miércoles, 28 de abril de 2021

La sociedad decadente

Ross Douthat
La sociedad decadente
Traducción de Beatriz Ruiz Jara
Ariel, 2020
 
"Más bien nos estamos haciendo mayores, estamos cómodos y encallados, hemos desconectado del pasado y perdido el optimismo por el futuro, hemos desdeñado la memoria y la ambición mientras esperamos a que alguna innovación o revelación venga a salvarnos, encerrándonos en capullos de los que no es probable que emerja ninguna crisalida, envejeciendo juntos e infelices ante la luz resplandeciente de una pantalla diminuta".


Se trata, ciertamente, de una imagen decadente. Pero como toda imagen o todo concepto con el que se quiere describir unidimensionalmente una sociedad compleja, se trata de una simplificación. No hay sociedad que sea solo decadente, o líquida, o posmoderna.

Douthat describe una sociedad tecnológicamente estancada, economicamente desacelerada, politicamente esclerotizada, culturalmente mediocre, envejecida, que ha renunciado a reproducirse, configurando lo que Megan McArdle llama una Ciudad Crepúsculo (Twilight City), que Douthat caracteriza así:

"[E]s un lugar en el que la gente es más mayor y por lo tanto está emocionalmente muy asentada en sus costumbres, y teme al cambio. De forma que resulta muy fácil imaginar que las políticas orientadas a combatir las decrecientes tasas de natalidad acaben por respaldar una especie de autoritarismo blando, con un estado que hace más para proteger al ciudadano a lo largo del ciclo vital y en la tercera edad, con una economía mucho más regulada, así como una afirmación mucho más vigorosa de la identidad nacional que venga a sustituir a unas identidades familiares atenuadas".

El politólogo de la Universidad de Columbia Mark Lilla ha reseñado el libro de Douthat, y a su rueda me coloco. Pero sí quiero destacar, de entre los potenciales desarrollos o evoluciones de esta sociedad de la decadencia, la posibilidad de hacer de la necesidad virtud, de manera que aprendamos a administrar juiciosamente la estabilidad:

"[E]l estancamiento intelectual y religioso e ideológico significa menos fanatismo y menos disparates utópicos; el descenso demográfico está desactivando la bomba poblacional, y el estancamiento económico podría ser la única fuerza capaz de limitar las emisiones de carbono y mantener el cambio climático bajo control. La tarea crucial de la humanidad del siglo XXI, bajo este punto de vista, sería sacarle el mayor provecho al estancamiento próspero: aprender a moderar nuestras expectativas y a vivir dentro de unos límites; asegurarnos de que los recursos existentes se distribuyan de manera más justa; [...] y hacer todo lo posible para ayudar a los países más pobres en su fructífera transición hacia nuestra posición actual".

¿Decadencia o barbarie?

viernes, 23 de abril de 2021

Tres policíacas

Aprovechando el Día del Libro me hago trampa al solitario y aprovecho para recomendar tres libros a la vez. Me faltan horas y las que consigo rescatar las dedico a leer, con lo que la pila de volúmenes para comentar crece y crece. Allá voy.

*-*-*-*-*

Andrea Camilleri
Km 123
Traducción de Juan Carlos Gentile Vitale
Destino, 2020

"-Volvamos a las hipótesis. Las tuyas y las mías. ¿Estás de acuerdo?
-Sí.
-Respóndeme bien, Bongioà.
-Sí, señor.
-¿Ves que cuando quieres eres bueno? Continuemos. Ahora te hago una pregunta a la que debes responder con una palabra. ¿Quién es el jefe aquí dentro, tú o yo?
-Usted.
-Entonces mis hipótesis valen más que las tuyas. Y no hay nada más que añadir. ¿Está claro, Bongioà?
-Está claro".


No estamos en Vigàta, sino en Roma, y no aparece el comisario Montalbano. Pero en esta novela nos reencontramos con el Camilleri de siempre, artesano de tramas inteligentes, creador de personajes creíbles, maestro del diálogo chispeante.

Un accidente de tráfico aparentemente provocado es el desencadenante de una enrevesada historia de engaños, traiciones, ocultamientos, y de un inspector de policía empeñado en investigar los hechos contra viento y marea. 

Escrita a la manera de un guión teatral, diálogos encadenados salpimentados de mensajes telefónicos, informes policiales y noticias de prensa. No hay descripciones de ambientes o paisajes, pero no se echan en falta.

