lunes, 6 de febrero de 2012

Gesto por la Paz

“Me sentía tan seguro de mi germanidad, de mi europeidad, de mi humanidad, de mi siglo XX. ¿La sangre? ¿El odio racial? Hoy no, aquí no..., ¡en pleno centro de Europa!”

Victor Klemperer, LTI. La lengua del Tercer Reich. Barcelona: Minúscula, 2001, p. 296.



La Coordinadora Gesto por la Paz de Euskal Herria hunde sus raíces en un complejo y desarticulado caldo de cultivo sociocultural que, en relación a la violencia denominada política, se va desarrollando en el País Vasco y en Navarra desde principios de la década de los Ochenta. Una violencia protagonizada fundamentalmente, aunque no exclusivamente, por ETA.
En aquellos años, la sociedad vasca se estaba movilizando de formas muy diversas en contra de esa violencia. Recordemos la gran manifestación del 28 de octubre de 1978 que bajo el lema "Euskadi libre y en paz" fue convocada por el Partido Nacionalista Vasco y apoyada por distintas fuerzas políticas y sindicales. O el documento publicado en mayo de 1980 por un grupo de intelectuales vascos denunciando "la violencia que nace y anida entre nosotros, porque es la única que puede convertirnos, de verdad, en verdugos desalmados, en cómplices cobardes o en encubridores serviles". O el llamamiento a la paz y la concordia realizado el 14 de noviembre de 1980 por todos los partidos a excepción de HB. O la resolución del ayuntamiento de Bermeo, ese mismo año, condenando el secuestro de un empresario conservero. O la gran manifestación exigiendo la libertad del ingeniero José Mª Ryan el 5 de febrero de 1981. O la celebración en la Basílica de Begoña, los días 4 y 5 de junio, de unas jornadas por la paz, convocadas por los Obispos de Bilbao, la segunda de las cuales fue reventada por grupos radicales. O las concentraciones silenciosas semanales que entre 1982 y 1987 promoviera en todas las capitales vascas el colectivo Artesanos de la Paz. O la concentración en San Sebastián de más de 15.000 personas, el 16 de enero de 1983, pidiendo la libertad de un joven secuestrado por ETA para extorsionar a su familia. O la manifestación en Bilbao, el 7 de febrero de ese mismo año, condenando el atentado realizado días antes contra el Banco de Vizcaya, que produjo 3 muertos. O la concentración silenciosa durante 15 minutos, en octubre, de cerca de 1.500 estudiantes de la Universidad de Deusto en protesta por el asesinato del capitán de farmacia Alberto Martín Barrios tras permanecer varios días secuestrado. O la manifestación en Bilbao, el 22 de octubre de 1983, encabezada por el Gobierno Vasco. O las primeras movilizaciones contra la violencia en el Casco Viejo de Bilbao, también durante el año 1983, que dejaron de realizarse por las presiones de los intolerantes de entonces. O el surgimiento a partir de 1985 de concentraciones silenciosas en distintos lugares de Vizcaya. O el homenaje a Yoyes en Ordizia, en octubre de 1986 y la impactante campaña "Contra el silencio" que, a raíz de su asesinato, fue impulsada por distintas organizaciones ciudadanas. O la manifestación en Vitoria, ese mismo mes, exigiendo la liberación del industrial Lucio Aguinagalde, secuestrado por ETA.
En este contexto, Gesto surge y se desarrolla a partir de una orientación prepolítica, con un análisis de situación y unas propuestas de intervención de fuerte contenido normativo. Desarrolla estrategias de acción marcadamente expresivas, configurándose como instrumento para una movilización ciudadana que exige un fuerte compromiso personal.


