sábado, 30 de noviembre de 2019

Estados nerviosos

William Davies
Estados nerviosos. Cómo las emociones se han adueñado de la sociedad
Traducción de Vanesa García Cazorla
Sexto Piso, 2019

"Las democracias están siendo transformadas por la fuerza del sentimiento de tal forma que no podemos pasarlo por alto; no hay vuelta atrás. Ésta es nuestra realidad ahora. No pode­mos retroceder en la historia ni tampoco podemos sortearla; debemos atravesar esta era histórica con exraordinario tino y cuidado. Más que desestimar la influencia de los sentimientos en la sociedad hoy en día, necesitamos mejorar a la hora de es­cucharlos y aprender de ellos. En lugar de lamentarnos por la afluencia de las emociones a la política, deberíamos valorar la capacidad de la democracia de dar voz al miedo , el dolor y la ansiedad, que, de lo contrario, podrían tomar un rumbo mu­cho más destructivo. Si hemos de avanzar en esta nueva época y redescubrir una estabilidad superior, necesitamos, por en­cima de todo, comprenderla.".

Durante el siglo XVII filósofos como Descartes y Hobbes desarrollaron teorías y concibieron instituciones cuyo objetivo era regular los sentimientos de los individuos y los grupos para que la razón se impusiera a las emociones, especialmente al miedo, la ira, la nostalgia y el resentimiento. En opinión de Davies, "aquel proyecto del siglo XVII ha encallado".

El ascenso global de los populismos es una expresión de esta crisis de la razón, que ha sucumbido al imperio de las emociones. La polémica suscitada por Trump en torno al número de personas que acudieron a su acto de investidura, en comparación con las que lo hicieron con ocasión de la toma de posesión de Obama y la afirmación de sus asesores respecto a la existencia de "hechos alternativos" supuso una declaración explícita de desprecio de la objetividad que es seña de identidad del mandato de Trump (más de 10.000 mentiras confirmadas en 800 días de presidencia) y, en general, se ha convertido en característica definitoria del populismo político.

La crisis de legitimidad de la democracia representativa y de cualquier institución mediadora y la influencia de las redes sociales juegan a favor de esta apoteosis de lo emocional. Pero también "la extralimitación tecnocrática es culpable del declive de la razón política". ¿Son las formulaciones del FMI, la OCDE o el Banco Central Europeo conocimiento experto o mera ideología?

"Ejemplos como los rescates bancarios y la ex­pansión cuantitativa, que provocaron la ira de los activistas de Ocupa Wall Street y del Tea Party, generan confusión en tor­no a lo que de un modo exacto cuenta como «política» y lo que cuenta como «conocimiento experto». A medida que los partidos políticos se van profesionalizando cada vez más, se hace menos clara la diferencia entre los representantes electos y sus asesores expertos [...]. A medida que los políticos se profesionalizan y a medida que personas altamente cualificadas y privilegiadas se mueven en las esferas de la investigación y la política (con frecuencia por la mediación de grupos de reflexión, de presión y de asesoramiento), es cada vez más irrelevante que alguien afirme estar hablando desde una posición experta ob­jetiva o desde una perspectiva política comprometida".

Si a todo esto le sumamos una realidad de incertidumbre que acrecienta las sensaciones de vulnerabilidad, así como una desigualdad creciente que queda invisibilizada por estadísticas que solo dan cuenta de las cifras a nivel macro, no es de extrañar que la visión estadística y racional de la realidad choque frontalmente con visiones románticas y sentimentales capaces de dar sentido a la experiencia de tantas personas que se ven despreciadas por las élites:

"¿qué perspectivas y análisis son eliminados u obviados por la visión de lo expertos de los totales y los promedios? [...] Para aquellos cuyas vidas permanecen al margen de las mejoras en el PIB o de la reducción del desempleo , no so­lamente son plausibles unas formas alternativas de entender la identidad colectiva y la historia , sino necesarias".

