miércoles, 23 de febrero de 2011

Résistance versus Realpolitik

RÉSISTANCE

"Le motif de base de la R'esistance était l'indignation. Nous, vétérans des mouvements de résistance et des forces combattantes de la France libre, nous appelons les jeunes générations à faire vivre, transmettre, l'héritage de la Résistance et ses idéaux. Nous leur disons: prenez le relais, indignez-vous!".

[Stéphane Hessel, Indignez-vous!, Indigène éditions, p. 11]

El vigor moral no decae con los años. No es verdad eso de que a cada etapa biográfica le corresponde una determinada actitud ideológica: incendiariamente progresista de joven, bombéramente reaccionario de viejo. No es verdad eso de que siempre nos convirtamos en aquello que combatíamos 20 años atrás. O no lo es verdad siempre. No lo es, desde luego, en el caso de Stéphane Hessel.

¡Indignaos!, grita desde la atalaya de sus 93 años. ¡Indignaos!, proclama en continuidad con su trayectoria de resistente antifascista.

"El motivo básico de la Resistencia -recuerda Hessel- fue la indignación. Nosotros, veteranos de los movimientos de resistencia de la las fuerzas combatientes de la Francia libre, apelamos a las jóvenes generaciones a revivir, transmitir, la herencia de la Resistencia y sus ideales. Nosotros les decimos: tomad el relevo, ¡indignaos!".

Y como todo en la vida es cine (Aute dixit) he recordado la vibrante escena de Casablanca cuando, en el Cafe Americain de Rick, La Marsellesa, entonada por desterrados y parias de todos los rincones de Europa, hace enmudecer a los arrogantes nazis.

Leo que está a punto de publicarse en castellano. Que circule.





REALPOLITIK

Complicado equilibrio. La indignación, abandonada a sí misma, puede acabar por desbordar cualquier límite, también el de la violencia, afirmado con rotundidad por Hessel: "Je suis convaincu qu l'avenir appartient à la non violence" (p. 19).

Pero la indignación necesaria lleva demasiado tiempo encorsetada por una política que ha hecho de la responsabilidad -de una determinada manera de entender la responsabilidad- principio y fin de su acción. También en nuestro país.

Lo pensaba estos días, especialmente, a la luz de los acontecimientos que están viviendo las sociedades del Norte de África.
La "reconciliación" de la Unión Europea con Gadafi tras el 11-S tuvo todo que ver con su presentación como dique frente al islamismo y, muy especialmente con su realidad de territorio rico en petróleo. Ocurre lo mismo con todas las plutopetrocracias.
El problema es que acabamos llenando los depósitos de nuestros coches con la sangre que ahora derraman los manifestantes en las calles de Trípoli.

Son demasiados años de aplicación de la Doctrina Roosvelt, aquella que el presidente estadounidense formulara en 1939 cuando, refiriéndose al dictador nicaraguense Anastasio Somoza, dijo: "Somoza may be a son of a bitch, but he's our son of a bitch". Debe ser un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta.

Son demasiados años de reirles las gracias (y las desgracias) a nuestros sonofabitches, en nombre del petróleo o el gas, el acuerdo pesquero, las inversiones de nuestras empresas, los fondos de nuestros bancos.

Hace una semana Josep Borrell publicaba un excelente artículo, La generación postislamista, que finalizaba así:

"Nuestros amigos de la plaza Tahrir nos dicen que hay que llamar dictador a un dictador, con tanta más fuerza cuanto más claramente lo sea.
Por eso me deja tan desconcertado que el mismo día que Mubarak se va, sin que los europeos se lo hayamos pedido, José Bono, presidente de nuestro Parlamento, tenga a bien ir a Guinea a saludar a uno de los dictadores más corruptos y crueles de África para asegurarle que “hay más cosas que nos unen que las que nos separan”.
¿De verdad? Sería una tremenda tristeza… Lo que nos une a Obiang, aparte de un ya irrelevante pasado colonial, es sólo la esperanza de compartir su pastel petrolero. Y si eso es más importante que el foso político que nos separa de ese deleznable régimen político, es que realmente no hemos aprendido nada".

