sábado, 27 de marzo de 2021

¿Virus soberano? La asfixia capitalista

Donatella Di Cesare
¿Virus soberano? La asfixia capitalista
Traducción de Juan González-Castelao
Siglo XXI, 2020

"[Existir] no significa estar arraigado en la tierra, sino respirar el aire. Lo habíamos olvidado. Existir es respirar. Es la existencia que sale al exterior, que se descentra, migra, inspira el aliento del mundo y lo espira, lo proyecta fuera de sí mismo, se sumerge y vuelve a emerger, participando así en la migración y la transformación de la vida".


La filósofa Donatella Di Cesare firma un libro breve pero denso, original en su abordaje de un tema tan manido a lo largo de todo el año pasado como el de la pandemia. 

Partiendo de la solo relativa impredecibilidad de la pandemia (supuestamente anunciada como posibilidad por diversas instituciones desde 2017) la autora destaca el efecto disruptivo que ha tenido el acontecimiento en el funcionamiento normal(izado) del capitalismo, un capitalismo antibiótico, asfixiante ya desde mucho antes de que la pandemia nos dejara sin respiración. Nos hemos (re)descubierto extremadamente vulnerables, un sueño colectivo de seguridad se ha hecho añicos: 
 
"Hemos vivido en el presente asfixiado de un globo sin ventanas que ha pretendido inmunizarse contra todo lo que queda afuera, lo que está más allá y que es distinto. Ha prevalecido la clausura, ha sacado ventaja la pulsión inmunitaria, la voluntad obstinada de permanecer intactos, íntegros, ilesos".

Pero, como advierte Donatella Di Cesare, la pretensión de no ser contaminadas es vana, ya que llevamos en nuestro interior "otras formas de vida": nuestra identidad misma es diversa, conformada por pertenencias distintas y no siempre armónicas, portamos la otredad en nuestro seno, tanto individual como social. Somos como los personajes de The Walking Dead que, a diferencia de lo que ocurre en otras historias de zombis, deben asumir que cada ser humano lleva en su seno el patógeno que lo convertirá en zombi minutos después de su muerte. "Nosotros somos los muertos vivientes". De ahí su crítica a la aspiración soberana, a la construcción de democracias inmunitarias, de la viropolítica fobocrática, en la que el gobierno del miedo favorece la aparición de líderes brutalistas.

¿Seremos capaces de desterrar de nuestras vidas el mito del "yo inmunitario", asumiremos que "el yo y el extraño están conectados en un intrincado juego", o continuaremos intentando regresar al viejo mundo de las apariencias de inmunidad, de las falsas seguridades construidas a expensas de la inseguridad de la mayoría de la humanidad? La pandemia nos ofrece la oportunidad para repensarlo:
 
"El virus inesperado ha suspendido lo inevitable de lo siempre igual, ha interrumpido un crecimiento que mientras tanto se había convertido en un crecimiento incontrolable, desmedido e interminable. Toda crisis tiene siempre la posibilidad de rescate, de redención, de liberación. ¿Se escuchará la señal? La violenta pandemia, ¿será también la oportunidad de cambiar? El coronavirus ha robado los cuerpos al engranaje de la economía. Tremendamente mortífero, no obstante también es vital. [...] El freno está activado: el resto depende de nosotros".

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