domingo, 23 de febrero de 2025

Jorrios y Armañón

Niebla cerrada en la zona de Zalla pero un cielo rabiosamente azul al bajar hacia el valle de Villaverde. Sobre las 8:30 he salido del barrio de Cueto, en Turtzioz, en dirección al Armañón. He subido primero a los Jorrios (839 m), por el caminillo junto al canal que recoge las aguas de esta vertiente y las lleva (o las llevaba), atravesando la montaña, hasta al canal del Juncal, para su aprovechamiento en la Central Eléctrica de Trebuesto, en el valle de Guriezo. Un sendero llano que luego se convierte en apretada subida hasta el portillo del Remendón, desde donde se entra en el laberinto kárstico de los Jorrios. Vuelta al portillo y por un terreno bien distinto, herboso, subida hasta Los Parapetos (854 m) y, en un suave cresteo, hasta Armañón (856 m). Gran variedad de terrenos y paisajes. A las 12:35 estaba de vuelta en Cueto.
 


 


Los Jorrios.


Armañón.
Portillo del Remendón y Jorrios.
Canal.









Boca del túnel que, con unos 800 metros, atraviesa la montaña.
Los Jorrios.




Armañón desde los Jorrios.

Playa de Oriñón.
Karst de Basinagre.
Jorrios desde el portillo.
Los Parapetos y Armañón desde el portillo.
Los Parapetos.

Jorrios desde Los Parapetos.
Cordal hasta Armañón.
Zona de Lanestosa y Karrantza.



Jorrios desde Armañón.
Armañón.
Los Parapetos y Jorrios desde Armañón. Al fondo, la mar.





sábado, 22 de febrero de 2025

Repensar la guerra

Kepa Bilbao
Repensar la guerra
Catarata, 2024
 
 
Tras su ensayo Ética y política en Maquiavelo, Weber y Marx (Catarata, 2022), Kepa Bilbao se enfrenta en este nuevo libro a una de las realidades que, seguramente, mejor representan la colisión entre ambas dimensiones: la guerra. El autor subraya la importancia de repensar la guerra para construir sociedades más justas y pacíficas, reflexionando sobre las transformaciones del conflicto bélico y sus implicaciones éticas, políticas y sociales.

Destaca, en este sentido, el pensamiento de Carl von Clausewitz, que para el autor sigue siendo relevante casi dos siglos después de la publicación de De la guerra. Su concepción de la guerra como un medio de la política lo convierte en una referencia clave para comprender los conflictos contemporáneos. Aunque algunos críticos consideren que su marco teórico, centrado en conflictos interestatales tradicionales, es insuficiente para abordar las "nuevas guerras" asimétricas y no estatales, Kepa Bilbao sostiene que Clausewitz anticipó la naturaleza cambiante del conflicto bélico, aludiendo a su carácter "camaleónico", lo que permite reinterpretar su obra para entender los desafíos actuales, como el auge de la guerra cibernética, los conflictos híbridos y las disputas por recursos en un contexto de cambio climático.

El libro aborda la recepción de Clausewitz en el pensamiento marxista, muestra de su capacidad de influir más allá de su contexto original. Marx y Engels lo integraron en su análisis de las luchas revolucionarias, reconociendo la utilidad de su teoría en el marco de las dinámicas de poder y la lucha de clases. Lenin lo adoptó como una figura clave en el corpus teórico del marxismo-leninismo, y su influencia se extendió a Mao Zedong, quien lo consideró un referente para la estrategia de la guerra prolongada. Sin embargo, Stalin rechazó a Clausewitz por considerarlo obsoleto y representante de una etapa manufacturera superada en el desarrollo militar. 

Kepa Bilbao examina también la teoría de la guerra justa desde la Antigüedad clásica hasta la actualidad, con pensadores como Tucídides, Aristóteles, Agustín de Hipona o Tomás de Aquino, Hugo Grocio y Michael Walzer, uno de sus más destacados exponentes contemporáneos. Su teoría de la guerra justa reformula ideas medievales, adaptándolas a los dilemas actuales como las intervenciones humanitarias, el terrorismo y las guerras preventivas.
 
