viernes, 20 de mayo de 2011

Y de medios, ¿qué tal andamos?

"Las madres deberían explicar a las niñas y a los niños pequeños la importancia de los sueños -decía tía Habiba-. Proporcionan un sentido de orientación. No basta con rechazar este patio, necesitas tener una idea de las vegas con que quieres reemplazarlo".

Fátima Mernissi, Sueños en el umbral (1995)

Digamos que ya hay programa. O al menos un conjunto suficiente de propuestas como para conformar una plataforma de reivindicaciones que van de lo mínimo a lo máximo. Que habrá que dialogar, conciliar, acordar, jerarquizar..., claro, pero que ya están ahí. Hay, pues, motivos, pero hay también razones. Protesta, pero también propuesta. Sueños, pero también realidades por construir. Patios rechazados (oscuros, húmedos, traseros) pero también vegas feraces y abiertas con las que reemplazarlos.

Hay, también, un escenario social nuevo. "En cada oportunidad -escribe Francesco Alberoni en Las razones del bien y del mal-, el mundo ha sido repensado en términos de solidaridad por aquellos cuyo poder aumentaba o aquellos cuyo poder disminuía, aquellos que pasaban a encontrarse en una nueva encrucijada de relaciones no dichas, no pensadas, no conocidas debido a su condición de nuevas". Una encrucijada nueva, aunque no totalmente.

"No hay más razones que las relativas al ejercicio del poder político para sostener que un estado de cosas debe permanecer inmutable. La razón principal que impide que los problemas económicos se resuelvan en la actualidad en una dinámica de mayor igualdad y más satisfactoria para todos es la gran influencia social acumulada por la minoría satisfecha. Gracias a su inmenso poder de manipulación sobre las conciencias y la formación de las preferencias colectivas, puede conseguir que sus inteerses particulares se confundan con los de toda la población. Por eso, la condición precisa para que se sustituya la lógica de la frustración a que da lugar el proceso económico que he tratado de analizar en este libro por la de la satisfacción colectiva radica en conseguir que se haga realidad el vaticinio de Alfred Sauvy: 'Tarde o temprano, los débiles tendrán su oportunidad'".

No es un texto redactado en estas últimas horas, al calor de la indignación. Son las líneas casi finales del libro Desigualdad y crisis económica: El reparto de la tarta, escrito por Juan Torres López y publicado en 1995 por la editorial Sistema. Un libro excelente, que he leído y releído, subrayado y anotado, citado y recitado; un libro que habría que volver a leer hoy.
Podríamos amontonar las referencias a otras obras publicadas hace 15, 20, 50 o 100 años (de Anisi, Naredo, Palazuelos, Etxezarreta, Fernández Durán, Polanyi, Luxenburg...). Textos que parecen escritos hace un minuto.
Del mismo modo que una determinada manera de hacer (y de no hacer) política democrática acaba en Berlusconi, una manera de hacer (o de no hacer) política económica acaba en la vergüenza de esta crisis y en la mayor vergüenza de su abordaje por parte de los gobiernos.

Lo que ahora nos está pasando no es realmente nuevo; lo nuevo es cómo está pasando. Sin dejarlo pasar, sin pasar de lo que pasa.

La política progresista institucionalizada debe ser capaz de leer correctamente eso que está pasando, conectando con una realidad en status nascendi y aprendiendo, en primer lugar, a escuchar y a dejarse decir. A dejarse decir de todo y durante bastante tiempo. A no responder de inmediato, ni siquiera aunque esa respuesta sea de comprensión o de autocrítica (más o menos).
En estos momentos la gente tiene ganas de decir, no de ser dicha ni de que se le diga.

Pero tendrá que llegar el momento, también, del codecirse. Y la indignación tendrá que convertirse en interlocución. Y para que la interlocución sea posible habrá que visibilizar interlocutores.
Lo que no será posible si ya se ha decidido que "la inmensa mayoría de los políticos, periodistas y tertulianos ... quieren ser los grandes intérpretes de lo que está pasando ... pero se van a equivocar de nuevo" (15-M: Hartos de estafas y de impunidad).
¿Quién puede arrogarse el papel de metainterpretador, repartidor de títulos de corrección e incorrección en la lectura de los acontecimientos?
Tampoco será posible si la protesta se encarna en "la hora del amanecer del Pueblo Verdadero" (así, con dos mayúsculas, en un correo que me llega desde el Colectivo Queda la Palabra) y los adversarios son definidos como los "políticos corruptos y sinvergüenzas".

En los Sesenta el activista comunitario Saul Alinsky decía que es poco inteligente proclamar que el poder está en la boca del fusil cuando es el enemigo el que tiene la mayoría de los fusiles.
Hay programa. Y de medios, ¿cómo andamos?

8 comentarios:

Vitas dijo...

Igual podríamos empezar a hacer cumplir las leyes Europeas y dejar de proteger los privilegios de Botín y Cía. No?

http://www.deia.com/2011/05/20/economia/europa-enfila-a-los-banqueros-espanoles

Vitas

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo. Seguimos sumando programa.
La cuestión de los medios es la que sigue (más) floja.
Un abrazo.

Javi Llorente dijo...

