lunes, 3 de junio de 2013

Gesto por la Paz

Acabo de comprar en Cámara los dos libros en los que Gesto por la Paz resume su historia.
No voy a leerlos aún. Por ahora disfruto de su tacto, de su cuidada aunque sencilla edición.
Hojearlos me hace revivir recuerdos que tienen más de 25 años.
Y hoy me inclino a pensar que Emily Dickinson tenía razón...



Temo a la persona de pocas palabras.
Temo a la persona silenciosa.
Al sermoneador, lo puedo aguantar;
al charlatán, lo puedo entretener.

Pero con quien cavila
mientras el resto no deja de parlotear, 
con esta persona soy cautelosa.
Temo que sea una gran persona.

3 comentarios:

Txetxu Barandiarán dijo...

¡Cachis! Si hubieras ido a la tarde. Hubiéramos coincidido. Yo pasaré luego a recogerlos

anarosagomezmoral dijo...

Seguramente, deberías haberlo escrito tú para que resultase más sustancioso. Aún así, espero que disfrutes de ese trozo de memoria compartida. Mucho de todo lo que hay ahí te pertenece. Un abrazo, ana rosa

Imanol dijo...

De eso nada, Ana Rosa. Ya he empezado a leerlo y has escrito un texto maravilloso. Si de verdad algo de lo que en él aparece me pertenece, no podría haber cronista mejor que tu para rememorarlo. Muchas gracias, Ana Rosa. Un beso.