jueves 12 de noviembre de 2009

Vida extraterrestre



Hace un tiempo, la edición española de la revista Foreing Policy llevaba a su portada el titular “Dios vuelve a la política” e incluía un artículo de fondo titulado “Por qué Dios está ganando” cuya introducción decía así: “Se suponía que la religión iba a desaparecer a medida que se extendieran la globalización y la libertad. Pero en lugar de ello, está experimentando un fuerte auge en todo el mundo y con frecuencia determina los candidatos que ganan las elecciones. Y la intervención divina no ha hecho más que empezar. La democracia está dando voz a los pueblos, que quieren hablar de Dios cada vez más”.[1]
Como se afirma en el artículo, “Dios está en racha”. En el mundo musulmán, por supuesto –revolución iraní de 1979, ruptura del secularismo Baaz y renacer chií en Iraq, victoria electoral de Hamás en Palestina, relegitimación de Hezbolá en Líbano tras la catastrófica invasión israelí-, pero no sólo: nacionalistas hindúes en India o evangélicos renacidos en Estados Unidos movilizan un electorado masivo que les permite acceder democráticamente a los gobiernos de sus respectivos países y, desde ellos, dejar su impronta en la política exterior o interna.[2] “Las mayores religiones –continua- se han expandido a un ritmo que supera el crecimiento de la población global”. Hoy son más que nunca antes los creyentes, dispuestos además a organizar el mundo desde sus particulares creencias religiosas.

También en España venimos asistiendo a un auge de esta neo-ortodoxia religiosa, en nuestro caso católica. La confrontación abierta -incluso mediante manifestaciones en la calle de la mano del Partido Popular- a propósito de diversas iniciativas desarrolladas por el Gobierno de Rodríguez Zapatero es sólo la punta del iceberg de un proceso de fondo que viene de lejos, desde la propuesta de nueva evangelización impulsada por la Conferencia Episcopal Española a partir de 1990. Una manifestación de este proceso de fondo es la apuesta de la jerarquía eclesiástica por movimientos religiosos “fuertes e incondicionales” (tales como Opus Dei, Neocatecumenales, Comunión y Liberación o Legionarios de Cristo)[3] en detrimento de los clásicos movimientos apostólicos ligados a la evangelización de los ambientes y hasta, en ocasiones, en confrontación con otros movimientos, iniciativas o propuestas que reivindican la democratización de las estructuras eclesiales.

Paul Valadier ha detectado con agudeza los riesgos de este renacer de la religión: “De superestructura vana e ineficaz según los cánones marxistas, la religión se ve promovida como factor decisivo de la historia, más allá del cual se vuelve imposible comprender el futuro y cuyo desconocimiento conduciría a los más grandes errores. Estaríamos contentos con una promoción tan inesperada, si el reverso no fuera, una vez más, designar a las religiones como factores de hostilidades, de conflictos y de guerras”.[4]

En efecto, como se señala en el artículo de Foreing Policy, si bien es cierto que las distintas religiones han servido durante toda la segunda mitad del siglo XX como influyente factor de movilización social en contra de numerosos regímenes autoritarios (desde Tibet hasta Polonia, pasando por Latinoamérica o Sudáfrica), bien pudiera ocurrir que los actuales movimientos religiosos neo-ortodoxos sean estructuralmente incapaces de promover una “libertad sostenible”, o lo que es lo mismo, generalizable.
¿Estamos condenados a que la “buena racha de Dios” suponga necesariamente una mala racha para el proyecto democrático moderno, fundado sobre la pluralidad cosmovisional y la convivencia en tolerancia de distintas concepciones del bien, limitadas sólo por la ley y los derechos humanos fundamentales?

No, no lo estamos. Si así fuera, la encrucijada histórica a la que hoy se enfrenta irremediablemente el cristianismo –en palabras de Vattimo, cargar con el destino de una modernidad en crisis con todas sus consecuencias o, por el contrario, reivindicar su carácter ajeno a la misma- sólo podría decantarse por la extemporaneidad, por la extrañeza radical. “Pero si eligiese esta segunda vía –y hay indicios de que esta tentación se da-, renunciaría a ser un mundo y una civilización, para volver a convertirse en lo que quizás era originariamente, una secta entre otras sectas y un objetivo factor de disgregación social entre otros”.[5]

Ni podemos ni debemos caer en la tentación del fundamentalismo, del cierre sobre uno mismo. No somos extemporáneos, sino contemporáneos de esta modernidad posmoderna. Contemporáneos que, sin embargo, no contemporizan acríticamente con una realidad que, como siempre, se ve confrontada con el particular estatuto del cristiano: del mundo sin ser del mundo. El mundo no es nuestro enemigo, sino el lugar privilegiado para la encarnación de Dios. El mundo está ahí para ser salvado, pero no para ser salvado de sí mismo ni contra sí mismo, sino en sí mismo, en toda su complejidad.

