viernes, 4 de septiembre de 2009

La delgada línea que media entre inmunidad e impunidad

"Pongamos que usted dispone de un millón de euros. Y que, con intención de evadir impuestos, coloca ese dinero en un banco de las islas Caimán o de Liechtenstein. Si Hacienda lo descubre, lo denunciará por delito fiscal, un juez le investigará y, casi con toda seguridad, será condenado a una pena de uno a cuatro años de cárcel. Pero si el que lo hace es el senador Luis Bárcenas -el ex tesorero del PP inculpado por ese mismo delito y por cohecho al haber recibido presuntamente el dinero de la trama empresarial corrupta del caso Gürtel- sus compañeros de Cámara tendrán que dar permiso a la justicia para procesarlo. Y si se lo deniegan, el caso quedaría archivado. Sin más".

Así empieza un interesante reportaje firmado por Manuel Altozano en EL PAÍS a propósio de la inmunidad reconocida a diputados y senadores en virtud del artículo 71.2 de la Constitución.

¿Mi opinión? La inmunidad de diputados y senadores sólo tiene sentido, de tenerlo, cuando se refiere a acciones realizadas en el ejercicio de su cargo como legisladores. Sé que incluso esta afirmación es ambigüa, pero tal vez quede más claro si lo planteamos en negativo: no debería haber inmunidad para comportamientos como ese que recoge el periodista al comienzo de su reportaje. Si ha cometido (supuestos) delitos comunes, aplicación de la ley como al común de los mortales.

martes, 1 de septiembre de 2009

Tres reflexiones de Roberto Saviano

Las declaraciones del escritor italiano Roberto Saviano sobre la relación entre ETA y el tráfico de cocaína han sido profusamente reproducidas en todos los medios de comunicación. También esas otras según las cuales España estaría "infectada" por dinero negro.


Es lógico. Ambas son reflexiones de calado.


Menos resonancia ha tenido, sin embargo, una tercera afirmación realizada también ayer por Saviano: "El capitalismo se está convirtiendo en una organización mafiosa".
Reflexión de no menor calado que las anteriores. Por cierto.

lunes, 31 de agosto de 2009

Mañana empieza la Segunda Guerra Mundial

El 1 de septiembre de 1939 el ejército alemán iniciaba la invasión de Polonia. Para el 27 de septiembre Varsovia había caído y el 6 de octubre se rendía la última unidad de combate del ejército polaco que aún continuaba activa.
Era la Blitzkrieg, la guerra relámpago. En realidad, sería el primer relámpago de una feroz tormenta que en los próximos años asolará el mundo.

Ernst Lubitsch recreará paródicamente este acontecimiento histórico en su magistral película Ser o no ser (1942).
Aquí está el comienzo de la película, con un supuesto Hitler paseando por las calles de Varsovia antes de que se haya producido ningún movimiento de tropas. Pero, como dice la voz en off del narrador: "Él es vegetariano. Y sin embargo no siempre se atiene a su dieta. A veces se traga países enteros".

Y aquí una de las escenas finales, con un emocionado discurso shakesperiano, antítesis del etnicismo nazi y de todos los etnicismos.

domingo, 30 de agosto de 2009

Cadáveres

Leo en XL Semanal, el suplemento dominical de los diarios del Grupo Vocento, un reportaje sobre la disección en la historia de la medicina. Habla de la escasez de cadáveres durante el siglo XIX para las clases de medicina. Ello hizo que abundasen los robos de cadáveres y su compra-venta. Las fotos que lo acompañan combinan el interés científico y el exhibicionismo.


El exhibicionismo con cadáver incluido no es, por lo visto, un invento del llamado Doctor Muerte, cuya última polémica ha sido su pretensión de exhibir cadáveres copulando, eso sí convenientemente plastinados.

¡Qué lejos de la hermosa dignidad transmitida por La lección de anatomía!

Al leer el artículo de XL Semanal y sus referencias a los conseguidores de cadáveres he recordado uno de los libros que he leído este verano. Se trata de El viaje de Víctor Frankenstein, del escocés George Rosie (Seix-Barral, 2003).

La novela imagina la niñez y juventud del protagonista del clásico de Mary Shelley en una Europa a caballo entre los siglos XVIII y XIX, cuando la ciencia y la técnica se enseñorean de un mundo que empieza adquirir las características de las sociedades industriales y modernas. Su obsesión por vencer a la muerte le llevará a enrolarse como cirujano en el ejército de Napoleón, donde espera encontrar cadáveres abundantes con los que experimentar sus técnicas de resucitación mediante la electricidad.

El libro termina practicamente donde empieza la conocida historia de Shelley: en el momento en el que la criatura vuelve a la vida: "Bajo el brillo de la escasa luz, vi abrirse el ojo amarillento y apagado de la Criatura. El enorme pecho se alzó y cayó. Respiró con fuerza y un movimiento convulsivo agitó sus miembros".

sábado, 29 de agosto de 2009

No hay vacuna contra la violencia machista


Esta tarde ha sido hallado el cuerpo sin vida de Laura Alonso.

21 fallecimientos por el virus H1N1 nos tiene literalmente en vilo, en un ejercicio colectivo de alarmismo que poco o nada tiene que ver con la necesaria prudencia ante una enfermedad sólo relativamente desconocida.
Cada día los diarios dedican varias páginas informar sobre la gripe, sobre los métodos para su prevención, sobre las posibilidades de la vacuna (¿es Tamiflu o es Timoflu?).


Mientras tanto, hasta hoy ya eran -si no me engaño con los datos- 39 las mujeres asesinadas por violencia machista en España durante este año.

Parece que no nos preocupa tanto.

Y eso que no hay vacuna.

viernes, 28 de agosto de 2009

Los Kennedy: un signo de los tiempos políticos

"Los Kennedy seguirán siendo influyentes. Pero aunque siguen involucrados en el debate público, sus días en la política parecen haber pasado para siempre. Las nuevas generaciones de la familia parecen más interesadas en el medio ambiente y en la filantropía que en el cuerpo a cuerpo legislativo en Washington".

Es sólo un párrafo perdido entre las columnas de información sobre el fallecimiento de Ted Kennedy en EL MUNDO de hoy. Pero la evolución política de la histórica saga parece reflejar las transformaciones de lo político sobre las que que tantos estudios y análisis académicos llevan tiempo reflexionando.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Mileuristas, milloneuristas

"Lo que pasa es que, por lo visto, en la infraestructura hubo cuanto mangante hubo, y del total de mangancia que hubo, una parte supongo que tiene la justificación de que es el coste". Quien así habla es uno de los imputados en el caso Palma Arena. El sobrecoste , que la mangancia explica en gran parte, se elevó a los 70 millones de euros, desviados a bolsillos privados en forma de facturas hinchadas y comisiones: 13.920 eurosen gafas de sol, 5.000 euros en refrescos y agua, 104.000 euros por un video sobre la construccoón del edificio, 27.000 euros de desplazamientos... Una vergüenza.
Y eso el mismo día en que sabemos por el sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda que seis de cada diez trabajadores en España son mileuristas.
Trabajadores mileuristas; mangantes milloneuristas. Dos vergüenzas.