Sobre esta base, Davies profundiza en el análisis de un tiempo histórico para el que no estamos plenamente preparados, pero de cuya adecuada comprensión depende nuestro futuro:

"El miedo, el dolor y el resentimiento nunca se han eliminado y a la larga tampoco se pueden silenciar. Ahora que estas fuerzas parecen haber invadido nuestra política de nuevo, tenemos la oportunidad de escuchar y comprender estos rasgos del ser humano como alternativa a vernos inundados tanto por más datos objetivos como por más mentiras".

jueves, 28 de noviembre de 2019

El chico del periódico

Pete Dexter
El chico del periódico
Traducción de Javier Calzada
Anagrama, 1996

"Mi hermano Ward fue famoso una vez.Nadie menciona eso ahora, y supongo que a ninguno le interesa sacarlo a reducir...,  menos que a ninguno a mi padre, a pesar de que en otros asuntos lo que más le encanta son las cosas que ya no puede tocar ni ver: cosas limpias de ambigüedad e imperfecciones por los años que las ha conservado en su memoria, rehaciéndolas una y otra vez en cada ocasión que las evoca al contar sus historias, hasta que finalmente estas historias, y los hechos que las componen, son tan perfectas y precisas como el filo de la navaja que guarda  en su bolsillo".

Florida, mediados de los sesenta. Thurmond Call, sheriff del condado de Moat, conocido por su brutalidad -"en cumplimiento de su deber había liquidado a un número de negros excesivo incluso para los criterios imperantes en el condado"- aparece asesinado, "rajado desde el estómago a la ingle". Acusado de su muerte, Hillary Van Wetter, "el miembro más imprevisible y violento" de un extenso y peligroso clan -"hasta el más domesticado de los Van Wetter no lo estaba tanto como para que te sintieras cómodo cuando te observaba con sus pálidos ojos azules"- que vive apartado en los pantanos. Y es que la última víctima del sheriff había sido un Van Wetter.

Condenado a muerte, Hillary Van Wetter espera su ejecución. Es entonces cuando Charlotte Bless, que ha estado carteándose con él y con quien se muestra dispuesta a contraer matrimonio, se pone en contacto con la redacción del Miami Times asegurando que tiene pruebas de que es inocente y de que su juicio ha estado plagado de irregularidades. El periódico envía al condado de Moat a dos reporteros a investigar el asunto: Ward James, originario de Moat e hijo del director del periódico local, el Moat County Tribune ("el único periódico liberal existentente en cualquier zona rural del estado"), y al ambicioso Yardley Acheman. A ellos se unirá el hermano menor de Ward, Jack, narrador de la historia. Su investigación hará que que el caso se revise y Hillary Van Wetter sea puesto en libertad.

Pero nada es lo que parece: ni la investigación periodística ha sido tan concienzuda, ni Van Wetter tan inocente, ni los sueños de Charlotte tan luminosos, ni la tolerancia de la población del condado de Moat tan firme como para aceptar que la investigación del hijo de un prohombre local haya puesto en libertad al asesino de un sheriff:

"A los ojos de los ciudadanos del condado, su hijo era uno más de los muchos que habían abandonado su tierra pata volver convencidos de ser mejores que sus padres. Sólo que Ward lo había hecho desde la primera página del principal diario del estado. Había forzado el retiro del abogado local más prestigioso, había provocado una investigación de las autoridades estatales sobre la actuación de los órganos de gobierno el condado [...], y se había erigido en defensor del más antisocial y violento miembro de la familia Van Wetter a costa de lamemoria del sheriff Thurmond Call. 
De todo ello se consideró responsable a mi padre, no por el reportaje en sí, sino por haber inculcado en su hijo mayor sus inclinaciones liberales , lo cual era ofensivo para la comunidad en que vivía".

Nadie saldrá indemne de esta historia.

Encontré este libro en la última Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Bilbao. Qué maravilla saber que hay tanto buen libro no leído y por leer...




domingo, 24 de noviembre de 2019

Un destello de luz: un nuevo caso del inspector Gamache

Louise Penny
Un destello de luz
Traducción de Patricia Antón de Vez
Salamandra, 2019

"Armand Gamache siempre había tenido creencias pasadas de moda: creía que la luz barrería las tinieblas, que la amabilidad era más poderosa que la crueldad y que la bondad existía incluso en los lugares donde reinaba la mayor desesperanza. Creía que el mal tenía sus limites. Pero ante aquellos hombres y mujeres jóvenes que lo observaban ahora, y que no habían hecho nada al ver que algo terrible estaba a punto de ocurrir, se preguntó si podía haber estado equivocado todo el tiempo. Quizá las tinieblas ganaban a veces, quizá el mal no tenía límites".