“Dejemos a los funcionarios de las instituciones eclesiásticas decidir si quieren acoger las expectativas del kairós que está proyectando su sombra sobre su calendario diario. Entretanto, el modo en que la misión dirija sus esfuerzos y las fronteras en las que los emplee tendrán importantes consecuencias para quienes escogen quedarse en la institución y buscan tender puentes entre quienes encuentran el camino a Jesús en la Iglesia y quienes prefieren la disciplina extra ecclesiam”.[6]

Yo escojo quedarme y asumo, por ello, la disciplina intra ecclesiam. Lo que quiere decir que me tomo en serio las palabras de Martínez Camino. Pero no aceptaré que ningún funcionario reacio a acoger las expectativas del kairós por los inconvenientes que tal cosa supone para su calendario diario dificulte la misión de tender puentes con quienes están fuera, con el objetivo ineludible de servir a la Misión. Lo que significa que, en el ejercicio de la política, no voy a renunciar a buscar con otros la mejor regulación posible del espacio público. Y esta regulación de la interrupción del embarazo es mejor que la que había.

[1] Timothy Samuel Shah y Monica Duffy Toft, “Por qué Dios está ganando”, Foreing Policy, Edición española, nº 16, agosto/septiembre 2006.
[2] En enero de 2005, en una entrevista concedida a The Washington Times, George W. Bush declaraba: “Al menos desde mi perspectiva, no veo cómo se puede ser presidente sin tener una relación con El Señor”.
[3] Así son calificados estos movimientos en el manifiesto Recuperemos la credibilidad de la Iglesia, presentado en abril de 2005 en el Colegio Universitario Chaminade y suscrito por una quincena de organizaciones de católicos de base (como Somos Iglesia, Comunidades Populares, Mujeres y Teología...) y una decena de publicaciones católicas (como Iglesia Viva o Éxodo, entre otras).
[4] Paul Valadier, Un cristianismo de futuro, PPC, Madrid 2001.
[5] Gianni Vattimo, Después de la cristiandad, Paidós, Barcelona 2003.
[6] JamesW. Heisig, Diálogos a una pulgada del suelo, Barcelona, Herder 2005.

domingo 8 de noviembre de 2009

Muros

En plena apoteosis conmemorativa de las dos décadas transcurridas desde la caída del Muro de Berlín los diarios del grupo Vocento nos recuerdan la existencia de las otras barreras de la vergüenza, de esos otros entre catorce y diecisiete muros construidos en otros tantos lugares del mundo -Estados Unidos, Israel, Chipre, Marruecos, también España-, casi siempre con el fin de impedir la inmigración ilegal.

Ayer era el diario EL PAÍS el que publicaba un artículo sobre el mismo tema, el titulado Muros infranqueables, firmado por Nicole Muchnik, donde se narra un hecho que ejemplifica a la perfección el cambio que se ha producido en este sentido en el mundo:

A pocos kilómetros de San Diego, a caballo sobre la frontera entre México y Estados Unidos, existía un Friendship Park, Parque de la Amistad, con sus mesas de pic-nic, algunos viejos robles y una vista impresionante sobre el Pacífico. Símbolo de paz y fraternidad entre los pueblos, el parque fue inaugurado en 1972 por Pat Nixon, quien pidió que se cortara la alambrada que marcaba la línea fronteriza. Los mexicanos emigrados podían encontrarse allí con sus familias de México por el tiempo de un almuerzo o una conversación. Hoy el Friendship Parkestá clausurado. Grúas y tractores erigen en su lugar tres muros paralelos de cinco metros de altura. Sólo se acercan unos pocos manifestantes y algunas familias para "conversar silenciosamente" mediante signos con grupos del otro lado a 300 metros de distancia. Para ello se sirven de gemelos, y se traducen los "signos" a las familias.

El mercado de muros está en plena expansión, advierte Nicole Muchnik.