Sería una lástima que estas cosas solo se puedan sostener desde la presidencia del Instituto Universitario Europeo de Florencia, pero no desde un ministerio, desde un gobierno.

Por cierto: el Rey viajará en los próximos días a Kuwait invitado por el jeque Sabah Al-Ahmed Al-Jaber Al-Sabah.

jueves, 17 de febrero de 2011

Vampiros y capitalismo

- Para ustedes, todos nosotros somos unos simples animales, ¿verdad? -comentó Eph.
- El término aceptado es "clientes" -anotó Palmer-. Pero ciertamente, nosotros, la clase superior, nos hemos valido de esos impulsos humanos básicos, evolucionando considerablemente a través de su explotación. Hemos monetizado el consumo, manipulado la moral y las leyes para dominar a las masas con el miedo o el odio, y al hacerlo, hemos logrado crear un sistema de enriquecimiento y remuneración que ha concentrado casi toda la riqueza del mundo en manos de unos pocos. Creo que el sistema ha funcionado bastante bien durante los últimos dos mil años. Pero todo lo bueno debe terminar. Y tras el reciente desplome del mercado bursatil, ya lo ha visto, es evidente que hemos estado cimentando un objetivo imposible. El dinero se acumula sobre el dinero en una espiral interminable. Quedan dos opciones: el colapso total, que no le atrae a nadie, o que los más ricos pisen el acelerador a fondo y se queden con todo. Y en eso estamos.

He encontrado este texto en el último libro de Guillermo del Toro y Chuck Hogan, Oscura (Suma de Letras, Madrid 2010, pp. 351-352).
Lo siento por mi admirado Guillermo, director de dos películas tan distintas pero en mi opinión tan redondas como Hell Boy y El laberinto del fauno, pero el libro es flojísimo.
Lo que ocurre es que uno, librívoro voraz, tiene especial querencia por los subgéneros (policíaco, ciencia-ficción y terror, especialmente), y es bien sabido que entre ellos lo banal convive con lo excelente.
En todo caso, descubrir un texto como el que he citado casi ya me compensa el tiempo que me ha llevado leer el libro y el dinero que me ha costado adquirirlo.
Quien se explaya sobre la clase superior, Palmer, es en la novela un multimillonario viejo y enfermo que aspira a convertirse en vampiro, única posibilidad de detener el deterioro de su decrépito organismo y asegurar su existencia para siempre.
Una existencia fundada sobre el consumo contínuo de las vidas de otros.


Los recientes informes de la Comisión Nacional sobre las Causas de la Crisis Económica y Financiera en los Estados Unidos (The Financial Crisis Inquiry Report) y de la Oficina de Evaluación Independiente del Fondo Monetario Internacional (Desempeño del FMI en el período previo a la crisis financiera y económica: La supervisión del FMI entre 2004-07) dibujan un escenario de imprevisión, error de cálculo y falta de regulación sostenido sobre la rapacería codiciosa, el orgullo ímbecil y la arrogancia ciega.
Un reducido grupo de poderosos actuando como depredadores contra una masa de animales-clientes de los que había que extraer hasta la última gota de su sangre.
La crisis llegó. Parecía el colapso, pero no ha sido así. Los ricos han vuelto a pisar el aceleador a fondo.
Y en eso están. Hasta la próxima crisis.

domingo, 13 de febrero de 2011

Sortu

"No se tapan 900 asesinatos con promesas o presentando estatutos" (Antonio Basagoiti).

