jueves, 28 de noviembre de 2013

Inmigración, nacionalismo metodológico y derechos humanos

Como excelente documentalista que es, Antonio nos hace llegar el enlace al blog del Real Instituto Elcano y el comentario de una de sus investigadoras, titulado "¿Abrir las puertas a la inmigración?"La autora discute las tesis expuestas por Branko Milanovic en su artículo "Las causas económicas de las migraciones", en la que se pregunta qué se puede hacer para gestionar mejor (más eficientemente, pero también más humanamente) los flujos migratorios, respondiendo así:

Una posibilidad es la política que han seguido hasta ahora los países ricos, como la verja en la frontera entre Estados Unidos y México y la prohibición de la UE de acceder a sus costas. Equivale a construir comunidades cerradas en el mundo. Los ejemplos de Europa y Estados Unidos son los más conocidos, pero no son los únicos. Arabia Saudí ha construido una verja para separarse de Yemen, India está construyendo una para aislarse de Bangladesh, las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, en la costa marroquí, están totalmente valladas para impedir la entrada de inmigrantes africanos.Es una estrategia defensiva que, a pesar de sus costes y su dureza, no logra más que una leve reducción del número de inmigrantes y provoca tragedias esporádicas como las de Lampedusa. Además suscita incómodas dudas éticas sobre el derecho a impedir la libre circulación de los trabajadores mientras se permiten los movimientos de capital, bienes, tecnología e ideas.
Una alternativa mejor sería que los países ricos emprendieran una política coordinada para permitir una inmigración mucho más amplia y ordenada de trabajadores, tanto cualificados como no cualificados, mediante programas temporales de empleo. Eso supondría regularizar la potestad de personas procedentes de países pobres para solicitar y obtener empleo en países ricos y aplicar unas políticas de migración más tolerantes y selectivas.Debemos cambiar nuestra concepción del desarrollo y apartarnos del “nacionalismo metodológico”, poco apropiado para la era de la globalización. Desde el punto de vista global, no importa que los ingresos de una persona aumenten mientras está en su país de origen o en otro, porque el desarrollo global tiene en cuenta el aumento de las rentas de las personas, al margen de dónde vivan.Desde la perspectiva política de una nación-Estado, estas dos opciones no son ni mucho menos idénticas. Pero quizá tenemos que empezar a adaptar nuestras instituciones —y nuestra forma de pensar— para estar más en sintonía con la globalización. Si los factores de producción tienen libertad de movimientos, los trabajadores deben tenerla también.
Frente a esta opinión, la investigadora de Elcano considera que la propuesta de Milanovic es incompatible con el sostenimiento de los derechos sociales propios de los respectivos Estados de bienestar nacionales, ya que los derechos cuestan dinero:

El llamado “Estado de Bienestar” es el resultado de una larga historia de presiones, tensiones y compromisos entre los diferentes grupos sociales de cada Estado-nación que han dado forma a un conjunto de derechos sociales.  ¿Es compatible la existencia de esos derechos con una política de puertas abiertas y por tanto de crecimiento continuo del número y la variedad de individuos que pueden ser titulares de ellos?
[...] Milanović concluye su artículo diciendo:   “Si los factores de producción tienen libertad de movimiento, los trabajadores deben tenerla también”. Pero olvida una diferencia clave: ni el capital ni los bienes de producción tienen derechos, sólo los individuos los tienen. Y el ejercicio de esos derechos cuesta dinero al Estado y por tanto a la sociedad en conjunto.  

Recordemos que lo que Milanovic plantea no es una apertura total de fronteras, sino "una política coordinada para permitir una inmigración mucho más amplia y ordenada de trabajadores, tanto cualificados como no cualificados, mediante programas temporales de empleo". Pues ni por esas: ¡Viva el nacionalismo metodológico!
He cometido el error de meterme en el debate, pero es que no he podido evitarlo.No voy a seguir con ello, pero sí repito aquí lo que le acabo de decir a Josefina, defensora entusiasta de la posición anti-Milanovic: 
Sólo espero, de corazón, que sus hijos tengan la suerte de seguir estando siempre en el "lado bueno" del nacionalismo metodológico.



http://www.change.org/es/peticiones/ministerio-del-interior-retiren-las-concertinas-de-las-vallas-de-ceuta-y-melilla

martes, 26 de noviembre de 2013

La diversidad cercenada en Europa

Ya están accesibles los vídeos que recogen las distintas intervenciones, ponencias y mesas redondas, de las III. Jornadas sobre Inmigración e integración en el País Vasco: diversidad cultural y religiosa, organizadas por Ikuspegi y Biltzen. 

