Uno se apoya en la mochila. Porque en el momento en que nos quitamos el peso de nuestros hombros no sabemos enderezarnos enseguida; ¡pues resulta que era el peso lo que antes nos daba seguridad y equilibrio! [George Simmel]
viernes, 27 de mayo de 2022
Conversando sobre los barrios
martes, 26 de octubre de 2021
Vivir en tiempos turbulentos
jueves, 6 de mayo de 2021
«El empleo de hoy se parece más a Uber que a los Altos Hornos»
«El empleo de hoy se parece más a Uber que a los Altos Hornos»
IMANOL ZUBERO | DOCTOR EN SOCIOLOGÍA Y PROFESOR UPV/EHU
El experto en movimientos sociales analizará la precariedad del mercado laboral esta tarde en el Aula San Pablo de la Diócesis
El doctor en Sociología y profesor titular de la UPV/EHU Imanol Zubero (Alonsotegi, 1961) es experto en movimientos sociales, sindicalismo, voluntariado, violencia y política. Exsenador socialista en Bizkaia y promotor de Gesto por la Paz, este miércoles a las 19.00 reflexionará sobre el ámbito laboral en la charla 'Precariedad y propuestas de futuro', organizada por la Hermandad Obrera de Acción Católica de Vitoria. El encuentro tendrá lugar en el Aula San Pablo de la Diócesis y también podrá seguirse online previa inscripción.
–¿Ha acentuado la pandemia la precariedad del empleo?
–Sí, pero la reflexión debe ser a largo plazo. También nos preocupamos mucho con la gran recesión de 2008, pero el empleo como mecanismo de integración viene debilitándose desde los 80. Se pasó de su concepción como una actividad estable a algo precario y flexible. Cuando a un cuerpo frágil lo golpea una gripe, el impacto sobre su salud es aún mayor.
–¿Qué provocó ese cambio?
–La reducción de costes creció con modelos como el toyotismo o el 'just in time'. Los almacenes llenos de stock dejaron de existir, pero el coste humano seguía siendo más difícil de modificar. Se empezó a gestionar el trabajo humano como los tornillos. La gran huelga general del 88 de los sindicatos contra Felipe González se produjo por un plan de empleo juvenil que buscaba flexibilizar sus condiciones de contratación, algo inaceptable en ese momento. A partir de ahí se ha ido a modelos más flexibles y se ha debilitado la capacidad de defensa y resistencia de sindicatos y trabajadores.
–¿Se ha acostumbrado la sociedad a estas nuevas condiciones?
–Absolutamente, hemos normalizado la precariedad. Cuando preguntas a un joven sobre su futuro laboral lo ve incierto. Antes hacías algo que te gustaba por vocación y eso configuraba una carrera profesional. Si te mantenías en el tiempo mejorabas tu estatus laboral. Pero hoy las carreras son fragmentarias, la gente estudia asumiendo que tal vez tenga que trabajar en otra cosa. La gente nacida a partir de los 90 ha tenido que asumir una vivencia laboral flexible y precaria.
–¿Qué consecuencias tendrá su situación laboral en el futuro?
–El modelo laboral tradicional tenía sus elementos oscuros. Era masculino, patriarcal, lesivo para el medio ambiente, hacía que las mujeres se retiraran del empleo... pero permitía mantener a toda la casa con un único sueldo industrial. No era la panacea pero los tiempos de ocio y trabajo estaban pautados y se podían configurar familias, consumos e ideologías. El trabajo era un perchero estable del que colgar lo demás, pero hoy no se puede colgar nada en él. El trabajo precario precariza la vida y cada vez existe una menor afección a quienes gestionan lo público. Se considera que no pueden garantizar los derechos básicos de la gente. Los empleos estables, que la gente tenga una vida que vivir con cierta tranquilidad, son vacunas contra el extremismo, pero estamos viviendo un retroceso a épocas que ya estaban superadas.
– Un gran porcentaje del salario se destina a la vivienda. ¿Es el momento de regular el alquiler?
