sábado, 20 de noviembre de 2010

Herritarren energia-olatuak

Esta mañana, en Vitoria-Gasteiz, el Partido Socialista de Euskadi-Euskadiko Ezkerra ha presentado a sus candidatos a las alcaldías de las tres capitales de la Comunidad Autónoma del País Vasco.


En el transcurso del acto Odón Elorza ha presentado el video con el que Donostia-San Sebastián defiende su candidatura a Capital Europea de la Cultura 2016.


Herritarren energia-olatuak, olas de energía ciudadana.
Es el lema de un proyecto bien pensado y muy trabajado, pleno de cultura, de creatividad, de valor y de valores.

Es tambien el título del video. Un video realmente hermoso, por sus aspectos formales, sí, pero sobre todo por el mensaje que contiene.

La apuesta de Donostia es una apuesta de todos y para todos. Es, desde luego, mi apuesta.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Ya hay demasiada inmundicia en el mundo

Me encantan los periódicos. Y me encanta leerlos en papel.
Llevo varios años comprando cada día varios periódicos; últimamente eran cuatro.
Muchos días apenas si podía hojearlos, y me limitaba a doblar la esquina superior de aquellas páginas en las que aparecía una noticia, una entrevista o un reportaje que me parecía de interés.
Muchas tardes de domingo he pasado largos ratos revisando esos diarios no leídos y recortando y guardando las páginas señaladas, cuyos contenidos me han servido luego para escribir algún artículo, preparar una clase o una conferencia o seguir la pista a alguna información.

Esta mañana he decidido que ya no voy a comprar EL MUNDO.
Lo sentiré, pues en ese diario he encontrado en muchas ocasiones informaciones y referencias de mucho interés. Lo sentiré.
Pero lo último de Sostres ha sido la gota que ha colmado mi particular vaso.
Para mi gusto, ya hay demasiada inmundicia en el mundo.

jueves, 18 de noviembre de 2010

De extraños a vecinos

Ayer por la mañana estaba en Madrid cuando recibí un correo electrónico de SOS Racismo Bizkaia. En el mismo se informaba de la realización el día anterior de una redada de extranjería por la Policia Municipal de Bilbao y la Policía Nacional en la calle García Salazar. La actuación se prolongó durante varias horas, identificando a una treintena de personas por sus rasgos fenotípicos, reteniendolas dentro de los comercios… Alrededor de una docena de esas personas acabaron detenidas al no disponer de papeles, entre ellas cuatro menores, según parece.
A lo largo del día busqué información de fuentes municipales, que me confirmaron los hechos.
Hoy se ha convocado una concentración en Bilbao con una reivindicación inapelable: "Por el derecho a ir a la peluquería, llamar por teléfono, tomar algo en el bar, bajar a comprar el pan…y no ser detenida".


La noticia apenas si ha merecido una referencia en un diario ayer y una brevísima nota en un periódico de hoy. Pero a mí la redada me ha entristecido y me ha indignado, y creo que no podemos dejarla pasar como si de un suceso menor se tratara.
No entraré a valorar las razones ("quejas vecinales") que se señalan como detonante de la redada; estas tienen lugar porque las leyes, reglamentos y ordenanzas las permiten, claro está, pero sobre todo porque hay un clima de opinión que las alienta y las normaliza. En Madrid no dejo de ver casi a diario a personas que, sólo por sus rasgos físicos, son interceptadas e identificadas en plena calle.
Pero esta tendencia al debilitamiento de la confianza ciudadana asociada al incremento de la diversidad en nuestras ciudades no es una fatalidad. Son muchos los análisis que descubren que sólo la diversidad sin interacciones es un verdadero problema; en positivo, que la existencia de interacciones constantes y normalizadas entre las personas que habitan vecindarios culturalmente diversos previene, o cuando menos disminuye, el riesgo de conflicto y desafección. Como señalan Stolle, Soroka y Johnston, “hablar con los vecinos”, talking with neighbors, es la mejor manera de afrontar en positivo la convivencia en situaciones de diversidad [“When Does Diversity Erode Trust? Neighborhood Diversity, Interpersonal Trust and the Mediating Effect of Social Interactions”, Political Studies, 56, 2008].



En 1940 Erskine Caldwell publica la novela Tumulto en julio. En ella se contiene el siguiente diálogo:

-Sheriff McCourtain, no volverá a ganar las elecciones en el condado de Julie si defiende esas cosas -sentenció ella con firmeza-. Si no firma la petición y contribuye a devolver hasta el último moreno del país a África, que es de dónde han salido...
- Pero es que no todos han salido de allí, Cissy. Hay una buena cantidad de morenos que han nacido justo aquí detrás. El mes pasado, sin ir más lejos, nacieron dos niños.
- Ya lo sé -replicó ella con exasperación-, yo hablo de la raza morena en sí. Todos los blancos tenemos el deber de aunar fuerzas con el senador Ashley Dukes y mandar a toda la raza morena de vuelta a África.
- ¿Por qué? -quiso saber él, poco convencido.
- ¡Pues porque sí!