All in all it's just another brick in the wall
All in all you're just another brick in the wall

Después de todo es solamente otro ladrillo en el muro.
Después de todo ustedes son solo otro ladrillo en el muro.





viernes 6 de noviembre de 2009

Preocupantes obviedades

Fernando de la Hucha, viceconsejero de Hacienda del Gobierno Vasco, interviene en un acto sobre fiscalidad organizado por la UGT de Euskadi. Tres afirmaciones que, si no están descontextualizadas, me parecen enormemente preocupantes. Obviedades envenenadas.
La primera, que una reforma al alza de la tributación de las Sicav "no tendrá efectos destacables sobre la recaudación porque no va a quedar ni una en el País Vasco. Se irán todas, las llevarán fuera y sus propietarios no pagarán más impuestos. Punto". ¿Punto final? ¿O punto y seguido? ¿Es eso todo lo que cabe decir?
La segunda, hablando del fraude fiscal, que "la cadena de fraude empieza por todos nosotros". "Sí, sí -les dijo en un tono que parecía recriminatorio- la cadena empieza cuando viene el fontanero a casa y empieza el asunto de la factura con IVA o sin IVA...". Ya. Pero, sólo de alguna manera, ¿no? Igual que la cadena que lleva a los campos de exterminio empieza cuando el alemán de a pie acepta las consecuencias de la estrella amarilla que su vecino de toda la vida se ve obligado a portar en la solapa. ¿Pero es la misma la responsabilidad de Otto el tendero que la de Joseph Mengele, el carnicero de Auschwitz?
La tercera, sobre el estado del bienestar y el supuesto "comportamiento inercial" del gasto social. Los políticos, expertos en la construcción del "estado de bienquedar", deben ser lo suficientemente honestos como para "explicar a los ciudadanos que cuando no hay ingresos suficientes no se pueden asumir todos los gastos y es necesario establecer prioridades". Por suuesto que cuendo los ingresos descienden los gastos deben reconsiderarse. ¿Pero qué gastos?

lunes 2 de noviembre de 2009

Una de las dos Italias ha de helarte el corazón

La clase política italiana toca fondo
En el país se teme que aparezcan más vídeos de encuentros sexuales de los parlamentarios de izquierda y derecha


En el Parlamento se espera y se teme que salgan a la luz nuevos vídeos de políticos italianos pillados in fraganti en una noche de prostitución con transexuales.
Es lo que aseguran algunos de estos profesionales del sexo tras la caída política del gobernador equivalente al cargo de presidente autonómico del Lazio, Piero Marrazzo, del progresista Partido Demócrata, grabado en la habitación de uno de ellos en Roma.
Italia vive inmersa en el enésimo escándalo sexual, tras la presunta noche del primer ministro Silvio Berlusconi con la prostituta de lujo Patrizia dAddario y la asistencia a sus fiestas de otras 30 mujeres pagadas por un empresario de Bari, Gianpaolo Tarantini
[PÚBLICO].

Pero en esa misma página el diario informa sobre una nueva actuación de la policía italiana contra el clan Russo, uno de los más importantes de la Camorra napolitana.

El Gobierno italiano ha hecho público un amplio dossier sobre la lucha contra la mafia.
No soy capaz de valorar el alcance de las medidas, ni si son eficaces o suficientes.

Pero hoy, de entre todas las noticias sobre Italia, prefiero quedarme con la imagen de esos dos carabinieri flanqueando, a cara descubierta, al camorrista Pasquale Russo. A cara descubierta, insisto.
Una imagen de dignidad.

sábado 31 de octubre de 2009

Terror, sadismo, diversión

EL PAÍS publica hoy el reportaje titulado "¿Es insano el cine de terror sádico?". La calificación como película X del filme Saw VI ha reabierto un debate sobre el cine de terror, cada vez más alejado de los personajes, los escenarios, las estructuras y las reglas clásicas del género para deambular por los oscuros caminos de la crueldad y el sadismo.
Una opinión: "Desde mi perspectiva, películas que hacen dinero causando malestar psicológico es mejor que se pasen en salas X. Es como escuchar durante dos horas a un violador diciendo que todas las mujeres son iguales y no contrariarle. Y conste que soy un gran aficionado al terror, pero esta saga promueve que salgamos del cine peor de lo que entramos. Desde el punto de vista del arte no la censuraría, pero desde el punto de vista de un psicólogo, sí".
Otra, distinta: "Es totalmente inútil darle vueltas o buscar excusas en este tipo de películas. La violencia tiene que ver con la estructura social, la familia... Es cierto que hay actos anecdóticos. A veces un niño desequilibrado imita acciones que ha visto en el cine, pero es un problema minoritario. La violencia artística no influye en la real".
Mucho se ha discutido sobre la posible influencia que el espectáculo de las violencia de ficción pudiera tener sobre el comportamiento de niños y jóvenes. Hay un libro de Gerard Jones, Matando monstruos. Por qué los niños necesitan fantasía, super-héroes y violencia imaginaria, que a mí me ha servido para desdramatizar y repensar la cuestión en positivo.
“Si no tomamos en cuenta el significado de la conducta infantil -escribe Jones-, hacemos algo peor que invalidar la investigación. Nos arriesgamos a entenderla al revés, buscando sólo efectos negativos cuando deberíamos ver lo positivo, y por tanto estamos impidiendo que los niños utilicen unas herramientas que pueden ayudarles a tratar las auténticas tensiones que nos preocupan”.
Ahora bien, ¿es de eso de lo que se trata cuando nos referimos a películas como las de la serie Saw?