–Entre los 50 y los 80, en los años gloriosos, el salario garantizaba la vivienda, los estudios y la salud. Hoy los sueldos son más escasos y muchas personas trabajan como autónomos cobrando por proyectos. Si el salario directo no es suficiente para el acceso a la vivienda habrá que recuperar prestaciones sociales y políticas públicas que lo permitan. Sin ingresos estables tampoco hay derechos de jubilación.¿Qué va a ser del futuro cuando las pensiones sean tan malas? En Euskadi ya lo estamos viendo con la RGI. Es escandaloso que tanta gente la cobre como complemento a la jubilación y que el 20%de quienes la perciben esté trabajando pero se encuentre por debajo del umbral de la pobreza.
–¿Pasa la solución por incrementar los impuestos a las empresas?
–El economista Thomas Piketty lo explica bien. Donde mejor funcionó la economía entre los 50 y 80 fue donde los impuestos eran altísimos y las empresas estaban localizadas, como en Estados Unidos.Lejos de un hándicap al emprendimiento supuso construir políticas públicas potentes. Pero la revolución neoliberal de los 80 nos ha cambiado el marco.
–¿Cómo desprecarizar el trabajo entonces?
–Hay que legislar a favor del empleo y apretar las tuercas al capital especulativo que desequilibra las cifras, como los fondos de inversión o tecnológicas como Amazon o Google. ¿Por qué no se nos ocurrió utilizar los ERTE en crisis anteriores? También están las medidas de reparto del trabajo, como la propuesta de Más País para semanas laborales de cuatro días, o medidas como la Renta Básica Universal. Hay cantidad de propuestas sobre la mesa pero falta voluntad y, al final, el empleo de hoy es precario y se parece más a Uber que a Altos Hornos.
martes, 10 de diciembre de 2019
El largo camino de la memoria de las mujeres
El largo camino de la memoria de las mujeres
Prólogo de Miguel Ángel Miranda Aranda.
Traducción de Diana Valero Errazu y Daniel Gascón
Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2014
"La misión de la literatura siempre ha consistido en traducir el acto particular en algo universal, reducir el elemento de dolor crudo de la experiencia aislada, proporcionando al paciente la comprensión de que el suyo no es sino el destino común, e historias como la del Bebé Diablo han llevado a cabo esta misión para mujeres sencillas y trabajadoras que, en cualquier momento, componen el grueso de las mujeres del mundo".
Pionera de la investigación y el trabajo social, la norteamericana Laura Jane Addams (1860-1935) en 1889 fundó en Chicago, junto a su gran amiga Ellen G. Starr, la institución conocida como Hull-House. Esta sería la primera de las más de 500 settlement houses que se extendieron por Estados Unidos como expresión de un vibrante movimiento de reforma social dedicado a evitar que las personas inmigrantes que llegaban al país procedentes de Europa acabaran hacinadas en guetos urbanos empobrecidos.
Los settlements como Hull-House eran edificios ubicados en barriadas populares diseñados com auténticos centros comunitarios destinados a la investigación, la residencia y la provisión de servicios sociales y actividades formativas para las familias inmigrantes. Como señala Miguel Miranda en el prólogo del libro, "la institución que dirigió tuvo que ver mucho con la acogida a los inmigrantes que llegaban a los barrios obreros de Chicago procedentes de todo el mundo y que sufrían una situación que tan bien describió Upton Sinclair en la La jungla". De todo esto trata el libro más famoso de Jane Addams, Twenty Years at Hull-House, publicado en español por la Univesidad de Murcia.
Aunque el libro que ahora comento y recomiendo tiene como referencia Hull-House, no versa sobre la experiencia de los settlements. A partir del rumor de la existencia en esta institución de un misterioso y aterrador Bebé Diablo -"con sus pezuñas hundidas, sus orejas puntiagudas y una cola diminuta"-, presunto fruto de una unión impía, Jane Addams consiguió establecer profundas conversaciones con las mujeres que se acercaban con la intención de conocer al monstruo. En el transcurso de las mismas, estas mujeres le hablaron de la dureza de sus vidas, de sus agotadores trabajos, de sus problemas económicos, de las violencias que sufrían, pero también de sus esperanzas, sus resistencias y sus luchas.
El resultado es una fascinante etnografía sobre las condiciones de vida y de trabajo de estas mujeres trabajadoras, de sus familias y de las comunidades en las que habitaban.
