jueves, 6 de abril de 2023

Las sepultureras

Taina Tervonen
Las sepultureras
Traducción de Iballa López Hernández
Errata Naturae, 2023

"Mientras camino hacia Šejkovača esta mañana, un pensamiento se concreta de pronto en mi mente al acordarme de todos esos veraneantes cerca de la morgue llena de huesos: los muertos y los vivos no forman parte de dos mundos distintos, pertenecen al mismo grupo, el de los humanos. A base de colocar huesos y reunir gotas de sangre, Senem y Darija vuelven a tejer pacientemente ese vínculo que se rompe cuando se despoja a los muertos de su dignidad, cuando se niega a los vivos la despedida que les permitirá seguir viviendo. Mientras haya personas que hagan ese trabajo, que reparen lo que se ha destruido y pisoteado, se estará preservando una parte de nuestra humanidad".


Senem es antropóloga forense, Su trabajo consiste en exhumar los restos mortales de personas que fueron enterradas, hace años, en fosas comunes que, primero, hay que localizar y excavar. Casi siempre trabaja con huesos entremezclados, procedentes de distintos cuerpos, que debe reconstruir como quien monta un puzle. El trabajo resulta especialmente difícil cundo se trata de "fosas secundarias", es decir, de enterramientos a los que se han trasladado los cadáveres previamente sepultados en otros lugares:

"Hacia el final de la guerra, los autores de los crímenes empezaron a desplazar los cadáveres para ocultar las pruebas. Quince años después, eso dificulta considerablemente las labores de identificación, ya que casi nunca están completos".

La guerra es (fue) la de Bosnia-Herzegovina, la más terrible, si es que el horror de una guerra puede graduarse, de las guerras que sacudieron a la antigua Yugoslavia entre 1991 y 2001. Fue la guerra del sitio de Sarajevo y la Avenida de los Francotiradores, de la masacre de Srebrenica, de las violaciones masivas a mujeres bosnias.

Este es también el contexto histórico que da sentido al trabajo de Darija, que visita a las familias de personas desaparecidas durante la guerra para recoger sus historias y recolectar muestras de su ADN con las que poder identificar a los cuerpos desenterrados, rescatándolos de su anonimato. Si Senem se enfrenta al reto de recomponer restos óseos fragmentados y a veces dispersos entre distintos enterramientos, el puzzle de Darija consiste en recabar información sobre las desapariciones en unas poblaciones en las que impera el silencio:

"En esta región de mayoría serbia, todo el mundo calla. nadie menciona lo que sucedió, ni los verdugos ni las víctimas. Es como si el silencio fuera el precio que hay que pagar para vivir juntos de nuevo. Las asociaciones de supervivientes se las ven y se las desean para existir y hacerse oír".

La autora del libro, Taina Tervonen, viajó a Bosnia en numerosas ocasiones a lo largo de una década, acompañando a Senem y a Darija, unidas en una estrechísima y profunda amistad a pesar de haber coincidido las tres en una sola ocasión. Tres mujeres fuertes comprometidas en la tarea, cada una a su manera, de revincular lo que la guerra rompió. De esta experiencia tan compleja, de vida y muerte, amistad y odio civil, surgen este extraordinario libro y el documental de 2020 Talking with the Dead / Parler avec les morts

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