Quinta entrega en castellano (novena en su edición original) protagonizada por el inspector jefe de la Sûreté de Quebec, Armand Gamache. De nuevo, Louise Penny nos obsequia con una extensa novela (520 páginas de contenido) construida con la precisión de un reloj de cuco.

Tres tramas se entrelazan en esta compleja narración. La primera, la que desencadena toda la historia, comienza con un mensaje que Myrna Landers, la librera de Three Pines, envía a Gamache: una amiga reciente, Constance, que iba a pasar la Navidad con ella, ha desaparecido y ruega al inspector que la encuentre. Muy pronto se descubre su cadáver -no hago espoiler- pero, lejos de aclararse el caso, la identificación de la verdadera filiación de Constance lo complica: se trata de una de las quintillizas Ouellet, trasunto de las quintillizas Dionne, que existieron en realidad y constituyeron un auténtico fenómeno sociocultural en Quebec. En la novela, Constance era la última quintilliza viva. La habían asesinado mientras preparaba su maleta la víspera de su partida hacia Three Pines.

"Aquel día no nacieron sólo unas quintillizas, también nació un mito y, con él, algo más vio la luz: algo con una cola larga y oscura. -Esto último lo dijo susurrando y todos se inclinaron hacia ella-. También nació un asesino".

La segunda trama gira en torno a una siniestra red de amaños en las adjudicaciones de obra pública que salpican a las más altas esferas policiales y políticas y ponen en riesgo algunas de las infraestructuras más sensibles (túneles y puentes) de Quebec. 

"La Sûreté du Quebec investigaba la corrupción, y no había un objetivo mayor que la industria de la construcción.
Prácticamente todos los departamentos de la Sûreté se habían dedicado a investigar en un momento u otro a la industria de la construcción de Quebec, desde acusaciones de sobornos hasta la intimidación y el homicidio, pasando portrampas en concursos de adjudicación o la participación del crimen organizado. El propio Gamache había estado al mando de las investigaciones sobre la desaparición y el supuesto asesinato de un alto cargo sindical y un ejecutivo de la construcción.
-¿Va de eso todo este asunto? -preguntó Thérèse, todavía mirando a Gamache a los ojos-. Se ha involucrado Francoeur en esa basura?
-No sólo él -respondió Gamache-, sino la Sûreté.
La industria era enorme, poderosa, corrupta, y ahora, con la connivencia de la Sûreté, carecía de supervisión policial y era imparable.
Estaban en juego contratas por valor de miles de millones, y la gente no se detenía ante nada a la hora de ganarlas, de ejecutarlas, ni de intimidar a cualquiera que supusiera una amenaza.
Si había un pecado antiguo y con una sombra alargada y oscura en Quebec, lo representaba la industria de la construcción".

La tercera trama es la que involucra al teniente Jean-Guy Beauvoir, a quien Gamache quiere como a un hijo, pero que, manipulado psicologicamente, ha roto profesional y emocionalmente con el inspector: "Armand Gamache sabía que Jean-Guy había cambiado: de aquel suelo de cemento se había levantado un hombre distinto del que había caído. Pero tambén sabía que Jean-Guy Beauvoir nunca se había levantado en realidad: seguia anclado al suelo de aquella maldita fábrica por culpa del dolor y los analgésicos, por la adiccón y la crueldad y el cautiverio de la desesperanza". Por cierto, en esta novela sabremos, por fin, cómo se filtró y llegó a los medios de comunicación y a la opinión pública el vídeo de aquella trágica operación policial que desde la primera novela, Enterrad a los muertos, atormenta física y psicológicamente a Beauvoir y al propio Gamache.

Y todo esto debe afrontarlo Gamache con su Departamento de Homicidios desmantelado por las altas esferas de la Sûreté.

