miércoles, 6 de enero de 2010

Elogio del falibilismo


Las tradiciones religiosas vivas no son monolíticas. En realidad, no existe algo tal como la comprensión religiosa del bien y del mal. No existe la concepción cristiana, la judía o la islámica del bien y de mal. Y esto sucede en todas las tradiciones religiosas vivas. La pluralidad y la diversidad no son amenazas para las tradiciones religiosas; son lo que las mantiene vivas. Los conceptos religiosos del bien y del mal son conceptos esencialmente controvertidos. Afirmar que son, en esencia, controvertidos no significa decir que "todo vale". Por el contrario, significa que uno se encuentra en la obligación de explicar y justificar la comprensión religiosa personal del bien y del mal. Hay una gran tradición religiosa de la fe en busca de la comprensión. Y esa búsqueda conlleva los cuestionamientos, el pensamiento y la lucha tendintes a aclarar y profundizar la propia fe [...] Por consiguiente, traicionamos lo mejor de una tradición religiosa viva cuando identificamos la religión con el dogmatismo o el fanatismo acríticos. Cuando alguien sostiene saber qué es el mal porque es creyente, y que no se necesita más explicación o justificación, peca de soberbia.


Richard J. Bernstein, El abuso del mal. La corrupción de la política y la religión desde el 11/9, Katz Editores, 2006, pp. 162-163.

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