miércoles, 27 de marzo de 2024

Cuando las mujeres fueron pájaros / Refugio

Terry Tempest Williams
Cuando las mujeres fueron pájaros: Cincuenta y cuatro variaciones sobre la voz
Traducción de Isabel Zapata
Antílope / Almadía, 2023 

"¿Lo fuimos?
¿Lo somos todavía?
¿O estamos en movimiento y nunca seremos atrapadas? Permanecemos elusivas por elección.
'Soy una mujer con alas', escribí una vez y volveré a esas palabras. 'Soy una mujer con alas que baila con otras mujeres con alas'.
En una comunidad que alza la voz, todos florecemos".

 
Cuando, tras la muerte de su madre, Terry Tempest Williams sintió que era el momento adecuado para leer los diarios que ella le había legado ("Tres estantes de hermosos cuadernos forrados en tela: algunos florales, algunos en estampado Paisley, otros en colores sólidos. Todos los lomos perfectamente alineados con el borde del estante"), su sorpresa fue mayúscula: todos y cada uno de aquellos cuadernos estaban vacíos, en blanco. 
 
Estos cuadernos en blanco, estos cuadernos mudos, son el inicio de un viaje hermosísimo a través de cincuenta y cuatro etapas (más una) en las que la autora reflexiona sobre las relaciones entre madre e hija ("Una madre y su hija son un borde. Los bordes son ecotonos, zonas de transición, lugares de peligro o de oportunidad"); sobre la voz, el silencio y la conversación; sobre la naturaleza de Utah, su estado natal, y sobre la relación de cada ser humano con el cosmos ("Cada día millones de meteoros se queman al entrar en nuestra atmósfera. Como resultado, la Tierra recibe diez toneladas de polvo del espacio exterior. En cada respiro no sólo absorbemos el mundo, inhalamos el universo. Somos polvo de estrellas"); sobre la belleza y el dolor, la pérdida y el encuentro, el amor y la soledad.


La voz de Terry Tempest Williams es profunda como un cañón del desierto. Es la voz de una mujer que, pese a nacer "una y otra vez en los campos de la incertidumbre", se eleva con la fuerza de quien se sabe parte de una realidad más grande que ella ("Tierra. Madre. Diosa. En todas las culturas, la voz de lo femenino emerge de la tierra misma") y que, por eso mismo, se niega a plegarse a ningún poder humano: "Ya no podemos negar nuestro destino convirtiéndonos en mujeres que esperan: esperan para amar, esperan para hablar, esperan para actuar. esto no es paciencia, es patología".

Un libro para leer y releer, para dejarnos decir y escribir, como si el cuaderno en blanco fuéramos nosotras. Un libro sanador:

"Hace mucho tiempo, cuando las mujeres fueron pájaros, existía el sencillo entendimiento de que cantar en la madrugada o cantar al atardecer era curar el mundo a través de la dicha. Los pájaros aún recuerdan lo que nosotras hemos olvidado, que el mundo está hecho para ser celebrado".

Un libro refugio que nos conecta con otro libro anterior que, la verdad, pensaba que ya había recomendado en este blog: lo he elogiado tanto, lo he citado tanto, lo he regalado tantas veces... pero no. Así que lo hago ahora.

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Terry Tempest Williams
Refugio
Traducción de Regina López Muñoz
Errata naturae, 2018

"-Pedid refuerzos -ordenó un soldado.
    -Es lo que hemos hecho nosotras -intervino una mujer-. Hemos pedido refuerzos y no tenéis ni idea de cuántas somos".


Terry Tempest Williams publicó Refugio en 1991 y en 2012 publicó Cuando las mujeres fueron pájaros. Once años y mucha vida separan ambas obras que, sin embargo, están poderosamente vinculadas, entre otras cosas por el cáncer. "Cáncer. Tanto cáncer. Nueve mujeres de mi familia han tenido mastectomías y siete están muertas", escribe en Cuando las mujeres... La misma terrible enfermedad que le sirve a la autora como hilo conductor en Refugio.

Siendo miembro de una comunidad mormona ubicada en Utah desde 1847, acostumbrada a una vida sana como consecuencia de su compromiso religioso ("ni café, ni té, ni tabaco, ni alcohol") que puede explicar el hecho de que entre las población mormona se observen tasas muy bajas de cáncer, entre su propia familia sólo una mujer se enfrentó al cáncer de mama antes de 1960. Pero, desde entonces, el cáncer parece haberse cebado con su familia:

"Formo parte de un clan de mujeres  con un solo pecho. Mi madre, mis abuelas y seis tías: todas se han sometido a mastectomías. Siete de ellas han muerto. las dos que aún viven acaban de terminar sendas fases de quimioterapia y radiación. Yo no me he librado: dos biopsias por temor a un cáncer de mama y un pequeño tumor entre las costillas diagnosticado como «de bajo potencial maligno»".

Terry Tempest Williams relaciona este hecho con los ensayos nucleares realizados por el ejército estadounidense en Utah y Nevada entre 1951 y 1962. Implicada en las luchas contra las pruebas nucleares y por hacer justicia a sus víctimas, luchas lideradas por mujeres "que comprendían el destino de la tierra como el suyo propio" y en la protección del refugio de aves del Gran Lago Salado (a lo largo del libro coincidiremos con mochuelos, zarapitos, garcetas, halcones, flamencos y multitud de aves más) la enfermedad se entrevera con la vida, el cuerpo con la naturaleza  ("Los huevos hueros son el equivalente de los úteros huecos. La Tierra no está bien y nosotros tampoco. He visto la salud del planeta como si fuera la nuestra") en un libro, de verdad, imprescindible.

Háganme caso.

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