jueves, 14 de mayo de 2009

Escuadras y patrullas... ¿ciudadanas?

(1) El mejor de los objetivos -"Leer, leer y leer, consigna de todos los días. Lectura para la conciencia"- acaba por despeñarse si quien lo afronta es Hugo Chávez. Su Plan Revolucionario de Lectura se fundamenta en la acción de unas Escuadras Revolucionarias de Lectura, dependientes de Ministerio de Cultura, que serán la "la unidad básica de organización comunitaria y funcionarán como grupos de lectura en los que la selección del material bibliográfico estará definida ideológicamente, dado el contexto político y los objetivos del plan". A ellas les corresponde desarrollar la etapa "de consolidación de la lectura para el pensamiento crítico y revolucionario".
No sé si los sufridos venezolanos podrán tener la ocasión de leer el delicioso libro de Daniel Pennac Como una novela (Anagrama, 1993). Si es así, se encontrarán con sus primeras líneas: El verbo leer no soporta el imperativo. Aversión que comparte con otros verbos: el verbo "amar"..., el verbo "soñar"...
También encontrarán en este libro los Derechos imprescriptibles del lector,

1. El derecho a no leer.

2. El derecho a saltarnos las páginas.

3. El derecho a no terminar un libro.

4. El derecho a releer.

5. El derecho a leer cualquier cosa.

6. El derecho al bovarismo (enfermedad de transmisión textual).

7. El derecho a leer en cualquier sitio.

8. El derecho a hojear.

9. El derecho a leer en voz alta.

10. El derecho a callarnos.
el primero de los cuales reza así: "Como toda enumeración de derechos que se precie, la de los derechos de la lectura debe abrirse por el derecho a no utilizarlo -en este caso el derecho a no leer-, sin el cual no se trataría de una lista de derechos, sino de una trampa perversa".

(2) Al menos Chavez persigue un buen fin. Berlusconi recurre a los mismos medios perversos -las rondas ciudadanas- para un fin abyecto: perseguir sin tregua a los inmigrantes sin permiso de residencia.

(3) Me molesta el adjetivo de "ciudadanas" aplicado a iniciativas como estas. Son sin duda organizaciones constituidas por ciudadanos en el sentido legal del término, pero carentes de cualquier vestigio de cultura ciudadana.
La idea de ciudadanía puede entenderse en dos sentidos: a) en sentido restringido, identificado con nacionalidad, aplicable sólo a los miembros de una determinada comunidad política; b) en sentido amplio, entendida como la condición de todo ser humano en la Modernidad.
Cada vez está más claro que todo lo que no sea avanzar hacia este ideal amplio de ciudadanía nos condena al chauvinismo y el tribalismo.

2 comentarios:

Txetxu Barandiarán dijo...

Algunos amigos venezolanos del sector del libro las están 'pasando muy putas' en Venezuela

Imanol dijo...

Toda mi solidaridad para con ellos.De izquierdas o de derechas, lo mismo da: Fahrenheit 451 es siempre igual.