Aquí está el enlace a mi ponencia.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Mandarinas



Ya han llegado las mandarinas.
Nos las envían desde una cooperativa de agricultores de Valencia. Antes de que acabe la temporada aún nos llegarán dos cajas más.
Son ecológicas, y por eso su aspecto exterior no tiene nada que ver con las que encontramos en los supermercados, ni siquiera en la mayoría de las fruterías. Algunas son verduzcas, unas son más grandes que otras, pero ¡qué sabor! Jugosas, carnosas, es una delicia comerlas.
Y su aroma...
Philippe Claudel no se refiere en su libro al aroma de las mandarinas.Podía haberlo hecho.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Inmigración e integración en el País Vasco

Hoy asisto a las III Jornadas sobre Inimigración e integración en el País Vasco. Mañana participo con una comunicación. El texto de la misma, igual que los de otros participantes, pueden encontrarse en la página de IKUSPEGI. En esa misma página se retransmiten en streaming las ponencias.

III. Jornadas sobrehttp://www.ikuspegi-inmigracion.net/es/

lunes, 11 de noviembre de 2013

Apoyo a la continuidad del Barómetro social

 
 
Colectivo Ioé es una cooperativa de investigación social, que desde la década de 1980 ha mantenido una constante actividad de observación e investigación sobre algunas de las principales transformaciones sociales ocurridas en España, entre ellas el mercado de trabajo, la inmigración, los sistemas de bienestar y protección, las estructuras sociales regionales, las desigualdades de género o la educación e interculturalidad. Toda su producción puede consultarse libremente en su web. Una de sus producciones más relevante es el Barómetro social.

El Barómetro social produce una amplia serie de indicadores estadísticos (190) y de índices sintéticos (más de 35) que permiten valorar la evolución de la sociedad española desde 1994. Analiza once ámbitos de la realidad social (renta, empleo, salud, educación, vivienda, medio ambiente, igualdad de género, protección social, participación ciudadana, seguridad y justicia, y desigualdades internacionales.
Toda la información (incluidas las fuentes y la metodología de cálculo de los índices) es de libre acceso y descarga para el público interesado.
Además, desde 2013 cuenta con un blog en el que se publican las principales novedades relacionadas con datos que permiten entender los cambios sociales en curso.

Uno de los efectos de la actual crisis fue la desaparición de todo apoyo institucional al Barómetro social. Desde 2010 la iniciativa se sostiene en base a trabajo voluntario y a una campaña de crowfounding desarrollada a través de Verkami. Gracias al éxito de la misma (más de 7.000 euros recaudados) se consiguió:
- Garantizar la actualización de la base de datos de indicadores hasta la actualidad
- Realizar dos informes anuales (ver la sección Informes en www.barometrosocial.es)
- Remozar la página web inaugurando un blog con noticias y comentarios respecto a las novedades más importantes.

Sin embargo, los recursos se han agotado y es necesario un nuevo empujón para sostener el proyecto.
Las aportaciones económicas serán destinadas a financiar parcialmente:

  • El trabajo de búsqueda, recogida y elaboración de indicadores
  • La elaboración del Informes Anual de síntesis
  • La actualización periódica del blog barometrosocial.es dando cuenta de las principales novedades
  • La publicación de toda la información en la web, siempre con acceso libre, manteniendo la licencia creative commons
  • Asesorar a grupos, organizaciones o individuos interesados en el mejor aprovechamiento de las herramientas y la metodología utilizada por el Barómetro Social, con el fin de que la información disponible resulte cada vez más accesible a un público amplio.
La filosofía con la que nació, y pretende subsistir, el Barómetro Social consiste en facilitar el acceso a información pública a menudo reservada a “personas expertas”, sistematizar sus resultados de forma transparente, potenciando la formación y “empoderamiento” de sus usarixs, incrementando las posibilidades de análisis y argumentaciones que respondan a los intereses y prioridades de diferentes colectivos sociales, en lugar de potenciar el lenguaje abstruso e interesado difundido habitualmente “desde las alturas”.

Para que este importante trabajo pueda continuar, ¡colabora!.


viernes, 8 de noviembre de 2013

Hallowert

Alice Ann Lynch es una joven descerebrada a la que, según parece, no se le ocurrió un  disfraz de Halloween más 'diver' que el de víctima del atentado de Boston. Recordemos los hechos: hace un año, el quince de abril de 2012, la explosión de dos bombas caseras al paso de las más de cinco mil personas participantes en el maratón de aquella ciudad, la carrera urbana más antigua del mundo, provocó la muerte de tres personas, además de varios cientos de heridos. Y así, ni corta ni perezosa (bueno, un poquito corta sí) ha posado en Twitter convenientemente vestida de corredora, con las correspondientes heridas en piernas y rostro. Para mi gusto la sonrisa que luce es lo que la hace poco creíble, pero es sólo una opinión personal.
[...] José Ignacio Wert es un talludito y descerebrado ministro de Educación del Gobierno de España a la que hace unos días, no sé si imbuido del espíritu de Halloween, se le ocurrió disfrazarse del 'coco de la retroactividad' y salir a asustar erasmus. 
>> Seguir leyendo en eldiarionorte.es

jueves, 7 de noviembre de 2013

Cien años con Camus

En la habitación de casa donde trabajo hay una balda que hace las veces de altarcillo dedicado a mis particulares divinidades menores literario-morales.En este sencillo lararium se encuentran los libros de Simone Weil y de Albert Camus. Mi devoción por estos dos autores es enorme, y nunca me canso de releer sus escritos, encontrando siempre en ellos ocasión para la reflexión.