Son muchas cosas las que se juntan en estas manifestaciones de descontento: política, sistema económico, crisis,... cada uno tiene su descontento, y no sabe porqué, pero hemos pasado de pensar que somos los únicos que estamos hasta el gorro de... a ser muchos los que coincidimos en que algo debe de cambiar. Ha habido una crisis, y entre otros culpables, los bancos han salido de rositas (será porque tienen nuestro dinero guardado). El desempleo crece y los partidos sólo se preocupan de ocupar mas asientos en estas elecciones. Ante la crisis nos dicen que nos apretemos el cinturón (reforma laboral) pero las grandes empresas dan bonos millonarios a sus directivos. ¿Y dónde están los sindicatos? Bien acomodados,... la mayoría sólo se preocupan de los votos, de tener mas delegados,... haciéndoles el caldo gordo al gobierno.
Uno está harto que le tomen por tonto... pero nos hemos dado cuenta de que no somos sólo 4 a los que nos molesta el desprecio que tienen por el pueblo los que ostentan el poder político y económico. Somos muchos... y hemos encontrado un medio para manifestar que estamos cansados de que hagan con nosotros lo que les de la gana.
¿Y ahora qué? Habrá que tener imaginación y constancia para que esto no se quede en una anécdota en la historia. Para que encontremos los medios que nos permitan un cambio real.

Anónimo dijo...

Aún se está estableciendo la forma, y la que está surgiendo es esperanzadora: abierta (en la plaza pública y turno libre), pacífica y cívica (una persona una voz.
La forma tal vez no cristalice, pero lo que es seguro es que esto está generando un cambio de actitudes en mucha gente, y eso seguro que se concretará.
Quienes han quedado en evidencia son: Los Medios de Persuasión Social (mmcc) y los y las líderes de los partidos (de izquierdas) y sindicatos, que no se han enterado de nada y si se han enterado son unos incapaces.

Abrazos
JaviC

Imanol dijo...

Tampoco se han enterado de nada, parece, las ONGs, asociaciones de volutariado, iglesias, analistas sociales, partidos de izquierda más a la izquierda, sindicatos aún más de clase, servicios de inteligencia, poetas... Seguramente la mayoría de quienes están movilizados tampoco se habían enterado de nada hasta el minito antes de movilizarse. ¡Y qué decir de nosotros todos!
Es broma, JaviC, o no...
Yo no sé quién se ha enterado de qué, cuándo, cuánto y cómo. Ni siquiera sé, por ahora, de si de o que hay que enterarse es sólo de lo que se está proclamando en las calles. Ni cómo se reparten capacidades e incapacidades.
Estoy totalmente de acuerdo en que las calles y plazas de muchas ciudades españolas se han convertido en ágora donde se exige, se piensa, se siente, se aprende y se práctica la democracia. Suscribo todo lo que dice Javi Llorente. Y esto es lo más importante de todo. Más incluso que la duda sobre el día después.
Lo que me preocupa cuando reflexiono sobre los medios no es cuáles serán, ni cuándo se encontrarán, ni qué logros permitirán. Lo que me preocupa es una cosa más sencilla: cuántos nos juntaremos al día siguiente para buscarlos y construirlos.
Y que no pase como en la manifestación del 1º de Mayo en Bilbao: donde la santa indignación llevó a unos pocos a gritar desde las aceras contra quienes, unos pocos más, marchában por la calzada.
Eso sí: se fueron supercontentos a sus casas.
Un abrazote.

Txetxu Barandiarán dijo...

¡Ay las interlocuciones!

Casi que me preocupa más en muchos casos la posible fiabilidad, validez y representatividad de la institucional, sea partido, asociación o gobierno que la que surja del movimiento.

Imanol dijo...

Txetxu, creo que te entiendo. Y si es así, entonces también estoy de acuerdo con tu casi preocupación.
Por cierto: no consigo meter cometarios en tu nuevo blog.
Ayer noche quise escribir: "¡Manda huevos!".
Ya tu sabes...

Julio dijo...

Hola Inmanol, cada vez tenemos más elementos e indicadores para medir y explicar la situación del mundo. En los últimos años creo que se ha descrito la realidad como nunca antes se había hecho, tenemos datos objetivos para medir el cambio climático y sus posibles consecuencias, tenemos datos que explican el negocio de las guerra, sabemos cuanta gente muere de hambre al día. Sabemos también las consecuencias de todo esto y que el planeta no puede resistir este nivel de consumo. Finalmente creo que desde la mayor parte de la gente progresista de este país y en en general de todo el mundo no nos costaría demasiado ponernos deacuerdo sobre los retos a afrontar en este siglo XXI e incluso en tomar 10 medidas que mejoraría la vida de las personas (eliminación de paraísos fiscales, aplicación de Tasa Tobbin o cualquiera de las propuesta del movimiento demacracia real ya. Pero, como bien dices, cualquiera de las publicaciones de hace 10/15 años parecen escritas estas semanas. El problema es que no sabemos que medios utilizar para llevar adelante las propuestas del movimiento 15M. Tal vez los inéditos viables de los que habla Habermas, pero no se si es suficiente.
Un saludo desde Valencia (más azul que nunca, aunque me pese)
Julio Huerta Balastegui