De nuevo, la localidad de Three Pines se convierte en un personaje central; tal vez con mayor protagonismo que nunca. Una localidad inexistente, pero inspirada en edificios y paisajes característicos de los Eastern Townships de Quebec. Su descripción, cubierto por la nieve, dibuja un lugar tan mágico como acogedor:

"Había nevado día y noche desde que Constance llegara a Three Pines. Llevaba viviendo en Montreal toda su vida adulta y había olvidado que la nieve podía ser tan hermosa; para ella, la nieve era algo que hacía falta quitar de en medio: una faena caída del cielo.
Pero ésta era la nieve de su infancia, alegre, divertida, radiante y limpia. Cuanta más hubiera, mejor. Era un juguete.
Cubría las casas de muros de mampostería, las casas de madera y las casas de ladrillo rojo que rodeaban la gran plaza ajardinada del pueblo. Cubría el bistrot y la librería, la boulangerie y el pequeño supermercado. Constance se imaginaba que había un alquimista en plena tarea y que Three Pines, surgido de la nada como por arte de magia y depositado en aquel valle, era el resultado. O quizá, al igual que la nueve, el pueblecito había caído del cielo para proporcionar un aterrizaje mullido a todos los que caerían allí".

Por cierto, el libro toma su título de uno de los versos de la hermosísima Anthem, de Leonard Cohen:

There is a crack in everything
That's how the light gets in.


"Todas las cosas del mundo se agrietan:
sólo así penetra un destello de luz".

Una advertencia: si empiezas por esta novela te perderás muchos y muy relevantes detalles, pues en la trama hay aspectos que sólo se entienden si se han leído (y se recuerdan, cosa no siempre fácil) las novelas anteriores.

sábado, 23 de noviembre de 2019

¿Un futuro sin sindicatos?

Unai Sordo
¿Un futuro sin sindicatos?
Introducción y epílogo de Bruno Estrada.
Los Libros de la Catarata, 2019


La reflexión de Unai Sordo empieza con una idea sugerente, que no se aborda en profundidad, pero que constituye una de las líneas de fondo del libro: la idea de que en el futuro seguirá habiendo organización colectiva de defensa de los derechos de las personas empleadas, pero lo que está en duda “es si eso se materializa a través de organizaciones que pretenden agregar intereses compartidos, o se canaliza a través de expresiones más o menos espontáneas, neocorporativas o reactivas”. La expresión más clara y actual de esta segunda materialización es la organización “asindical” del mundo del trabajo, representada por el modelo de capitalismo de plataforma.

Por tanto, más que una reflexión sobre la posibilidad de que en el futuro las preocupaciones y las demandas relacionadas con el ámbito laboral puedan plasmarse mediante estrategias y reivindicaciones "asindicales" (la eclosión y generalización de partidos de ultraderecha es una de ellas), el libro de Unai Sordo se centra en la forma en que un sindicato como CCOO debe repensar su cultura, estructura y acción para continuar siendo en el futuro un referente para las trabajadoras y los trabajadores.

Aunque los sindicatos españoles vienen sufriendo desde hace años una evidente pérdida de legitimidad social, expresada tanto en estudios de opinión (según el CIS, el porcentaje de personas que manifiestan no tener ninguna confianza en los sindicatos ha pasado del 19,4% en 1996 al 37,3% en 2017) como en la reducción en prácticamente toda la OCDE de la densidad sindical, es decir, la cantidad de trabajadoras y trabajadores afiliados a sindicatos en relación al total de la población con empleo, lo cierto es que CCOO tiene en la actualidad cerca del millón de personas afiliadas, cotizantes y al corriente de pago, de las que alrededor de 415.000 son mujeres. Por otro lado, como resultado de las elecciones sindicales, este sindicato cuenta con más de 96.000 representantes elegidos en miles de centros de trabajo, lo que convierte a CCOO en el sindicato mayoritario en España.

