miércoles, 10 de octubre de 2012

Alguien sí escucha

Ya se vió con ocasión del 25-S. Eduardo Madina hizo al respecto una declaración bien diferente de las banalidades proferidas por tantos representantes políticos: mientras la clase política se dedica a discutir "hipotéticas rupturas territoriales que en ningún caso se van a producir", en la calle se evidencia una "ruptura emocional y social" a la que no se está dando respuesta. Sólo he encontrado una referencia a esas declaraciones en un diario gallego, pero ahí están.
Ahora ha vuelto a mostrarse como alguien que sabe leer adecuadamente la realidad. El CIS constata una vez más que "la clase política, los partidos políticos", son considerados como el principal problema que existe actualmente en España por un 26,9% de la ciudadanía, sólo superados por "los problemas de índole económica" (49,4%) y "el paro" (79,3%). Frente a la patética reacción de unos y otros, Eduardo Madina afirmaba en la SER que la política -la política que hacen todas las organizaciones políticas- es la responsable de esa mala imagen.

lunes, 1 de octubre de 2012

Rajoy y la democracia inactiva

Mariano Rajoy es un auténtico purista de la democracia: cuando la democracia está amenazada por el acoso del capitalismo de casino, él critica a quienes se movilizan para denunciar este acoso y se fuma un puro. Lo dicho, un purista democrático.


Desde Nueva York, Rajoy se ha despachado contra la movilización  del 25-S con unas declaraciones impropias de un dirigente político democrático: “Permítanme que haga aquí en Nueva York un reconocimiento a la mayoría de españoles que no se manifiestan, que no salen en las portadas de la prensa y que no abren los telediarios. No se les ven, pero están ahí, son la mayoría de los 47 millones de personas que viven en España. Esa inmensa mayoría está trabajando, el que puede, dando lo mejor de sí para lograr ese objetivo nacional que nos compete a todos, que es salir de esta crisis”.

Según el ideal democrático de Rajoy el buen ciudadano es aquel que va "de su corazón a sus asuntos", que no monta líos, que trabaja si puede y que, porque calla, otorga y consiente. Más allá de la profunda insensibilidad que muestra el purista con su referencia a esa mayoría de la que trabaja "el que puede", el elogio de la mayoría inactiva y silente entonado por Rajoy es la perfecta prueba de la antipolítica que caracteriza al proyecto neocon que el PP impulsa en España. Su ideal es el de una ciudadanía desertora del espacio público, reducida a individuos consumidores retirados a sus particulares paraísos (o purgatorios) privados.

En su libro de 2003 En busca de un nuevo orden, ese liberal militante y sin tacha que era Ralf Dahrendorh escribía lo siguiente a propósito de la "política de la libertad", que él consideraba la idea rectora de todo progreso humano y el fundamento último de la democracia:

"La libertad no es nunca un cómodo cojín sobre el que podamos reposar o entregarnos a un placer pasivo. La libertad es un envite, una invitación a la acción. Y es que la actividad no siempre es algo completamente obvio. En este sentido, incluso los dos liberales más importantes, Karl Popper y Friedrich von Hayek, se mostraron demasiado modestos, por no decir pasivos. La sociedad abierta permite probar, equivocarse y corregirse. Pero ¿y si nadie intenta ya recorrer nuevos caminos? ¿Y si la apatía acaba reemplazando a la participación activa en la vida de la comunidad? En el pasado ya estuvimos, y probablemente todavía seguimos estando, muy próximos a una situación de este  tipo. En el mejor de los casos, que no es nada bueno, esta apatía es un recaer en una especie de autoritarismo involuntario. Mientras los ciudadanos duermen, los poderosos hacen y deshacen".