En el caso de Camus, aquí se encuentran sólo sus ensayos y su obra periodística; sus novelas y sus obras de teatro están en la biblioteca, en el lugar que le corresponde en cuanto que autor francés (sí, para las novelas tengo un principio de clasificación  nacionalista, lo que para un etranger radical como Camus debe resultar insufrible).
Lo primero que leí de Camus fue La peste, en la edición de bolsillo de Edhasa de 1978. Sería por entonces, aquel año, cuando la lectura de este libro me convirtió en fervoroso camusiano. En aquella época, las apasionadas conversaciones entre Rambert y Tarrou ("Estoy harto de la gente que muere por una idea. Yo no creo en el heroismo ... en el fondo es criminal") o entre Paneloux y Rieux ("Yo tengo otra idea del amor y estoy dispuesto a negarme hasta la muerte a amar esta creación donde los niños son torturados") fueron esenciales para la construcción de mi personal conciencia moral.
Luego, claro, vino El extranjero, El estado de sitio ("Se trata de saber, buen hombre, si usted es de los que respetan el orden existente por la única razón de que existe"), Calígula, El exilio y el reino, Los justos (debería ser lectura obligada: "No matar bastante, a veces, es matar por nada"), El primer hombre...
Y entre novela, relato y drama aparecieron, poderosísimos, ensayos que tal vez me existencializaron demasiado pronto haciendo de mi un joven un tanto raro, pero a cuya influencia no he renunciado: El hombre rebelde ("El revolucionario es al mismo tiempo rebelde o ya no es revolucionario, sino policía y funcionario que se vuelve contra la revolución") en la edición de Losada, El mito de Sísifo y, sobre todo,
la selección de artículos que con el título de Moral y política publicó Alianza en 1984, recogidos de nuevo en 2002 junto con otros artículos más en Crónicas (1944-1953).



Hoy, cuando se cumplen 100 años del nacimiento de Camus, me apetece compartir aquí unos fragmentos de su artículo titulado "Ni víctimas ni verdugos", publicado en el periódico Combat en noviembre de 1946, y que puede leerse en Moral y política (pp. 87-90) o en Crónicas (pp. 94-97).

Democracia y dictadura internacionales
Hoy sabemos que ya no quedan islas y que las fronteras son inútiles. Sabemos que en un mundo en constante aceleración, donde el Atlántico se cruza en menos de un día, donde Moscú habla con Washington en unas horas, estamos obligados a la solidaridad o a la complicidad, según los casos. Durante los años cuarenta aprendimos que el daño causado a un estudiante de Praga afectaba al mismo tiempo al obrero de Clichy, que la sangre derramada en algún lado a orillas de un río de la Europa central llevaría a un campesino de Texas a verter la suya en la tierra de unas Ardenas que veía por primera vez. No había, como ya no hay, un solo sufrimiento, aislado, una sola tortura en este mundo que no repercutiera en nuestra vida de todos los días.
[...] Del mismo modo, ningún problema económico, por secundario que parezca, puede solucionarse hoy en día sin la solidaridad de las naciones. El pan de Europa está en Buenos Aires y las máquinas herramientas de Siberia se fabrican en Detroit. Hoy en día, la tragedia es colectiva. Todos sabemos, pues, sin sombra de duda, que el nuevo orden que buscamos no puede ser sólo nacional ni siquiera continental, ni mucho menos occidental u oriental. Debe ser universal. Ya no es posible esperar soluciones parciales o concesiones [...].
¿Cuáles son hoy en día los medios para alcanzar esa unidad del mundo, para realizar esa revolución internacional que podría redistribuir mejor los recursos humanos, las materias primas, los mercados comerciales y las riquezas espirituales? [...] El acuerdo mutuo entre las partes. No nos preguntaremos si es posible, pues aquí consideramos que cabalmente es el único posible. Nos preguntaremos ante todo qué es.
Ese acuerdo de las partes tiene un nombre, que es la democracia internacional [...].Es una forma de sociedad en la que la ley está por encima de los gobernantes, al ser dicha ley expresión de la voluntad de todos, representada por un cuerpo legislativo. ¿Es eso lo que se intenta fundar hoy? Nos están preparando, en efecto, una ley internacional. Pero son los gobiernos, o sea el ejecutivo, quienes hacen o deshacen esa ley. Nos hallamos, pues, en un régimen de dictadura internacional. La única forma de evadirnos de ella consiste en poner a la ley internacional por encima de los gobiernos, y por lo tanto hacer esa ley, y por lo tanto disponer de un parlamento, y por lo tanto constituir ese parlamento mediante elecciones mundiales en las que participarían todos los pueblos. Y como no tenemos ese parlamento, el único medio es resistir a esa dictadura internacional en un plano internacional y con medios que no contradigan el fin perseguido.
Parece escrito ayer mismo.