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miércoles, 15 de junio de 2022

Desconcierto

Richard Powers
Desconcierto
Traducción de Teresa Lanero
Alianza de Novelas, 2022 

"Aly solía afirmar -ante mí, ante los legisladores, ante sus colegas y los seguidores de su blog, ante cualquiera que quisiera escuchar- que si un grupo de gente, reducido pero crítico, recuperaba el sentido del parentesco, la economía se convertiría en ecología. Que querríamos cosas diferentes. Que encontraríamos nuestro propósito en el mundo".


El clamor de los bosques me entusiasmó; Orfeo me desconcertó y, aun así, me confirmó en la impresión de que Richard Powers es un autor imprescindible. Su capacidad para emocionar transitando entre los mundos de la ciencia natural, la crítica sociopolítica y la ficción literaria, es inmensa. Aunque con una estructura narrativa más sencilla que en sus dos obras anteriores (menos personajes, menos acción, menos localizaciones) Desconcierto es una obra abrumadora por la profundidad de los temas que aborda.  
 
Theo Byrne es un astrobiólogo que imparte clases en la Universidad de Winsconsin mientras investiga sobre la existencia de vida en otros planetas. Tras la muerte en un accidente de coche de su esposa Alyssa, activista en favor de los derechos de los animales, cuida de su hijo Robin, de nueve años, diagnosticado de Asperger, TOC y posible TDAH. Mientras Theo imagina posibles planetas con vida (Dvau, parecido en tantas cosas a la Tierra pero sin una luna que estabilice su giro; Falasha, sin sol, plantas ni fotosíntesis, pero con miríadas de crustáceos y gusanos poblando las fuentes hidrotermales de sus fondos oceánicos; Geminus, dividido en dos partes, una ardiente, la otra congelada, en el que extrañas criaturas aprendieron a habitar una estrecha banda templada entre el fuego y el hielo...), cada uno de los cuales es una prueba de la maravillosa improbabilidad de nuestra existencia en este planeta, un Robin hiper empático no puede desentenderse del destino de la Tierra: "¿Sabes que los corales del mundo estarán todos muertos dentro de seis años? [...] ¿Y qué vamos a hacer para remediarlo?".

Imposible no pensar en Greta Thunberg cuando miramos a Robin, aunque la propia Greta hace un cameo en el libro como Inga Alder, joven suiza de catorce años que protesta contra la inacción frente al cambio climático ("Es como yo, papá", dice Robin). Imposible no ver a Trump tras ese presidente tuitero, negacionista, y golpista. Imposible no verme a mí mismo, no vernos a todas, viviendo sin ver las maravillas que nos rodean, insensibles ante su destrucción:

"Había un planeta que no entendía dónde estaban todos. Murió de soledad. Eso sucedió miles de millones de veces en nuestra galaxia"

Una historia conmovedora sobre las conexiones (macro y micro) que, como un inmenso micelio neuroemocional, nos vinculan con nuestros seres más queridos, con la Humanidad y con el Cosmos. "Todo el mundo está dentro de todo el mundo", dice Robin. Debería estarlo, debería estarlo...

sábado, 12 de febrero de 2022

El culto a los mártires nazis

Jesús Casquete
El culto a los mártires nazis. Alemania, 1920-1939
Alianza editorial, 2020

"Para desentrañar la ruta que facilitó a los nazis el camino al poder urge atender al mundo de las emociones y, en particular, a las estrategias discursivas y prácticas litúrgicas empleadas por los emócratas (como denominamos a los manipuladores de emociones) para que su audiencia, en este caso la opinión pública alemana, abrazase un programa fundamentalista étnico y expulsase del campo de obligación moral a quienes no cumpliesen los requisitos raciales 'arios'".
 
 
Tras Nazis a pie de calle. Una historia de las SA en la República de Weimar (Alianza editorial, 2017), Jesús Casquete profundiza en uno de los componentes esenciales de la cosmovisión nazi, tanto desde la perspectiva de su constitución como de su capacidad de penetración en la sociedad alemana: la construcción de un martirologio, de un catálogo de mártires sacrificados por la causa nacionalsocialista, fundamento de una auténtica religión política y ejemplo para toda la sociedad:
 
"Para toda religión política, la sangre derramada por una causa sagrada constituye un potente catalizador y movilizador de emociones  y, en esa misma medida, un cementador grupal de primer orden. Como ninguna otra corriente política del momento, los nazis explotaron la muerte de sus activistas en el clima de la violencia política envenenado que fue la tónica durante toda la República de Weimar, pero con particular intensidad en su lustro final".