Dahrendorf defendía un concepto de libertad activa entendida como "la actividad capaz de hacer realidad las oportunidades que ofrece la vida". Una perspectiva incomprensible para un partido que entroniza como "liberal" a una Esperanza Aguirre cuyo testamento político ha sido Eurovegas: apoteosis del individuo consumista que confía a la suerte la superación de todas sus miserias.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Tres razones para creer en Dios (según Charlie Parker)

John Connolly es irlandés, muy irlandés, y escribe una literatura "negra" que combina con pericia la novela de detectives clásica con una apertura a lo sobrenatural que, sin embargo, no desentona en absoluto en sus elaboradas tramas.
En su última novela, titulada Cuervos, un siempre atormentado Charlie Parker busca unos instantes de paz en una iglesia dedicada a San Maximilian Kolbe (existe, sí y no es casualidad que sea esa esta advocación la que consuela a Parker), donde reflexiona sobre sus razones para creer en Dios:

En cierta ocasión, Louis me preguntó si creía en Dios después de todo lo que había visto y de todo lo que había sufrido, muy en especial la pérdida de Susan y Jennifer. Le di tres respuestas, probablemente dos más de las que esperaba. Le expliqué que me resultaba más fácil creer en Dios que no creer, porque si no creía en nada, las muertes de Susan y Jennifer carecían de sentido y razón, y prefería albergar la esperanza de que su pérdida formase parte de un designio que yo aún no entendía. Le expliqué que el Dios en quien creía a veces miraba en otra dirección. Era un Dios distraído, un Dios abrumado por nuestras exigencias, y nosotros éramos muy, muy insignificantes, y muy, muy numerosos. Le expliqué que entendía que a veces le pasara eso. Mi Dios era como un padre que siempre intentaba velar por su hijos, pero uno no siempre podía estar al lado de sus hijos, por más que se esforzara. Yo no estuve al lado de Jennifer cuando más me necesitó y me resistía a culpar a mi Dios de eso.
Y le expliqué que creía en Dios porque había visto a su polo opuesto. Había visto todo lo que no era Él, y me había sentido tocado por aquello y por consiguiente ya no podía negar la posibilidad de una bondad máxima para contrarrestar tal depravación, como no podía negar que la luz del día seguía a la oscuridad, y la noche al día.
Le expliqué todo esto, y él se quedo en silencio.

jueves, 27 de septiembre de 2012

El exorcismo del Congreso

El 21 de octubre de 1967 tuvo lugar la “marcha sobre el Pentágono”, uno de los acontecimientos más representativos (en todos los sentidos) del espíritu político de los años Sesenta. De aquella marcha queda, sobre todo, una imagen icónica de profunda belleza: una joven de 17 años, Jan Rose Kasmir, sostiene una flor frente a una hilera de soldados que cortan el paso a la manifestación con las bayonetas caladas. La foto fue captada por el fotógrafo francés de la Agencia Magnum, Marc Riboud. En algunas entrevistas Riboud ha recordado que mientras cubría la manifestación vió a aquella muchacha aniñada  acercarse a centímetros de las bayonetas de los soldados que, con sus rifles amartillados y cargados con munición real, protegían el Pentágono: “Hablaba con los soldados, intentaba llamar su atención, quizá dialogar con ellos. Tuve la impresión de que los soldados le tenían más miedo a la chica que ella a las bayonetas”, declaró Riboud.



El escritor Norman Mailer, que en aquel momento tenía 44 años y era ya una figura central en el panorama cultural y político norteamericano (llegó a postularse como candidato para alcalde de Nueva York en 1969) escribió en caliente (se publicó en 1968) el relato vívido de aquella marcha sobre el Pentágono Los ejércitos de la noche (edición castellana en Anagrama, serie "Compactos", 2003).

Como tantos militantes de la "vieja izquierda" ligada al movimiento obrero, Mailer se sumó a la marcha, se mezcló con esa heterogénea y a ratos incomprensible Nueva Izquierda que buscaba respuestas nuevas a preguntas que la izquierda pensaba que ya estaban respondidas, y que planteaba nuevas preguntas que la vieja izquierda jamás había intuido.La descripción que Mailer hace de esta juventud que marchaba no sólo contra la guerra sino contra el Sistema en su conjunto es insuperablemente atinada:
Había surgido una nueva generación de jóvenes norteamericanos, una generación diferente de las cinco generaciones anteriores de la clase media. Y esta nueva generación creía en la tecnología más que cualquiera de las precedentes, pero también creían en el LSD, en las brujas, en el conocimiento tribal, en la orgía, en la revolución. Y no sentía el menor respeto por la lógica inexpugnable "del paso siguiente": su fe se reservaba para el Misterio, para la revelación del happening, en el que nunca se sabía lo que sucedería en el instante siguiente; y eso era lo bueno de su actitud. Su radicalismo estribaba en su odio a la autoridad, que para esta generación encarnaba una manifestación del mal.