Confieso con vergüenza que hasta hace unas pocas semanas no conocía a Jane Addams. Como se denuncia en el prólogo, "solo el ser mujer impidió que Jane Addams fuera considerada como una figura importante de la Sociología". Conocemos en profundidad a los "padres" de la Sociología (Durkheim, Weber, Marx) pero nos hemos educado huérfanas y huérfanos de madres como Addams. Agradezco a Amaia G., alumna destacada del grado de Sociología, el descubrimiento de esta interesante autora cuyas obras he empezado a localizar y de las que espero seguir aprendiendo.
sábado, 28 de octubre de 2017
Cremar tots els anys equivocats d'abisme
domingo, 13 de diciembre de 2015
El extremo centro, los bordes de la red y una calle que sigue siendo nuestra... pero no solo: reivindicación del compromiso.
En 1969 el escritor y activista anglo-paquistaní Tariq Ali publicaba el libro New Revolutionaires, editado dos años más tarde en español por la editorial mejicana Grijalbo con el título de Los nuevos revolucionarios: la oposición de izquierda. Recogiendo textos de autores todavía hoy tan reconocibles como Fidel Castro, Ernesto Guevara, Malcolm X, Ernest Mandel, Rudi Dutschke, Daniel Cohn-Bendit o Regis Debray, junto con otros seguramente ya olvidados, Ali escribe en un contexto de crisis económica y política que, no sólo desde la izquierda extraparlamentaria en la que se encuadra el autor, sino también desde instituciones ultrasistémicas como la Comisión Trilateral, es definida en términos de potencial crisis terminal del capitalismo. Su diagnóstico contiene, entre otros, los siguientes elementos:
- La confianza de los trabajadores en el sistema ha sido destruida y, en el caso de Francia, sólo la socialdemocratización del Partido Comunista ha permitido contener la protesta de la clase obrera.
- En toda Europa existe una "tendencia hacia el gobierno consensual", desdibujándose las fronteras entre la derecha y la izquierda institucional.
- En Inglaterra, las "iniquidades del gobierno laborista" y la "sumisión de los sindicatos" no tienen otro objetivo que "salvar al capitalismo inglés".
- Las protestas contra la guerra de Vietnam (no las de "carácter pacifista", organizadas por la izquierda tradicional), la lucha del propio pueblo vietnamita, la Larga Marcha, la revolución cubana, las rebeliones estudiantiles, el movimiento del poder negro... son realidades que alumbran "un movimiento anticapitalista total".
Año 2015. Tariq Ali publica un nuevo libro que es casi el mismo libro que aquel de hace 46 años. Se titula El extremo centro. El "extremo centro" está compuesto por esos "políticos timoratos y dóciles que hacen funcionar el sistema" y que se sitúan tanto en la derecha neoliberal como en la izquierda socialdemocrática:
"Los sucesores de Reagan y Thatcher fueron y siguen siendo políticos de laboratorio: Blair, Cameron, Obama, Renzi, Valls, etcétera, comparten un autoritarismo que coloca al capital por encima de las necesidades de los ciudadanos, y defienden el poder de las grandes empresas con el marchamo de los Parlamentos elegidos democráticamente".
Su exposición de la caída de los líderes del Nuevo Laborismo, con Blair encabezando la alegre comitiva, en "el comedero" que la industria privada tiene montado para enriquecer a ministros y secretarios de Estado a la vez que estos mercadean con los contactos e influencias logrados durante su etapa de servicio público es tan inapelable como indignante, y recuerda demasiado la vergonzosa tradición española de las puertas giratorias, practicada con entusiasmo por todos los políticos que pueden permitírselo, de izquierdas, de derechas y nacionalistas de todo pelaje, con muy pocas excepciones: que yo sepa, en estos momentos, el único que tras su paso por un gobierno no ha saltado a la empresa privada es Rodríguez Zapatero.
Su conclusión reafirma la idea de "gobierno consensual" de 1969: "Desde la década de 1990 [¿no era antes?], la democracia ha adoptado en Occidente la forma de un extremo centro, donde el centro-izquierda y el centro-derecha se han compinchado para mantener el statu quo; una dictadura del capital que ha reducido los partidos políticos a la condición de muertos vivientes", de manera que "el sistema bipartidista se ha metamorfoseado en un gobierno de unidad nacional a todos los efectos".
