cosa de pasar por mitad de un rebaño para llegar a una montaña que mañana va a seguir ahí.
 




 


El vértice geodésico de Eskutxi, rodeado de ovejas.







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