Jesús ya había abordado estas cuestiones en relación al llamado nacionalismo vasco radical y al terrorismo de ETA en libros y artículos de referencia, como "Totalitarismo y gudarismo" (Grand Place, 2, 2014, pp. 81-89), "Símbolos, movimientos sociales y política de las emociones: la apoteosis del héroe-mártir en el nacionalismo vasco radical" (Anthropos, 222, 2009, pp. 111-131) o "Música y funerales en el nacionalismo vasco radical" (Historia y política, 15, 2006, pp. 191-218),

Escrito con su característico estilo -riguroso y detallista en el uso de fuentes originales, claro en su redacción- este libro, indudabitablemente académico, es también un trabajo militante, un ejercicio cívico que nos advierte de los riesgos que entrañan las políticas que, actuando sobre las emociones más profundas de las sociedades (sobre las más sucias u oscuras, pero tambén sobre las más luminosas), pretenden representar a todo el pueblo, expulsando la discrepancia, la crítica y el matiz al territorio de la traición.   

domingo, 15 de marzo de 2020

Algo en lo que creer

Nickolas Butler
Algo en lo que creer
Traducción de Álvaro Marcos
Libros del Asteroide, 2020

"Porque -y esto todavía es cierto- existen pequeños pueblos en todo el mundo, tan íntimos y conectados, que el dolor o la alegría de uno de sus habitantes puede ser compartido por sus vecinos con la misma intensidad".


La primera novela de Butler, Canciones de amor a quemarropa, fue un gozoso descubrimiento, confirmado con la posterior El corazón de los hombres. A lo largo de un año, de una primavera a la siguiente, en esta nueva novela Butler nos introduce en la vida de Lyle Hovde y su esposa Peg, que llevan toda su vida habitando en la pequeña y languideciente localidad de Redford, en el Winsconsin más rural, ejemplo de esa América tan profunda como vaciada:

"En ocasiones, Lyle oía a la gente de La Crosse o de Eau Claire despotricar contra el desarrollo urbano y el crecimiento descontrolado de las ciudades, y, en gran parte, suponía, llevaban razón. ¿A quién le gustaba ver cómo los campos y los bosques eran devorados por carreteras y aparcamientos, invadidos de repente por edificios de aspecto ofensivo y construidos a toda prisa? Para muchos, se imaginaba, la reacción automática era la tristeza, la rabia o alguna forma de duelo. Durante toda su vida, sin embargo, Lyle no había hecho más que ver cómo su pueblo natal, Redford, su calle principal, sus tiendas, sus restaurantes, bares e iglesias se iban vaciando hasta tener que cerrar, y con el tiempo los locales quedaban abandonados o incluso se venían abajo. Y para Lyle, aquello suponía una tragedia mayor que la del avance del comercio, pues mucho de lo que una vez había amado había desaparecido para siempre".

En una comunidad profundamente religiosa, desde la muerte de su único hijo, siendo un bebé, Lyle mantiene una relación difícil con Dios: "Era como si, desde entonces, le hubieran drenado la voluntad de creer, la energía para hacerlo". Lo cual no es obstáculo para que el pastor luterano de la localidad, Charlie, sea uno se sus mejores amigos. Tampoco para seguir acudiendo a su iglesia de siempre (donde fue bautizado y confirmado, donde se casó y donde se celebrará su funeral), si bien más por rutina que por fe: "Aunque Lyle había dejado de creer, nunca dejó de ir a la iglesia del todo. De hecho, con frecuencia sospechaba que no era el único, que millones de cristianos, judíos, musulmanes, budistas, taoístas y mormones de todo el mundo acudían a sus iglesias, templos y mezquitas tanto por rutina u obligación como por fe o convicción reales".

Ahora su vida gira en torno a Peg (que "lo había asido de la mano mucho tiempo atrás y que no lo iba a dejar caer por más que ambos estuvieran asomados a un precipicio que se desmoronaba"); a su amigo Hoot (unos años mayor, fumador empedernido y de salud frágil); al huerto de manzanos propiedad de los excéntricos Otis y Mabel Haskell, donde trabaja algunas horas cada día no por lo poco que le pagaban a cambio, "sino porque los ciclos del huerto le brindaron algo que había estado echando en falta sin ni siquiera darse cuenta: sentido"; y, sobre todo, a su nieto Isaac, vástago de su hija adoptiva, la compleja Shiloh, que hace cinco años regresó a casa como joven madre soltera.

La tragedia y el conflicto irrumpirán en la vida de Lyle y Peg cuando Shiloh entable relación con una iglesia no denominacional de creencias fundamentalistas, entre las que destaca la curación de cualquier enfermedad a través de la oración. En un entorno sectario, el alejamiento de Shiloh y, con ella, de Isaac, de su madre y padre adoptivos, se acrecentará cuando la joven inicie una tóxica relación sentimental con Steven, el pastor de esa iglesia.

A partir de este momento, Lyle tendrá que enfrentarse a la tarea de cuidar de su amigo Hoot, afectado por un cáncer, de salvar el huerto de manzanos, amenazado por una fuerte helada en el mes de mayo y, por encima de todo, de recuperar a su nieto y a su hija. Tres luchas relacionadas, tres luchas que pueden leerse como una misma batalla por la vida: "Estamos salvando un huerto. Supongo que hay cosas más disparatadas en el mundo que salvar árboles".