Cuando Ali se plantea la cuestión de las alternativas -pero, ¿puede haberlas si, como escribe, "el consumismo lo ha conquistado todo. Se manipulan nuestras necesidades"?-, los hackers, el bolivarianismo, Syriza y Podemnos toman el relevo de Mao, Castro, el Black Power, el 68 o Vietnam. Sus esperanzas siguen puestas en el potencial crítico y transformador de los movimientos populares:
"Los movimientos surgidos desde abajo son un punto de partida imprescindible para cualquier cambio. Es la acción, la experiencia en la lucha, las victorias parciales, las derrotas, saber superarlas (a menudo de una forma impredecible), y los triunfos grandes y pequeños los que hacen cristalizar las ideas, sobre todo las ideas radicales, que habitualmente están sumergidas bajo el peso del presente, en tiempos de un conservadurismo normal o de reacción violenta. Los movimientos de masas barren de un plumazo los límites de la conciencia existente, y reavivan o recrean la política radical".
De 1969 a 2015: algo menos Lenin y más Holloway; menos futurismo rupturista y más presentismo intersticial.
Es relativamente fácil -y para los actuales dirigentes del PSOE en pugna con Podemos puede ser tentador- hacer hasta chistes con estas cosas que escribían y escriben izquierdistas irredentos como Tariq Ali (en el caso de que lean, por supuesto; de esta pulla queda excluido por méritos propios José Andrés Torres Mora). Pero sería una equivocación.
Ciertamente, su aproximación al nacionalismo escocés me parece tan acrítica e ingenua como la de quienes asumen que el "derecho a decidir" es parte indiscutible de todo ideario de izquierdas; incluso parte esencial, condición no suficiente pero sí imprescindible para cambiar la realidad. Si, como escribe, "Ya NO existen diferencias fundamentales entre los partidos de centro-derecha y los partidos de centro-izquierda", ¿por qué razón "una Escocia independiente podría ser mucho más internacionalista y autónoma"? Es lo mismo que cuando se dice que una Cataluña independiente será más social, más solidaria, más justa, más ecológica, menos corrupta... ¡Ay, la etnopolítica...!
Pero el hecho de que, con algunos cambios en conceptos y protagonistas, el diagnóstico de Ali en 1969 y en 2015 sea tan parecido resulta una tragedia, sí, pero no sólo para la socialdemocracia, sino también para las izquierdas a la izquierda de esta.
Si cepillamos y limamos su diagnóstico y lo limpiamos de las muchas rebabas que deja en cualquier análisis el constitutivo aristocratismo de un ultraizquierdismo "tan impoluto como impotente" (Terry Eagleton), creo que, en lo fundamental, lo que entonces y ahora denuncia Ali sobre la deriva de la socialdemocracia tiene mucho de cierto. Otra cosa son las soluciones que propone.
LOS BORDES DE LA RED
LA CALLE ES NUESTRA... PERO NO SOLO
Del texto que abre el libro, escrito por Mikel Toral, recojo esta reflexión:
"Muchos de los que con más ahínco empujábamos en la calle -combatividad, lo llamábamos- soñábamos con ir más lejos, con aquella ruptura democrática. Nosotros también queríamos tomar el cielo por asalto.
Pero, ya es sabido, nuestro liderazgo en la calle no se tradujo en éxito en las urnas. Con todo, es innegable nuestra contribución a las luchas populares que dieron paso a las instituciones democráticas y a sus posteriores frutos: las leyes. Leyes que recogían gran parte de nuestras reivindicaciones y que a su vez nos desmovilizaron progresivamente, llevándonos a la desaparición o a la irrelevancia política. Eso era la democracia, pero nosotros no lo sabíamos. Entonces lo veíamos con pesar, hoy con cierto orgullo, no exento de crítica, más que de nostalgia. Porque, ¿de qué sirve la lucha en la calle si no se materializa en derechos y conquistas sociales?
Podemos decir, para lo bueno y lo malo, que nosotros estuvimos allí.
