domingo, 24 de mayo de 2009

Novela negra




El diario PÚBLICO incluye en su edición de hoy un amplio artículo en el que analizan el auge que está experimentando en los últimos tiempos un género literario que durante años no logró traspasar las fronteras de un público militante aunque minoritario. Considerado por muchos como un subgénero, como un género menor, incluso, la novela negra experimenta en estos momentos un boom global. Merece la pena leer el excelente artículo, firmado por P. Corroto y J. Rocamora.

Siempre he sido un enamorado de ese "género indefinido" -como lo define Javier Coma en su imprescindible estudio de 1980- que es la novela negra. Con la novela negra he seguido una estrategia sistemática de búsqueda, localización, compra y lectura de todas y cada una de la obras de los autores que más me han enganchado, que son la gran mayoría. Pare ello he recurrido a patearme ferias del libro de ocasión, a la búsqueda en Iberlibro e incluso a la compra de sus ediciones en inglés. Recuerdo en particular la emoción con la que hace casi dos décadas descubrí en la planta baja de uno de los locales que la Casa del Libro tiene en Madrid -juraría que en el de la calle del Maestro Victoria-centenares de ejemplares de libros de bolsillo editados por la clásica Bruguera ("Libro amigo", los denominaba). Allí encontré a Wade Miller, a Horace Mc Coy, a Charles Williams y sobre todo, me hizo con casi toda la obra de Chandler.

Sin otra intención que la de aportar mi propia opinión de humilde fan del género, me permito incorporar a los autores incluidos en el "mapa geográfico de la novela negra" de PÚBLICO algunos otros que no aparecen, pero que a mi me resultan enormemente queridos.

Empezando por el espacio norteamericano, y quedándome con autores relativamente modernos, incluiría a Stuart Kaminsky y a Robert B. Parker, con sus respectivos alter ego: los detectives privados Toby Peters y Spenser. Ambos protagonistas tienen todas las características del investigador privado paradigmático, modelo Hammett o Chandler, pero a la vez incorporan características particulares que los hacen sumamente idiosincráticos. Las peripecias de Peters/Kaminsky se desarrollan en el Hollywood dorado (y oscuro) de los años 30 y 40, y sus casos tienen que ver con actrices y actores como Judy Gardland, Errol Flynn o los Hermanos Marx. En cuanto a Spencer/Parker, se trata de una peculiar mezcla de "macho" vigoréxico y educado sentimental, con una lengua tan acerada y unos puños fortalecidos en el ring. En ambos casos las dosis de humos son abundantes.

El espacio británico-centroeuropeo se une en un mismo autor, Philip Kerr. Aunque nacido en Edimburgo, Kerr ha sido capaz de reflejar excepcionalmente en su denominada Trilogía Berlin Noir -formada por las novelas Violetas de marzo, Pálido criminal y Requiem alemán- la situación de un Berlín convulsionado por el nazismo (las dos primeras obras transcurren en 1936 y 1938) y dividido por la posguerra (la tercera se desarrolla en 1947), escenario donde de detective privado Bernhard Gunther se mueve en terreno permanente minado. Hace un par de años Kerr convirtió su Berlin Noir en tetralogía con la publicación de Unos por otros, desarrollada en 1949.

Conocido así mismo por sus incursiones en el terreno de ficción centífica, Philip Kerr ha escrito también la novela Una investigación filosófica, en la que un psicópata conocido como Wittgenstein se dedica a asesinar con saña a todas las personas fichadas en el Programa Lombroso, experimento puesto en marcha por el Gobierno británico para controlar a ciudadanos potencialmente predispuestos a cometer actos violentos.

La región mediterránea se ve enriquecida con las obras del florentino Marco Vichi y su comisario Bordelli, que apoyado en una sorprendente cuadrilla de entrañables frikies investiga en la convulsa Italia de los años 60. Al otro lado del mismo mar, brilla con oscuridad propia el argelino -"el argelino", sí; digo bien- Yasmina Khadra. Su Trilogía de Argel dibuja una Argelia rota por el terrorismo islamista, la corrupción política y la miseria social, en la que sin embargo un conmovedor comisario de policía, Brahim Llob, lucha por defender cada día su ciudad y su país frente a la barbarie.

Por último, Lationamérica, con dos referencias: Mempo Giardinelli y Paco Ignacio Taibo II. El argentino Giardinelli construye la trama de sus novelas -como Qué solos se quedan los muertos o Luna caliente- en la Argentina sometida a la dictadura militar. Por su parte, el gijonesmexicano Taibo II, alma mater de la Semana Negra de Gijón, nos sumerge en un México tan peligroso como gozosón, con descripciones como esta: "Afortunadamente, el gesto de apuntar es interpretado por Merenciano como una directa agresión al recién estrenado jefe de la policía de Santa Ana, y una invitación directa a meterle en el muslo un tiro de rifle 22, tan sólo porque no tiene otro, al tipo de la mecedora, que suelta la escopeta y le mienta su rechingada madre al tirador que lo agarró distraído".


A disfrutar.

2 comentarios:

Miguel dijo...

Otra sugerencia en el ámbito "Usamericano": George Pelecanos, y su tetralogía de los detectives Strange (negro) y Quinn (blanco). Acción situada en el DC, capital del imperio, pero no la de los congresistas y senadores, sino la de los guetos de afroamericanos. Últimamente Pelecanos se ha hecho famoso por ser guionista principal de la teleserie "The Wire". Esta es su web http://www.hachettebookgroup.com/features/georgepelecanos/ (No sé cuántos de sus libros tienen edición en castellano). Un saludo y gracias por las recomendaciones.
Un saludo

Imanol dijo...

Comparto tu sugerencia, Miguel. Yo llegué a Pelecanos a través de su novela "La revolución en las calles". Me llamó la atención el título y su lectura me encantó. Luego he leído "Música de callejón" y "Mejor que bien". Hay al menos otra más en castellano, "El jardinero nocturno", que no conozco. Un cordial saludo.