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martes, 11 de febrero de 2020

Mussolini: el hijo del siglo

Antonio Scurati
M. El hijo del siglo
Traducción de Carlos Gumpert
Alfaguara, 2019


"Siempre se comete el error de esperar que las catástrofes vengan en el futuro, hasta que una mañana nos despertamos con una sensación de ahogo que nos oprime el pecho, nos volvemos y descubrimos que el final está a nuestras espaldas, el pequeño apocalipsis ya ha tenido lugar y ni siquiera nos hemos dado cuenta".


Este libro monumental (819 páginas) reconstruye, combinando magistralmente fundamento histórico y elaboración literaria, los tres años y medio (primavera de 1919-octubre de 1922) que preceden al acceso de Benito Mussolini al cargo de presidente del Gobierno de Italia, así como sus primeros dos años como Duce (hasta enero de 1925).

Mussolini dirigía el periódico Avanti!, órgano oficial Partido Socialista Italiano, cuando en 1914 fue expulsado por su nacionalismo extremo y belicista. En la primavera de 1919 se encuentra dirigiendo otro periódico, Il Popolo d'Italia, de orientación nacionalista y que se convertirá en la voz de los llamados Fascios de Combate, fundados en Milán para agrupar y organizar a ex combatientes de la Primera Guerra Mundial, nostálgicos del imperialismo italiano del XIX y empresarios alarmados por el auge del movimiento obrero inspirado por la Revolución Soviética. Al principo una exigua minoría:

"Nos asomamos a piazza del Santo Sepulcro. Cien personas  escasas, todos hombres de esos que casi no cuentan. Somos pocos y estamos muertos. Esperan que yo hable, pero no tengo nada que decir.  El escenario está vacío, inundado por millones de cadáveres, una marea de cuerpos -hechos papilla, licuados- llegada de las trincheras del Carso, del Ortigara, del Isonzo. Nuestros héroes ya han caído o no tardarán en hacerlo. Los amamos del primero al último, sin distinciones. Estamos sentados sobre la pila sagrada de los muertos".

La guerra será su origen y su destino, su razón de ser, su fuerza. En su base los temibles Arditi, los Osados, la elitista fuerza de choque especialista en la lucha cuerpo a cuerpo en las trincheras, degolladores profesionales, siempre con su puñal al cinto. Guerreros desmovilizados y por ello reducidos a la condición de civiles, escasamente viril, a los que se unirá "ese macho comerciante, autoritario, patriarcal, misógino, [a quien] el grito antimilitarista y antipatriótico de mujeres y niños le hacía presagiar algo aterrador e inaudito: un futuro sin él".

Y no estarán solos: Scurati recoge en las páginas de este libro la vergonzosa lista de artistas e intelectuales que se dejaron deslumbrar por el fascismo: el primero de todos Gabriele D'Annunzio​, "el gran depredador",pero también músicos, poetas y literatos como Marinetti, Toscanini, Ungaretti, Pirandello, Malaparte, o intelectuales como Vilfredo Pareto y Benedeto Croce. El miedo a la sovietización de Italia hará que el Estado liberal y los partidos que lo sustentaban se dejarán "flanquear por los fascistas", confiando tanto en la capacidad de estos para enfrentarse violentamente a las masas populares como en su propia capacidad para controlar a los fascios.

Lo primero, la disposición y capacidad de los fascios para usar la violencia más salvaje contra las reivindicaciones de campesinos y obreros, quedará clara, y el libro de Scurati abunda en la relación de palizas, ahorcamientos, incendios, tiroteos con la firma del fascismo, que provocarán miles de víctimas.

Así y todo, las primeras elecciones a las que se presentarón candidaturas fascistas, el 16 de noviembre de 1919, supondrán un fracaso humillante para estas: ninguno de los candidatos fascista resultó elegido, ni siquiera Mussolini. Pero menos de un año después, en mayo de 1920, las tornas han cambiado: "Benito Mussolini ha sido el más votado en Milán con 197.000 votos, el más votado en Bolonia con 173.000 votos. ¡El tercero entre los diez primeros elegidos a escala mundial!". ¿Cómo ha podido producirse tamaño vuelco político? Para responder a esta pregunta hay que leer el libro. Sólo diré que en el mismo encontraremos incómodos y desasosegantes paralelismos con la época actual; y no me refiero al hecho de que el Duce aprendiera a montar a caballo.