[...] Éramos, o nos creíamos, revolucionarios. Los sosegados análisis historiográficos, basados en datos objetivos y en un análisis distante, atemperan ese aserto. Pero nosotros éramos, sobre todo, militantes antifascistas. Lo demás era un añadido. Y por eso, aunque defendíamos en nuestros programas de máximos mundos perfectos, acabados y cerrados, o incluso la violencia revolucionaria, aquello de que el poder nace de la punta del fusil, nuestra lucha fue sobre todo pacifica y destinada a sumar más y más voluntades libres".
Y del texto que lo cierra, firmado por Santi Burutxaga, inoxidable Hombre de hierro, esta otra:
"Los años 80 pusieron las utopías en su sitio; es decir, en el sitio donde no queríamos que estuviesen.[...]
Nos desconcertó. Resultaba que la democracia era eso, y no la nacionalización de la banca, la gestión compartida de empresas y universidades y la igualdad social. Era verdad que muchas de nuestras banderas: un cierto feminismo, una ecología, un prudente antiautoritarismo y pacifismo, se iban institucionalizado y formaban ya parte de la corrección política. Pero el conjunto, no por más permeable lo sentíamos menos opresivo. Le hicimos frente durante mucho tiempo con ironía, con gracia, pero el trasfondo era amargo. [...]
La juventud antifranquista de la Transición, la combativa, fue extraordinariamente generosa, se entregó por ideales universales y logró más de lo que se le suele reconocer. Pero lo hicimos con muy pocas y malas herramientas. Teníamos tan mal conocimiento de la realidad que podíamos fácilmente ser sugestionados por alucinaciones colectivas. Conocíamos la realidad solo por lo que habíamos leído. El pueblo, la clase obrera y la revolución eran conceptos literarios, y las representaciones míticas hacían de pantalla que impedía ver lo que realmente ocurría a nuestro alrededor. El voluntarismo sin límites, la convicción sin contraste de que se poseía la verdad y un nulo sentido y respeto de la complejidad democrática, hacían que en nombre de la lucha contra el sistema cualquier cosa fuese justificable. Muchos se quemaron en su propia hoguera, y otros mirábamos el holocausto.
A principios de los 80 descubrimos que no todo era posible; incluso algunas cosas ni deseables. Épater le bourgeois era más fácil que derrocarle. Nos hicimos adultos, seguimos acumulando contiendas y tejiendo y destejiendo anhelos, como hacía Penélope con su tejido, aunque sabíamos que no vendría Ulises y que no había ni Ítaca, ni épica, ni iluminaciones, ni playa bajo los adoquines; tan solo ideas y el coraje y la voluntad de defender democráticamente lo que se creía justo".
Todo este recorrido a partir de lecturas recientes concluye en una última reflexión, que tomo prestada de uno de los sociólogos más interesantes del momento, François Dubet, tal y como la recoge en su libro titulado ¿Para qué sirve realmente un sociólogo?. Es una reflexión en la que diferencia entre la crítica y el compromiso, y considero que ofrece algunas claves para comprender mejor lo expuesto hasta ahora:
"Siento cierta irritación frente a la pose crítica [...]. Muy a menudo sucede que el punto de vista crítico postula una alienación universal de los actores sociales y de los individuos. En sociedades percibidas como puros mecanismos de dominación, como máquinas de desarrollar ilusiones y falsas ideas, se percibe a los individuos como a clones, peones, engranajes y, para decirlo sin vueltas, como imbéciles a menudo felices de serlo. [...] Si la alienación es general, ¿mediante qué movimiento de la voluntad puedo escapar de ella? [...] Si la hegemonía es tan absoluta como el punto de vista crítico suele afirmar, ¿gracias a qué milagro puede el pensador crítico desprenderse de ella?
Prefiero la noción de compromiso [...]. El compromiso es asunto de arbitraje entre principios normativos contradictorios unos con otros. En este punto estoy más del lado de Camus que del lado de Sartre [...]. Mientras la crítica se sitúa ´fuera del mundo´, al postular un horizonte donde se difuminarían las contradicciones -la abolición del capitalismo anularía todas las formas de dominación e instalaría el reinado de la libertad personal y de la armonía universal-, el compromiso requiere que aceptemos el carácter trágico de las alternativas morales que se nos imponen. Por decirlo en modo sencillo: es poco verosímil que ganemos alguna vez en todos los frentes. Y entonces tenemos que lidiar con el `trabajo sucio` de hacer que la vida social sea menos injusta y menos insoportable".