Precisamente por este desprecio a la lógica del paso siguiente, Mailer recuerda que la marcha sobre el Pentágono, además de responder al objetivo explícito de denunciar la guerra de Vietnam, contenía tantas reivindicaciones y objetivos como manifestantes se sumaban a la misma:
Uno no marchaba sobre el Pentágono y procuraba ser detenido como si ello fuera un eslabón de un plan maestro para tomar paso a paso los bastiones de la república; no, aquel tipo de lógica-férrea-del-paso-siguiente quedaba para los hombres del FBI. Uno, más bien, marchaba sobre el Pentágono porque... porque... (y aquí las razones se hacían tantas y tan curiosas y tan vagas, tan políticas y primitivas que no había necesidad, o acaso posibilidad, de hablar aún de ello; lo único que uno podía hacer era rumiar el asunto durante el café matinal.

De entre estos objetivos imposibles hubo uno particularmente loco, pero por eso mismo espléndidamente provocador; fue el conocido como exorcismo del Pentágono, que Mailer explica así:
El Manifestante cayó entonces en la cuenta de que aquello era el comienzo del exorcismo del Pentágono; sí, los periódicos habían hablado mucho del permiso solicitado por uu líder hippie llamado Abbie Hoffman para que mil doscientas personas formaran un círculo alrededor del Pentágono a fin de lograr un anillo de exorcismo lu suficientemente poderoso como para elevar el edificio a cien metros del suelo. Una vez en el aire -continuaba la predicción-, el Pentágono se volvería anaranjado y vibraría hasta que todos los malos efluvios lo abandonarán ante tal levitación. Y en este momento cesaría la guerra del Vietnam.


He recordado estos días la marcha sobre el Pentágono y el relato que de la misma hizo Norman Mailer. Porque los días pasados han sido pródigos en movimientos de masas ajenos a la lógica del paso siguiente. Me refiero a la aceleración soberanista de Cataluña, cuya única salida es la independencia o la absoluta frustración. O la convocatoria de huelga nacionalista en Euskadi, que ahonda la división sindical y por ello debilita aquello que la huelga debería servir para foortalecer. Movimientos ambos cuyos pasos siguientes no han sido mínimamente explicados, no sé si pensados.
Pero, sobre todo, he recordado la marcha sobre el Pentágono con ocasión de la convocatoria Ocupa el Congreso, convertida en exorcismo sin capacidad de ir más allá de la repetición: 25S, 26S, 29S..., perdiendo en cada ocasión vigor y valor ya que, como escribe Mailer, "hay una economía estética de los gestos simbólicos: uno no debe repetirse".


No obstante, hay algo en el 25S que va más allá de los movimientos-happening impulsados -¡qué paradoja!- por poderosas instituciones políticas o sindicales. Algo que lo hace interesante en sí mismo y hasta precioso. En los próximos días volveré sobre está cuestión para intentar explicarme mejor. Por ahora, hago mías las palabras de Mailer, que me sirven para comunicar algo que también he sentido al ver las imágenes de las protestas ante el Congreso:
Y sintieron -Mailer, al menos, cómo iban llenándose lenta y suavemente embalses largamente desatendidos y vacíos, y vislumbres de todos los ejércitos del pasado que se habían congregado en un campo semejante, llenos de fe en que su causa era grande y justa y heroica, y en consecuencia pasmosamente dulce...