Lo cierto es que 900 asesinatos no se tapan con nada. Desde luego, con nada de lo que se exige a la izquierda abertzale tradicional como condición para estar presentes en las próximas elecciones.
¿Puede el reconocimiento del daño causado "tapar" 900 asesinatos? ¿Lo puede la condena del pasado? En absoluto.
Lo único que puede tapar 900 asesinatos es la historia: 900, 1.000 o 100.000. La historia escrita por los vencedores, y sólo en lo que se refiere a las víctimas por ellos causadas.
La historia puede tapar los 200.000 muertos de Hiroshima y Nagasaki, los 25.000 de Dresde, los 250.000 de Nankin... Pero sólo por un tiempo.
Hace ya tiempo escribía en este blog:

Todos habremos leído novelas o habremos visto películas de misterio o de terror en las que la acción discurre en una casa con una habitación cerrada. Una habitación en la que, hace años, tuvieron lugar sucesos terribles. Para poder habitar la casa se insiste en la necesidad de mantener la habitación cerrada pues, en caso de ser abierta, el mal que contiene se extenderá por todo el edificio y afectará a los actuales inquilinos. En las novelas y películas la puerta de la habitación siempre acaba por abrirse. En la vida real también. Es imposible mantener cerradas las habitaciones en las que se han cometido crímenes e injusticias; es imposible ocultar para siempre cadáveres en los armarios. Más temprano que tarde, las puertas se abren y el mal del pasado inunda el presente.
No podemos pretender construir la casa vasca manteniendo una habitación permanentemente cerrada: la habitación de la violencia, la de las víctimas y los victimarios. No sé si abrir la puerta será tan positivo y liberador. Así y todo, habrá que hacerlo.
Cicerón escribió una hermosa fórmula de inmortalidad laica que podría ser el objetivo de la reconciliación: “En consecuencia también los ausentes están presentes y, cosa que es más difícil de decir, los muertos viven”. Pero, ¿cómo lograrlo? Solo sé que hemos de huir de toda tentación de reconciliaciones apresuradas; a pesar de que las víctimas molesten al ser un recordatorio permanente de lo que hemos hecho o hemos permitido que se haga en nuestro nombre.

Nada puede tapar los asesinatos de ETA. Nada puede tapar todas las complicidades, connivencias, cobardías, indiferencias que esa historia ha provocado. Nada podría hacerlo. Nada debería hacerlo.





No se trata, pues, de tapar o no los asesinatos de ETA. No es esa la cuestión.
Ni se trata tampoco de "actuar con generosidad" si Sortu ofrece "pruebas de que van en serio tras tantos engaños" (Iñaki Oyarzabal).
¿Generosidad? ¿Por qué? Aplicación estricta de las mismas leyes que se nos aplican a todos los que deseamos actuar en política, y punto. Nada más, pero tampoco nada menos.
Creo que Xabier Gurrutxaga planteaba correctamente la situación que debemos afrontar en estos momentos cuando escribía el pasado viernes:

Si la decisión sobre la legalización de Sortu fuera de orden moral y político, muchos de los que hemos considerado suficiente el paso dado, entenderíamos que sus estatutos resultan aún insuficientes por su silencio respecto al daño causado por la violencia de ETA. Que se apoye el derecho de esta izquierda abertzale a organizarse como una formación legal al amparo de la Ley de Partidos en absoluto significa que se esté reconociendo la bondad moral y política del proyecto, y mucho menos que se comparta el relato de hechos y las razones que esgrimen para haber dado ahora este paso y no hace treinta años. Sin embargo, la Constitución no permite enjuiciar según criterios morales y políticos.

Debemos distinguir, entonces, los planos ético, político y judic ial del caso Sortu.
En 1946 el filósofo Karl Jaspers dictó en la Universidad de Heidelberg un curso sobre la responsabilidad de Alemania frente al Holocausto. Apenas un año antes Hitler se había suicidado en su búnker de Berlín y el almirante Dönitz firmaba la capitulación de Alemania. Mientras en Núremberg se juzgaba a los 22 altos cargos del régimen nazi acusados de crímenes contra la humanidad (proceso que se saldó con doce condenas de muerte, tres cadenas perpetuas, cuatro penas de prisión y tres absoluciones), Jaspers se embarcaba en la tarea de reflexionar, más allá de la culpa criminal (sustanciada ante los tribunales de justicia), sobre la culpa política, la culpa moral y la culpa metafísica, y sobre la posibilidad de juzgar desde estas tres atalayas la conducta de los alemanes durante el nazismo. Todos estos niveles de culpa deben distinguirse también en Euskadi.
Distinguirse, es decir: reconocerse, todos ellos; pero también diferenciarse. No son lo mismo, ni se dirimen de la misma manera ni en el mismo ámbito.