Hace setenta años. Parece que fue ayer.

martes, 16 de noviembre de 2010

No dejes que la verdad te estropee un mitin

Las cifras desmienten a Duran: solo el 28% de los bebés tiene madre extranjera

Retorcer las estadísticas para lograr que las cifras les acaben dando la razón. Los políticos son expertos en hacerlo, y lo practican hasta la saciedad en campaña electoral, a veces hasta el punto de faltar a la verdad. El secretario general de Convergència i Unió y portavoz en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, cayó el domingo en ello cuando añadió una coletilla a su conocido discurso de que las mujeres catalanas deben tener más hijos porque sino la identidad autóctona corre riesgo de desnaturalizarse. Duran aseguró que la mayor parte de los niños que nacen en Cataluña son de madres extranjeras, algo que las cifras oficiales de la Generalitat desmienten categóricamente: solo el 28,7% del total de bebés nacidos el año pasado en Cataluña tenían madre no española.
Duran jugó con el lenguaje para, durante un mitin de CiU dedicado a la familia, dejar claro que sigue apostando por las políticas de natalidad al estilo de las que solía predicar Jordi Pujol en su época al frente de la Generalitat. "La mayor parte de las pocas criaturas que nacen en Cataluña son de madre inmigrante", dijo Duran antes de añadir: "Bienvenidas sean todas ellas, pero hemos de ser conscientes de que aquí tenemos un problema". Al encontrarse en Banyoles (Girona), hizo un listado de poblaciones de esa provincia donde esto ocurre: Roses, Palafrugell, Lloret y Salt.
Duran no mintió en la segunda parte de su discurso, pero intentó hacer de la parte el todo. Y es que sí es cierto que en esas poblaciones la tasa de hijos de madre inmigrante es muy superior a la media catalana y está por encima del 50%. Pero Cataluña tiene 940 municipios. Las tres primeras localidades que citó son eminentemente turísticas y cuentan con un gran volumen de europeos comunitarios residentes durante todo el año. La cuarta localidad, Salt, es uno de los municipios con mayor porcentaje de población extranjera de Cataluña (43%), sobre todo africana y latinoamericana.

El problema no es que se retuerzan los datos en campaña electoral.
Me parece una aberración, pero al final hemos acabado aceptando esta práctica como una suerte de género literario propio del discurso político, como algo propio del juego electoral.
Lo preocupante es que ocurra lo mismo con todo lo que tiene que ver con la inmigración: la tasa de inmigrantes que en un momento determinado hay en una comunidad, su relación con el empleo, los servicios sociales o la delincuencia, etc.
No hay dato que valga cuando hablamos de inmigración: todo son miedos, prejuicios y fobias.


sábado, 13 de noviembre de 2010

No pongas tus sucias manos sobre (todas) mis utopías

[I] No me repetiré; en otros comentarios ya he reflexionado sobre las contradicciones que entraña la política institucional, sus costes personales y las estrategias que cada cual debe buscarse para intentar sobrellevarlas.
Estas contradicciones son especialmente agudas y complejas cuando se tienen responsabilidades de gobierno. Y en una democracia de consumidores, en una democracia automática (excelente el artículo de Ruiz Soroa), es sencillísimo para el ciudadano-cliente someter a juicio sumarísimo cada una de las decisiones gubernamentales; al fin y al cabo le sale gratis, da mucho gusto y para eso estamos en una democracia. Por mi parte, nada que objetar: cada cual verá lo que hace y al político le va en el sueldo.
En lo que a mí respecta, no desde hace dos años sino desde bastante más tiempo atrás, siempre he sentido una especial aversión hacia quienes viven en otro mundo pero comen y cobran de este. En la práctica eso significa que siempre he querido armonizar, en lo posible, la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad. Confío en haber tenido algún acierto; fracasos he tenido unos cuantos.
Con todo lo anterior no quiero afirmar otra cosa que mi respeto por quienes asumen la tarea de gestionar lo público. A pesar de todas las frustraciones que uno pueda experimentar en sus contactos con esta realidad, no quisiera jamás contribuir a alimentar una de las más preocupantes consecuencias provocadas por treinta años de irresponsable discurso neoliberal: el descrédito de todo lo que se acompañe del adjetivo público. Nadie mejor que un liberal como Ralf Dahrendorf para denunciarlo:
"El efecto más grave de los valores ligados a la flexibilidad, la eficiencia, la productividad, la competitividad y la rentabilidad es posiblemente la destrucción de los servicios públicos. Es necesario precisar la expresión: estamos hablando de la destrucción del espacio público y a la vez de los valores correspondientes del servir" [El recomienzo de la historia, Katz, 2006, p. 114].