miércoles, 26 de septiembre de 2012

La clave está en la unidad

La búsqueda de unidad de acción es, en estos momentos, el test de verificación de cualquier propuesta de intervención crítica con la situación actual. La búsqueda sincera, consciente y convencida, tan exigente para con uno mismo como para con los potenciales aliados. Ni un reproche que no vaya acompañado de una autocrítica.Sobran la prepotencia y la búsqueda de réditos particulares.Cada organización debe verse a sí misma como un instrumento al servicio de la transformación social: de la transformación de la política, de la economía, de la cultura, re las relaciones de poder. Instrumento que sume todo lo posible mientras sea necesario. Para acumular fuerzas en lugar de multiplicar debilidades.
Por eso hoy quiero compartir el manifiesto que en favor de la unidad contra la crisis y sus consecuencias hizo público en agosto la Federación de Asociaciones Vecinales de Bilbao.


MANIFIESTO: UNIDAD CONTRA LA CRISIS Y SUS CONSECUENCIAS

La crisis no ha sido generada por los trabajadores ni por los estudiantes, la juventud o los artistas. No son culpables los que se jubilaron después de muchos años de trabajo o los que no lograron encontrarlo. No tienen responsabilidad los baserritarras y los comerciantes y autónomos que luchaban por sacar adelante sus empresas. Tampoco son responsables los funcionarios, los sindicalistas o los que integran las asociaciones ciudadanas y ONG, volcados en defender los derechos de los más vulnerables. No lo son los inmigrantes que sólo buscaban sobrevivir.
Los culpables son aquellos Consejos de Administración de la Banca y las entidades de crédito que llevaron a cabo una campaña de prácticas corruptas y operaciones especulativas de alto riesgo, amasando grandes fortunas que ahora han de pagarse con el empobrecimiento de millones de personas. Son responsables los que enriquecieron especulando con el suelo y la vivienda, los que ejercieron malas prácticas en la economía.
Fueron sus cómplices los organismos reguladores y las Agencias de Calificación. También fueron responsables los gobernantes que desregularon los mercados y cruzaron las puertas de la corrupción para instalarse en ella. Los que no previeron ni corrigieron la crisis, quienes despilfarrando recursos públicos en gastos innecesarios dieron la espalda a los sectores más débiles de la sociedad. Los que protegiendo al capitalismo más salvaje dejaron a la ciudadanía entera sin alternativas frente al desastre. Los que rindieron culto a las privatizaciones y despreciaron los servicios públicos.
Las consecuencias de esta crisis son trágicas: desempleo, precariedad, despidos baratos, desahucios, debilitamiento de los servicios públicos esenciales, pérdida de derechos sociales como la atención a las personas mayores y dependientes.  Buena parte del dinero se esconde en los paraísos fiscales, huyendo de los impuestos y de las responsabilidades que los especuladores contrajeron cargando las culpas a los sectores más desprotegidos.
Salir de la crisis está en manos del conjunto de la sociedad. Debemos responder colectivamente. Se trata de una encrucijada en la que todos podemos y debemos responder juntos. Porque todo aquello que conquistamos a lo largo de años de esfuerzo, con luchas y sacrificios, se pierde por Decretos de un Gobierno que sólo escucha a las grandes fortunas y a los defraudadores.
La economía puede enderezarse con un cambio de modelo y del sistema productivo. Hace falta que los Partidos Políticos oigan a la Sociedad y escuchen el clamor que les exige arrimar el hombro y acordar un horizonte común. En un marco de austeridad puede y debe existir un consumo razonable que mantenga el comercio y las empresas. Tiene que haber recursos económicos, trabajo, productividad y salarios dignos. Con desempleo y recortes, todo cae, todo muere.
Desde el movimiento vecinal, en el que conviven personas de diferentes sensibilidades, percibimos la división entre los sindicatos y organizaciones sociales vascas como algo inadmisible que debemos corregir.
Hacemos un llamamiento a todos: Sindicatos y organizaciones ciudadanas, para que se reúnan sin demora y sin exclusiones, que aparquen diferencias y, desde el esfuerzo común, acuerden una respuesta unitaria frente a la crisis en movilizaciones conjuntas, defendiendo las reivindicaciones que nos unen.
Desde esta Federación de AAVV de Bilbao proponemos un símbolo común que marque el descontento de la sociedad con los zarpazos que están sufriendo los derechos que tanto nos ha costado conseguir: un simple lazo negro que cualquier persona puede lucir en cualquier lugar y actividad cotidiana.
Estas son las propuestas que hacemos, las que nos pide la ciudadanía. Este es el camino que debemos
recorrer.