"El papel en que están escritos los estatutos de Sortu -denuncia Savater- no parece secante suficiente para absorber tantos charcos de sangre derramada". Sin embargo, lo que la justicia ha de abordar en las próximas semanas no es otra cosa que la adecuaci.on de esos estatutos a lo dispuesto por la Ley de Partidos; lo que no será fácil: "Precisamente en nombre de esa ley son los jueces quienes tendrán que decidir si doña Virtudes es legal o no. No es una decisión tan fácil como parecen creer por un lado Mayor Oreja y por otro Jesús Eguiguren, por mencionar dos respetables prototipos de posturas simplificadoras. En efecto, no basta para vetarla decir que algunos virtuosos de hoy fueron proterroristas hace bien poco: también Fraga Iribarne fue ministro de un dictador asesino y luego fundó un partido democrático".

¿Debería Sortu pedir perdón por la connivencia de la izquierda abertzale con la violencia de ETA, connivencia sin la cual no puede entenderse la persistencia de la organización terrorista? Debería, y nosotros deberemos exigírselo. ¿Debería Sortu pedir a ETA su inmediata disolución? Debería, y nosotros no debemos dejar de recordárselo.
Pero el hecho de que no lo haga no es razón suficiente para su no legalización:

"Es verdad que no se pide perdón por el enorme sufrimiento causado durante más de 40 años por la actuación conjunta de ETA-HB-Batasuna, pero eso entra dentro de las consideraciones éticas o morales pero no de las jurídicas. Lo fundamental es lo que dicen los estatutos del nuevo partido y los actos y declaraciones de sus dirigentes. No hay nada en la Ley de Partidos ni en la jurisprudencia española o europea que obligue, para legalizar a un partido, a un acto de contrición por el mal causado" (Eduardo Virgala).




Pero, ¿y las víctimas?

Me ha conmovido escuchar hoy a Maite Pagazaurtundua: "La sociedad debería reflexionar sobre el deseo de impunidad de los delitos de los etarras [...] En una sociedad rehén todavía del miedo a ETA, la tentación de ser compasivo con el cruel, pueda llevar a volverse muy cruel con las víctimas".

En relación a las víctimas del terrorismo lo cuestionable no es cuándo ha llegado cada cual a la solidaridad con su causa. No nos equivoquemos: en esto no hay nadie que haya llegado a tiempo. Para que no haya dudas.
En mi caso hace ya muchos años que recurrí al periódico para expresar mi opinión sobre algunas de las cosas que ocurrían en nuestro país. Concretamente, fue un 23 de octubre de 1979 cuando el diario Deia tuvo a bien publicarme una carta al director en la que criticaba la campaña de prensa organizada por aquel entonces por HB pidiendo la abstención ante el referéndum estatutario que habría de celebrarse dos días más tarde. Lo que motivó aquella carta fue la indignación que sentí ante el eslógan que acompañaba la referida propaganda: “Recuerda, la luz sólo sale de la confrontación civilizada”. En un año tan terrible como aquel, cuando ETA asesinó casi a 80 personas, la apelación a la confrontación civilizada fue la gota que colmó mi particular vaso. A esa carta siguieron otras. Como otra del 21-11-80, que terminaba así: “Hoy pido que cuando un comunicado reivindique en nombre del pueblo vasco la muerte de un hombre, se tenga en cuenta que yo no lo firmo. Será todo el pueblo vasco menos yo. Por lo menos”.
Así y todo, insisto en que todos hemos llegado tarde. Y puesto que todos hemos llegado tarde, lo realmente importante es llegar.