jueves 29 de octubre de 2009

Globalización sobre ruedas

Ford negocia vender la empresa sueca Volvo al fabricante chino Geely [Abc].

Por primera vez en la historia, el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información está permitiendo la unión de los antes dispersos o mal comunicados charcos, estanques, lagos y mares de las economías locales, provinciales, regionales y nacionales en un único océano económico global (Veltz). Las tecnologías de la información son los canales que vinculan todos esos espacios económicos locales en un gran espacio global.
Las empresas transnacionales son los agentes principales de esa interconexión. Se trata de empresas sumamente móviles, que adoptan una estructura en forma de red, constituidas por centros de trabajo diseminados a través de distintos países y regiones de todo el planeta, que se articulan entre sí respondiendo únicamente a criterios de rentabilidad y productividad. Empresas que sólo conservan un carácter nacional en su marca de fábrica, pero que por lo demás se desvinculan absolutamente de cualquier ligadura territorial.
Robert Reich presenta un buen ejemplo del complejo funcionamiento de estas redes empresariales transnacionales:
“Cuando un norteamericano compra un Pontiac Le Mans a General Motors, inconscientemente está realizando una transacción internacional. De los 10.000 dólares que paga a General Motors, cerca de 3.000 van a Corea del Sur, donde se efectuaron los trabajos de rutina y las operaciones de montaje; 1.750 dólares van a Japón por la fabricación de los componentes de vanguardia (motores, eje de dirección e instrumentos electrónicos); 750 dólares a Alemania por el diseño y el proyecto del prototipo; 400 dólares a Taiwan, Singapur y Japón por los pequeños componentes; 250 dólares a Gran Bretaña por los servicios de marketing y publicidad; y cerca de 4.000 dólares pasan a los intermediarios estratégicos de Detroit, a los abogados y banqueros de Nueva York, a los «lobbistas» en Washington, a las aseguradoras de todo el país, y a los accionistas de General Motors –la mayoría de los cuales son norteamericanos, aunque hay un número creciente de extranjeros”.
Otro ejemplo es el caso de las empresas japonesas Mazda y Nissan, cada vez más relacionadas con la norteamericana Ford: desde 1991 producen los vehículos Ford Probe en la fábrica Mazda de Flat-Rock, Michigan. Algunos de estos coches son exportados a Japón y vendidos con la marca Ford; por su parte, un vehículo utilitario Mazda se construye en la fábrica Ford de Louisville, Kentucky, y es vendido inmediatamente en los almacenes Mazda en Estados Unidos. Mientras tanto, Nissan diseña un nuevo camión ligero en San Diego, California. Los camiones serán montados en una fábrica Ford en Ohio, con componentes fabricados por Nissan en su planta de Tennesse, y comercializados a continuación por Ford y Nissan en Estados Unidos y en Japón.
De ahí la inquietante pregunta de Reich: “¿Quién es Ford, Nissan, Mazda...?”.

miércoles 28 de octubre de 2009

Books & coffee



Otra joyita para los amantes del libro de segunda mano: J&J.

Libros en inglés: de ensayo (bastantes) y de ficción (montones), a mayoría en excelente estado de conservación.
En mi última incursión he encontrado libros como Postmodern Geographies, de Edward W. Soja (en castellano puede leerse su Postmetrópolis, en Traficantes de Sueños), The Quest for Community de Robert Nisbet y una novela de la serie "Spenser" -Potshot- de Robert Parker.


Libros, sí, pero también café, como reza el letrero. O cerveza. Y hasta una ajustada pero resultona carta, por lo del primum vivere.




Se encuentra en la calle Espíritu Santo 47, entrada a Malasaña desde San Bernardo. En Madrid, sí.