En contraste con la teoría de la guerra justa, el pacifismo jurídico propuesto por Luigi Ferrajoli aspira a erradicar la guerra mediante el fortalecimiento del derecho internacional. Ferrajoli defiende una Constitución de la Tierra, un marco normativo global para limitar el poder militar de los Estados y garantizar la paz perpetua. Aunque criticado por su idealismo, el pacifismo jurídico de Ferrajoli representa una alternativa a las narrativas belicistas predominantes.
 
El texto conecta estas perspectivas con retos actuales como la militarización de la política, el resurgimiento de tensiones nucleares y las guerras por recursos naturales. Argumenta que la incapacidad para prevenir conflictos no solo pone en evidencia las limitaciones de las estructuras internacionales, sino que también refleja la necesidad de repensar las narrativas de la guerra y la paz. En conjunto, el texto ofrece una mirada multidisciplinaria y crítica que invita a reflexionar sobre cómo los marcos teóricos históricos pueden reinterpretarse para enfrentar los desafíos de un contexto global cada vez más conflictivo, donde la guerra sigue siendo un fenómeno persistente y complejo.
 
En la presentación del libro en Bilbao, el pasado 18 de diciembre, tuvimos ocasión de plantear una interesante conversación, un resumen de la cual puede verse y escucharse en este vídeo.

domingo, 16 de febrero de 2025

El Somo y Ungino

Repito una de las ascensiones que más me gustan: desde el pequeño y apartado núcleo de Madaria (402 m), entrando en sierra Salvada/Gorobel por el portillo de Atatxa (1000 m), para subir a las cumbres de El Somo (1170 m) y Ungino (1099 m), con su espectacular ojo. Una subida sostenida pero sencilla, que ofrece sensaciones de auténtica alta montaña.
 
Ungino desde la presa de Maroño.
Inicio del camino (8:40 h).




 

Un mastín ocupaba el estrecho sendero bajo el caso de Ungino. Me he acercado con prudencia, contándole cuáles eran mis planes. No sabía si cerca habría ovejas y más perros guardianes, así que ya me había hecho a la idea de buscar un camino alternativo, por el portillo de las Escaleras. Pero, tras escucharme con atención el precioso can se ha apartado del camino y, sin un ladrido, me ha franqueado el paso.

Tologorri.







Embalse de Maroño desde el portillo de Atatxa.

El Somo.


Cumbres de Lunada, nevadas.
Eretza, Gallarraga, Ganekogorta y Pagasarri.
La imponente proa del Ungino, descendiendo desde El Somo.
Tologorri.

Ojo de Ungino.
Ungino.


Bajada desde Atatxa.




martes, 11 de febrero de 2025

Despejado

Carys Davies
Despejado
Traducción de Gabriel Insausti
Libros del Asteroide, 2024

"Todavía no era capaz de distinguir, por ejemplo, entre las muchas palabras que a él le parecía que designaban «un mar embravecido». Tampoco sabía distinguir entre gob y gagl, o entre degi y dyapl, o entre dwog y diun. Todas estas palabras las traducía como «una ciénaga fangosa» o «un barrizal pantanoso».
Entretanto, la niebla podía ser skump o gyolm, o un blura, o ask o dunk, salvo, por supuesto, que se tratase de la bruma, en cuyo caso era syora o mirkabrod o groma, o rag o nombrastom, o dalareek, o himma, o yema, o dom […].
Lo mismo sucedía con las nubes y el viento: una nube podía ser ga o glob, homek o benker, elin o glodrek. El viento podía ser binder o gas, asel o geul, y un sinfín de palabras que no lograba recordar".


Despejado nos traslada a la agreste belleza y, a la vez, la implacable dureza de las islas Orcadas en 1843, un escenario marcado por el aislamiento, el clima severo y los profundos cambios sociales que transformaron la vida rural escocesa. En este escenario se desarrolla una historia que, si bien me ha recordado en algunos aspectos a La colonia, resulta mucho más contenida, tanto por el núcleo del relato como por sus protagonistas.
 
La novela gira en torno al personaje de Ivar, único habitante de un remoto islote, que ha forjado su vida en un pacífico y casi místico aislamiento, acompañado únicamente de unos pocos animales y de la naturaleza circundante. 