Pero entonces, ¿y las víctimas del terrorismo, de ese terrorismo que Sortu no ha condenado? Hago más las palabras con las que José Luis Zubizarreta cierra su artículo de hoy:
"Sin embargo, las heridas que pudieran quedar abiertas tras un fallo judicial favorable a la inscripción del nuevo partido no deberán seguir sangrando eternamente, si políticos y ciudadanos toman el relevo de los jueces y desempeñan apropiadamente el papel que les corresponde en este guión. Porque son, en efecto, aquellos, más allá de lo que digan las sentencias, los encargados de guardar fielmente la memoria de lo que realmente ha pasado en este país a lo largo del último medio siglo y transmitirla a las generaciones venideras, sin tergiversar ni confundir los papeles que cada uno ha desempeñado en esta dramática y deplorable historia".


martes, 8 de febrero de 2011

Descargas: Balance (personal y provisional) de un proceso

[I] Rechazada en primera instancia en el Congreso, negociada de nuevo y consensuada con vistas a su previsible aprobación en el Senado, la disposición adicional segunda de la Ley de Economía Sostenible, más conocida como "ley Sinde", es ya un hecho.
No es mi intención volver en este comentario al contenido de la norma en cuestión, ni a sus supuestas consecuencias y desarrollo futuro. Cada cual ha ido manifestando su posición al respecto (internautas organizados y desorganizados, partidos políticos, creadores y artistas, etc.). Ayer mismo el diario PÚBLICO cuestionaba su eficacia. Lo que sea, sonará.
En todo caso, queda pendiente, como señala en sus conclusiones la Subcomisión del Congreso sobre la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, afrontar la revisión sistemática y coherente de la actual LPI o elaborar, en su caso, una nueva LPI que ofrezca soluciones a los principales problemas detectados.
Así pues, los debates de fondo -concepto de propiedad intelectual, gestión colectiva de derechos de autor, dominio abierto, nuevos modelos de negocio, etc.- habrán de ser abordados de nuevo. Espero que acertando en todo aquello en lo que no se haya acertado. Lo que dependerá, en buena medida, de que todos seamos capaces de reconocer los miedos -todos los miedos y los miedos de todos- que alimentan esa alianza de neuróticos a la que me refería en un comentario anterior y que el duelo Savater vs. Savater ha puesto de manifiesto. Porque el miedo no sólo ha estado presente en una ya famosa cena, sino en muchos desayunos, almuerzos y meriendas. Enseguida abundaré en esta cuestión.


[II] Pensando precisamente en ese abordaje (dicho sea lo de "abordaje" sin segundas intenciones) que necesariamente habremos de afrontar en un futuro próximo, me interesa en este momento compartir una reflexión sobre determinados aspectos del proceso que nos ha llevado hasta aquí. Una reflexión breve, provisional y personal.

Desde finales del pasado diciembre hasta hoy mismo he recibido, si no me he despistado en mis cuentas, un total de 113 correos electrónicos relacionados con la disposición adicional segunda de la LES. Envíos masivos, dirigidos a todos los senadores y senadoras.
Diez de esos correos, recibidos todos ellos al principio del periodo señalado, procedían de pequeños creadores o propietarios de videoclubs (antonio, carlos, doni, carmelo, santi, ekain, lucia, francisco, elvis, jorge) que exigían una norma que controle las descargas ilegales y juzgaban la ley Sinde necesaria pero insuficiente. Algunos de ellos se referían expresamente a la iniciativa nolesayudesamandarmealparo, pero cada uno de ellos contaba una historia personal.
El resto de los correos expresaban posturas contrarias a la norma.
Una mayoría de ellos se limitaba a suscribir el siguiente mensaje:

Quería llamar su atención sobre la reintroducción de la "Ley Biden-Sinde" en la Ley de Economía Sostenible, una serie de disposiciones que ha sido elaborada de espaldas al trabajo del parlamento y sin las debidas garantías de eficacia legal y de modelo económico. Desearíamos expresarle la disponibilidad de los ciudadanos a colaborar en una propuesta igualmente urgente pero eficaz para el desarrollo de los artistas y de los emprendedores del sector digital. No tenemos que olvidar que este es un ámbito crucial para salir de la crisis y sería una lástima someterlo a una ley que no beneficia su desarrollo. Por todo esto le pido, por favor, que rechace la Ley "Biden-Sinde" de la Ley de Economía Sostenible.