"A las 11:05 del 30 de octubre de mil novecientos veintidós, en el momento en el que había subido las escaleras del Quirinal para recibir del rey de Italia el encargo de gobernarla, Benito Mussolini, de origen plebeyo, gitano de la política, autodidacta del poder, con solo treinta y nueve años era el primer ministro más joven de su país, el más joven de los gobernantes de todo el mundo en el momento del ascenso, carecía de experiencia alguna de gobierno o de administración pública, había entrado en la Cámara de Diputados solo dieciséis meses antes vestido con la camisa negra, el uniforme de un partido armado sin precedentes en la historia. Con todo esto, el hijo del herrero -hijo del siglo- había subido las escaleras del poder. En ese momento, el nuevo siglo se había abierto y, al mismo tiempo, se había cerrado sobre sí mismo".

domingo, 22 de diciembre de 2013

La luz en la que se habita de joven




Hace días quería haber escrito unas líneas sobre el último libro de Alessandro Baricco, titulado Tres veces al amanecer (Anagrama, 2013). La editorial lo presenta así:

En una de las páginas de Mr Gwyn, la última novela de Alessandro Baricco, se aludía a cierta obra titulada Tres veces al amanecer, atribuida a un apócrifo autor angloindio, Akash Narayan. El afamado autor de Seda ha querido ofrecernos ahora esa obra, una secuela autónoma e independiente por completo (casi un mero pretexto, el punto de partida), un complejo mecanismo narrativo que hará las delicias del lector.
Dos desconocidos, un hombre y una mujer, se encuentran tres veces en el vestíbulo de un hotel, poco antes del amanecer. Cada encuentro es único, y primero, y último: aunque se trate de los mismos personajes, sus destinos se cruzan en tres momentos distintos de sus vidas. Son dos adultos, primero; luego, un anciano portero de noche y una adolescente; finalmente, un chico y una policía ya madura, según una lógica temporal que no es la que se manifiesta en nuestra rígida realidad, sino que sólo resulta viable en la privilegiada mecánica de la ficción. Cada encuentro exigirá de ellos una elección cuyas repercusiones conformarán el resto de sus vidas.
Estos tres relatos constituyen una novela posible que recrea el lector en su mente y que presenta algunos de los temas propios del autor: la posibilidad (o imposibilidad) del cambio, la arbitrariedad del destino humano o la responsabilidad hacia el prójimo, siempre a la luz difusa del amanecer, que sugiere y revela, descubre y perfila, colocando las cosas en su sitio en el momento de su aparición.

Tres relatos cortos que he leído, sí, tres veces.Tres relatos de encuentros y desencuentros entre mujeres y hombres, en situaciones insospechadas. Sorprendentes, emotivos, bellísimos tanto en su lenguaje como en su contenido.Pero soy baricconiano confeso, así que mi juicio debe ser tomado con cautela.
Sé, porque me lo han dicho, que hay lectores, buenos lectores, que no gustan de Baricco. Nunca lo hubiera sospechado. Por cierto, no sé de lectoras, de buenas lectoras, que no disfruten con su lectura. También las habrá, seguro, pero no conozco a ninguna. No sé por qué se me ha ocurrido esto. Tal vez porque las tres mujeres que co-protagonizan cada uno de los relatos son, cada una a su manera, tan fascinantes.

Si has leído algo de Baricco, habrás leído Seda. Si te gustó, te gustará Tres veces al amanecer. Si aún no has leído nada de este autor, su último libro es una perfecta puerta de acceso al universo baricconiano.
Tiene razón el crítico Manuel Hidalgo cuando escribe: "No he encontrado fácilmente un párrafo, unas líneas a destacar y glosar. Todo fluye, todo forma parte de un sostenido continuo". Característico del estilo de Baricco. Aún así, me animo a seleccionar un párrafo:

El hombre se lo pensó un rato. Luego dijo que hay que ir con cuidado, cuando uno es joven, porque la luz en la que se habita de joven será la luz en la que se va a vivir para siempre, y esto por una razón que él nunca había entendido. Pero sabía que era así. Dijo que muchos, por ejemplo, son melancólicos de jóvenes y entonces lo que les ocurre es que siguen siéndolo para siempre. O han crecido en la penumbra y la penumbra los persigue luego durante toda su vida. De manera que  hay que ir con cuidado con la maldad porque de joven parece un lujo que puede uno permitirse, pero la verdad es otra, y es que la maldad es una luz fría en la que todas las cosas pierden su color y lo pierden para siempre.