El libro se completa con una conferencia de Camilleri, pronunciada en 2003, en la que hace una bien fundada defensa del giallo, el género policíaco tipicamente italiano.

*-*-*-*-*

Ian McGuire
El abstemio
Traducción de Íñigo F. Lomana
Seix Barral, 2021
 
"Atesora los recuerdos más funestos, aliméntalos y deja que vayan creciendo: ésa fue la regla a la que su padre se atuvo toda la vida y a la que quería que también  se atuvieran sus vástagos. O'Connor ha trabajado toda la vida para olvidar el pasado, para dejar atrás esos años, pero empieza a pensar que sus esfuerzos han sido en vano, que el fantasma de Paul O´Connor, exasperante e implacable, lleva desde entonces oculto en su interior, controlando sigilosamente su existencia".


Manchester, 1867. La clandestina Hermandad Republicana Irlandesa, brazo armado del movimiento nacionalista irlandés en lucha contra el dominio británico, recurre a un compatriota emigrado a los Estados Unidos durante las hambrunas de 1840, combatiente en algunas de las más sangrientas batallas de la guerra de Secesión, para provocar una cadena de atentados en Gran Bretaña. A su persecución se consagrará el jefe de policía James O'Connor, también irlandés, que ha abandonado Dublín para rehacer su vida tras una tragedia familiar que lo hundió en el alcoholismo.
 
Una historia tan oscura e intrincada como la ciudad en la que se desarrolla, con un final absolutamente inesperado.
 
*-*-*-*-*
 
William McIlvanney
Los papeles de Tony Veitch
Traducción de Antonio Padilla Esteban
Salamandra, 2021
 
"Desde lo alto de Ruchill Park, contempló la ciudad a sus pies. La estaba abarcando con la mirada y seguía llenándolo de asombro. ¿Qué clase de lugar es ése?, se preguntó.
Una ciudad pequeña y grande a la vez, se respondió. Una ciudad que no rehuía la pelea, que plantaba cara al viento y apretaba los dientes. Pero ¿por qué era una ciudad tan dura? Pues a veces no podía ser más dura. Quizá tenía que ver con el famoso viento, que nunca había dejado de soplar con fuerza. Ni cuando Glasgow era la segunda ciudad del Imperio británico. La prosperidad no había llegado a ablandarla, porque la riqueza material de unos pocos había supuesto la pobreza de muchos. Esos muchos habían sobrevivido -a duras penas, con frecuencia-, y su carácter hoy era el carácter de ese lugar".
 
 
Y de una ciudad oscura y dura (Manchester) a otra ciudad dura y oscura (Glasgow). Un vagabundo que agoniza en un hospital reclama la presencia del inspector Jack Laidlaw, a quien le confiesa que ha sido envenenado. Laidlaw asumirá la investigación de su muerte como un acto de restitución: "Sabes muy bien qué vida le tocó en suerte. Si tuvo un santo patrón, fue Torquemada. Por eso, lo mínimo que se merece es que  hagamos lo posible por saber algo más sobre su muerte".

En el transcurso de la investigación Laidlaw se cruzará con hampones, chulos y universitarios politizados e idealistas. Uno de estos, Tony Veitch, se convertirá en el eje de una historia que mantiene el interés hasta el final.

domingo, 18 de abril de 2021

La tradición

Jericho Brown
La tradición
Traducción de Andrea Cote y Nieves García Prados
Valparaíso Ediciones, 2020 

"Quise lo que cualquiera
con un oído quiere-
Ser conmovido y
tocado por una presencia
sin mano alguna".

I wanted what anyone
With an ear wants-
To be touched and
Touched by a presence
That has no hands.
 
 
El poeta Jericho Brown ganó con este libro el Premio Pulitzer el pasado año 2020. Negro, gay y afectado por el virus de la inmunodeficiencia humana (HIV), Brown escribe desde el dolor, la rabia y el compromiso socio político.

En sus poemas están presentes la violación ("Mi cuerpo es un templo abandonado. / Lo contrario de violar es comprender"), la esclavitud, el sida, la alienación de ser negro en Estados Unidos ("Soy la palabra ellos en la mayor parte de América"), el sexo homosexual, la violencia policial ("Te prometo que si escuchas / que he muerto cerca / de un policía, ese policía me asesinó"), los tiroteos masivos. Escribo sobre los rincones más oscuros del sueño americano.