Gesto por la Paz nunca redujo la vida a mera existencia biológica. Nunca dijo, pongamos por caso: «No hay que preocuparse por Ortega Lara: sólo está secuestrado. Está privado de libertad, violentado, humillado y amenazado, sí, pero está vivo. Otra cosa será si ETA lo mata. Entonces sí, entonces nos movilizaremos». Gesto por la Paz nunca predicó la necesidad de soportar toda clase de atropellos a condición de seguir vivos.
Tampoco ha igualado todas las vidas o todas las muertes. Así y todo, siempre convocó el "gesto" tras cualquiera de las muchas muertes violentas relacionadas con lo que, de manera harto inexacta pero suficientemente inteligible, se ha denominado el problema vasco. También cuando los muertos eran miembros de ETA. ¿Por qué? Porque las gentes que empezaron la historia de Gesto por la Paz se enfrentaban a una sociedad que reaccionaba de muy distintas maneras ante la noticia de todas esas muertes: unas estaban bien, otras regular, otras mal, otras muy mal y otras ni fu ni fa. Y así, según los casos -etarra, guardia civil, supuesto traficante, empresario, niño, ertzaina, militar...- el gesto de una misma localidad podía convocar a ocho o a ochenta personas. Y esto era algo que, con mejor o peor fundamento teórico, nos revolvía el estómago.

Gesto por la Paz nunca rechazó "todo tipo de violencia". En concreto, nunca condenó el ejercicio de la violencia legítima por parte del Estado democrático, advirtiendo, eso sí, de que esta violencia no es legítima por el hecho de que la ejerza el Estado, sino porque la ejerza legal y proporcionadamente. Nunca se habrá visto una acción de Gesto en contra de la detención, juicio y, en su caso, encarcelamiento de miembros de ETA. Sí en contra de muchos casos de malos tratos y torturas a detenidos (aun a riesgo de equivocarse en la valoración de estos hechos). También, desde princpios de los años 90, en cobrra de la dispersión.
Por no rechazar, ni tan siquiera se planteó desde Gesto por la Paz el rechazo de la violencia en contextos de dictadura. Uno de los primeros grandes debates que tuvieron lugar en el seno de la Coordinadora fue, precisamente, el de su caracterización o no como organización no-violenta, en el sentido más profundo del término no-violencia. Frente a quienes defendían tal caracterización, la mayoría pensamos que la misma no era adecuada a la naturaleza de una organización como Gesto y al contexto en el que desarrollaba su acción.
Gesto por la Paz nunca ha defendido una paz a cualquier precio, aunque fuera una paz injusta. La paz de Gesto ha sido siempre una paz con contenidos muy concretos: exclusión de ETA de cualquier decisión política, realismo histórico, respeto a los derechos humanos, justicia y reconocimiento para las víctimas...

Gesto por la Paz ha sido esa porción de la ciudadanía vasca que, sin estar directamente afectada por la violencia -Gesto no es una asociación de víctimas-, ha asumido como propia la amenaza y la violencia dirigidas contra sus conciudadanos. Por cierto, durante muchos años una muy escasa porción.
Ahora, con la misma dignidad con la que ha desarrollado toda su actividad a lo largo de cinco lustros, prepara su mutis por el foro. El próximo sábado, en Bilbao, volveremos a encontrarnos.

5 comentarios:

Txetxu Barandiarán dijo...

Alí nos vemos ;-)

Eskolunbe Mesperuza Rotger dijo...

Espero que nos veamos, sí, que nos reconozcamos y nos abracemos como siempre, con las cerca de mil víctimas prendidas en la solapa de nuestros corazones.
Aunque me gustaría que fuésemos tantas personas que a duras penas podamos saludar a nuestros conocidos y amigos.
Gesto es grande por cada uno de los hombres y mujeres que, como gotas en el mar, lo han hecho posible. Un abrazo fraternal:

Eskolunbe

Pablo Villoch dijo...

Muchas gracias, Imanol por desempolvar la memoria y agitar nuevamente las conciencias.

Un fuerte abrazo desde Chile,

Aitor Fernández "La Peña" dijo...

Hola Imanol, allí estaré en la pancarta "6" en calidad de vieja gloria. Espero que nos veamos y poderte saludar.

Imanol dijo...

Txetxu, Eskolunbe, Aitor: nos vimos y nos abrazamos. Yo estaba un poquito emocionado, pero muy contento.
Pablo, gracias a ti. ¡Desde Chile, ni más ni menos! Otro fuerte abrazo para ti.