En el original italiano, editado por Faltrinelli:

L’uomo ci pensò un po’. Poi disse che bisogna stare attenti quando si è giovani perché la luce in cui si abita da giovani sarà la luce in cui si vivrà per sempre, e questo per una ragione che lui non aveva mai capito. Ma sapeva che era così. Disse che molti ad esempio sono malinconici, da giovani, e allora succede che lo rimangono per sempre. O sono cresciuti nella penombra e la penombra li insegue poi per tutta la vita. Così bisognava stare attenti alla cattiveria perché da giovani sembra un lusso che ti puoi permettere, ma la verità è un’altra, e cioè che la cattiveria è una luce fredda in cui ogni cosa perde colore, e lo perde per sempre.

domingo, 31 de marzo de 2013

Mientras tanto


Es dramática la situación a la que se enfrenta el Movimiento 5 Estrellas. Su negativa a apoyar a Bersani aboca a Italia a unas nuevas elecciones, de las que puede salir un Berlusconi reforzado.
Comprendo la aversión de los grillistas a apoyar a Bersani. Nacidos de la antipolítica, elevados a golpe de crítica (fundada) a la partitocracia, verse obligados a jugar el papel de bisagra del mismo sistema bipartidista que rechazan es tremendo. Una parte importante de sus votantes no comprenderían que Pepito Grillo deje de ser mosca cojonera y se convierta en bastón  de la izquierda cojitranca de Bersani.
Pero, ¿y si estuvieran obligados a elegir entre GuateBersani y GuateBerlusconi? Los sicilianos del M5E ya se han visto confrontados con esa situación.
Repaso las páginas de la novela Italia Cosa Nostra, del juez y novelista Giancarlo De Cataldo, buscando este párrafo:

Carú se inclinó hacia él, que empezó a contarle.
Berlusconi entraba en política.
Había fundado un partido prácticamente de la nada.
Un milagro de fantasía, ciencia, inventiva y… política.
Se llamaría Forza Italia-Asociación por el Buen Gobierno.
Berlusconi estaba en constante contacto con Craxi.
La noticia de momento era un secreto, aunque empezaba a circular, ya se sabía cómo iban las cosas en Italia…, muy pronto, no obstante, saldrían al descubierto.
Se perfilaba una alianza estratégica con la Liga Norte y Fini, si finalmente los viejos camaradas se decidían, como parecía, a proclamarse post-, si no ya antifascistas.
Se estaban sentando las bases para un nuevo bloque moderado que daría la vuelta a la derecha moderna.
Las cosas iban a cambiar.
Llevarían las riendas del país los próximos cincuenta años.
Scialoja había escuchado como alelado, mientras el cerebro le trabajaba a mil por hora. Nuevo partido…, escenario impensable…, el empresario que se convierte en manager de estado, es más, del Estado… Una idea fascinante, no, es más, seductora… Berlusconi…, tan simpático…, tan espabilado…, tan «italiano»…

El senador grillista Crimi advierte: “Nuestro éxito ha sido saber canalizar el disgusto social hacia la política. Nosotros somos el resultado de los últimos 20 años de política”. Bersani replica: “No somos todos iguales y si sois la consecuencia de una política equivocada, tomad ahora vuestra responsabilidad y empecemos a cambiar las cosas”.  La diputada del M5E Roberta Lombardi responde: “Desde hace 20 años vengo escuchando las mismas palabras y luego no se hace nada”. Y el caimán Berlusconi sonríe al sol mostrando sus mandíbulas depredadoras.