Federación de Asociaciones Vecinales de Bilbao / Bilboko Auzo Elkarteen Federazioa
Bilbao, Agosto 2012

AGERIA KRISIA ETA ONDORIOEN AURKA, BATASUNA

Krisia ez dute sortu langileek, ikasleek, gazteek, edo artistek. Ez dira errudun bizitza osoan lan egin ondoren jubilatutakoek edo jubilatu ere ezin izan dutenek. Ez dute erantzukizunik euren enpresak aurrera ateratzen ari diren baserritar, dendari eta autonomoek. Ez dira erantzule, funtzionario, sindikalista, auzo elkartetako kide eta behartsuenen eskubideen alde diharduten ONG-ek. Ez da ere, bizi ahal izateko etorritako inmigranteek.
Errudunak hauek dira: arrisku handiko operazio espekulatibo eta praktika gaiztoko kanpainen bitartez itxuragabeko ondasun pila eskuratzeagatik miloika jende pobreziara bultzatu dituzten Bankako Administrazio Kontseiluak eta Kreditu Erakundeak. Lurraren eta etxe eraikuntzaren espekulazioari esker aberastu edo ekonomia okerreko bidetik eraman dutenak dira erantzule. Konplize dituzte erregulaziorako erakundeek eta Kalifikazio Agentziek Gobernariak ere errudun dira merkatuak desregulatu eta korrupzioan bete-betean barneratu direlako, bertan kokatuaz. Ez dute krisia ez aurrez ikusi, ez zuzendu, errekurtso publikoak ez-beharrezko gastuetan erruz xahutuaz, gizarteko sektore behartsuenei bizkarra emanaz. Kapitalismo basatiena babestuaz biztanleri osoa hondamendira zuzen-zuzenean bultzatu dute. Pribatizazioak aupatu eta serbitzio publikoak mesprezatu dituzte.
Krisi honen ondorioak tragikoak dira: lan-gabezia, prekaritatea, kaleratze merkeak, desauzioak, zerbitzu publiko beharrezkoenen ahultzea, giza eskubideen galera, esate baterako, adineko eta behartuen zaintzarena. Diruaren atal handi bat fiskal paradisuetan gordea dago, espekulatzaileak hala jarrita, zergak eta beren erantzukizunak saihestuz errua behartsuenen bizkarretara gaineratuz.
Krisitik irtetea gizarte osoaren eskutan dago. Bat-batera erantzun behar dugu denok. Gauden kinka honetan denok batera erantzun ahal dugu eta behar dugu. Hainbeste urtetako ahalegin, borroka eta sakrifizioekin lortutakoak galdu genitzake aberatsen eta iruzurgileen agindutara dagoen Gobernuaren Dekretuen eraginagatik.
Ekonomia zuzendu liteke eredu eta sistema produktiboaren aldaketaz. Alderdi politikoek gizarteari begiratu behar diote eta entzun laguntza eske dakion aldarria, etorkizun bateratu bat bideratuz. Hersturazko egoeran ere ez dago zergatik uko egin behar zentzuzko kontsumoari, komertzioa eta enpresen suspertzaile direlarik. Errekurtso ekonomikoak eskaini behar dira, lanbidea, produktibidadea eta soldata duinak. Langabeziaz eta murrizketekin dena agortu eta hil egiten da.
Auzotar mugimendutik, non elkartzen diren sensibilidade anitzetako pertsonak, sindikatu eta organismo sozialen arteko banaketa konpondu beharreko ezbeharra lez dakusagu. Denei dei egiten diegu, sindikatu eta organizazio sozialei, batu daitezen lehenbailehen eta esklusiorik gabe, alderdikeriak saihestuaz eta ahalegin bateratuan adostu dezaten erantzun batu bat krisiaren aurka, mobilizazio elkartuak bideratuz, batzen gaituen aldarrikapenen defentsan.
Auzo Elkarteen Federazio honetatik, ikur komuna eramatea proposatzen dugu, gure desadostasuna adierazteko asko kostata eskuratutako eskubideak jasaten ari diren atzaparkadekiko: lazo beltza, edozein tokitan eta eguneroko edozein zereginetan eramateko modukoa dena. Hau da gure proposamena, gizarteari dagokiona. Hortik jo behar dugu.