[II] Dicho esto considero que es urgente para la izquierda que llega a gobernar, es decir, para el PSOE, reflexionar sobre un hecho preocupante que ocurre siempre que llega al poder: la subsunción por el Gobierno, su actividad y su lógica propia, de prácticamente todas las estructuras y las energías del campo político socialista: el partido, los grupos parlamentarios, las agrupaciones locales, las iniciativas ciudadanas asociadas al proyecto socialista, todo se somete a las necesidades del Gobierno y se ve forzado a actuar desde una lógica gubernamental que, en realidad, no es la suya, o no lo es como característica esencial, o no lo es exclusivamente. El partido no es el Gobierno, como no lo son los grupos parlamentarios, ni los movimientos sociales; su lógica de acción es, además otra: el trabajo político en la calle y la construcción de hegemonías, en unos casos, la acción legslativa en otros. Lo cual no implica que no sean soportes del Gobierno. Pero no pueden ser solo soportes del Gobierno.
Todas esas instituciones no gubernamentales, en el sentido más descriptivo del término, que no son el Gobierno, deben tener la capacidad y la iniciativa para actuar en función de otras lógicas que no sean la de la gobernación.
El sindicato UGT ha vivido esta situación en los últimos meses, y la ha resuelto con tanta lealtad a un proyecto de gobierno del país con el que se identifica en términos ideológicos como a su propio proyecto sindical. Y lo mismo cabe decir de tantos intelectuales o articulistas de izquierda.

[III] Un ejemplo: la brutal represión contra la población saharaui en El Aaiún. El diario PUBLICO resume así la posición del Gobierno de España:

Zapatero ha mostrado su "profunda preocupación" por lo sucedido al tiempo que ha defendido la relación de España con Marruecos como un tema de Estado. En este sentido, el presidente del Ejecutivo ha defendido la postura de su Gobierno como la "responsable" y ha pedido tiempo para tener una información "completa" de lo sucedido, dado que algunas noticias recibidas son "contradictorias". "Defender los intereses de España es lo que el Gobierno tiene que poner por delante", ha insistido Zapatero, que ha calificado la relación con Marruecos como "prioritaria". Según el presidente del Gobierno, la "única solución" pasa por el acuerdo entre el Frente Polisario y Marruecos.

Comprendo que a tantas personas les resulte profundamente insatisfactoria. A mí también: ética de la convicción. Creo que tengo información suficiente como para gritar mi rabia por una actuación brutal contra una población inerme.
Y sin embargo, puedo comprender que sea ese el papel que le corresponde a un Gobierno: ética de la responsabilidad. No distinguir entre ambos niveles sólo sirve para alimentar frustraciones personales y desafecciones colectivas.
Afortunadamente, otras instancias institucionales tienen más libertad para expresar su juicio sobre lo que está ocurriendo en El Aaiún y afortunadamente lo ha hecho. Es el caso del Parlamento Vasco, con una declaración plenaria realizada en los primeros momentos de la represión cuyo primer punto dice así:

"[El pleno del Parlamento Vasco] Muestra su más profunda preocupación por el incidente ocurrido en las cercanías de El Aaiún, en el que un joven saharaui fue muerto a tiros por las fuerzas de seguridad marroquíes y otros cinco jóvenes fueron heridos de bala, y expresa su condena de la respuesta desproporcionada ante una protesta pacífica. Muestra también su solidaridad con la familia del joven y hace votos por la recuperación rápida de losheridos, al tiempo que pide la apertura de una investigación independiente sobre lo sucedido y la depuración de responsabilidades, en su caso".

[IV] El escritor Manuel Vicent publicó en la revista Triunfo (núm. 895, 22 de marzo de 1980) un artículo que fue muy celebrado entonces y aún es recordado ahora por quienes, como decía más arriba, desde el campo de la izquierda no compartíamos los planteamientos de los radicales de la convicción. Se titulaba No pongas tus sucias manos sobre Mozart, y en el mismo se contaba lo siguiente:

“Esta es la pequeña historia de una rebelión, el famoso caso de un tipo de izquierdas que el viernes, día 14 de marzo de 1980 se deshizo del propio terror psicológico de que sus amigos le llamaran reaccionario y le arreó un seco bofetón a su querida hija de quince años, la echó de casa y se liberó de una vez del trauma de la paternidad responsable. El episodio fue el final de un complicado proceso neurótico y se desencadenó por un disco de Mozart, por una bobada, como siempre sucede.
La chica estaba en la leonera de su alcoba con unos amigos melenudos y una música de Led Zeppelín hacía vibrar las paredes maestras del piso. El padre estaba en la sala sentado en un sillón bajo la lámpara de enagüillas leyendo un informe del partido acerca de los índices del paro. Aquella panda de jovenzuelos llena de harapos, pulgas y metales del rollo había entrado en su casa sin permiso, había pasado varias veces por delante de sus narices sin dignarse esbozar el más leve saludo, le había manoseado sus libros, le había vaciado la nevera, se había limpiado las botas camperas en la alfombra de la Alpujarra, había dejado un hedor cabrío a su paso. Ahora estaban en la habitación de su hija espatarrados como tocinos bajo los posters de “Ché” Guevara oyendo a Led Zeppelín, a The Police o a The Snack, fumando porros y apurando la última cerveza. Aquella alcoba era una reserva en la que él, desde hacía un año, no se había atrevido a entrar. En aquel momento tenía la cabeza metida en el informe económico lleno de coordenadas catastróficas cuando su querida hija salió a la sala, se acercó a la estantería y pretendió llevarse a la madriguera la “Sinfonía número 40” de Mozart. El padre, de izquierdas, saltó del sillón impulsado por un muelle y lanzó un grito estentóreo: ¡Mozart, no!. ¡No pongas tus sucias manos sobre Mozart!. Y entonces se inició la escena final, en la que el padre se liberó de todos los traumas hasta alcanzar la propia libertad sobre el chantaje de sus hijos. Detrás había quedado un largo proceso de neurosis paterno-filial que acabó con una sonora bofetada".


Vicent apuntaba con su artículo a una izquierda que, en su opinión, durante los Setenta había cometido el error de dejarse arrebatar determinados valores, asociados a la cosmovisión conservadora:

"Este tipo nunca ha comprendido muy bien por qué la izquierda ha caído en la trampa de dejarse arrebatar ciertos valores; por qué un progresista debía vestirse de guarro, aunque sólo fuera para epatar; por qué la disciplina, la eficiencia, el método, el deporte y la limpieza eran aspiraciones asimiladas a la derecha; por qué el respeto social y la educación férrea no eran reivindicadas constantemente por los de su ideología. Cosas así. En los momentos de duda él pensaba que esto eran residuos de su herencia burguesa, de modo que se dejó llevar por la onda, consciente de que hay que hilar muy fino para que tus camaradas no te llamen reaccionario. Ese siempre sería el peor insulto".

Por supuesto, cabe discutir todo eso. Una perspectiva, la de Vicent (y tal vez la de muchos de quienes en aquel 1980 disfrutamos de su artículo) que explicita una crítica seguramente demasiado agria e injusta de la herencia del 68 y de los lodos que nos dejaron aquellos polvos, nunca mejor dicho.
Pero no es eso lo que me preocupa en estos momentos. Tal vez otro día podamos abrir una conversación sobre los Sesenta y las izquierdas (y derechas) que han venido después.
Hoy son otros los valores que la izquierda debe evitar que le arrebaten.
Desde 1980 hemos aprendido, por necesidad o por virtud, a ser disciplinados, eficientes, limpios y deportistas. Por aquí no hay problemas.
Los problemas surgen cuando nos preguntamos qué está pasando con otros valores propios de la izquierda que en demasiadas ocasiones no nos atrevemos a esgrimir por temor a que nuestros compañeros y compañeras (ya no hay camaradas) nos llamen ingénuos idealistas y nuestros adversarios (ya no hay enemigos) nos llamen pijoprogres.
Por eso, cuando la izquierda gobierna habría que gritarle, como hizo el padre del artículo de Vicent: ¡No pongas tus sucias manos -en el sentido sartriano- sobre (todas) mis utopías!
Déjanos espacio para ser no gubernamentales, puesto que no lo somos.
Sin confundirnos por ello con antigubernamentales; estos son los enemigos, perdón, los adversarios.

martes, 9 de noviembre de 2010

El jarrón roto

"Los ex presidentes somos grandes jarrones chinos colocados en apartamentos pequeños: estorban en todas partes, los pongas donde los pongas" (Felipe González).




Y ahora el jarrón se ha roto, desparramando sus fragmentos por todo el apartamento.
Toca limpieza.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Leonidas se apunta a facebook


La decisión de la Real Academia de la Lengua Española de introducir determinadas modificaciones ortográficas ha abierto un debate interesante.

En particular, a mucha gente parece que no les gusta la decisión de suprimir la denominación "i griega" para referirse a la letra Y, que a partir de ahora será conocida como "ye".
Hay incluso un grupo en facebook: Españoles que queremos que la "Y" se llame "i griega".
En estos momentos tiene sólo 33 miembros.
Pero su número crecerá, seguro.

¿Bastarán 300 para defender estas nuevas Termópilas de la gramática?