"Estoy harto de tu tristeza, / Jericho Brown, de tu negritud, / de tus libros", escribe en el poema Oscuro. Pero, a pesar de todo, Brown se conmueve y nos conmueve al reivindicar "el vocabulario negro [que] proclama la creencia / hecha en casa: ¡Para cualquier tipo de caos, existe una / liberación!", vinculándose a la tradición espiritual que durante siglos ha servido a la comunidad afroamericana para mantenerse firme frente a la explotación, la persecución y la exclusión, tradición que ejemplifica con la emoción que siente al escuchar a Tramaine Hawkins cantar The Potter´s House.

Un libro duro, pero hermoso.

Ganekogorta, Arrabatxo, Pagero y Gallarraga

Una ruta que me encanta y que repito a menudo, como puede verse aquí o aquí.
 
 Gongeda, mientras subo hacia Ganeko.
 
 Por aquí las hayas no se creen todavía que estemos en primavera.

Era temprano cuando he llegado a la cumbre del Ganeko.
Arrabatxo. Desde aquí, hasta Gallarraga

Mirada hacia el Ganekogorta, desde Arrabatxo.

Llegando a Pagero.
 
Arrabatxo (derecha) y Ganekogorta (izquierda) desde Pagero.
Descenso hasta el collado de Pagero, para desde alli subir al Gallarraga.
Collado de Pagero.


 
La característica trepada que da acceso a la cresta del Gallarraga.
Gallarraga.
Para regresar toca remontar las pendientes del Pagero, pero antes de llegar a la cima me desvío por un sendero que la bordea por la izquierda.
Último vistazo al Gallarraga.

viernes, 16 de abril de 2021

White Trash: Los ignorados 400 años de historia de las clases sociales estadounidenses

Nancy Isenberg
White Trash: Los ignorados 400 años de historia de las clases sociales estadounidenses
Traducción de Tomás Fernández Aúz
Capitán Swing, 2020 

"Una y otra vez, la presencia de la escoria blanca nos recuerda una de las más incómodas verdades nacionales de Estados Unidos: que sigue habiendo pobres entre nosotros. La zozobra que induce a penalizar a las personas blancas sumidas en la pobreza revela la existencia de una molesta tensión entre las promesas de país que se inculcan a los estadounidenses -es decir, el sueño de la movilidad social ascendente- y la mucho menos atractiva realidad de que las barreras de clase determinen casi invariablemente que ese sueño resulte inalcanzable".


Aunque el acceso de Donald Trump a la Casa Blanca puso el tema de moda (no siendo cierta, se extendió la idea de que quien lo había aupado a la presidencia había sido el voto de la clase trabajadora blanca empobrecida), lo cierto es que la figura del trabajador-blanco-empobrecido es desde hace décadas un icono estadounidense, a la altura del cow-boy o del marine. Personaje literario de primer orden (pensemos en las novelas de John Steinbeck o Erskine Caldwell), es también un objeto de investigación social que ha generado innumerables reportajes periodísticos, así como miles de libros y artículos académicos, muy pocios traducidos al castellano. Entre los libros traducidos, yo destacaría Crónicas de la América profunda, de Joe Bageant (Los libros del lince, 2008; traducción de Pablo Manzano Migliozzi), Hillbilly, una elegía rural, de J.D. Vance (Ediciones Deusto, 2017; trad. de Ramón González Ferriz), Manifiesto Redneck, de Jim Goad (Dirty Works, 2017; trad. de Javier Lucini), Hombres (blancos) cabreados, de  Michael Kimmel (Barlin Libros, 2019; trad. de Daniel Esteban Sanzol) y, sobre todo, Extraños en su propia tierra, de Arlie H. Hochschild (Capitán Swing, 2018; trad. de Amelia Pérez de Villar).

Ahora tenemos la ocasión de leer también este libro de Nancy Isenberg, una auténtica enciclopedia sobre la historia de las y los trabajadores pobres en Estados Unidos, desde la época colobial británica, pasando por el momento fundacional de la nueva nación americana en el siglo XVII, hasta nuestros días:

"Bienvenidos por tanto a la Norteamérica real. La fecha de 1776 es un falso punto de partida para cualquier análisis de las condiciones que reinaban en el continente. La independencia no borró por arte de magia el sistema de clases británico, y tampoco erradicó las arraigadas creencias sobre la pobreza y la deliberada explotación de la fuerza de trabajo humana. La población desfavorecida, a la que prácticamente todo el mundo consideraba un despojo o una simple 'basura', continuaría siendo material desechable hasta bien entrados los tiempos modernos".