El mientras tanto, ese es el problema para la izquierda alternativa. ¿Qué hacer entre el ya de la política realmente existente y el todavía no de la otra política posible? Un mientras tanto gris y enlodado en el que esperan su oportunidad, agazapados, los berlusconis. Tan italianos. Tan humanos…

martes, 26 de febrero de 2013

Beppo y Berlusconi: no son lo mismo

Proliferan desde ayer los análisis de las elecciones italianas en las que se califica a Berlusconi a y a Grillo de amenazas a la democracia y de obstáculos para la gobernabilidad del país. Como si fueran lo mismo. No lo son. En absoluto.

Como señala Pierre Rosanvallon, hay una contrademocracia que no es lo contrario de la democracia, sino otra forma de democracia: "la democracia de los poderes diseminados en el cuerpo social, la democracia de la desconfianza organizada frente a la democracia de la legitimidad electoral". Frente a la tesis de la ciudadanía pasiva y desafecta, esta contrademocracia se manifiesta como una democracia de expresión, de implicación y de intervención.


Beppo Grillo es la cabeza más visible de un movimiento de vigilancia cívica, que no se resigna al "desnivel de capacidades" que constituye el elemento clave del sistema representativo. Un emergente poder de control organizado en torno a acciones de vigilancia, denuncia y calificación.

Hay otra forma de contrademocracia que Rosanvallon califica de impolítica, entendiendo por tal aquella que no aspira a la aprehensión global de los problemas ligados a la organización de la existencia colectiva, disolviendo en la práctica "las expresiones de pertenencia a un mundo común". Es la cara sombría de la contrademocracia. En esta perspectiva, "el ciudadano se ha transformado en un consumidor político cada vez más exigente, renunciando tácitamente a ser productor asociado del mundo común".
Rosanvallon presenta como ejemplo más acabado y extremo de esta contrademocracia impolítica el populismo, "que pretende resolver la dificultad de representar al pueblo resucitando su unidad y su homogeneidad de un modo imaginario, en una toma de distancia radical con aquello a lo que se supone que se le opone: el extranjero, el enemigo, la oligarquía, la élites".

En todo caso, me parece relevante atender a una reflexión de Rosanvallon: "El hecho dominante del período actual reside precisamente en la degradación de esa soberanía crítica, que participaba de manera constructiva  en la vida conflictiva de la democracia, en una soberanía puramente negativa. La soberanía efectiva del pueblo se afirma, en adelante, mucho más en la modalidad de una sucesión de rechazos puntuales que a través de la expresión de un proyecto coherente [...] En todas partes, una democracia de rechazo tiende a sustituir la antigua democracia de proyecto".

Espero que el apoyo recibido por el MoVimento 5 Stelle no sea un ejercicio de votantes simplemente "rechazantes", que estas no sean unas "deselecciones".
Por ahora ya han servido para expresar el rechazo democrático a la tecnocracia de Monti. Gracias.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Una de las dos Italias ha de helarte el corazón

La clase política italiana toca fondo
En el país se teme que aparezcan más vídeos de encuentros sexuales de los parlamentarios de izquierda y derecha


En el Parlamento se espera y se teme que salgan a la luz nuevos vídeos de políticos italianos pillados in fraganti en una noche de prostitución con transexuales.
Es lo que aseguran algunos de estos profesionales del sexo tras la caída política del gobernador equivalente al cargo de presidente autonómico del Lazio, Piero Marrazzo, del progresista Partido Demócrata, grabado en la habitación de uno de ellos en Roma.
Italia vive inmersa en el enésimo escándalo sexual, tras la presunta noche del primer ministro Silvio Berlusconi con la prostituta de lujo Patrizia dAddario y la asistencia a sus fiestas de otras 30 mujeres pagadas por un empresario de Bari, Gianpaolo Tarantini
[PÚBLICO].

Pero en esa misma página el diario informa sobre una nueva actuación de la policía italiana contra el clan Russo, uno de los más importantes de la Camorra napolitana.

El Gobierno italiano ha hecho público un amplio dossier sobre la lucha contra la mafia.
No soy capaz de valorar el alcance de las medidas, ni si son eficaces o suficientes.

Pero hoy, de entre todas las noticias sobre Italia, prefiero quedarme con la imagen de esos dos carabinieri flanqueando, a cara descubierta, al camorrista Pasquale Russo. A cara descubierta, insisto.
Una imagen de dignidad.