Bilboko Auzo Elkarteen Federazioa. Federación de AA.VV. de Bilbo
Bilbo, 2012ko abuztua

sábado, 22 de septiembre de 2012

Madrid

Ayer y hoy me toca trabajar en Madrid; en Alpedrete, una localidad de la Comunidad, tirando para la sierra, no en la capital
Ayer tenía un rato antes de coger el tren, así que me acerqué hasta la Cuesta de Moyano.





Antes pasaba por aquí todas las semanas; pero hace meses que no venía.
Y sí, he picado.


Ya en el tren, siempre me asombra que apenas salimos del término municipal de Madrid nos sumergimos en un entorno apenas poblado. Solares, urbanizaciones dispersas, bosques de pino. Por la ventanilla he visto varios grupos de gamos.



Ciertamente, la fisonomía centralizada de España responde a la existencia, aún no superada, de una mentalidad centralista.
Pero la salida debe ser federal, y no secesionista. Creo.

martes, 18 de septiembre de 2012

Santiago Carrillo

Hace aproximadamente un año tuve ocasión de compartir mantel y conversación con Santiago Carrillo. Me asombró su lucidez, su capacidad para recoger y responder a varias preguntas sin necesidad de apuntar una sola línea y su humor.
Estaba a gusto y se le notaba. Apenas si comió unos bocados, pero antes de que retiraran el primer plato ya encendía un cigarro. El camarero, azorado, le miraba discretamente sin decir nada. "No se preocupe", le comentó Roberto. "Yo soy médico, y le aseguro que para Santiago el cigarro es como una medicina".
Yo le dije: "Santiago, ¿me dejas hacerte una foto? No te preocupes, que no la voy a hacer pública". A lo que Carrillo me respondió: "No importa. ¿Qué me van a hacer? ¿Llevarme a la cárcel?". Y siguió fumando y charlando.




"La juventud de hoy ha entrado en la vida en condiciones muy distintas a las que tuvo mi generación. En la mía, la proclamación de la República y la desaparición de un régimen secular provocó una eclosión de talentos, de iniciativas, sensibilizó a la juventud e hizo de nosotros una generación que intervino en la política sin llegar a la mayoría de edad. Pero es que la vida entonces era muchísimo más dura. Aunque hoy la juventud tiene problemas serios, entonces los teníamos mucho más serios. Hoy los jóvenes no saben bien cuál va a ser su futuro, cómo van a trabajar, a emplear su talento. Lo más grave es que estamos en una sociedad en que el sistema capitalista ha convertido a los hombres y a las mujeres en consumidores alocados que piensan mucho más en el interés personal que en el colectivo y en el de las capas más modestas. Los medios de comunicación muestran a personajes a imitar: personas como Berlusconi, que amasan millones de manera poco honesta. Recuerdo que hace años, en España, el prototipo era Mario Conde. El Che Guevara, Ho Chi Minh, Fidel Castro, los héroes de otra generación, hoy los sustituyen futbolistas, hombres de negocios.... Hay en esta sociedad muchos medios de comunicación en manos de las multinacionales que tratan de orientar a los jóvenes en un camino perverso. Los mayores quizá tenemos culpa de ello porque no hemos sido capaces de hacer frente a esa nueva moral que establece hoy el capitalismo. No hemos sido capaces de dar a la juventud una ideología basada en el interés colectivo. Esa es la tarea que debería acometer una izquierda moderna".