Nancy Isenberg construye así la genealogía de las personas y familias blancas pobres, objeto de desprecio y carne de explotación a lo largo de cuatro siglos, estigmatizadas con el apelativo de white trash, escoria o basura blanca. En los siglos XVII y XVIII se veían obligados a trabajar como esclavos en las colonias americanas (recordemos la película de 1947 Los inconquistables, de Cecil B. DeMille, con Gary Cooper y Paulette Goddard como protagonistas), en los años veinte del siglo XX eran los okies narrados por Steinbeck y retratados por Walker Evans, en los setenta fueron los degenerados habitantes de los Apalaches en la película Deliverance, hoy son las y los nómadas que al volante de sus caravanas recorren Estados Unidos a la búsqueda de un empleo precario, tal como denuncia Jessica Bruder en País nómada (Capitán Swing, 2020; trad. de Mireia Bofill Abelló).

Descartados como anomalías genéticas o morales, la escoria blanca es, en realidad, una clase social que constituye una enmienda a la totalidad al mito meritocrático fundamento del sueño americano, el producto de una estructura social radicalmente injusta. Esto es lo que desvela el importante libro de Nancy Isenberg.

sábado, 10 de abril de 2021

Hijos del carbón

Noemí Sabugal
Hijos del carbón
Alfaguara, 2020

"Me gustaría sentarme también ante esta nada que no lo parece, annte este vestigio de una forma de vida que casi no existe , y dejar que pase el día. [...] Sentarme aquí y que del polvo negro del suelo empiecen a surgir figuras. Que se enrosque el polvo y aparezcan los viejos senderos, los caminos trazados por los pies de los hombres y de las mujeres que trabajaron aquí. Las líneas del carbón, como las líneas de Nazca, sobre las que se paseaban los habitantes del desierto en sus ceremonias".


Nieta de abuelos mineros tanto por parte de madre como de padre, Noemí Sabugal firma un libro que merece ser ampliamente leído. Primero de todo, por su belleza formal: es un libro hermosamente escrito. Por ser memoria imprescindible de un mundo que en tiempos fue tan importante, hoy desmantelado y condenado a un olvido vergonzante. Por los diálogos que establece con autoras y autores como María Sánchez, Sergio del Molino o Julio Llamazares, igualmente sensibles hacia el maltrato histórico sufrido por la sufrida España rural. Por su denuncia del fiasco de los diversos proyectos supuestamente destinados a recuperar económica y socialmente las antiguas zonas mineras. Por su reivindicación del papel de las mujeres en un mundo tan de hombres como el minero, mujeres sufrientes como viudas, como madres llorando a sus hijos muertos, como luchadoras contra el cierre de las minas, pero también como mineras, develadoras del machismo que siempre se ha ocultado tras las banderas de la clase:

"Cuando entré, en el Nicolasa éramos cuatro mujeres y dos mil paisanos. De las cuatro, yo era la más joven. Nos las hicieron pasar putas. Había gente muy buena y también gente muy mala. Malos de verdad. Era peor cuando venía de la gente que menos te lo esperabas. De lo primero que me dijeron fue: cuando te metas en la jaula, ponte con los brazos cruzados y pegada a la pared. Con eso ya te lo digo todo. Pellizcos en el culo, pellizcos en las tetas. Todos los días salíamos llorando. Éramos las primeras y nos nos querían. Y nos lo hacían saber. De las cuatro que entramos, una lo dejó. La volvieron a llamar y la colocaron fuera. No se había ido por el trabajo, fue por el ambiente. Era un ambiente hostil. Después las cosas empezaron a cambiar. Ya éramos más mujeres y entraba gente nueva. Te hacías valer y eras una más. Yo digo que la mina no está hecha para ningún ser humano, pero si está hecha para hombres, está hecha para mí. Habrá trabajos que yo no pueda realizar, pero otros hombres tampoco. Y yo siempre lo hice saber".
 
Un viaje sentimental por las cuencas mineras, un ejercicio de justicia, de reparación simbólica.