Otro texto-tipo que también a abundado contenía una curiosa declaración de desafección respecto al Senado, y decía así:

Soy un ciudadano español que no acostumbra a preocuparse por los asuntos que se discuten en el senado, pero el próximo día 18 de enero usted votará en el senado la aprobación de la más que polémica "ley SINDE", la cual vela únicamente por los intereses de la retrógrada industria audiovisual frente a los derechos y libertades de la mayoría de los ciudadanos a los que usted representa y por ello le ruego que vote NO a esta ley.

Lo curioso es que nueve personas han remitido ese mensaje bastantes días después de ese 18 de enero en el que supuestamente se iba a votar la disposición.

Sin embargo, han sido muchos los correos recibidos que contenían reflexiones personales, en algún caso más bien desahogos indignados ("Hola senadores, el pueblo español está muy quemado de ustedes..."- Raul; "Dejar de tocar los cojones a la gente" - Mario; "Voten no a la ley sinde si no queréis terminar de cargaros el país" - Ivan), en otros reflexiones amplias y argumentadas, como las de Miguel, Chema, Juan, Mario, Francisco, Luis Angel, Feliciano, Nicolás, de las que he aprendido unas cuantas cosas y me han ayudado a enriquecer mi propia posición.

[III] Por lo demás, me llama enormemente la atención los miedos que muchos de los mensajes comunican. Más arriba me he referido a este hecho.
Hay quien habla de una ley "que pretende quitarnos lo único que nos queda: la libertad de expresión en internet", y compara a España con "China o Venezuela por poder censurar las páginas que ustedes decidan". Varios consideran que la norma "pretende criminalizar a personas que se descargan películas o música por el mero hecho de hacerlo", convirtiendo en delito el hecho de descarga contenidos protegidos por derecho de autor. Se afirma que "viviremos un GRAN HERMANO en la red", censurando aquellos contenidos que no interesen, se menciona a Hugo Chávez y a la Inquisición. Hay quien escribe -en mayúsculas, como un grito: "SERVIRÁ COMO EXCUSA PARA CERRAR CUALQUIER PÁGINA WEB, BLOG PERSONAL O FORO DE OPINIONES SIN EL PERMISO DE UN JUEZ, Y SIN LA NECESIDAD DE QUE CONTENGA ENLACES DE DESGARGA DE CONTENIDOS PROTEGIDOS". Se juega con las siglas "SS" para denominar a la Sección Segunda de la Comisión de Propiedad Intelectual.
Miedos entrecruzados, miedos como plato único, una dieta única de miedos cuyo reconocimiento resulta imprescindible para intentar desmontarlos.

[IV] Decía que he recibido poco más de un centenar de correos. La verdad es que son muy pocos. En otras ocasiones, en relación a otros temas, hemos recibido bastantes más.
¿Tal vez porque la opinión y la acción referida a este asunto se expresan mediante otros mecanismos? Pudiera ser: de hecho se habla de la irrupción de un nuevo poder internauta que actuaría como un auténtico lobby ante el Gobierno y los partidos políticos.
Pero la representación en el mundo de la acción cívico-política online es muy complicada. Lo es también la construcción de una interlocución eficaz.
Muchas de las personas que firman esos correos se apresuran a afirmar que se representan a sí mismas. Lo que es más importante, en mi opinión: en la mayoría de esos correos se expresa una voluntad y un potencial de acuerdo muy superior al que he encontrado entre algunos de quienes compondrían ese supuesto "poder internauta".
Reconocimiento legitimado, representación testada e interlocución eficaz: claves esenciales para que todo lo que habrá que hacer en los próximos tiempos llegue a buen puerto.

