lunes, 23 de marzo de 2020

La noche fenomenal

Javier Pérez Andújar
La noche fenomenal
Anagrama, 2019

"Le dije que era de Barcelona, no quise entrar en detalles, y entonces la mujer me preguntó en quién me había transformado y yo le dije que en el luchador manco. Y ella quiso saber si en Barcelona les había pasado a todos como a mí y yo le contesté que no, pues afortunadamente en nuestra ciudad aún se respetaba el derecho a decidir, y cada uno se transformó según su origen, religión, raza, nivel cultural, posición social y convicciones políticas. La mujer no daba crédito".

Un extraño fenómeno está ocurriendo en la ciudad de Barcelona: coincidiendo con la formación de potentes tormentas empiezan a aparecer personas que se parecen como dos gotas de agua a personajes famosos, tanto reales como de ficción. Uno ha adquirido el aspecto de Walt Disney, otro se ha transformado en Santiago Carrillo; otro más en Mao ("Me hubiera gustado haber estado ahí para comprobarlo, porque a Mao lo tengo grabado en la cabeza -dijo J.L. aflojándose el nudo de la corbata-. Mi hermano mayor era del Partido del Trabajo y teníamos la habitación repartida. En la parte alta de la litera, todo eran fotos de líderes comunistas chinos. Y en la baja yo tenía a Farrah Fawcett Majors en bañador"); dos mossos se han convertido en Starsky y Hutch, si bien conduciendo un Seat Ibiza tuneado en lugar del conocido Ford Torino de la serie; y muchos más se han metamorfoseado en el humorista Eugenio, en Mary Santpere, en las Tres Mellizas, en Federica Montseny, en el sobrecargo Smith de la serie Vacaciones en el mar... En los lugares más inesperados de la ciudad se abren portales que permiten circular entre ambos lados:

"Me he venido a esta parte a dar un garbeo. En nuestro lado ya es público que aquí se compra mucho más barato y empieza a haber colas en los portales de acceso. Lo de ir a Andorra ha quedado pasado de moda. Ahora solo se va allí a meter dinero en el banco, de estranquis. Bueno, eso el que lo tenga. Y no me tire de la lengua, que ya sabe a quien me refiero. [...] Aunque, por lo que veo, en esta parte no nos van a la zaga. El atajo de esta oficina es muy bueno y casi nadie lo conoce. No vea cómo se está poniendo Barcelona en el otro lado. En el mío, digo. Esta mañana un pobre hombre se ha transformado sin comerlo ni beberlo en Benito Mussolini y ha faltado tiempo para que lo persiguieran por la calle Almogávares  porque querían lincharlo y colgarlo del techo de una gasolinera que había cerca. Ya no se respeta a las personas. No quiero decir que Mussolini fuese como una persona, pero la gente no tiene la culpa si se convierte  en una cosa que en realidad no es".

No es solo la Barcelona del otro lado la que está sufriendo esta empidemia de transformaciones: son todos los países del otro lado los que se enfrentan a esta crisis, con efectos aún más graves que los que se viven en Barcelona. Es el caso de París, donde "todos los habitantes se habían transformado en un único, en un mismo personaje, Jacques Brel, es decir, en un belga, acabáramos. Lo último para un francés".

Desde el otro lado se solicita la ayuda del equipo que realiza el programa televisivo La noche fenomenal, dedicado a los fenómenos paranormales. Un grupo de personajes absolutamente peculiares, como el arriba citado J.L., director de una revista sobre parapsicología titulada Rumbo 3, título que en opinión de Javier, otro de los integrantes del programa, encubre una historia de profundo arraigo barrial:

"Cuando supe que J.L. Hermosilla era del Buen Pastor, comprendí que en realidad el nombre de su revista ocultaba un secreto homenaje a Rumba Tres, un trío de rumberos de su barrio que se hicieron muy famosos cantando aquello de «bodeguero, dame otra copa de champán, quiero ser muy feliz», «ya no te puedo querer, mi cariño se acabó», y «no te quedan lágrimas que ablanden mi corazón». Hubo una época en que el nombre de un barrio vecino tanía tanto misterio como el nombre de una ciudad lejana".


Una novela disparatada y divertidísima, repleta de juegos de palabras y de frases ingeniosas, pero también llena de ternura. Absolutamente recomendable.

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