Una hermosa novela de sentimientos y emociones, con descripciones de paisajes, ambientes y personajes sutiles y profundas. Unas historias que, pese a la distancia geográfica y cultural, podemos sentir como propias.

sábado, 30 de noviembre de 2019

Estados nerviosos

William Davies
Estados nerviosos. Cómo las emociones se han adueñado de la sociedad
Traducción de Vanesa García Cazorla
Sexto Piso, 2019

"Las democracias están siendo transformadas por la fuerza del sentimiento de tal forma que no podemos pasarlo por alto; no hay vuelta atrás. Ésta es nuestra realidad ahora. No pode­mos retroceder en la historia ni tampoco podemos sortearla; debemos atravesar esta era histórica con exraordinario tino y cuidado. Más que desestimar la influencia de los sentimientos en la sociedad hoy en día, necesitamos mejorar a la hora de es­cucharlos y aprender de ellos. En lugar de lamentarnos por la afluencia de las emociones a la política, deberíamos valorar la capacidad de la democracia de dar voz al miedo , el dolor y la ansiedad, que, de lo contrario, podrían tomar un rumbo mu­cho más destructivo. Si hemos de avanzar en esta nueva época y redescubrir una estabilidad superior, necesitamos, por en­cima de todo, comprenderla.".

Durante el siglo XVII filósofos como Descartes y Hobbes desarrollaron teorías y concibieron instituciones cuyo objetivo era regular los sentimientos de los individuos y los grupos para que la razón se impusiera a las emociones, especialmente al miedo, la ira, la nostalgia y el resentimiento. En opinión de Davies, "aquel proyecto del siglo XVII ha encallado".

El ascenso global de los populismos es una expresión de esta crisis de la razón, que ha sucumbido al imperio de las emociones. La polémica suscitada por Trump en torno al número de personas que acudieron a su acto de investidura, en comparación con las que lo hicieron con ocasión de la toma de posesión de Obama y la afirmación de sus asesores respecto a la existencia de "hechos alternativos" supuso una declaración explícita de desprecio de la objetividad que es seña de identidad del mandato de Trump (más de 10.000 mentiras confirmadas en 800 días de presidencia) y, en general, se ha convertido en característica definitoria del populismo político.

La crisis de legitimidad de la democracia representativa y de cualquier institución mediadora y la influencia de las redes sociales juegan a favor de esta apoteosis de lo emocional. Pero también "la extralimitación tecnocrática es culpable del declive de la razón política". ¿Son las formulaciones del FMI, la OCDE o el Banco Central Europeo conocimiento experto o mera ideología?

"Ejemplos como los rescates bancarios y la ex­pansión cuantitativa, que provocaron la ira de los activistas de Ocupa Wall Street y del Tea Party, generan confusión en tor­no a lo que de un modo exacto cuenta como «política» y lo que cuenta como «conocimiento experto». A medida que los partidos políticos se van profesionalizando cada vez más, se hace menos clara la diferencia entre los representantes electos y sus asesores expertos [...]. A medida que los políticos se profesionalizan y a medida que personas altamente cualificadas y privilegiadas se mueven en las esferas de la investigación y la política (con frecuencia por la mediación de grupos de reflexión, de presión y de asesoramiento), es cada vez más irrelevante que alguien afirme estar hablando desde una posición experta ob­jetiva o desde una perspectiva política comprometida".

Si a todo esto le sumamos una realidad de incertidumbre que acrecienta las sensaciones de vulnerabilidad, así como una desigualdad creciente que queda invisibilizada por estadísticas que solo dan cuenta de las cifras a nivel macro, no es de extrañar que la visión estadística y racional de la realidad choque frontalmente con visiones románticas y sentimentales capaces de dar sentido a la experiencia de tantas personas que se ven despreciadas por las élites:

"¿qué perspectivas y análisis son eliminados u obviados por la visión de lo expertos de los totales y los promedios? [...] Para aquellos cuyas vidas permanecen al margen de las mejoras en el PIB o de la reducción del desempleo , no so­lamente son plausibles unas formas alternativas de entender la identidad colectiva y la historia , sino necesarias".

Sobre esta base, Davies profundiza en el análisis de un tiempo histórico para el que no estamos plenamente preparados, pero de cuya adecuada comprensión depende nuestro futuro:

"El miedo, el dolor y el resentimiento nunca se han eliminado y a la larga tampoco se pueden silenciar. Ahora que estas fuerzas parecen haber invadido nuestra política de nuevo, tenemos la oportunidad de escuchar y comprender estos rasgos del ser humano como alternativa a vernos inundados tanto por más datos objetivos como por más mentiras".

viernes, 21 de agosto de 2009

Volver a ser un niño



Tarde de cine y palomitas, con las crías. Hemos visto Up, la última película de animación de Pixar. En 3D. Yo he disfrutado como un enano: me ha conmovido la hermosa historia de amor entre Carl y Ellie, me he reído con el torpe boy scout Russell... en fin, que he salido del cine con la sensación de haber ejercitado todas o casi todas mis buenas emociones.