No obstante, Unai Sordo dedica las primeras páginas del libro a plantear estrategias que combatan la tendencia del modelo sindical español a desincentivar la afiliación (convenios colectivos erga omnes, de aplicación general al margen de que exista o no la afiliación sindical: el problema del free rider analizado por Mancur Olson), la ausencia de representación sindical de millones de trabajadoras y trabajadores de empresas pequeñas, así como para disminuir la rotación en la afiliación, ya que “Hay una afiliación «utilitarista» que «utiliza» el sindicato a demanda cuando tiene una contingencia. El reto es que estas personas entiendan que el valor del sindicato es resolver problemas concretos, lógicamente, pero sobre todo, organizar a la gente”. También se trata de recuperar la posición de los sindicatos como agentes fundamentales para definir las políticas sociolaborales, posición que se ha visto enormemente debilitada tras sucesivas reformas laborales, particularmente la de 2012, cuya reversión considera imprescindible.

La necesidad de una financiación pública estable y suficiente, la función del sindicato como agente que "introduce la democracia en la empresa”, la autocrítica (a mi juicio insuficiente) de la posición de CCOO durante la crisis, los riesgos de la participación financiera de las y los trabajadores en las empresas, la acción sindical ante la robotización y la digitalización, la relación con los partidos políticos y los movimientos sociales (muy bien planteada en relación al feminismo, no en relación a otros movimientos), su papel en el contexto global, son cuestiones que sirven al autor para profundizar en esa reflexión sobre el futuro de los sindicatos.

Y en el transcurso de esta reflexión Unai Sordo formula una tesis que, en mi opinión, debería convertirse en el foco a partir del cual un sindicato como CCOO tiene que repensarse: "El sindicato se tiene que organizar de manera que facilite la integración de lo que la empresa ha desintegrado". La empresa posfordista (desregulada, dispersa, desconcentrada, globalizada) ha desintegrado los procesos productivos, ha precarizado el estatuto laboral, ha desbaratado las regulaciones nacionales, ha deslaborizado cada vez más puestos de trabajo y, como consecuencia, ha desintegrado la totalidad de la existencia de las personas y las familias trabajadoras: sus salarios, sus espacios locales, sus temporalidades, sus proyectos de futuro,sus solidaridades, sus identidades...

Por eso, además de "impulsar una visión periférica que vincule entre sí estas partes fuertes y debilitadas del mundo del trabajo", recuperando para ello la clase como ese vínculo colectivo que ha sido y debe volver a ser, un sindicato sociopolítico como CCOO debe trabajar para integrar también lo que el capitalismo neoliberal ha desintegrado fuera de la empresa. Al fin y al cabo, esta es una de sus señas de identidad: "CCOO es un sindicato sociopolítico que además de reivindicar la mejora de las condiciones de trabajo y de vida, asume la defensa de todo aquello que nos afecta como trabajadoras y trabajadores, dentro y fuera de la empresa".

Es un libro con más preguntas que respuestas, con más retos que soluciones: pero los retos están formulados con claridad, y las respuestas tendremos que encontrarlas entre todas y todos.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Patriotas indignados

Francisco Veiga, Carlos González-Villa, Steven Forti, Alfredo Sasso, Jelena Prokopljevic, Ramón Moles
Patriotas indignados. Sobre la nueva ulraderecha en la Posguerra Fría. Neofascismo, posfascismo y nazbols.
Alianza Editorial, 2019

Es este un ensayo coral, escrito a varias manos y desde perspectivas diversas, lo que explica tanto sus virtudes (que son muchas) como sus debilidades.

Entre estas últimas, la más evidente es la ausencia de una linea narrativa que convierta el libro en un relato, lo que facilitaría sobremanera su lectura. Destaca esta carencia en su abruptísimo final, con un último párrafo que lleva a la lectora o lector a pensar que falta alguna página que lo desarrolle.

En la introducción se afirma la relación de las distintas manifestaciones de "patriotismo indignado" con la crisis de 2008, cuyas raíces se remontan al triunfo global de un neoliberalismo que, tras la caída de la URSS, no se encontró con ningún antagonista a la altura del desafío histórico planteado, ya que la izquierda de entonces "no supo transformarse a tiempo ni defender su propio legado histórico". Esta hipótesis podría haber servido para organizar las distintas aportaciones que componen el libro y dotarlo de una suerte de guión que lo estructurara. No ha sido así.

