miércoles, 24 de agosto de 2016

Valle de Miranda y travesía Pico Las Lomas-Pico Cuartas-Pico de las Guadañas

Ayer acompañé a Garbiñe, Maite y Fernando a recorrer el Valle de Miranda. No lo conocían, así que aprovechamos la mañana para caminar por su interior, subiendo por la pista hasta los Llanos, recorriendo Las Grajeras y descendiendo al punto de partida por un empinado cortafuegos. Una entretenida y fácil ruta circular. Vimos una buena cantidad de ciervos.


 
 




Hoy hemos hecho otra travesía circular, pero bastante más exigente. Saliendo temprano desde Cardaño de Arriba hemos subido hasta el misterioso Pozo de las Lomas, para desde ahí ascender al Pico Las Lomas (2.430 m.). Siguiendo el cordal que lleva hasta el Pico Murcia, hemos pasado por el Pico Cuartas (2.451 m.), Cebollada (2.185 m.) y Las Guadañas (2.248 m.). Desde aquí hemos descendido al Alto del Camino a Cardaño (2.143 m.) (lugar de encuentro el día de San Lorenzo de las romeras y romeros de Portilla de la Reina y Cardaño de Arriba) y, siguiendo el sendero de Hontanillas, hemos regresado al punto de partida.

 Pozo de las Lomas
 Cumbre del Pico de las Lomas. Al fondo, Picos de Europa.
 Agujas de Cardaño, desde la cumbre del Lomas.
 Desde el Lomas, el Pico Cuartas. Aunque no lo parezca, un metro más alto que el Espigüete.
 Lagos de Hoyos de Vargas, en la vertiente leonesa.
 Descendiendo del Cuartas: por delante Guadañas, Peñas Malas, Murcia y Espigüete.
Vista atrás desde el Guadañas. En la parte izquierda de la foto: la figura piramidal del Cuartas y la cima suavizada del Lomas. En la parte derecha superior: Tres Provincias, Peña Prieta, Pico del Infierno Alto del Tío Celestino y Alto del Calderón. Por debajo pueden adivinarse las Agujas de Cardaño.

domingo, 21 de agosto de 2016

Curavacas y cabras montesas

Ya he comentado en otra ocasión mi fascinación con el Curavacas, mi Montaña Análoga. Hoy, 21 de agosto, he madrugado para ascender a su cima. Cuando llegaba a la entrada del Callejo Grande la luna, menguante, aún se sostenía en el cielo, y el sol apenas si empezaba a abrirse paso por las sendas del Callejo.




Y entonces, en la mitad superior del Callejo, la he visto. ¡Una cabra montés! Había leído que hace unos pocos años las habían introducido en la zona de Riaño, y hace poco me comentaron que habían empezado a pasar a la zona del Curavacas. Por lo que sé, la cabra montés (Capra pyrenaica victoriae) no es una especie propia de estas montañas, aunque sí de Pirineos y Gredos. El caso es que ahí estaba... bueno, estaban: tres preciosos ejemplares, que he podido fotografiar a placer.



















Durante cuarenta minutos he demorado mi ascenso, emocionado al poder estar así  de cerca de tan magníficos animales. En la cumbre me he encontrado con un montañero de Balmaseda que me ha recordado que en agosto del año pasado coincidimos también, él acompañado de más gente, en la cumbre del Espigüete. Hemos echado una buena conversación mientras disfrutábamos de las vistas.


Vértice geodésico y buzones cimeros. Al fondo, Picos de Europa.


Espigüete.


El Hospital y el Monte de las Huelgas.


Un pajarillo nos ha acompañado todo el rato. Le ha gustado el kiwi. 


Sendero que nos lleva, por la cara norte, desde el final del Callejo y la canal Sur hasta la cima del Curavacas. Al bajar, he vuelto a encontrarme con las cabras, ahora un poco más alejadas.



El descenso por las pedreras nos permite, con un poco de equilibrio, ganar mucho tiempo.


Un último vistazo al Curavacas desde los prados de Cabriles. Hasta el año que viene.


Peña Mayor

El viernes 19, ascensión a Peña Mayor (1.869 m.). Bueno, en realidad a las Peñas Mayores, la de Velilla y, siguiendo el cordal, la de Guardo (1.835 m.). Una subida sencilla, siguiendo desde la coqueta colonia "Ciudad del Brezo" el trazado del antiguo funicular utilizado para la construcción de la presa del pantano de Compuerto.


Las construcciones que aún permanecen en pie siempre me han parecido de un enorme atractivo, como si de un misterioso pueblo abandonado se tratara,









Pequeña hornacina donde colocarían la imagen de algún santo o virgen.


Superadas las antiguas construcciones, abajo puede verse la Colinia del Brezo y la carretera que va de Velilla hasta Cervera de Pisuerga, por la espectacular "Ruta de los pantanos".
Al enfilar la cima me reciben las chovas, escandalosas.



Cima de la Peña Mayor de Velilla. Al fondo se adivinan las siluetas de Espigüete y Curavacas, el blanco y el negro.


Desde la cima, el cordal que, pasando por la Peña Mayor de Guardo, continua hasta el Pico del Fraile y el Cueto.


Descenso entre pedreras hasta un recóndito y precioso valle que merece la pena visitar.


Salida del valle en el collado del pinar, punto desde el que se desciende a la colonia del Brezo.


Peña Mayor de Velilla, desde el Collado del Pinar.


Inicio del sendero de descenso. Al fondo, Peña Lampa.


El descenso se realiza por el Pinar de Velilla, un bosque espectacular, con un sendero en ocasiones vertiginoso, por la pendiente que presenta.