Por una cierta manera de entender el compromiso, en estas elecciones volveré a votar socialdemócrata. Pero, porque soy mucho más de Corbyn que de Valls, será la última vez que lo haga gratis.
lunes, 11 de noviembre de 2013
Apoyo a la continuidad del Barómetro social
El Barómetro social produce una amplia serie de indicadores estadísticos (190) y de índices sintéticos (más de 35) que permiten valorar la evolución de la sociedad española desde 1994. Analiza once ámbitos de la realidad social (renta, empleo, salud, educación, vivienda, medio ambiente, igualdad de género, protección social, participación ciudadana, seguridad y justicia, y desigualdades internacionales.
Toda la información (incluidas las fuentes y la metodología de cálculo de los índices) es de libre acceso y descarga para el público interesado.
Además, desde 2013 cuenta con un blog en el que se publican las principales novedades relacionadas con datos que permiten entender los cambios sociales en curso.
Uno de los efectos de la actual crisis fue la desaparición de todo apoyo institucional al Barómetro social. Desde 2010 la iniciativa se sostiene en base a trabajo voluntario y a una campaña de crowfounding desarrollada a través de Verkami. Gracias al éxito de la misma (más de 7.000 euros recaudados) se consiguió:
- Garantizar la actualización de la base de datos de indicadores hasta la actualidad
- Realizar dos informes anuales (ver la sección Informes en www.barometrosocial.es)
- Remozar la página web inaugurando un blog con noticias y comentarios respecto a las novedades más importantes.
Sin embargo, los recursos se han agotado y es necesario un nuevo empujón para sostener el proyecto.
Las aportaciones económicas serán destinadas a financiar parcialmente:
- El trabajo de búsqueda, recogida y elaboración de indicadores
- La elaboración del Informes Anual de síntesis
- La actualización periódica del blog barometrosocial.es dando cuenta de las principales novedades
- La publicación de toda la información en la web, siempre con acceso libre, manteniendo la licencia creative commons
- Asesorar a grupos, organizaciones o individuos interesados en el mejor aprovechamiento de las herramientas y la metodología utilizada por el Barómetro Social, con el fin de que la información disponible resulte cada vez más accesible a un público amplio.
Para que este importante trabajo pueda continuar, ¡colabora!.
martes, 27 de marzo de 2012
En Sevilla
El tema central en torno al cual se ha organizado el trabajo este año es la educación para la participación ciudadana. Precioso tema.
Creo que mi intervención ha conectado con las y los participantes. Más que una conferencia, tenga la impresión de que ha sido una auténtica conversación. Con ida, vuelta y revuelta.
Ahora, mientras espero en el aeropuerto a que me llamen a embarcar para regresar a casa, pienso en la suerte que tenemos -sí, en el Simposio había una potente presencia de docentes de Euskadi- de que las profesoras y los profesores de nuestras hijas e hijos tengan la oportunidad de formarse en universidades donde van a encontrarse con docentes animosos y comprometidos como las personas que hoy se juntaban en Sevilla, donde seguirán trabajando hasta el jueves. Sin dejar de acompañar, ese día, la protesta cívica que recorrerá las calles de nuestras ciudades.
Se estaba bien en Sevilla. Parecía que el domingo se prolongaba...
sábado, 28 de febrero de 2009
Martes 3 de marzo: Jornada de análisis post-electoral

MAHAI INGURUA / MESA REDONDA
María Silvestre
Universidad de Deusto. Decana de la Facultad de Sociología
Alfredo Retortillo
Universidad del País Vasco. Miembro del Euskobarómetro
Xabier Aierdi
Universidad del País Vasco. Director de Ikuspegi
Martes 3 de marzo, a las 19:00 horas
TOKIA / LUGAR:
Salón de actos de Juntas Generales de Bizkaia
Hurtado de Amézaga nº 6 – BILBAO
EUSKAL SOZIOLOGIA ETA ZIENTZIA POLITIKOAREN ELKARTEA
ASOCIACIÓN VASCA DE SOCIOLOGÍA Y CIENCIA POLÍTICA
Tel. 944432348
avsp@euskalnet.net