"Durante un buen rato permaneció en la playa, mirando cómo se retiraba la marea. Cómo el viento se llevaba la neblina y la llovizna. Detrás de él, corría el agua dulce al pie de los acantilados. Vio frailecillos, focas y cormoranes, nada más; durante más de una hora permaneció allí, pero no había nada ni nadie, ningún gran navío, ni barca de ningún tipo, y al final se colgó el morral del hombro, guardo la hierba en los cestos de Pegi, dio la espalda a la playa y se fue a casa".

La rutina de Ivar se ve drásticamente alterada cuando descubre a un hombre inconsciente en la playa. Este recién llegado es John Ferguson, un joven presbítero de la recién creada Iglesia Libre, una traumática escisión de la Iglesia de Escocia, establecida nacionalmente por ley como iglesia oficial.
Recién casado con Mary, enfrentado a la necesidad económica por su decisión de romper con la Iglesia establecida y, con ello, a sus emolumentos como pastor, John acepta el encargo del propietario de la isla con un objetivo muy concreto: desahuciar a Ivar para convertir la zona en terreno de pastoreo. Todo legal. Pero Mary no puede evitar considerar la tarea encomendada a su esposo como parte del dramático proceso conocido como los Desalojos (Clearances), por el que miles de personas fueron forzadas a abandonar las Tierras Altas escocesas durante los siglos XVII y XIX, y como expresión del poder de los ricos propietarios sobre el cuerpo y el alma de las gentes que habitaban sus terrenos, cuestión que estaba en la base del cisma en la Iglesia escocesa:

"Después de todo lo que has pasado con la cuestión del patronazgo, todo por lo que has luchado. Que después de eso acudas trotando de esa manera a su orden".

Enviado con la misión de desahuciar a Ivar, John llega cargado de convicciones y obligaciones que chocan frontalmente con la realidad del hombre que encuentra en la isla. Sin embargo, a pesar de sus diferencias y del abismal distanciamiento lingüístico y cultural, entre ambos surge un vínculo delicado y profundamente humano. Es en este inesperado encuentro donde se revela la capacidad humana para superar barreras y prejuicios. En la distancia, desde tierra firme, Mary añade una dimensión adicional a la narrativa, recordándonos que las decisiones y transformaciones que se viven en la periferia tienen repercusiones en la vida de quienes quedan atrapados en la incertidumbre del cambio.

El estilo de Carys Davies es elegante y profundamente evocador. Con una prosa que logra equilibrar la precisión descriptiva de la naturaleza bravía y la sutileza emocional de sus personajes, la autora crea una atmósfera cargada de melancolía y esperanza. La descripción del paisaje de la isla (el cuarto protagonista), con sus implacables elementos naturales, crea un ambiente de tensión en el que el progreso y la tradición se enfrentan. La estructura narrativa, que se mueve entre el aislamiento introspectivo de Ivar y la tensión del mundo exterior representado por John y Mary, permite experimentar la dualidad de un mundo en transformación.

Cada página invita a reflexionar sobre cómo los cambios económicos y sociales pueden alterar la esencia de las personas y las comunidades, pero también sobre la posibilidad de que, en medio de la adversidad, surjan la comunicación, la solidaridad y la ternura. La inesperada conexión entre Ivar y John, forjada en un terreno donde el idioma y la cultura actúan como obstáculos, testimonia el poder de la empatía y de la resistencia de la identidad frente a las imposiciones del llamado "progreso".
 
Al leerla no podía dejar de pensar en el fracaso de todas estas capacidades y posibilidades en la actualidad, en el caso de la población gazatí, víctima de una genocida operación de desalojo a fuerza de bombas israelíes y resorts trumpianos.

"En su mente se formó una imagen de esta gran evacuación; una larga, gris, interminable procesión de pequeñas figuras que serpenteaban  como un río a través del país. Las veía alejarse con callada resignación, guiando a los animales y a los niños, acarreando sus aperos y sus muebles y bultos de distinto tamaño, y cuando por fin desaparecían, veía las casuchas que habían dejado atrás, ahora hogares sin techo en los que entraba la lluvia y el viento y los fantasmas de los muertos, mientras las ovejas olisqueaban entre las piedras, pastando en silencio".