[V] He respondido de manera personalizada a la mayoría de estos correos, particularmente a aquellos que también contenían una reflexión más personal. Siempre lo hago cuando se abordan temas que tienen que ver con mi responsabilidad en el Senado, o cuando son cuestiones que también me preocupan como ciudadano. Hubiese querido responder a todos y cada uno de ellos, pero el mes de enero -ya lo he dicho en otra ocasión- ha sido muy complicado.
Considero en todo caso que cuando una ciudadana o un ciudadano toma la iniciativa de dirigirse a los representantes políticos a través de cualquier medio con el fin de hacerles llegar su opinión o sus demandas, lo menos que deben hacer esos representantes es responder, para que tales iniciativas no se conviertan en mensajes encerrados en una botella arrojados al mar. Por respeto al remitente, pero sobre todo por pedagogía democrática: las nuevas herramientas de comunicación (correo electrónico, blogs) deben servir para reducir la enorme distancia que existe entre la ciudadanía y la política, entre representados y representantes.
Me dicen que mi respuesta ha sido la única que han recibido. Si es así, es un escándalo. Los partidos políticos deben tomarse en serio esta cuestión. No se puede dejar a la ciudadana o al ciudadano con la palabra en la boca, no se puede ignorar su protesta, no se puede hacer oídos sordos a sus demandas.

Por cierto: son pocas, no más de una docena, las personas que responden a mi contestación. Tal vez el entorno online permite inciar debates, pero no es tan adecuado para continuarlos. No lo sé.

[VI] Lo más importante de todo: hay un espacio enorme para el acuerdo. Es preciso mantener ese espacio abierto, cuidarlo con esmero, pues habremos de transitarlo dentro de no mucho tiempo.

Y por el momento aquí lo dejo. Tenía ganas de reflexionar sobre muchos temas, pero este asunto me ha tenido, lo confieso, bloqueado. Volveré a él, pero hay vida más allá y más acá de las descargas, y de esa vida quiero hacerme eco.
Seguiremos hablando.

sábado, 29 de enero de 2011

ETA desagertu

Demasiado tiempo desde el último comentario; Txetxu me lo recordaba hoy. Pero han sido dos semanas de mucho trabajo en la universidad.
Tenía la intención de exponer mi particular balance de todo el proceso relacionado con la denominada Ley Sinde: a ver si puedo hacerlo el lunes o el martes.

En todo caso, hoy es de justicia dedicar este comentario a la manifestación convocada por Gesto por la Paz en Bilbao con el lema "ETA desagertu. Definitivo y sin condiciones".


Como se señala en el documento de convocatoria de la manifestación:
"Desde 1988, Gesto por la Paz ha venido convocando en torno al Día Internacional de la no violencia, de forma ininterrumpida, una manifestación que se ha convertido con los años, en una de las señas de identidad de esta organización. Esta manifestación ha sido y es una cita casi ineludible para muchas personas que se han sentido llamadas por un mensaje sencillo, pero no por ello carente de coherencia y de valor ante la tragedia con que el terrorismo ha ido impregnando todos los rincones de nuestra tierra y todas las relaciones
de nuestra sociedad".

Veinticinco años ya. Se dice pronto. La mitad de mi vida.
Veinticinco años haciendo el mismo recorrido de hoy que esta tarde he compartido con Txetxu, Joseba, Fernando, Josu, Carlos, Susana, Sabin, Amaia, Víctor, Loli, Eskolunbe, Jesus, Xabier, Puy, Jokin, Itziar, Idoia, Angel Mari... La mayoría de quienes hoy hemos caminado tras la pancarta de Gesto por la Paz no hemos faltado ninguno de estos años.



Tal vez por eso hemos sentido una punzada de emoción al escuchar las primeras palabras del manifiesto que se ha leído al término de la manifestación:
"Dicen que la civilización puede ser salvada por personas de a pie. Hace ya 25 años que Gesto por la Paz nos convoca, en actos como el de hoy, a esas personas de a pie que no aceptamos el asesinato y el terror como parte funesta de nuestra convivencia civilizada. A lo largo de todo este tiempo, hemos tenido que ir desbrozando el camino de muerte y de amenazas con el único instrumento de los derechos fundamentales en nuestras manos. El compromiso humano y cívico que hemos mantenido ha contribuido a la deslegitimación de la violencia que, por fortuna, hoy prevalece en el corazón de nuestra sociedad".

lunes, 10 de enero de 2011

Contra la irresponsabilidad política

El 31 de octubre de 2010 me hice eco en este espacio de la movilización que con el lema Restaurar la cordura denunciaba la deriva que la política estadounidense venía experimentando desde hacía algunos años, y que estaba llegando al paroxismo con la irrupción del Tea Party.