La primera parte, dedicada al análisis del "colapso de la civilización soviética" y que ocupa cuatro capítulos se desarrolla al margen de esta hipótesis y constituye un libro en sí misma. Tiene poco que ver con el resto del texto (más allá del hecho de que, según la autora y los autores, "en el desarrollo de la ultraderecha a escala mundial, Rusia tuvo un papel central"), pero su lectura resulta sumamente informativa

La segunda parte, titulada "Marasmo en el mundo feliz neoliberal 2008-2018"es la que, en principio, entronca más explícitamente con la cuestión de la relación entre la Gran Recesión y el auge de los nacionalpopulismos en Europa. El primero de los capítulos que la componen, el 5, analiza "el avance ultra en las instituciones europeas".

Pero en el capítulo 6 se abandona este tema y la cronología señalada para retrotraernos hasta los años setenta, analizando el recurso a consultas referendarias en la Unión Europea (o antes, en la Comunidad Económica Europea), un total de 48, algunas relativas a la misma integración europea, y que en el libro se califican de "consultas de combate", puesto que en ocasiones han sido utilizados por fuerzas euroescépticas. Incluso se hace una breve y extemporánea referencia a los referéndums sobre la indepenencia de Quebec en 1980 y 1995.

El capítulo 7, titulado "Fascismo antifascista", nos sitúa de nuevo en el escenario de la Europa del Este post-soviética, en concreto en la ex Yugoslavia, Georgia o Ucrania. Y en este capítulo volvemos a encontrar un "fallo de guión", con un apartado titulado "Fascistas contra nazis", que empieza con referencias a las desavenencias mantenidas entre Hitler y Mussolini para ejemplificar la idea de que en varios momentos históricos "los fascistas han luchado entre ellos mismos", pasando luego a comentar muy por encima las tensiones existentes entre Farage y Marine Le Pen, entre los búlgaros de Ataka y los húngaros de Jobbik, e incluso se dedican algunos párrafos deslavazados a señalar algunos debates en foros del nacionalismo catalán entre "identitarios" e independentistas.

Mucho más interés tiene el capítulo 8, "El 68 inverso", en el que se analiza el surgimiento de las nuevas derechas europeas y estadounidenses como "reacción ideológica contra la nueva izquierda [sesentayochista], pero utilizando sus mismos recursos, sus ideas y actitudes".

La tercera parte del libro, titulada "Síntesis, culturas y definiciones", consta de dos capítulos que, de nuevo, tienen poco que ver entre sí. El capítulo 9 está dedicado a desenmarañar "El laboratorio italiano", desde la crisis del sistema político surgido tras la guerra, pasando por el "telepopulismo de Berlusconi" hasta llegar a Salvini. Su lectura es muy sugerente.

El capítulo 10, "Poderes no elegidos", vuelve a ser un texto desarticulado, donde se mezclan las redes sociales, los oligarcas y mafiosos rusos, la "economía canalla" estudiada en profundidad por Loretta Napoleoni, las empresas privadas de seguridad, el hooliganismo futbolístico o el urbanismo totalitario de las ex repúblicas soviéticas de Asia Central.

El libro se cierra con un epílogo que tiene valor en sí mismo, en el que se categoriza y distingue el fenómeno ultra en Occidente, se reflexiona sobre la idoneidad de utilizar para caracterizarlo el término fascismo" y se retoma la relación, planteada en la introducción, entre la crisis de 2008 y la generalización y fortalecimiento de las ideas y las organizaciones nacionalpopulistas, concluyendo que "la nueva ultraderecha tiene un caladero de votos real y persistente".

Un libro recomendable, informado y reflexionado, que hubiera necesitado una labor de edición más sistemática.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

La humanidad planetaria: diálogo entre Marc Augé y Josep Maria Montaner

Marc Augé y Josep Maria Montaner
La humanidad planetaria
Traducción de los textos de Augé: Albert Berenguer. Corrección: Marta Beltrán Bahón
Gedisa, 2019

"En la persona humana hay tres dimensiones: individual, cultural y genérica. Y creo que hay que pasar directamente de la dimensión individual a la dimensión del género humano y teneren cuenta que las culturas son las que son. Es decir, algo necesario e insuficiente".

Interesante conversación entre el conocido antropólogo de los "no-lugares", Augé, y Montaner, arquitecto de dilatada trayectoria y activista social.

