viernes, 29 de agosto de 2025

Dar vuelta a la Vuelta

La participación del equipo israelí Premier Tech en la Vuelta a España 2025 ha abierto una herida que no puede ignorarse. Mientras en Gaza continúa un genocidio atroz, mientras la población civil es arrasada por una maquinaria de guerra objetivamente fascista, en nuestras carreteras rueda un equipo que pretende normalizar lo innombrable, lavar con el deporte el rostro de la barbarie. No es extraño que algunos ciclistas hayan abandonado esa formación, incapaces de pedalear sobre el silencio cómplice.

Y, sin embargo, la Vuelta se celebra como si nada ocurriera. La organización es privada, sí, pero todas y todos sabemos que sin el apoyo público -en seguridad, movilidad, infraestructuras, patrocinios- este espectáculo sería inviable. El Gobierno español ha condenado enfáticamente el genocidio, pero a la vez lo blanquea al sostener con recursos públicos una competición que da cobijo a quienes lo representan. Esa contradicción es insoportable.

Dar vuelta a la Vuelta: ese debería ser el lema. No se trata solo de un juego de palabras, sino de una urgencia ética. No podemos permitir que una fiesta del deporte se convierta en escaparate de la impunidad. No podemos aceptar que municipios como Bilbao abran sus calles sin más para que la carrera parta o termine como si nada sucediera. La ausencia de convocatorias de rechazo, de acciones pacíficas que visibilicen la indignación, convierte al silencio en un gesto demasiado parecido a la complicidad.

Por humanidad, por coherencia, por solidaridad con las víctimas de Gaza, debemos recordar que no todo vale. La Vuelta no puede ser indiferente a la masacre. No lo pueden ser los equipos, ni los corredores, ni los aficionados. Mucho menos las instituciones que con su apoyo logístico y económico permiten que todo siga como si aquí no pasara nada.

En este contexto, resulta imprescindible interpelar directamente al Ayuntamiento de Bilbao y a la Diputación Foral de Bizkaia: no se puede presumir de compromiso con los derechos humanos y, al mismo tiempo, colaborar con un evento que da visibilidad internacional a quienes representan la barbarie. Exijo su boicot y su no colaboración con esta edición de la Vuelta. Y también es necesario dirigirse a los medios de comunicación, tan críticos y firmes en sus editoriales frente al genocidio: no basta con denunciarlo en abstracto. Coherencia significa también no cubrir un acontecimiento que se presta al blanqueo del crimen.

Por eso, este año toca gritar con fuerza:
¡Dar vuelta a la Vuelta!
¡Deporte sí, genocidio no!
¡Ni un kilómetro de silencio ante la barbarie!
¡Las calles no se prestan al blanqueo de la guerra!
¡Bilbao y Bizkaia, no en nuestro nombre!

La verdadera carrera de este año no será la que disputen los ciclistas en la carretera, será la que corra la sociedad civil, la que corran quienes se atrevan a decir “basta” en nombre de quienes no pueden alzar su voz. Y en esa carrera, nadie puede quedarse al margen.

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