En aquel comentario reproducía el diagnóstico desolador que de la confrontación política en los EEUU hacía el filósofo Ronald Dworkin:

"La política estadounidense se encuentra en un estado lamentable. Discrepamos, ferozmente, sobre casi todo. Discrepamos sobre el terror y la seguridad, sobre la justicia social, sobre la religión en la política, sobre quién es apto para ser juez y sobre qué es la democracia. Estos desacuerdos no transcurren de manera civilizada, ya que no existe respeto recíproco entre las partes. Hemos dejado de ser socios en el autogobierno; nuestra política es más bien una forma de guerra" (Ronald Dworkin, La democracia posible).


Hoy se nos dice que Sarah Palin no es responsable de la matanza de Tucson. Seguramente no. No en un sentido penal. Ni siquiera en un sentido causal. Puedo estar de acuerdo.

Pero Palin y toda esa gente con quienes se reune para tomar el té sí son responsables de una cosa: de ser unos irresponsables. De actuar en política como si las palabras no tuvieran consecuencias.

Por eso me ha alegrado leer hoy que un diputado laborista ha perdido su escaño por acusar falsamente a un rival de no condenar la violencia para ganarle en las urnas.

Asco de política frívola, de insultos y gracietas, tontamente banal hasta que, como en esta ocasión, se vuelve trágica.


jueves, 6 de enero de 2011

En el Día de Bob Marley

Creo que fue el martes pasado cuando ETB ofreció en su programa "La noche de..." la película Soy leyenda. La última versión, la de 2007 dirigida por Francis Lawrence, con Will Smith como protagonista.

En un momento de la misma, Smith hace la siguiente reflexión:



“¿No sabes quién es Bob Marley? Tenía una idea. Era una idea más propia de un virólogo. Él creía que se podía curar el racismo y el odio. Curarlo, literalmente, inyectando música y amor en las vidas de la gente. Un día, cuando iba a tocar un concierto por la paz, unos matones se presentaron en su casa y le pegaron un tiro. Dos días más tarde se subió al escenario a cantar. Alguien le preguntó que por qué, a lo que respondió: Los que intentan hacer de este mundo un lugar peor, no se toman ni un día libre. ¿Por qué lo iba hacer yo? Hay que iluminar la oscuridad.”



Seguramente no sea más que un intento (no demasiado afortunado, por cierto) de introducir mensaje en una película que no pasa de ser un agradable divertimento con palomitas. Pero es una reflexión poderosa.

Hannah Arendt tituló Hombres en tiempos de oscuridad una de sus obras, en la que se aproxima a personajes como Rosa Luxemburgo, Juan XXIII, Karl Jaspers o Walter Benjamin, todos ellos protagonistas en momentos históricos sumamente complejos y hasta trágicos. En el prefacio a este libro, Arendt confiesa cuál es la convicción que la llevó a escribir ese libro:

"Que incluso en los tiempos más oscuros tenemos el derecho de esperar cierta iluminación, y que esta iluminación puede llegarnos menos de teorías y conceptos que de la luz incierta, titilante y a menudo débil que irradian algunos hombres y mujeres en sus vidas y sus obras, bajo casi todas las circunstancias y que se extiende sobre el lapso de tiempo que les fue dado en la tierra".

Hoy he conocido por Kulturklik que Bilbao se ha sumado este año, por primera vez, a la celebración del Bob Marley Day.

Bob Marley nació un 6 de febrero de 1945. No sé si en alguna ocasión hizo y dijo lo que en la película se dice que dijo e hizo. Pero no permitamos que la verdad nos estropee una buena historia.

Celebremos el Día de Bob Marley escuchando Redemption Song, una de sus canciones en mi opinión más hermosas. Y que el año 2011 sea pródigo en mujeres y en hombres cuyas obras iluminen la oscuridad.