Compartiendo perspectiva humanista y una visión de futuro crítica pero esperanzada, en este breve libro abordan cuestiones como la importancia del lugar en estos tiempos de globalización, la  contradictoria realidad del turismo de masas, la rampante desigualdad, el nuevo municipalismo, los movimientos NIMBY, las migraciones y la creciente diversidad de las ciudades...

A pesar de su brevedad y de la variedad de temas abordados, a lo largo del diálogo encontraremos multitud de intuiciones y sugerencias que, si bien no cuentan con un desarrollo suficiente, sí ofrecen sugerencias para repensarlos desde claves nuevas.

lunes, 11 de noviembre de 2019

Por qué es necesario un gobierno de coalición


1. Tras las elecciones de abril fue imposible conformar un gobierno de coalición entre PSOE y UP, opción que contaba con el apoyo -apoyo urgente en algún caso- de otras fuerzas políticas, como ERC, PNV o Bildu. Pero el PSOE no quería gobernar con UP (empezó mareando la perdiz con el gobierno de cooperación, vetó a Iglesias, cuando tuvo que negociar lo hizo a la carrera y con displicencia, y al final supimos que tal posibilidad desvelaba a Pedro Sánchez) y UP fue tan torpe (o tan resentido) como para hacer naufragar la forzada propuesta del PSOE de una vicepresidencia y competencias en Vivienda, Sanidad e Igualdad al reclamar desde la tribuna del Congreso (por tanto, fuera de lugar) los dos huevos duros de las políticas activas de empleo.

2. En el escenario de abril podía tener sentido discutir si la mejor opción para UP era exigir su entrada en el gobierno (y arriegarse a perder cualquier rasgo de movimiento crítico transformador) o influir sobre un gobierno del PSOE en solitario incorporando a un acuerdo de legislatura políticas progresistas y vigilando su cumplimiento desde una oposición constructiva. Así lo apuntó en algún momento Alberto Garzón.

3. Ya entonces mi opinión era que lo que España necesitaba era un gobierno de coalición progresista que pudiera plantearse un horizonte de al menos dos legislaturas. Hoy, tras las elecciones de ayer, lo considero aún más necesario. España necesita conformar un gobierno que aspire a afrontar (no digo resolver) en los próximos años una serie de retos que no podemos continuar ignorando o mal encarando: la crisis de cohesión social, de la que la exclusión social (8,5 millones, el 18,4% de la población según el VIII Informe Foessa) es su más evidente expresión; la emergencia feminista, de la que las más de mil mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas desde 2003 son la más grave manifestación; la emergencia climática; la construcción de un país hospitalario, abierto a la migración y al refugio; la crisis territorial, que en estos momentos agita Cataluña, pero que en realidad es una crisis histórica, estructural, de la construcción nacional española. Para ello, se necesita un gobierno estable, capaz de generar confianza y reconstruir diálogos también con las fuerzas nacionalistas de Cataluña y de Euskadi

4. Un acuerdo fundado sobre la "abstención responsable" que permita la investidura de Pedro Sánchez (como se planteaba en abril y, parece, se plantea también ahora por parte del PSOE) es pan para hoy y hambre para mañana. Su resultado sería un gobierno débil e inseguro, escasamente fiable que, estoy convencido, acabaría por generar frustración en el electorado.

5. Pero los números... En abril PSOE y UP sumaban 165 escaños, y el apoyo externo de las fuerzas que sumaron sus votos para ganar la moción de censura contra Rajoy les hubiera permitido navegar por encima de los 176 escaños. Ahora, PSOE y UP sumarían 155 escaños diez menos. Pero el apoyo de Más País, PNV, Bildu o ERC volvería a situarlos por encima de la mayoría absoluta.

6. ¿Gobernar con el apoyo de nacionalistas e independentistas? ¿A cambio de qué? A cambio de nada que no tengamos que afrontar ineluctablemente: un diálogo abierto sobre la vertebración de España, siempre en crisis, que en mi opinión sólo puede tener una solución federal, pero que en todo caso tendrá que contemplar mecanismos viables (al modo de la ley de claridad canadiense) para resolver democráticamente conflictos soberanistas.